miércoles, 17 de mayo de 2017

NO HAY CALIDAD POLÍTICA

     Si nos paramos a observar el fin que persiguen la mayoría de los políticos españoles, caeremos en la cuenta de su poquedad: la mayor parte de su tiempo lo destinan al ataque personal, a ponerse zancadillas, a desprestigiarse mutuamente.
    Tiene que ser agotador levantarse cada día pensando: ¿a quién le toca hoy recibir la puñalada trapera?
     El fin principal de toda democracia bien entendida es -desde el diálogo y el respeto personal que puede y hasta debe ser crítico- mejorar las condiciones de vida de los pueblos.  
     El adversario no es -no puede ser- el objetivo. Si por lo que fuere, ese adversario patinara y rompiera las reglas del juego, entraría en lid con el poder judicial, llamado a intervenir para poner a las cosas -y a las personas- en su sitio.
      Los políticos solo se ponen de acuerdo -forzosamente necesario- para vituperarse; no les preocupa resolver  problemas tan urgentes como el del paro, causa de muchas necesidades padecidas por millones de compatriotas.
      Pese a las promesas electorales, pasan los días, los meses y años, sin que nuestros políticos consigan que España deje de figurar entre las naciones que encabezan las estadísticas de esa lacra. Apagan  sus remordimientos cargando el tanto de culpa  a sus adversarios.
     Esta deriva política que padecemos  no es democracia. Deriva que nos lleva al mutuo desprestigio en perjuicio de todos.
     Acabo. Voy a conectar el receptor televisivo. Hoy toca poner en solfa a la señora  Cifuentes. 
     ¡Paciencia!
     



martes, 16 de mayo de 2017

SOCIALISMO AL AIRE LIBRE

     Mantengo un vivo recuerdo del socialismo vivido en España en los años de la II República. Era otros tiempos. Un socialismo interpretado con frases duras, combativas, excitantes que dejaban huella, que anunciaban la dictadura  del proletariado y que disputaban el voto a sangre y fuego.
     Contaban con tres figuras irreconciliables: Prieto, Besteiro y Largo  Caballero. Tenían sus razones comunes para acabar con la injusticia social. Pero no coincidían en los medios a utilizar contra   sus enemigos coetáneos, adscritos a otras religiones y otras políticas. Y digo enemigos, consciente de que no eran adversarios.
     Ayer, 15 de mayo, San Isidro, se celebró el anunciado debate entre las tres figuras actuales del PSOE de hoy, dispuestas a competir por el cargo  de Secretario General de este Partido: Susana Díaz, Pachi López y Pedro Sánchez.
     ¡Como han cambiado los tiempos! Hablaron con claridad, educadamente y sin reparos. No obstante, para mostrarse solidarios ponían por delante  sus particulares afanes, mientras nos decían que les importaba el interés general. Hacían apostolado. Pero... ¡Ya se verá!
     El  hecho es que los españoles se encuentran ante esa realidad: sus necesidades desbordan las posibilidades económicas del País. Gastamos por encima de lo que se recauda. Y no es, según los expertos, por carencias productivas, sino porque no sabemos administrar los caudales patrios.
      El socialismo tiene una larga historia. Pero no cuentan toda la verdad.
   

lunes, 15 de mayo de 2017

EN TIERRA DE NADIE

Los vasco-españoles, en la  Vasconia peninsular, componen hoy un sector social muy evolucionado  respecto a los ya viejos tiempos  de la transición, hace cuarenta años. Es un sector desarticulado que peca de escepticismo. Los problemas de España, contemplados desde el País Vasco por estas gentes, están dejando de interesarles. No saben, tal vez por aburrimiento,  qué es peor: si el bandidaje del gremio oficial de ladrones, o la incapacidad de los llamados a vigilar por la normalidad de España y de los españoles. 
Los  vasco-españoles escépticos, desarticulados, fríos y grises, no se sienten atendidos con eficacia,  por los políticos que se tienen por patriotas. Están solos. Votan a quienes, -desde una  posición nada amable- pueden ser un paliativo de males mayores.
El partido de los vasco-españoles no existe. Tal vacante solo se podría cubrir, por quien fuera capaz de ofrecer con garantías de eficacia a todos los vasco-españoles, una vida indiscriminada,  tanto en la vida social como en los campos laboral y docente.  
 Todos los medianamente informados saben que el objetivo final del nacionalismo vasco, de cualquier tendencia, es la independencia soberanista. Los nacionalistas saben que se hace camino al andar. Y no paran. Los constitucionalistas permanecen quietos en cuanto se refiere a las ideas. Quietos, igualmente, en el campo de los hechos.
Pero, indefectiblemente, en el País Vasco peninsular existe y está vigente -sin que nadie, o casi nadie,  la cuide-  una cultura étnico-española a la que no le seduce la separación entre españoles. Esta cultura no es pro  españolista a la antigua usanza, o sea   patriótica excluyente. Hay una solución intermedia pero auténtica, que no se basa en una ficción, sino en una realidad  a la que muy pocos protegen, por no decir nadie. Así nos va: los valores vascos, auténticos o no, están en alza;  los españoles,  aún vivos, están siendo ninguneados por sistema.
Todo empieza en la escuela hoy, por mayoría,  en manos soberanistas.  No es una enseñanza neutral la que se imparte. Es un sentimiento  que cultiva la negación de España.
¿Dónde están los vasco-españoles? Los nacionalistas no los identifican como vascos. Los constitucionalistas los consideran desdibujados y arrinconados en el desván del olvido.
¡En tierra de nadie! 

viernes, 12 de mayo de 2017

MONUMENTO A LA DESIGUALDAD

     Uno de los principios más recurridos por los políticos de última generación, es el de la igualdad. Es la oferta que mueve más voluntades. Es el fracaso más sonado de cuantos cosechan los grandes prometedores de felicidad. Cada día hay más diferencias, en nuestras sociedades , entre ricos y pobres. Nunca las masas empobrecidas recibieron  tanta información sobre tan grave injusticia. Nunca los ricos de verdad, mostraron más indiferencia ante tan dramática situación.
     Hace pocos días se concentraron en un estadio deportivo decenas de miles de personas, unidas por el deseo de que "su equipo", en el que tienen puestos sus amores,  se clasificara para participar en la final  que lo llevaría a la gloria. Los muy ricos tenían su sitio, los menos ricos el suyo, los medio afortunados, otro tanto,  y las masas populares ocupaban las localidades más incómodas. Los más pobres se quedaban fuera, en la desabrida calle  a esperar resultados. Eran, todos,  un ejemplo vivo de desigualdad consentida,  aceptada por las masas con la mayor naturalidad.
     Para más incordio paradójico, esas masas de tira y afloja admiraban a los más desiguales, a los futbolistas, millonarios en su mayor parte, puestos en la cima de la desigualdad gracias a las aportaciones masivas de los aficionados pobres, agradecidos a las patadas que saben dar a un balón para llevarlo al fondo de una red con habilidad celebrada gozosamente.
     Solo quería decir que la igualdad es un camelo que sólo se puede evitar con equidad: dar a cada  lo que por sus méritos le corresponda.
     Y en en España, ésto no se lleva. ¡Por eso hay tanto ladrón!.

jueves, 11 de mayo de 2017

CONFÍAR O NO EN LOS POLÍTICOS

     Los  miércoles, día de preguntas y réplicas, de pros y contras en el Congreso de los Diputados, se prestan a que el espectador a distancia se sienta tentado a  deducir y a indagar: ¿Hacia dónde vamos?
     El hemiciclo,  el escenario,  se divide entre los que protagonizan las peroratas y los que aplauden o protestan, según los temas puestos a debate y la opinión de sus seguidores; está comprobado que éstos dedican más tiempo a desprestigiar al adversario que a reflexionar sobre las manera de resolver los problemas que afectan a los españoles que les han votado.
     Si hacemos caso a los juicios emitidos por unos y otros, a su forma de expresarse, sacaremos una pobre impresión del espectáculo. En todo caso nadie puede quejarse: la libertad de expresión permite, más de la cuenta; permite el mutuo insulto entre contendientes.
     Dicho lo  cual, si tenemos en cuenta que todo tiene un límite, la pervivencia de esa legislatura está en peligro. Si por los azares de la vida no llegaren los políticos a un acuerdo aprobatorio del Presupuesto del 2017, es muy posible que se adelanten las elecciones.
     ¿Y que nos espera si esto llegara a suceder?
      Es imposible un pronóstico certero. Las aguas bajan turbias. Al PSOE unas nuevas elecciones le pillan muy dividido y al PP muy desprestigiado. La constatación de hechos no puede ofender  a nadie.
     Nunca pillarán una  situación tan favorable los nacionalismos secesionistas. ¿Hasta dónde llegarán con sus pretensiones?
     Tienen posibilidad de mejorar sus resultados, C´S y PODEMOS.
     Todo está inédito. Y todo muy revuelto.
   
     

miércoles, 10 de mayo de 2017

A VUELTAS CON EL CAMBIO

     Si tomamos como referencia el curso 2016-2017, aquí  en la Europa del suroeste se están gestando unos cambios a fondo, que vienen a coincidir con los comienzos de la ya conocida como "cuarta revolución". Cambios que nos van a invadir  por la vía científica y que arrastrarán a  muchos pueblos,
con efectos aún no bien calculados.
      Todo nace, crece y se desarrolla al compás del progreso, en fase de dar un  serio empuje al proyecto  constructivo más avanzado  del planeta Tierra: la robótica.
      Puestos a imaginar, llegará un día en que los políticos en vez de montar la gresca en sus debates por el nombre de una calle, opten por acabar con la contaminación que nos invade en esas calles. Terminarán por descubrir que el ideal purificador de las vías públicas se alcanzará "robotizando" la circulación de vehículos,  movidos con energía no contaminante y sin conductor que los guíe .
      ¿Esto es posible? Claro  que sí. Se están  haciendo ensayos con éxito. Y vendrá el cambio poco a poco, antes de que pasen dos décadas. ¿Y los conductores de hoy? Irán al paro.
      No es por  nada, pero la mayoría de los políticos no ven o no quieren ver estos supuestos que van a invadirnos en muy diversos sectores, despacio pero seguros: los robots serán tan populares como los teléfonos de bolsillo. Más paro. Más precariedad laboral. Peor nivel de vida para las clases media y baja.
      ¿Y los políticos? Salvo unos pocos casos que hacen la excepción, los demás ¡a vivir que son dos días!
      ¿Y las escuelas? Otro tanto digo. Los niños, por delante de los maestros en el manejo de códigos y señales robotizados, gracias a la pedagogía de los juegos informáticos.
      Seamos optimistas. Esperemos que España (los españoles incluidos vascos y catalanes) espabilen a tiempo.

martes, 9 de mayo de 2017

ADEUDARSE O REDIMIRSE

     Según parece el nuevo Presidente de la República francesa se inclina por imponer en su país una política de austeridad. Juicio prematuro, cuando las decisiones, en tiempos tan  difíciles como los que corren, exigen meditación, cautela y apoyos. Con más razón, cuando lo que se decida en Francia ha de repercutir en la Unión Europea.
      Lo que parece cumplirse es el pronóstico de los electores: se inclinan por  nuevos políticos que, en el fondo,  traigan consigo nuevas promesas, sin saber dónde se meten. Al final  toda  política, con los colores que sean,  se simplifica en dos tendencias: la liberal o la dictatorial. La que confía su futuro al buen hacer de los ciudadanos y sus asesores  y la que pone sus destinos en las decisiones del macho alfa -erigido en supremo hacedor- y en su entorno dirigente.
      En suma, los países son como las familias: o cuidan de sus dineros y los invierten con  acierto, o los gastan y entran en períodos de crisis donde todo vale y donde el pueblo llano pierde más y gana menos.
      Es entonces cuando aparecen los profetas cargados de promesas que pronto se diluyen en la nada.
Lo vemos en España. No hay recursos económicos para poder cumplir todo lo prometido. Y, para muchos, la crisis y los sufrimientos que conlleva se harán eternos.
     Pero las gentes desamparadas necesitan poner su fe en alguien, en un prometedor cualquiera en el que confiar con tal de creer que van a salir de charco.
     Tampoco es de extrañar que los más desconfiados busquen un retiro donde no haya engaño y poder redimirse.