Es muy difícil pronosticar cuál será el destino de los españoles de nivel bajo y medio, si salen
algún día del mediocre presente en el que estamos encharcados. El filón inevitable de políticos (?) que viven con holgura, ha conseguido que España de muestras de estar saliendo a flote sin que los remeros de la nave -asalariados y autónomos en general - puedan mejorar sus condiciones de vida.
Llenos de razón y cargados de esperanza se manifiestan en las calles de España de "motu propio" los jubilados de estos sectores, confiados en el éxito de su tenacidad. ¡Está por ver! Porque, lo cierto es -y no es necesario ser político para sentirlo - que la ciudadanía de medio pelo, la asalariada y la que acoge a sus compadres bajo la condición de "autónomos", es la que arriesga hasta su salud, sus reservas y su ánimo para que esto no se hunda del todo.
Son muchos los españoles que llenos de optimismo están a la espera de que un puñado de políticos, aunque fueran pocos, se pongan de acuerdo. Que tres partidos, al menos, lleguen a una inteligente alianza pensando, de verdad, en sacar a los españoles que pagan, de la pobreza que sufren.
No hay otro camino que el de enfrentarse a la verdad. No somos ricos. No podemos llevar un tono de vida como si lo fuéramos.
Ese ejercicio, esa política que aborde los hechos sin falsos optimismos, esa lucha por la verdad, no es posible entre partidos que andan a degüello los unos contra los otros. Han de ayudarse. Han de ser leales. Han de ser honestos. Han de ser propicios a que prospere la justicia.
¿Es pedir peras al olmo?
Por eso me acuerdo siempre de la escuela. Lo explicaré porque si algo está claro es que la generalidad de los políticos, puestos al aire libre, insisto, no dan la talla.
martes, 8 de mayo de 2018
lunes, 7 de mayo de 2018
EL DESENCANTO DE UNA CIUDAD
Si nos detenemos a contemplar (con interés, atención, sentimiento) la existencia (cómo funcionan, viven, luchan) de diversos países, comarcas o villas y ciudades para sobrevivir dignamente, llegaremos a esta conclusión: los hay ricos, de medio pelo y pobres.
¿Por qué sucede así? Por mil causas. Pero al fin los que hacen que los núcleos de población respondan al organizarse a uno u otro modelo, dependen de sus habitantes y éstos, a su vez, de su educación, de su cultura, de su capacidad económíca y formación social (o religiosa) y de otros factores que nos predisponen para actuar conformes a una u otra disciplina.
Es triste decirlo pero cuando una colectividad humana decae, no se le puede echar la culpa al maestro armero. Todos queremos ser iguales por encima de la media, pero los pueblos sometidos a la teoría del caudillaje encomendado a un apóstol de la igualdad, terminan siendo iguales pero pobres.
Nosotros los españoles no tenemos por qué ser pobres. Al fin yal cabo somos demòcratas.
Pero no nos engañemos. Somos muy desiguales. Ahí están los turolenses clamando al cielo para superar el desencanto de una democracia (del pueblo y para el pueblo) que los tiene enterrados en el desamparo y en el olvido; en una ciudad que se hunde contra reloj.
¿Pero sólo sucede en Teruel? Sería una deslealtad pensarlo. La España decadente propensa a la desertización, está demasiado extendida y como da poco de sí, es decir poco poder, ¡ahí se pudran!
Los partidos políticos vigentes nos hacen creer (lo siento) que ellos tienen la solución. No es cierto.
Por citar un caso, y no de una zona pobre, en el País Vasco (que tiene sus singularidades)
un amplio sector de sus habitantes lleva décadas perdiendo poder y medios económicos. Este fenómeno mal controlado produce la decadencia de gran número de familias.¡Y lo quieren arreglar con subvenciones!
Personalmente -y reconozco que puedo estar equivocado- pienso que el ritmo creador del pueblo llano, suele empezar en la escuela. Al día de hoy, hasta la escuela ha entrado en un período de rutina igualitaria: todos tenemos derecho al cielo. Pero ahí se acaba la igualdad, más o menos.
Y la igualdad, como sucede con el cielo, hay que ganársela.
¿Por qué sucede así? Por mil causas. Pero al fin los que hacen que los núcleos de población respondan al organizarse a uno u otro modelo, dependen de sus habitantes y éstos, a su vez, de su educación, de su cultura, de su capacidad económíca y formación social (o religiosa) y de otros factores que nos predisponen para actuar conformes a una u otra disciplina.
Es triste decirlo pero cuando una colectividad humana decae, no se le puede echar la culpa al maestro armero. Todos queremos ser iguales por encima de la media, pero los pueblos sometidos a la teoría del caudillaje encomendado a un apóstol de la igualdad, terminan siendo iguales pero pobres.
Nosotros los españoles no tenemos por qué ser pobres. Al fin yal cabo somos demòcratas.
Pero no nos engañemos. Somos muy desiguales. Ahí están los turolenses clamando al cielo para superar el desencanto de una democracia (del pueblo y para el pueblo) que los tiene enterrados en el desamparo y en el olvido; en una ciudad que se hunde contra reloj.
¿Pero sólo sucede en Teruel? Sería una deslealtad pensarlo. La España decadente propensa a la desertización, está demasiado extendida y como da poco de sí, es decir poco poder, ¡ahí se pudran!
Los partidos políticos vigentes nos hacen creer (lo siento) que ellos tienen la solución. No es cierto.
Por citar un caso, y no de una zona pobre, en el País Vasco (que tiene sus singularidades)
un amplio sector de sus habitantes lleva décadas perdiendo poder y medios económicos. Este fenómeno mal controlado produce la decadencia de gran número de familias.¡Y lo quieren arreglar con subvenciones!
Personalmente -y reconozco que puedo estar equivocado- pienso que el ritmo creador del pueblo llano, suele empezar en la escuela. Al día de hoy, hasta la escuela ha entrado en un período de rutina igualitaria: todos tenemos derecho al cielo. Pero ahí se acaba la igualdad, más o menos.
Y la igualdad, como sucede con el cielo, hay que ganársela.
sábado, 5 de mayo de 2018
UNA LÓGICA DESNORTADA
Un país es rico cuando mayoritariamente sus habitantes gozan de un nivel de vida confortable. Si la riqueza la controlan unos pocos y los demás no tienen medios suficientes para llevar una vida digna, estamos ante un pobre y desnortado pueblo que mal vive .
España, según los datos estadísticos, mejora su situación económica. Pero un importante número de sus ciudadanos de ambos sexos, trabajadores del pueblo llano, se tienen que arreglar para, vivir, con salarios tercermundistas.
Por otra parte en España, según los expertos, prosperan los negocios especulativos y disminuyen las inversiones de carácter productivo. La especulación financiera demanda personal especializado, en número reducido, frente a lo que sucede con el desarrollo de las empresas productivas, que, además de la ayuda de expertos, precisan la colaboración de mano de obra, no tan especializada y en número capaz de reducir las cifras del paro.
Hemos llegado a esta situación: el trabajo manual no da prestigio ni dinero y para cubrir las ineludibles necesidades del quehacer diario de pueblos y naciones, se pagan salarios míseros e inseguros. Esta situación la soportan millones de españoles -también catalanes y vascos- y otro tantos emigrantes que huyen de la pobreza más intensa de sus países de origen.
Esto que digo es público y notorio. En España, hemos creado un clima muy favorable para la trampa; y un terreno de muy difícil recorrido para la gente honesta y trabajadora, mal pagada y, para mayor escarnio, condenada a buscar en la basura productos caducados para comer..
¿Lo saben los políticos? ¿Por qué gastan tanto dinero y saliva para tan poco como resuelven?.
España, según los datos estadísticos, mejora su situación económica. Pero un importante número de sus ciudadanos de ambos sexos, trabajadores del pueblo llano, se tienen que arreglar para, vivir, con salarios tercermundistas.
Por otra parte en España, según los expertos, prosperan los negocios especulativos y disminuyen las inversiones de carácter productivo. La especulación financiera demanda personal especializado, en número reducido, frente a lo que sucede con el desarrollo de las empresas productivas, que, además de la ayuda de expertos, precisan la colaboración de mano de obra, no tan especializada y en número capaz de reducir las cifras del paro.
Hemos llegado a esta situación: el trabajo manual no da prestigio ni dinero y para cubrir las ineludibles necesidades del quehacer diario de pueblos y naciones, se pagan salarios míseros e inseguros. Esta situación la soportan millones de españoles -también catalanes y vascos- y otro tantos emigrantes que huyen de la pobreza más intensa de sus países de origen.
Esto que digo es público y notorio. En España, hemos creado un clima muy favorable para la trampa; y un terreno de muy difícil recorrido para la gente honesta y trabajadora, mal pagada y, para mayor escarnio, condenada a buscar en la basura productos caducados para comer..
¿Lo saben los políticos? ¿Por qué gastan tanto dinero y saliva para tan poco como resuelven?.
viernes, 4 de mayo de 2018
POLÍTICA CON NÚMEROS
Estamos viviendo en España las inquietudes de un período pre-electoral. Se presiente un cambio. Los políticos en plena autocrítica, sopesan sus méritos. Urge saber si superarán el primer obstáculo:
ir en las listas. Hay que cuidar como nunca a los elegibles. El pueblo está escarmentado.
Desde luego cada partido tiene sus normas, cada maestrillo su librillo. Todos los afectados por el proceso electoral, presumirán de juego limpio; todos -nos lo hacen creer- postergan sus ambiciones personales, para ponerse al servicio del bien común. Pero, si es posible, que no falte el coche oficial.
Es muy prosaico esto que digo; pero la realidad, la descomposición de un buen número de políticos con mando en plaza, está, a la vista. El porcentaje de los que se salvan de la quema, se ignora. No quiere decir que no existan.
Los efectos de esta descomposición son inevitables para los más débiles. Es más fácil recaudar cinco euros por persona a cinco millones de habitantes, en suma veinticinco millones, que sonsacar cinco millones "per cápita" a cinco plutócratas. De ahí deriva muchas corrupciones. Las propuestas son tentadoras.
Los votantes sólo disfrutan de un voto por persona a no ser que...los especialistas del ramo, sepan convencer al prójimo: todo esto te daré si me votas tú y me votan los tuyos y con esos votos me alzo con con el poder y la limosna. Trabaja a la clientela y serás alguien.
No lo olviden: las esperanzas incumplidas que serán muchas, crean decepciones y resabios. Si esta realidad se inflama, se vuelven las desgracias también contra los más indefensos. Es más fácil llevar la guerra a cinco mil débiles que a cinco plutócratas.
También la democracia tiene sus puntos débiles.
jueves, 3 de mayo de 2018
MENUDEO DE POLÍTICOS IMPULSIVOS
La historia no suele recrearse en la búsqueda de responsables de una guerra, cuando -como es notorio- llega precedida de errores y desaciertos. Es el caso de la guerra civil del 36, que se la trabajaron impulsivamente los políticos que decían condenarla. Luego la pagamos todos. No vayan a creer los "impulsivos" de siempre, que entre los vencidos solo estaban ellos.
Como pasaba hace ochenta años, otros políticos con parecidos collares, intentan revolver el cotarro, como si las cosas y el medio donde nos movemos no hubieran cambiado. Esto es grave y puede que lleguemos a reventar el invento de la paz, tan viejo como la vida misma.
Hay dos fuerzas desde las que se ejerce y maneja ese cotarro: la de muchedumbres en marcha y la de leyes ajustadas a derechos universales. Es la lucha entre el cálido "impulso" procesional y la "reflexión" meditada en frío por la jurispericia.
Ya es casualidad que los impulsivos requieran a las muchedumbres para imponer sus criterios -todo o nada- y repudien la interpretación de unas leyes vigentes ante una mesa constituida para el diálogo. Mesa a la que no se puede llevar el todo o nada como argumento de fuerza.
Pero, una vez explicado el tema ¿qué les falta a nuestros políticos para recurrir al diálogo? Les falta madurez, ser reflexivos, ordenar las ideas, redactar un plan, convencer...
Nos hace falta un buen equipo de políticos expertos y reflexivos, poco doctrinales a priori y capaces de tomar el pulso a la realidad de España.
Un equipo del que carecemos. Por eso brotan los apóstoles de ,la picardía impulsiva.
Como pasaba hace ochenta años, otros políticos con parecidos collares, intentan revolver el cotarro, como si las cosas y el medio donde nos movemos no hubieran cambiado. Esto es grave y puede que lleguemos a reventar el invento de la paz, tan viejo como la vida misma.
Hay dos fuerzas desde las que se ejerce y maneja ese cotarro: la de muchedumbres en marcha y la de leyes ajustadas a derechos universales. Es la lucha entre el cálido "impulso" procesional y la "reflexión" meditada en frío por la jurispericia.
Ya es casualidad que los impulsivos requieran a las muchedumbres para imponer sus criterios -todo o nada- y repudien la interpretación de unas leyes vigentes ante una mesa constituida para el diálogo. Mesa a la que no se puede llevar el todo o nada como argumento de fuerza.
Pero, una vez explicado el tema ¿qué les falta a nuestros políticos para recurrir al diálogo? Les falta madurez, ser reflexivos, ordenar las ideas, redactar un plan, convencer...
Nos hace falta un buen equipo de políticos expertos y reflexivos, poco doctrinales a priori y capaces de tomar el pulso a la realidad de España.
Un equipo del que carecemos. Por eso brotan los apóstoles de ,la picardía impulsiva.
miércoles, 2 de mayo de 2018
MUDANZA EN EL PAÍS VASCO
En el Paìs Vasco peninsular, los partidos políticos nacionalistas -tanto de izquierdas como de derechas- se han fortalecido en los últimos años y, por tanto, se les da por ganadores en las futuras convocatorias electorales.
Como perdedores parecen destacar los partidos constitucionalistas clásicos, PP y PSE sin que nadie se haga responsable de estos resultados.
El partido de "CIUDADANOS", de reciente implantación en Vasconia, no parece interesado en presentarse con atractivos suficientes, imprescindibles para atraer al voto vasco-español en esta tierra.
PODEMOS, por su parte, parece estar en otra onda, pero esto no excluye que tenga sus seguidores capaces de otorgarle cierta eficacia participativa.
Con esta somera percepción -sujeta a error, como puede suponerse- no hago otra cosa que poner de manifiesto que tanto la derecha como la izquierda constitucionalistas y moderadas, estás perdiendo influencia a paletadas y que sus simpatizantes, después de pasar por una fase abstencionista, pueden dar su voto a los partidos nacionalistas.
Y esto ¿por qué?
Muy sencillo de entender. Supongamos que usted, votante del PP, considera en conciencia, que no es justo ni equitativo congelar las pensiones de jubilación de millones de personas necesitadas. Entonces piensa: "Nada más lógico que pedir a los míos, que no cometan esa torpeza, porque perderían votos en oleadas". Y los líderes de su cuerda, haciéndose los sordos, siguen perjudicando a millones de sus votantes.
Entonces, un partido nacionalista a la espera, sabe que los "derechosos" necesitan de sus votos para no perder el poder. ¿Y qué hacen los tales "derechosos" en el poder? Pedir árnica. Y los nacionalistas, a cambio, solicitan que se concedan mejoras a los jubilados. Y lo consiguen.
¿Que sienten los "derechosos" cuando los adversarios consiguen lo que no pueden lograr ellos??
¡Es para comer cerillas! Llevan el voto al otro bando.
Como perdedores parecen destacar los partidos constitucionalistas clásicos, PP y PSE sin que nadie se haga responsable de estos resultados.
El partido de "CIUDADANOS", de reciente implantación en Vasconia, no parece interesado en presentarse con atractivos suficientes, imprescindibles para atraer al voto vasco-español en esta tierra.
PODEMOS, por su parte, parece estar en otra onda, pero esto no excluye que tenga sus seguidores capaces de otorgarle cierta eficacia participativa.
Con esta somera percepción -sujeta a error, como puede suponerse- no hago otra cosa que poner de manifiesto que tanto la derecha como la izquierda constitucionalistas y moderadas, estás perdiendo influencia a paletadas y que sus simpatizantes, después de pasar por una fase abstencionista, pueden dar su voto a los partidos nacionalistas.
Y esto ¿por qué?
Muy sencillo de entender. Supongamos que usted, votante del PP, considera en conciencia, que no es justo ni equitativo congelar las pensiones de jubilación de millones de personas necesitadas. Entonces piensa: "Nada más lógico que pedir a los míos, que no cometan esa torpeza, porque perderían votos en oleadas". Y los líderes de su cuerda, haciéndose los sordos, siguen perjudicando a millones de sus votantes.
Entonces, un partido nacionalista a la espera, sabe que los "derechosos" necesitan de sus votos para no perder el poder. ¿Y qué hacen los tales "derechosos" en el poder? Pedir árnica. Y los nacionalistas, a cambio, solicitan que se concedan mejoras a los jubilados. Y lo consiguen.
¿Que sienten los "derechosos" cuando los adversarios consiguen lo que no pueden lograr ellos??
¡Es para comer cerillas! Llevan el voto al otro bando.
martes, 1 de mayo de 2018
MI PUNTO DE VISTA
Al evocar escenas y motivaciones de tiempos pasados, me pregunto: ¿cómo fue posible aquella escena, qué sentido tenía? Al paso de los años vas viendo que la historia se repite, que tropezamos en las mismas piedras, que estamos sometidos a las mismas servidumbres, que funcionan los mismos odios...
Suelo ejercitar la memoria para dar sentido a secuencias que más parecen entresacadas de una página novelesca que de un hecho real.
Un compañero de clase, en el año de la guerra, 1936, interno en un colegio de pago, con quince años decidió fugarse e ir como voluntario al frente de Aragón. Y pidió mi auxilio
Le ayudé a escapar. Lo acompañé hasta la estación del ferrocarril donde tomó un tren militar que lo llevaría hasta Zaragoza. No he vuelto a tener noticias de aquella aventura.
¿Lo haría hoy? Me horroriza pensarlo. La guerra es para olvidarla y no puedo.
Al paso de los días, en el mismo año de 1936, por la Navidad, conocí de cerca a un mutilado, hermano de un compañero de estudios, que perdió una pierna a los dieciocho años, en el frente de Somosierra, camino de Madrid, cuya rendición se suponía lograda antes de acabar el mes de julio del que llamarían "primer año triunfal".
Mis entusiasmos bélicos, se fueron a pique al ver sufrir al hermano de mi amigo. Me hice pacifista, no por atrición, sino contrito.
Leo que se ha montado un cirio a cuenta del abuso de poder con violencia de unos animales de dos patas, haciendo víctima de sus desmanes a una joven inexperta de dieciocho años.
¿A una violación sádica de grupo llama usted abuso de poder con violencia?
¡Me sobra si se hace justicia!
Suelo ejercitar la memoria para dar sentido a secuencias que más parecen entresacadas de una página novelesca que de un hecho real.
Un compañero de clase, en el año de la guerra, 1936, interno en un colegio de pago, con quince años decidió fugarse e ir como voluntario al frente de Aragón. Y pidió mi auxilio
Le ayudé a escapar. Lo acompañé hasta la estación del ferrocarril donde tomó un tren militar que lo llevaría hasta Zaragoza. No he vuelto a tener noticias de aquella aventura.
¿Lo haría hoy? Me horroriza pensarlo. La guerra es para olvidarla y no puedo.
Al paso de los días, en el mismo año de 1936, por la Navidad, conocí de cerca a un mutilado, hermano de un compañero de estudios, que perdió una pierna a los dieciocho años, en el frente de Somosierra, camino de Madrid, cuya rendición se suponía lograda antes de acabar el mes de julio del que llamarían "primer año triunfal".
Mis entusiasmos bélicos, se fueron a pique al ver sufrir al hermano de mi amigo. Me hice pacifista, no por atrición, sino contrito.
Leo que se ha montado un cirio a cuenta del abuso de poder con violencia de unos animales de dos patas, haciendo víctima de sus desmanes a una joven inexperta de dieciocho años.
¿A una violación sádica de grupo llama usted abuso de poder con violencia?
¡Me sobra si se hace justicia!
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