sábado, 12 de agosto de 2017

VUELVE LA INFLACIÓN.

    Esto quiere decir que ya funciona -con moderación- la pérdida del poder adquisitivo del Euro.   Las autoridades monetarias consideran que  hasta un 2% de desvío anual,  puede ser conveniente para activar el desarrollo económico. El índice actual inflacionista es del 1,5 por ciento. Todo depende del número de euros puesto en circulación.
    No sabría  meterme en honduras teóricas pero está probado que si aumentara la circulación del
dinero, (del euro, en nuestro caso) subirían los precios de bienes y servicios; y si sucediera lo contrario, irían a la baja. Esto, dirían, es consecuencia derivada de la ley de la oferta y la demanda.
   ¿Quién puede dirigir o controlar que corra o no con abundancia el euro? Sin duda las autoridades que dirigen el dinamismo económico de la Unión Europea. Se entiende que en  España obedecemos órdenes
   Sentadas estas premisas, ¿ha llegado la hora de aflojar las riendas que sujetan los bríos  inflacionistas? Parece que sí. Aflojar no es consentir el galope.
    Y, por otra parte,  ¿quiere esto dar a entender que la respuesta de carestía o abaratamiento de la vida es matemática? Pues no. La vida es muy compleja y la misma lluvia no produce siempre los mismos efectos ni se regula con la misma precisión; mandan también otras circunstancias.
    Sin embargo, la experiencia  me dice que los más sensibles a estas derivas suelen ser  las clases más desasistidas y muy directamente los pensionistas de baja cuantía.
     Como casi siempre, la mayoría de los políticos están en otra onda.

 





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