jueves, 23 de noviembre de 2017

SIEMPRE HAY PIELES DE CORDERO

        Todos los partidos políticos con vida activa y legal que funcionan en España,  están  sometidos a un principio ineludible: "Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la Ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos". (Artículo 6º. Constitucional).
         Por otra parte, todo ciudadano nacionalizado español,  al tomar posesión de un cargo político oficial, se somete a un principio de lealtad y respeto a las Constitución y a  las leyes españolas en general. Si no cumplieran estas obligaciones los aludidos, estarían traicionando al Estado y a todos, los españoles que obran de buena fe.  Incumplir este principio básico está condenado en toda  democracia. De ahí  viene la, obligación de todo gobernante de cumplir y hacer cumplir las leyes.
         En la Cataluña secesionista, estas pequeñeces carecen  de importancia. Sencillamente son  un estorbo y -sin perder un gesto de gallardía democrática- se acatan  pero  no se  cumplen. No pasa nada.
         Teoría secesionista: todo es posible sin violencia. Un pequeño grupo, desde una institución del Reino de España, se planta en una sesión oficial y solemnemente "declara" la República de Cataluña. Por sí y ante sí, lo hacen impelidos por el más noble empeño democrático y generosas ansias de justicia.
         ¿Y la cartera? ¿Quién se quedará con la cartera?
          Cuando se meta  usted en los cercados de la política piense que a lo largo del tiempo y a lo ancho de los mares, siempre hay pieles de cordero en el vestuario para cerrar angelicalmente un buen  negocio. El poder corrompe... París bien vale una misa.
          Pero claro, hay que saber meter la mano
          ¿Por que huyen los expertos, cada uno con su negocio a cuestas, cuando se anuncian cambios democráticos de la noche a la mañana? Vale más pagar un transporte para pasar el Ebro a tiempo con tus pertenencias, que recurrir a una barcaza para salvar, a última hora, el cuero con lo puesto. ¡Y a que precio!       
 


miércoles, 22 de noviembre de 2017

UN RACISMO ENCUBIERTO

     Leo que los españoles  sufren una crisis de "identidad cultural como pueblo". Es decir que no se identifican como tales. Es cierto.  Porque al fin y al cabo los pueblos se distinguen globalmente  por su cultura en la que incluyen, a partir de su idioma, un conjunto de valores,  herencia de sus antepasados. Para los fueristas del siglo XIX,  eran sus buenos usos y costumbres.
    ¿Cómo se hizo España? La España actual tiene algo que ver con la forja de un pueblo cristiano que rezaba en latín y luchaba en "román paladino" contra la morería en tres idiomas: el gallego, el castellano y el catalán a los que añadir otra lengua, el vascuence, que se mantuvo viva sin  perder sus esencias.
     Esto ¿por qué?  Por ser la franja norte de España un país montañoso que dificultaba la comunicación entre sus moradores. Dato éste que explica la diversidad de reinos y las diferencias  culturales que perdurarán  al paso de los siglos. De ahí derivan distintas identidades, entre las cuales se mezclan  dos pueblos que se mantuvieron fieles a sus creencias y hábitos: el judío y el árabe. La identidad española  no existía, pero sí la cristiana pura y cristalina, sin  vestigios de impureza judía o árabe.
     Pasado el tiempo, los intentos unitarios de esta mezcla racial han fracasado en gran parte. Y aquí estamos, cada uno con su identidad a cuestas, sin ponernos de acuerdo. Esto induce a que muchos españoles de nación  - secesionistas vascos,  catalanes y gallegos por medio-  se dediquen a gastar tiempo y fortunas en mantener luchas medievales sin salir de casa, cuando los  problemas que tenemos encima  son de ámbito global, que tienden -por ejemplo- a llenar Europa de  emigrantes con su propia identidad, para nosotros exótica, sin saber donde y cómo pueden ser útiles a una convivencia humanizada.
      En resumen  la identidad española, de capa caída, ve crecer una sociedad  identificada por valores medievales propios de sociedades que vivían en ámbitos reducidos. Lo cual no es malo si la idea se asume con  espíritu estimulante y deportivo; pero si lo que pretenden sus mandatarios es, desde el poder, implantar los resabios del racismo  ¡estamos hundidos!
      ¿Racismo? ¡Jamás!, dirán muchos. En España no hay racismo. Lo hay, Aparece encubierto con el manto de la democracia,  pero es racismo. Así empezó Hitler y así acabó su intento.
      Sin embargo es cierto: La identidad española está desdibujada porque nunca hubo raza española.
   

martes, 21 de noviembre de 2017

PRECARIEDAD LABORAL

    Estamos de acuerdo: por precariedad laboral entendemos la falta de seguridad para mantener al laborante en su puesto de trabajo.
    La relación entre trabajadores y empresarios, siempre fue delicada y muchas veces conflictiva. Un sociólogo descubrió que el valor añadido a un determinado producto correspondía en su mayor parte a la mano de obra y, sin embargo, al repartir beneficios, las ganancias se adjudicaban siempre  al capital. Me pueden decir que esto no es así, pero la versión  que llegaba al laborante era ésa u otra parecida.
    Y naturalmente, la reacción no se hizo esperar. Mejoraron algo los salarios y las condiciones del trabajo, pero... la rentabilidad del  negocio no era la misma. Y en el transcurso del tiempo los empresarios se inclinaron a invertir en  empresas  con menos ataduras permanentes. El turismo -entre otras actividades- se prestaba a ello: los contratos de trabajo eran temporales y si se produjeran conflictos, el cierre de la empresa se simplificaba en un sector  tan  delicado como el laboral.
    Como éste caso, existen otros, sin hablar de acuerdos mercantiles  y otras mañas que se van inventando para hacer  negocios sin ruidos marginales. Hacia esas soluciones derivan los empresarios con cierto éxito. ¿Y los trabajadores?
     Este es el caso. Forzados a cambiar, muchos -cada vez mas- tienen  que dar el paso: valerse de sus habilidades,  no como laborantes sino como autónomos. Lo cual, en una administración tan compleja y enrevesada como la española, -incluidas Cataluña y Vasconia- no es sencillo ni es barato.
     Aquí es dónde entran en juego nuestros políticos empeñados en greñas dialécticas, también llamadas "democracia", para dar ocupación a la cancha mediática. ¿Qué hacen de provecho? La mayoría muy poco. Bastante tienen  con chingarse el uno.  al otro.
     Nos faltan empresarios al nuevo estilo. ¿Problemas? Fiscales, antes que laborales. Créanme.

lunes, 20 de noviembre de 2017

UNA NUEVA Y PODEROSA MONEDA

     He sido y soy uno de tantos seres humanos obligado desde la niñez a  mirar con veneración a la peseta, a partir de una moneda de dos céntimos.  Por dos céntimos te vendían un caramelo en la tienda del pueblo.
     Todo cambio con el advenimiento de la II República, a mis nueve años. La peseta perdía valor en los mercados internacionales  en caída a plomo, y las monedas de dos céntimos, ya escasas, terminaron por desaparecer. En esas circunstancias, por cinco céntimos te daban dos caramelos donde antes solo pedían cuatro.  A ese fenómeno le llamaron luego inflación.
     Con la guerra,  en la zona sublevada estampillaron los billetes de veinticinco  pesetas hacia arriba hasta editar otros nuevos  en Alemania; los originales se retiraron de la circulación. Al término de la guerra, muchos españoles, perdieron el dinero no cambiado a tiempo. Un caramelo subió de precio: antes dos, ahora cinco céntimos; eso es lo que yo "gane". Mi paga semanal permaneció intocable. Fui una víctima de la inflación que siempre empieza atacando a los más débiles.
      En nuestros días,  en las altas esferas hacendísticas mundiales,  andan preparando el  terreno para zarandear el sistema  monetario, tema tabú para la mayoría entre la que me incluyo. Se trata de crear una moneda fuerte que desplace al dolar, cuyo manejo es controlado por los EE.UU. Y ya se sabe, el que parte y reparte...
      Hasta se da por existente una moneda a la que  llaman BITCOIN, controlada por no se sabe quién en los mercados globales,  que se cotiza al alza en  forma insospechada.
        Mucho me temo que alguien se va a forrar a cuenta de una ignorancia también globalizada.
        ¿O acaso me equivoco?
     

sábado, 18 de noviembre de 2017

¿POLÍTICOS O MERCADERES?

     Quisiera acertar, pero el tema es de difícil abordaje. ¿A quién se le ocurre pensar que puedan sentirse políticos y al mismo tiempo mercaderes, aquellos  a los que luego citaré?
      Podría  hablar de la conducta seguida por los secesionistas catalanes al perder por goleada  una primera fase del partido. No tuvieron ellos inconveniente en cambiar las normas  durante el juego,  para incumplirlas sin inmutarse,  hasta tener que asumir a derrota. Pero no lo duden. La culpa no  es suya. Hay que insistir, dicen: ¡Ganaremos!
      No quiero referirme a ellos. Dentro del mismo género,  voy a dedicar estas líneas al caudal de aplausos que suelen cosechar los líderes políticos, tras sus discursos,  en las Cámaras  legislativas.
      El mercader trata de colocar artículos vendibles. El político, cuando ejerce de mercader, considera que es él quien está en venta. Hay una diferencia, ¿Cierto o no? Cierto, pero no lo reconocen. Y ahí está la base de toda corrupción.
      El político bien entendido, no tendría tiempo para atender a sus esperanzados seguidores que le piden dedicación y eficiencia. Y los hay que así proceden. Pero no negarán que abundan en demasía los que les dejan espacio y tiempo libres para ellos  tocarse el lóbulo o pulpejo; para vivir de las rentas.
      Eso sí: desde la bancada aplauden a sus trabajadores; es mas inician el aplauso con impostado fervor paras animar  a la compañía.
      Alguna vez, bien; pero por sistema, ¡ya me dirán que sentido tiene  el aplauso mecánico, en  todo tipo de polémicas, dedicado a los jefes del tinglado! 
      Se lo diré: ser visto. ¿Para qué?
       ¡Dedúzcalo usted mismo!

viernes, 17 de noviembre de 2017

ADIVINEN EL FUTURO

    No se trata de algo mágico, ni de un sueño, ni de profetizar milagros. Se trata de ir por deducción calculando hacia donde nos llevan los nuevos hábitos y costumbres sociales, muchos de ellos impuestos por los políticos anclados en el pasado.
    Les cuento un caso. Una persona mayor a la que conozco de cerca, necesita ser operada quirúrgicamente y la organización sanitaria en la que cotiza, le dió un plazo. Pasaba  el tiempo y antes  de que llegara la fecha prevista, le anunciaron una demora por fuerza mayor. Y así hasta dos veces más. Y la señora llegó a ser octogenaria. Ella misma confesó: "¡Ya no  tiene cuenta operarme!  Eso es lo  que buscan: que me muera para ahorrarse el gasto."
    Era cierto. La deducción era lógica. Las organizaciones sanitarias no están, en gran parte,  en su mejor momento. Crece la clientela a medida que él índice medio de vida aumenta;y  a medida que las migraciones se multiplican, o que se descubren nuevos tratamientos médicos, etc. No hay dinero para atender tanta demanda. La bonanza asistencial está, de seguir así, en trance crítico.
    La ciencia médica avanza. Llegará un momento en que, persona a persona,  se pueda diagnosticar anticipadamente la aparición y el curso de las  enfermedades que le pueden afectar  a cada uno. Se implantará el tratamiento preventivo de las enfermedades. Aparecerá y será obligatorio someterse revisiones previsoras. ¿Por qué? Por ser la forma de racionalizar el gasto y las cotizaciones. ¿O creen que ha de pagar igual el glotón que quien se decida por disciplinar su dieta?
     Anticipen el futuro. Compárenlo con la situación actual. Es el camino.
     Y los políticos hablando  de pequeñas naciones, que es cómo organizarse para  navegar a remo.
   

jueves, 16 de noviembre de 2017

EMPOBRECER A UN PAÍS

     Situar a un país entre los más ricos del mundo cuando muchos de sus habitantes viven pobremente, es absurdo además de dar pruebas de un cinismo desbocado. Un país es rico cuando la
inmensa mayoría de sus habitantes también lo es.
     Este es el caso de España, donde la pobreza daña a  millones de compatriota que la sufren con pocas esperanzas de redimirse algún día.
     Todos los políticos prometen la solución del problema pero a nadie advierten de cómo lo harán. Y si recurrimos a examinar la historia, la ruta seguida por estos líderes del bienestar ajeno, siempre es la misma: la caridad (o la justicia) bien entendida empieza por uno mismo. Primero resolvamos mi problema y el de mis parientes y amigos, que tiempo habrá para ocuparse de la muchedumbre que  padece de abandono.
      Lo malo del caso es la credulidad de las verdaderas víctimas. Para salir de la pobreza, créanme, no hay que confiar en promesas necesitadas para cumplirse de generosas consignaciones presupuestarias; querer vestir a un santo dejando desnudos a otros, no resuelve nada.
      ¿Y qué hacer?
       Administrar bien lo poco que hay para dedicarlo a tener una escuela que funcione.
      ¿Acaso no funciona?  Sin acaso: no funciona, mayormente por culpa de los políticos. Léanse los informes de PISA.
       ¿Administrar bien? ¿Cuanto  nos costará a todos los españoles -incluidos los catalanes- la broma secesionista urdida por sectarios prometedores de un bienestar más que problemático?
       La escuela no funciona. Puede que sea sectaria.