Entre los recuerdos de la guerra del 36, conservo uno que me hizo mella. A mis catorce años a cumplir en diciembre, la inocencia de un rapaz enfermizo -tal era mi caso- no salía de una sorpresa para entrar en otra. La lucha sangrienta que hizo historia en el norte Alava, acentuada en Villarreal, tuvo sus repercusiones en el colegio de Santa María de Vitoria, donde se alojó -mientras los alumnos internos disfrutaban en sus casas con las vacaciones navideñas- una compañía moruna para la que cualquier rincón era bueno si les dejaban encender una hoguera, en los patios de recreo, con la que combatir el frío.
Cuando los alumnos de este colegio -internos, externos y medio pensionistas- regresamos una vez cumplidas las fiestas hogareñas al colegio, caíamos de culo sorprendidos por las huellas derivadas del hecho bélico que ventilaban moros y cristianos.
Esto es lo que nunca entendí y me dió que pensar: los requetés nacionales ostentaban su fe católica, llenos de orgullo, y daban caña sin piedad a los que defendían su misma fe religiosa: los nacionalistas vascos.
Parecerá mentira, pero las alianzas vasquistas fueron como fueron para pelear a muerte entre hermanos: unos con el apoyo de los "sin Dios" (socialistas, comunistas y anarquistas) en aquel entonces, y otros con participación de árabes que, fieles a sus creencias, seguían en lucha contra la cristiandad allí donde convenía a lo largo de siglos.
Y ahora, ochenta y tantos años después algunos se extrañan de que un derechoide, -como dicen que es mi caso- no crea a los unos ni a los otros. Sospecho que estoy buscando una solución equilibrada. Y no es fácil.
martes, 21 de abril de 2020
lunes, 20 de abril de 2020
SIN MIEDO A LA VERDAD (64)
Los episodios que atraen la atención de los medios informativos en el País Vasco peninsular -y por lógica de una gran parte de electores- y la política que fortalece al nacionalismo sabiniano y a sus ideas adaptadas a los tiempos modernos, han debilitando el poderío nacional de España, en perjuicio de las filas vasco-españolistas, hoy muy divididas y desanimadas por razones que no voy a descubrir porque todos las conocen y no agradan a los que juegan en limpio.
Esta debilidad del centro-derecha vasco -si es que todavía existe- no favorece a los partidos españolistas que han perdido fuelle, votos y prestigio. El caso es que el secesionismo vasco nunca, como ahora, tuvo en su favor una mayoría con la que razonar y sostener su derecho a que Euskadi se constituya como nación independiente. Ni nunca como ahora estuvieron tan dispuestos los empoderados de España para aumentar la lista de competencias de esa nación vasca, de tal manera que sin ruidos se consolide de hecho una independencia soberana en paz y sin tirar un tiro.
Naturalmente esto que deduzco puede parecer a muchos una corazonada, cuando la realidad demuestra que la nacionalidad secesionista vasca, estuvo a punto de dar un gran paso después de las elecciones del abril que corre. No se han celebrado y urge esperar.
Veamos: es un suceso cargado de incógnitas el que nos distrae y no conviene a los más interesados que se desplace el interés soberanista vasco, por una endemia que ocupa el primer plano político.
El suceso lleva también al olvido a los deudores patrióticos: Olvido inexplicable y desidioso puesto que nunca el centralismo español ha estado tan distraído como en esta ocasión impuesta desde arriba.
Claro que la verdad no siempre cuaja, pero nadie me negará que el tema está presente aunque distraído y sin salir de España.
Ahora es cuando menos puede prosperar la idea opuesta al secesionismo vasco. El éxito, sin embargo, está en dar con un equilibrio razonado. Esto exige, para empezar, un liderazgo cuya plaza está vacante. Y un equipo presidido por una generosidad solidaria y dispuesta a razonar.
No siento que algo así se sienta por alguien que valga.
Esta debilidad del centro-derecha vasco -si es que todavía existe- no favorece a los partidos españolistas que han perdido fuelle, votos y prestigio. El caso es que el secesionismo vasco nunca, como ahora, tuvo en su favor una mayoría con la que razonar y sostener su derecho a que Euskadi se constituya como nación independiente. Ni nunca como ahora estuvieron tan dispuestos los empoderados de España para aumentar la lista de competencias de esa nación vasca, de tal manera que sin ruidos se consolide de hecho una independencia soberana en paz y sin tirar un tiro.
Naturalmente esto que deduzco puede parecer a muchos una corazonada, cuando la realidad demuestra que la nacionalidad secesionista vasca, estuvo a punto de dar un gran paso después de las elecciones del abril que corre. No se han celebrado y urge esperar.
Veamos: es un suceso cargado de incógnitas el que nos distrae y no conviene a los más interesados que se desplace el interés soberanista vasco, por una endemia que ocupa el primer plano político.
El suceso lleva también al olvido a los deudores patrióticos: Olvido inexplicable y desidioso puesto que nunca el centralismo español ha estado tan distraído como en esta ocasión impuesta desde arriba.
Claro que la verdad no siempre cuaja, pero nadie me negará que el tema está presente aunque distraído y sin salir de España.
Ahora es cuando menos puede prosperar la idea opuesta al secesionismo vasco. El éxito, sin embargo, está en dar con un equilibrio razonado. Esto exige, para empezar, un liderazgo cuya plaza está vacante. Y un equipo presidido por una generosidad solidaria y dispuesta a razonar.
No siento que algo así se sienta por alguien que valga.
domingo, 19 de abril de 2020
SIN MIEDO A LA VERDAD (63)
Soy un insatisfecho. Y osado. No sé manejar con soltura la transcripción de ideas por medio del correo electrónico. Por tanto y periódicamente pido perdón a los que suele dirigirme la palabra escrita que siempre es de agradecer. Perdón una vez más. No acierto con el uso de teclas y de mandos
Hoy, al detectar las atentas dudas de una amistad -C.G.G.- referidas a mi último comentario sobre el venenoso coronavirus, no he acertado a comunicarle directamente mis ideas con las que ajustar conceptos. Me preguntaba, amigablemente, si veo algún futuro despegue de la plaga que nos invade.
Pues bien: no tengo elementos de juicio para profetizar sobre tan delicado problema y ¡Dios me ampare! ni capacidad intelectual con la que avalar mi opinión. Lo cual no es obstáculo para advertir que las medidas que se vienen aplicando para reducir los efectos del tal plaga, no parecen satisfactorias. No llenan.
Sospecho, además, que el coste de los remedios que se han puesto en juego - tal vez millonadas-, se pagarán mayormente -no se olviden- por los españoles encuadrados entre las clases medias y por el pueblo llano tirando a pobre. O se dejarán a deber. O las dos cosas.
A mi entender el problema puesto en juego es mundial y querer resolverlo pueblo tras pueblo -en vez de ir todos a una- tiene sus riesgos.
Y sobre todo la respuesta en nuestra tierra se ha montado a salto de mata, con demasiadas dosis improvisadas
No juzgo. Solo constato.
Hoy, al detectar las atentas dudas de una amistad -C.G.G.- referidas a mi último comentario sobre el venenoso coronavirus, no he acertado a comunicarle directamente mis ideas con las que ajustar conceptos. Me preguntaba, amigablemente, si veo algún futuro despegue de la plaga que nos invade.
Pues bien: no tengo elementos de juicio para profetizar sobre tan delicado problema y ¡Dios me ampare! ni capacidad intelectual con la que avalar mi opinión. Lo cual no es obstáculo para advertir que las medidas que se vienen aplicando para reducir los efectos del tal plaga, no parecen satisfactorias. No llenan.
Sospecho, además, que el coste de los remedios que se han puesto en juego - tal vez millonadas-, se pagarán mayormente -no se olviden- por los españoles encuadrados entre las clases medias y por el pueblo llano tirando a pobre. O se dejarán a deber. O las dos cosas.
A mi entender el problema puesto en juego es mundial y querer resolverlo pueblo tras pueblo -en vez de ir todos a una- tiene sus riesgos.
Y sobre todo la respuesta en nuestra tierra se ha montado a salto de mata, con demasiadas dosis improvisadas
No juzgo. Solo constato.
sábado, 18 de abril de 2020
SIN MIEDO A LA VERDAD (62)
Leo en una página de GOOGLE que la "globalización" es un proceso histórico de integración mundial. Esto viene a decirnos que si llueve, más o menos, nos afecta a todos.
Leo que esta "lluvia generalizada" o integración mundial, influye en los ámbitos políticos, económicos, ecológicos, tecnológicos ... y sus efectos -esto lo estamos viendo- pueden alterar, mundialmente, los usos y costumbres de cualquier pueblo a bote pronto, o sea sin perder el tiempo.
Vivimos, -está claro- una oleada perversa, una enfermedad globalizada que se ceba sin freno y a bote pronto, en seres humanos avecindados en las naciones dispersas del globo terráqueo.
El suceso nos ha pillado en cueros, con el culo al aire, y el remedio puesto en juego para controlar tanta desgracia se limita a prohibir el paso a un veneno que, por el momento, a unos los tiene escondidos sin salir de casa y a otros experimentando científicos intentos para dominar la ruta.
El mundo revuelto esta imponiéndose al mundo ordenado y -por instinto- los seres vivos, con un proceder cargado de lógica, quieren huir y lo hacen buscando el aire libre, los caminos despejados, la huida hacia las tierras productivas y, si me apuran, el cielo.
Es la hora de los profetas, de los milagros, de las apariciones sobre naturales... en fin: dado que el hombre también tiene el recurso del optimismo, podemos soñar...
En Vitoria -donde resido- cuentan que el cura que asistía a una anciana en trance de muerte, trató de animarla y más o menos le dijo: "Está usted tocando el cielo". Y ella respondió con voz apagada:
; "Yo muy contenta estoy en Vitoria".
Leo que esta "lluvia generalizada" o integración mundial, influye en los ámbitos políticos, económicos, ecológicos, tecnológicos ... y sus efectos -esto lo estamos viendo- pueden alterar, mundialmente, los usos y costumbres de cualquier pueblo a bote pronto, o sea sin perder el tiempo.
Vivimos, -está claro- una oleada perversa, una enfermedad globalizada que se ceba sin freno y a bote pronto, en seres humanos avecindados en las naciones dispersas del globo terráqueo.
El suceso nos ha pillado en cueros, con el culo al aire, y el remedio puesto en juego para controlar tanta desgracia se limita a prohibir el paso a un veneno que, por el momento, a unos los tiene escondidos sin salir de casa y a otros experimentando científicos intentos para dominar la ruta.
El mundo revuelto esta imponiéndose al mundo ordenado y -por instinto- los seres vivos, con un proceder cargado de lógica, quieren huir y lo hacen buscando el aire libre, los caminos despejados, la huida hacia las tierras productivas y, si me apuran, el cielo.
Es la hora de los profetas, de los milagros, de las apariciones sobre naturales... en fin: dado que el hombre también tiene el recurso del optimismo, podemos soñar...
En Vitoria -donde resido- cuentan que el cura que asistía a una anciana en trance de muerte, trató de animarla y más o menos le dijo: "Está usted tocando el cielo". Y ella respondió con voz apagada:
; "Yo muy contenta estoy en Vitoria".
viernes, 17 de abril de 2020
SIN MIEDO A LA VERDAD (61)
Me encuentro desorientado. Hace ya un mes que no salgo a la calle -medicina preventiva, dicen- y, con mi discurrir envenenado, pienso si no estamos recorriendo los pasos previos a un régimen dictatorial de izquierdas. Algo he leído y no veo qué buscan ciertos sectores políticos insensibles a una caída del voto derechoide que consideran es suyo.
Recuerdo la frase del líder socialista que sostenía: "Cuando digo NO, es NO". Y se sentía satisfecho y seguro:"NO es NO". Pero un buen día, cansado de tanto aburrimiento, fue SÍ y dió paso, hasta la cresta del poder, al convicto y confeso personaje dedicado al fomento del regateo de pelotas , que tras muchos zarabandas se fundió en una coalición de toma el gas y marcha.
El clima político, a juzgar por los recuentos de las encuestas, sitúa al PSOE ante una clara victoria que da lugar a una adelantado y barrido avance de una izquierda gobernada por un populismo ansioso que -día tras día- introduce el balón en la cesta de los goles, como quien mama.
- ¿Tú, -me dice un guasón- acaso no votas a las derechas? Hay que saber perder....
- Votaba -respondo-. Llevo algún tiempo cediendo el sobre para que lo llene un acompañante con su papeleta; a cambio me compensa con un café de calidad.
Y ¿por qué hago tal cosa? Porque veo a la derecha, menos mala, sin avanzar en su ideario para influir en la existencia de una democracia auténtica, dispuesta a corregir los excesos de la dudosa inventiva de una globalización mal encajada y los defectos de una enseñanza (y correspondiente aprendizaje) influida por poderes no equitativos.
Es algo que apenas preocupa en España y así nos va
Recuerdo la frase del líder socialista que sostenía: "Cuando digo NO, es NO". Y se sentía satisfecho y seguro:"NO es NO". Pero un buen día, cansado de tanto aburrimiento, fue SÍ y dió paso, hasta la cresta del poder, al convicto y confeso personaje dedicado al fomento del regateo de pelotas , que tras muchos zarabandas se fundió en una coalición de toma el gas y marcha.
El clima político, a juzgar por los recuentos de las encuestas, sitúa al PSOE ante una clara victoria que da lugar a una adelantado y barrido avance de una izquierda gobernada por un populismo ansioso que -día tras día- introduce el balón en la cesta de los goles, como quien mama.
- ¿Tú, -me dice un guasón- acaso no votas a las derechas? Hay que saber perder....
- Votaba -respondo-. Llevo algún tiempo cediendo el sobre para que lo llene un acompañante con su papeleta; a cambio me compensa con un café de calidad.
Y ¿por qué hago tal cosa? Porque veo a la derecha, menos mala, sin avanzar en su ideario para influir en la existencia de una democracia auténtica, dispuesta a corregir los excesos de la dudosa inventiva de una globalización mal encajada y los defectos de una enseñanza (y correspondiente aprendizaje) influida por poderes no equitativos.
Es algo que apenas preocupa en España y así nos va
jueves, 16 de abril de 2020
SIN MIEDO A LA VERDAD (60)
Si a cualquier persona bien informada les dijeran "ten cuidado y no te dejes influir por las grandes promesas de los políticos circunstanciales", no le iban a sorprender. En todo caso, al dirigirse a su sentir interno, exclamaría: "verdes las han segado".
El ser humano, cualquiera que sea el sexo o condición, tiene por costumbre para resistir a los ramalazos de la vida y ganarse el cielo a pulso, primero alimentarse y luego reproducirse, todo ello sin excederse.
Si se moderaran ambas "necesidades" -lo que nunca sucedió- esto sería el paraíso con minúscula. En el lugar que hoy ocupan más o menos miles de millones de bípedos pensantes, estarían viviendo muy pocos seres humanos de la misma raza y fundación y no sería preciso recurrir a la pléyade de políticos, que se matan entre sí, para hacernos felices.
Llegar a estas conclusiones cuando en el Globo terrestre se cuentan a millones los que pasan hambre y se desconoce el número de invertidos -a los que respeto- no es motivo de felicidad compañera de todo optimismo.
¿Entonces que hacemos con los políticos si como parece sobran?
Yo nunca diré tal cosa. El remedio esta en su doctrina. Ellos son buenos. El error es que predican una cosa y luego mal cumplen lo prometido. ¡¡Ya se sabe!! Lo cual no excluye las excepciones.
Hable con ellos en la intimidad de sus propósitos. Es buena gente. Digo.
El ser humano, cualquiera que sea el sexo o condición, tiene por costumbre para resistir a los ramalazos de la vida y ganarse el cielo a pulso, primero alimentarse y luego reproducirse, todo ello sin excederse.
Si se moderaran ambas "necesidades" -lo que nunca sucedió- esto sería el paraíso con minúscula. En el lugar que hoy ocupan más o menos miles de millones de bípedos pensantes, estarían viviendo muy pocos seres humanos de la misma raza y fundación y no sería preciso recurrir a la pléyade de políticos, que se matan entre sí, para hacernos felices.
Llegar a estas conclusiones cuando en el Globo terrestre se cuentan a millones los que pasan hambre y se desconoce el número de invertidos -a los que respeto- no es motivo de felicidad compañera de todo optimismo.
¿Entonces que hacemos con los políticos si como parece sobran?
Yo nunca diré tal cosa. El remedio esta en su doctrina. Ellos son buenos. El error es que predican una cosa y luego mal cumplen lo prometido. ¡¡Ya se sabe!! Lo cual no excluye las excepciones.
Hable con ellos en la intimidad de sus propósitos. Es buena gente. Digo.
miércoles, 15 de abril de 2020
SIN MIEDO A LA VERDAD (59)
A veces recuerdo un libro incierto, una pretendida novela que no acabo de terminar, en la que reflejo una serie de episodios bélicos entremezclados con la vida vulgar y con la moral exaltada y lista para ganar el poder de la república para unos, nación para otros, a tiro limpio . Las costumbres de algunos, no todos, los que entonces vivían en Vitoria y villas y pueblos enredados en la guerra civil del 36, no daban lugar para suponer que se empezaba una guerra que iba a durar cerca de tres años.
El personaje que surge para iniciar el relato es un jovenzuelo de 17 años -menor de edad- fornido y bien formado, que se enrola en la columna de voluntarios convocada para unirse a la marcha militar que, desde el norte de España, se uniría a otros sublevados para conquistar su capital, Madrid.
Nadie pensó que aquellos entusiasmos conquistadores, empezados con ideas creativas de un mundo feliz, iban a durar tres años y mucho menos que terminarían en una dictadura duradera: cerca de cuarenta años.
El personaje principal, el joven citado, pierde una pierna en el primer encuentro contra una formación republicana y vuelve a casa desmoralizado y triste. No esperaba tan desgraciado desenlace; ni que aquello era el principio de una guerra.
¿Y todo esto que es cuento, tiene algo que ver con la España actual? No y sí. No se el porqué pero veo en la cancha, cada vez más destacados, más seguros de sí mismos, a dos bandos en fase de crecimiento: a los azules y a los rojos y a sus compañeros mártires.
Claro está que mi memoria me indica que las guerras montadas se dan más en países pobres que ricos. Este es el caso. En la Europa soñada como rica lo único que crece en la última década, es la pobreza. Y en este juego, España tiene entre manos las bazas de perder.
No me llamen pesimista, por favor, porque vea crecer a las masas más belicosas por pobres.
El personaje que surge para iniciar el relato es un jovenzuelo de 17 años -menor de edad- fornido y bien formado, que se enrola en la columna de voluntarios convocada para unirse a la marcha militar que, desde el norte de España, se uniría a otros sublevados para conquistar su capital, Madrid.
Nadie pensó que aquellos entusiasmos conquistadores, empezados con ideas creativas de un mundo feliz, iban a durar tres años y mucho menos que terminarían en una dictadura duradera: cerca de cuarenta años.
El personaje principal, el joven citado, pierde una pierna en el primer encuentro contra una formación republicana y vuelve a casa desmoralizado y triste. No esperaba tan desgraciado desenlace; ni que aquello era el principio de una guerra.
¿Y todo esto que es cuento, tiene algo que ver con la España actual? No y sí. No se el porqué pero veo en la cancha, cada vez más destacados, más seguros de sí mismos, a dos bandos en fase de crecimiento: a los azules y a los rojos y a sus compañeros mártires.
Claro está que mi memoria me indica que las guerras montadas se dan más en países pobres que ricos. Este es el caso. En la Europa soñada como rica lo único que crece en la última década, es la pobreza. Y en este juego, España tiene entre manos las bazas de perder.
No me llamen pesimista, por favor, porque vea crecer a las masas más belicosas por pobres.
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