lunes, 20 de marzo de 2017

LOS DERECHOS HISTÓRICOS VASCOS

(Continuación del texto publicado el 18-03-2017)

     Comprendo que resulte extraño, a estas alturas,  buscar el cestaño de la abuelita para dar con el huevo de madera y útiles con que repasar calcetines, cuando en nuestros días se tiran a la basura.
     Pero verán: Sabino de Arana y Goiri, fundador del PNV y apóstol de todos los nacionalismos vascos, tenía su propia versión sobre la génesis de los derechos históricos de Vasconia, hoy Euskadi, en el más amplio sentido del término. Y no hace mal a nadie que lo recordemos.
     "Las familias asociadas libremente, -según Sabino de Arana-  constituían el pueblo, con perfecta igualdad de derechos; los pueblos, libremente asociados, formaban la región o merindad, con iguales derechos, sin que nada importasen las diferencias de riqueza o de población; las regiones, libremente asociadas, componían la república o Confederación Bizkaina. La familia podía libremente emanciparse del pueblo; el pueblo de la región; la región, del Estado, con la misma libertad con que concurrieron a asociarse".
      Y sigue: "Aquellos estados bizkainos tenían derecho a vivir independientes los unos de los otros, y, (por lo mismo) que eran dueños absolutos de sí mismos, tenían también derecho a confederarse unos con otros cuando les pareciese oportuno..."
      Conste que ni entro ni salgo, deliberadamente, a discutir si Sabino de Arana manipulaba los hechos históricos o no; simplemente, trato de explicar que si nos acogiéramos a su doctrina, por razonables causas, Alava podría y debería ejercer su derecho a  separarse de la Comunidad Autónoma del País Vasco, sin perder ninguna de las competencias, es decir con iguales derechos que sus hermanas "confederadas"; podría ejercer su derecho por una razón potísima: el sistema actual  -que se ha generalizado para toda España- nos lleva a la ruina.
       Comprendan que  mi amor por Álava, mi tierra de nación, el menos rico de los territorios forales, es la forma más directa con la que cuento, para amar al País Vasco, a Euskadi;  y este amor -les aseguro- está acuerdo con la más pura justicia equitativa y libre. Un amor que  no necesita signos externos, porque va en beneficio de todos los vascos peninsulares,  y sé por qué lo digo.
       Puesto que eramos libres -Según Sabino de Arana- para estar  o no  políticamente asociados en una u otra configuración del régimen gubernativo, me inclinaría porque Alava,Vizcaya y Guipúzcoa siguieran estando fraternalmente unidas, con sus respectivas Diputaciones Forales dimensionadas para cumplir con las competencias estatutarias,  cada una en su territorio foral. Se supone que no haría falta depender de un Gobierno Vasco, -permitan que insista-  por lo costoso que resulta. Tampoco hay que volver al huevo de madera.
      ¿Que esto es imposible? No. La Constitución vigente  "ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales". Es decir que la "carta magna"   permite que cada territorio foral -Álava, Vizcaya y Guipúzcoa-, funcione por separado, con una economía tal de euros, que los contribuyentes. si lo supìeran, quedarían sentados para no caer de espaldas. Solo haría falta revisar el Estatuto Vasco
       Y los problemas comunes que afectasen a los tres territorios ¿cómo se abordarían? Muy sencillo, como lo hacían nuestros abuelos: reuniendo en conferencia a una comisión representativa de cada territorio  foral, en pie de igualdad. Este tipo de reuniones siguen siendo actuales y económicas.
       Me guía el amor a mi tierra y a su prosperidad.  ¿Por qué no tener presentes algunas de las doctrinas de Sabino de Arana? Un partido que defendiera esta idea que expongo y lo hiciera con seriedad y solvencia, con más hechos que palabras, sería benéfico para muchos vascos y llegaría lejos.
      Lo digo a sabiendas de que hace falta, también,  mantener cierto respeto a la verdad histórica.

(Continuará)