miércoles, 24 de mayo de 2017

LOS TREPADORES

     Según el diccionario al uso, un trepador es un ambicioso rampante sin escrúpulos que se vale de esta condición para ascender en la escala social  y, si todo cuadra, volverse millonario distinguido.
      No se descubre nada nuevo al afirmar que en los partidos políticos se refugia y prospera un buen número de trepadores rampantes. A muchos se les ve el plumero y terminan enjuiciados, pero otros, más agudos,  se las arreglan y dan fin a sus días en paz, con el riñón bien cubierto y en un cuadro con orla de honor en salones de prestigio.
     En  todos los partidos políticos -sin excepción y repito-  en una u otra época contaron con significados personajes que ganaron en popularidad y riqueza gracias al poder que ostentaban por  la política; allí donde  todo  el mundo entiende que quien medra en demasía no hace juego limpio ni cosa que lo fundó. Los derroteros abiertos a los prestigiados en virtud de su influencia en activo, (las puertas giratorias que dicen los podemitas) no cumplen, ni lo sueñan,  con el código marcado por los partidarios del trigo limpio.
     Así está la cosa. Y con la mente despejada, en  un  día de primavera -prenuncio de una sequía otoñal como de posguerra- me pregunto: ¿qué me va a mí en este infierno?
     Mi lucidez, propia de un nonagenario camino a la otra orilla,  me indica: ¿Por qué  no los mandas...?
     Así que, ¡adiós! Dedicaré mi tiempo a un relato de guerra para que se entretengan mis nietos.


martes, 23 de mayo de 2017

TRIBULACIONES Y PODER POLÍTICO

     Parémonos unos minutos a valorar las tribulaciones por  las que pasan los políticos españoles, en su afán de proporcionar horas felices a sus coetáneos. Donde  cito a "españoles" , pueden poner a los seres humanos oriundos de otro  país.
    El objetivo, el fin que impulsa  a los políticos, no es tanto la felicidad del prójimo, como la propia: Felicidad que va ligada a la cota de poder que cada protagonista alcanza y hace suya.
    Si un político triunfa, percibe de inmediato cómo aumenta el número de  "compañeros" y de "compañeras"  dispuestos a tirar del carro donde paseará sus glorias y su influencia.
    El mecanismo viene funcionando a la perfección desde que el sol era sol y los peñascos, peñascos. Desde esa perspectiva,  las tribulaciones del nuevo Secretario principal del socialismo español no han hecho otra cosa sino empezar. Le han votado sus "leales", pero... lo duro, lo de batirse el cobre,  está en la calle. Y en la calle, se necesitan nuevos aliados, millones de votantes;    muchos más "compañeros" y "compañeras".
     Los observadores del panorama político español, desde el punto de mira de la "militancia" del PSOE, ven con claridad quién es su "enemigo": la derecha española que, para ellos, son franquistas disfrazados de demócratas.
    Desde otro punto de vista, la misma militancia,  libre de prejuicios, no ve que  el "adversario" está en el movimiento  "podemista", del que acepta carantoñas y  propuestas aunque diga lo contrario.
     Nadie sabe a ciencia cierta cuál será el desenlace.
     Lo que si parece posible es una evolución político social al estilo europeo, donde las tradicionales y  gastadas derechas e izquierdas, están perdiendo fuelle.

lunes, 22 de mayo de 2017

¿Y AHORA, QUÉ?

     Consumado el sacrificio de un PSOE socialdemócrata, en beneficio de un socialismo que se anuncia pródigo y generoso  por exigencias de justicia social, al contribuyente  de medio pelo no se le puede negar el derecho a formularse esta pregunta: ¿Y ahora qué?
     A la derecha moderada en el Gobierno, coronada por el desprestigio de la corrupción, no se la ve capaz de llevar la cruz a solas y está pidiendo, desde un silencio ruidoso, la ayuda de un Cirineo. Pero no está -que decían nuestros antepasados-, la magdalena para tafetanes.
     Los acontecimientos que se anuncian, -en Cataluña los secesionistas, en Madrid los podemitas- unidos a tribulaciones varias que desconciertan a la plebe, indican a los más prudentes que es la hora de cerrar filas. Pero... la necedad de unos y la falta de criterio de otros, nos conducen a un callejón sin otra salida que la de unas elecciones adelantadas, sin tiempo para cerrar filas.
     Pero seamos francos: como para muchos, hoy enseñoreados, eso supondría perder para siempre el derecho  a  poltrona, al coche oficial, al placer de pisar moqueta y al de recrearse con la tocata que todos sabemos, es probable que el programa se limite a una cómoda espera para que sea el tiempo  el que todo lo resuelva.
     Renovarse o morir. Una muerte lenta, claro está, de algunos partidos, tal y como está sucediendo  en Europa en sus naciones mas adelantadas.
     A España le ha llegado el turno de evolucionar desde la derecha, si no  quiere que la revolucionen desde la izquierda.

sábado, 20 de mayo de 2017

LA DERECHA SE RETRAE

     Es lógico. A la derecha le llueven palos inmerecidos.  A la derecha que vota, se entiende; a la derecha limpia de intenciones y pródiga en rectitud; a la que se lo suda para vivir con cierto decoro. 
     Es lógico. Esa derecha se aparta. Se calla, avergonzada por culpas ajenas;  se echa a un lado para dejar vía libre a la chusma; al fin se retrae. 
     Así, conducida por la engorrosa decepción, en un proceso lento pero irreversible, el voto cambia de rumbo. Le cuesta lo suyo, le duele, se siente traicionado... Su primera respuesta,  inducido por su fase de retraimiento, es  no votar. Pero luego, lentamente, concluye: ¿y quién me manda favorecer a los que tengo por adversarios?
     Es lógico. El vendaval, el tornado, está barriendo el escenario de forma imprevista. Puede con todo. Nadie  prevé el resultado, ni 
cómo se desarrollará la nueva escena.
     La derecha, tal y como la hemos conocido, es insostenible; se cae. Llegarán  nuevas ofertas. Llevará su tiempo. Miremos a Europa. No le demos vueltas. Se ven  venir:  una derecha racial, selectiva, con fronteras amuralladas... Otra derecha abierta, dedicada a promover a la persona, sus valores, su decencia, su libertad auto controlada.... Un derecha con vergüenza.
    En ese retraimiento que se palpa, muchos no encontrarán su sitio. 
     En el fondo, cuanto sucede, es normal, responde a una lógica. La humanidad se robotiza. Sobra mano de obra desocupada. El mérito está en ganarse un sitio con el sudor personal, aunque haya luego que darse un baño. 
     No está en la rapiña. 






viernes, 19 de mayo de 2017

EL PULSO DE ESPAÑA

     Estamos ya, en España, viviendo un período pre electoral. Un paso nada más, la designación del Secretario General del PSOE, puede precipitar los acontecimientos. 
    La duda quedará despejada en un par de días y el futuro puede ser muy distinto según quién fuere el elegido para ejercer este cargo. Las encuestas se inclinan a favor de Susana Díaz o de Pedro Sánchez. La España uninacional frente a la plurinacional; la sociedad estimulada hacia el progreso, frente a la subvencionada para el consuelo.
    ¿Y los demás no cuentan?  Las cartas están ya repartidas y todo depende de la credibilidad que despierten en  los electores; todo depende de unos votantes cansados de tanta polémica en torno a la corrupción; indecisos, porque desconfían; desesperanzados ante políticos que interpretan, pero no ejercen.
     Con una Europa al fondo, también en crisis, no es que las encuestas den muestras poco definidas sobre  las probabilidades del triunfo de tirios o troyanos; es que los protagonistas políticos tratan de contentar a todos y sus principios oscilan según el viento que sople.  Basta ver el giro que han dado -para ganar electores- los jerifes de PODEMOS. Ahora tienen que seducir a las masas con artes mágicas; han sido tantos y tan extraños los cambios de este conglomerado de partidos, tantos los esquinazos,  que las masas desconfían hasta proclamarse indecisas.
      ¿Y las derechas? Los puros de espíritu, los "C´s", ¿podrán convencer  al voto derechoso y alzarse con la mayoría? Ellos se sienten centristas pero -tal y como evolucionan los políticos en los países de vanguardia- el centro va de capa caída. Las derechas vuelven por sus fueros. ¿O no?
     Ni quito ni pongo rey; solo comento.

jueves, 18 de mayo de 2017

DERECHA SIN ESCUELAS

      Un grupo de vizcaínos, que se dicen del PP, han planteado ante los medios oficiales y públicos del País Vasco, un deseo que dejo aquí colgado entre dos ganchos interrogantes: ¿ Por qué no traer la Roja (selección futbolística nacional-española) a jugar en San Mamés?
    Veamos: ¿Es o no verdad que la derecha moderada vasca (hay otra derecha pura y dura muy callada, que tal vez estalle un día, ¡Dios no lo quiera!) está sumida en la fronda de una higuera y que tal vez por eso no sabe,  ni se entera, ni comprende por donde soplan los  aires nacionalistas vascos?
    Confieso que soy partidario  de la plena libertad de expresión de todos y de cada uno  de los seres humanos,  compatible con el máximo respeto personal. Se entiende que dentro de esa libertad cabría, un partido de fútbol,  si el público no estuviera viciado por el virus de la política.
    Pero creer que esta idea puede prosperar sin riesgos de tormenta, tal y como está de cargado el ambiente, es propio de niños en edad angelical o de mártires adultos e ignorantes de lo que puede suceder tras la primera chispa que vuele suelta.
     ¿Pero qué podemos esperar de una derecha que  confía su redención a un simbólico partido de fútbol  y no advierte que todas las escuelas vascas, en manos nacionalistas, hacen pensar que esa derecha moderada, tan española como vasca, tiene sus días de vigencia política contados? 
      Dicho sea todo ello sin faltar al respeto que todo ser humano se merece; insisto: todo ser humano. Cumplida esta condición, seamos sinceros: todo aquello que no crece, siempre perece. ¡Es ley de vida!
      Está claro que España necesita una "nueva derecha" capaz de crear escuela: socialmente, solidaria y honesta; territorialmente, abierta; y culturalmente, actualizada e investigadora. Todo ello por convicción; nunca por conveniencias personales ni por imposiciones doctrinales.
     En fin, algo que no se aprende en las gradas ni en los vestuarios futboleros.  Y la derecha no tiene escuelas.   
      
       
    
 




miércoles, 17 de mayo de 2017

NO HAY CALIDAD POLÍTICA

     Si nos paramos a observar el fin que persiguen la mayoría de los políticos españoles, caeremos en la cuenta de su poquedad: la mayor parte de su tiempo lo destinan al ataque personal, a ponerse zancadillas, a desprestigiarse mutuamente.
    Tiene que ser agotador levantarse cada día pensando: ¿a quién le toca hoy recibir la puñalada trapera?
     El fin principal de toda democracia bien entendida es -desde el diálogo y el respeto personal que puede y hasta debe ser crítico- mejorar las condiciones de vida de los pueblos.  
     El adversario no es -no puede ser- el objetivo. Si por lo que fuere, ese adversario patinara y rompiera las reglas del juego, entraría en lid con el poder judicial, llamado a intervenir para poner a las cosas -y a las personas- en su sitio.
      Los políticos solo se ponen de acuerdo -forzosamente necesario- para vituperarse; no les preocupa resolver  problemas tan urgentes como el del paro, causa de muchas necesidades padecidas por millones de compatriotas.
      Pese a las promesas electorales, pasan los días, los meses y años, sin que nuestros políticos consigan que España deje de figurar entre las naciones que encabezan las estadísticas de esa lacra. Apagan  sus remordimientos cargando el tanto de culpa  a sus adversarios.
     Esta deriva política que padecemos  no es democracia. Deriva que nos lleva al mutuo desprestigio en perjuicio de todos.
     Acabo. Voy a conectar el receptor televisivo. Hoy toca poner en solfa a la señora  Cifuentes. 
     ¡Paciencia!