martes, 11 de diciembre de 2018

PARA LOS CUATRO DÍAS QUE ME QUEDAN (52)

     CARGOS POLÍTICOS Y FUNCIONARIOS.- Tenemos por habitual aquí en España, desde tiempo inveterado, la manía de resolver los problemas del común a fuerza de aumentar las nóminas con cargos políticos y  funcionarios oficiales.
     Mi teoría -basada en la práctica y en el sentido común- pone de manifiesto que los llamados a gobernar democráticamente, primero los nombran -casi todos a dedo o bien recomendados cuando opositan- y luego hacen cuentas a sabiendas de que aquí, en España, todo, vale para quedar bien con amiguetes y compañeros y ¡el que venga por detrás allá de las arregle!
      Una política racional aconseja que,  para cumplir bien una tarea, cuantos menos mejor, si  los elegidos se distinguen por su preparación y talento. En este punto coincide esta apreciación personal con los más experimentados libros de texto.  La banca financiera lo ha puesto en práctica cerrando sucursales y aplicando, para sustituir al personal jubilado, la eficacia de los avances  electrónicos.
      Los políticos tienen que ponerse a que pensar que en España. la falta de productividad (capacidad de producción por unidad de trabajo) está divulgada hasta la exageración en el  mundillo laboral, con respecto a los países más adelantados. La responsabilidad de lo que ocurre -salvo excepciones- empieza la escuela y no acaba. Por eso padecemos un retraso que está a la vista. Por eso no podemos competir Por eso hay salarios de hambre.
      Un gobierno que quiere arreglar los problemas con mayor presión tributaria `por encima de unos límites, está perdido. Y no aprenden.

lunes, 10 de diciembre de 2018

PARA LOS CUATRO DÍAS QUE ME QUEDAN (51)

     CAMBIO A LA VISTA.- Vistos los resultados electorales de la Andalucía autonómica (02/12/2018), y ante la posibilidad de que el PSOE se vea obligado a ceder un buen número de cargos políticos bien remunerados,  se ha despertado la atención de posibles aspirantes del bando o bandos triunfantes, que se consideran con méritos para ocupar puestos vacantes. Las masas aplauden al personaje triunfante: luego lo envidian.
      Pero la vida es como es: no hay para todos, a pesar de que el socialismo, puesto a administrar el "poder", suele ser generosos creando puestos. Como es natural, el sustituto que llega es de otra tendencia, no se siente aludido y deja que todo siga igual  en beneficio de sus  fieles.
      Un magnate del socialismo de los años treinta del pasado siglo -cuyo nombre no hace al caso- dicen que dijo: "Nuestra preocupación ha de ser conquistar el poder plenamente, avanzar y nunca perder lo conquistado. ¿Dejar algo de lo que hemos conquistado? ¡Eso nuca!".
      Usted -amable lector- comprenderá que este objetivo persigue también a los beneficiados de toda doctrina, si bien se mantienen discretos y callados. Es lógico, y por ende instintivo: el silencio  no compromete. Si bien el poder da vida, es la causa de muchas desgracias. Esto no impide que caigan más y antes los débiles a los que se niega el poder.
      El relevo es instructivo y conveniente. Eso sí, dentro de un orden y a  bajo precio. La democracia no es equitativa y además es muy cara cuando es auténtica. Como puede comprobarse, la de España es un  sucedáneo.
      Es para estar contentos ¡Las hay peores!

domingo, 9 de diciembre de 2018

PARA LOS CUATRO DÍAS QUE ME QUEDAN (50)

     UN CALLEJÓN SIN SALIDA. La historia nos recuerda que los años treinta del pasado siglo fueron agitados y revueltos en medio de una doble crisis: política y económica. Se proclamó la II República con entusiasmo en la creencia de haber dado con la llave que nos  daba paso para vivir días prósperos, felices y afortunados, pero la realidad fue bien distinta.
     No es que quiera establecer comparaciones. Sin embargo, la época actual tiene un cierto parecido con la de aquellos tiempos: muchas promesas y pobres resultados. Y sobre este  decorado aparecen los actores del drama con este argumento: las injusticias crecen, los pobres son más pobres y los ricos más insolidarios.  Todos los políticos prometen pero ninguno inspira confianza total.
      O sea que estamos ante un callejón sin salida.Y claro está: los españoles que andan a pie,  no quieren otra  guerra civil. Y si bien todos deseamos la libertad de expresión -siempre que se moderen gestos y palabras- no podemos olvidar que por ahí empieza el crecimiento, desarrollo y reparto  de un ambiente hostil.
      No se quiere reconocer: en el fondo de esta realidad está la  causa de este desgobierno, río revuelto, que conviene y favorece a los más desaprensivos. Por cierto, en su mayoría demócratas a machamartillo.
     El problema es España, un país endeudado hasta las cachas sin que el pueblo raso haya tomado conciencia de que es el llamado a pagar esa deuda,  por muy pobre que sea.
     ¿Y por que no está enterado el pueblo llano?
      Le falta escuela. Y los que mandan tampoco se la quieren dar. Aunque presuman de lo contrario.

jueves, 6 de diciembre de 2018

PARA LOS CUATRO DÍAS QUE ME QUEDAN (49)

     EL PARÉNTESIS DE LA DUDA.-  Alguien debió de susurrar al oído izquierdo del Presidente  Don Pedro Sánchez: "Hazte con la Presidencia del Gobierno como sea y los votos de los electores volarán en tu favor como moscas a la miel". Y le dieron, entre las mil razones que avalaban su aserto, una fundamental y definitiva: "El PP está al borde del arrastre; está hundido en la miseria. Ganarles por la mano está chupado".
    Se consumaron las elecciones andaluzas y, contra todo pronóstico, el PSOE perdió votos a esgallo. Y  andan sus leales, resignados pero dolidos, a la  búsqueda de las causas del  desaguisado.
    Y ahora ¿qué hacemos?, dicen que preguntó el interesado. "Aguanta marea", le contestaron. Y a ello se dedican el susodicho y sus huestes.
     Ayer se celebró la onomástica del nacimiento de un nuevo ser: un Reino Constitucional llamado
España. No surgió por las buenas. La solución constitucional estuvo precedida de muchos sacrificios: sangre, miseria y hambre. Muchos muertos; significados mártires.
     La intención era manifiesta: "Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo". (Preámbulo de dicha Constitución).
      Si queremos ser sinceros hemos de reconocer que son muchos los políticos  -no todos- los primeros en pasarse por la entrepierna la dicha convivencia; se dedican y viven -muy bien- por y a cuenta de la política. 
       Les juro por mis ancestros que, como conocedor el percal con años de hambre a cuestas, voté en blanco y me quedé corto.
       Nadie sabe cómo terminará la feria.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

PARA LOS CUATRO DÍAS QUE ME QUEDAN (48)

     LOS PERDEDORES TRIUNFANTES.- Hace unos cuantos meses tuve el atrevimiento de sugerir -puesto que mantenían su fe en España, como nación- una alianza entre el PSOE, el PP y los CIUDADANOS. No era precisa una sagacidad aguda para deducir que se planteaba, como muy sólida. una propuesta llamada  a esfumarse por si sola (hacerse humo).
     Aunque otra cosa pueda parecer España no ha superado los efectos de una crisis, con tres millones largos de parados, según las estadísticas (que de hecho son muchos más), a los que añadir unas oleadas migratorias incontroladas.
     En esas circunstancias España es como  un río revuelto del que sacan partido los más descarados (o caraduras) vestidos de apóstoles si preciso fuere. Y ante esta oleada, pensando con lógica, creyendo  (de buena fe) que entre socialistas y populares descastados se llevaron ya todo lo que había de aprovechable, depuradas las filas, nadie mejor que los castos "Ciudadanos" para emprender  de nuevo la marcha pese al torbellino secesionista que cuenta con el apoyo de las huestes totalitarias que se animan bajo el lema de "podemos".(Una marcha de españoles  unidos ante el secesionismo, se entiende).
     La realidad se impone. Socialistas y populares están condenados a perder votos por varias razones: han perdido líderes de valía, se  han manchado todos los limpios en beneficio de unos cuantos amantes de la suciedad y se han mostrado muy débiles e  inseguros,  cuando se trataba de defender los intereses de toda España, que es tanto como  decir los intereses de todos los españoles (amenazados desde Cataluña, para empezar).
      Ahora bien:la lucha está planteada por intereses personales. Intereses propios de la tribu; no de la Nación.

martes, 4 de diciembre de 2018

PARA LOS CUATRO DÍAS QUE ME QUEDAN (47)

       NO SE PONEN DE ACUERDO.-  ¿Por qué? Muy sencillo. No ven más allá,de su nariz. Y se consuelan. Resuelto su problema personal -incluso familiar- lo demás ¿qué importa? Me estoy refiriendo a los políticos.
       Cuesta mucho unir a los grupos humanos. Y las uniones suelen responder con más frecuencia a llamadas instintivas que a demandas racionales. Como las fieras,  se unen ante la víctima para comérsela por turnos  una vez rendida. Y terminan por ser pocos los que se sacian.¡Hay que seguir buscando víctimas!
       Las derechas han ganado a las izquierdas en las elecciones de Andalucía y ahora no se ponen de acuerdo para decidir sobre cómo repartirse el poder. Todos los partidos políticos nacen, se reproducen y mueren con un afán básico: ser justos.Y bien: Si con los suyos no aciertan a estar de acuerdo ¿qué no  sucederá con los extraños? 
      Este es el problema sin solución para muchos pueblos que no alcanzan un mínimo de  bienestar;  es decir, que no lo alcanzan por vías laborales,  con el sudor de cada día, pero  exprimido con talento.
      En España nos distinguimos por nuestra tendencia separatista. La piedra de toque que sin pensar en ello nos da una muestra de tal hecho, la tenemos en  el creciente número de divorcios matrimoniales. En pocos años nos hemos puesto  en cabeza  de las estadísticas al uso.
      Estamos en vía de instituir el divorcio político. Facilitaría  uniones de derechas izquierdas, que es lo que parece desea doña Susana.                                                                                                                                                   

sábado, 1 de diciembre de 2018

PARA LOS CUATRO DÍAS QUE ME QUEDAN (46)

      ELECCIONES EN ANDALUCÍA.- Hoy, sábado, (01/12/2018), tocan a vísperas. Mañana se ventila en las urnas -una rifa más o menos-el quién se hará con el poder autonómico de Andalucía.
      La disputa entre partidos,  que cuesta un dineral, ha supuesto para España -a lo largo de cuarenta años de supuesta democracia- una pérdida aún no cuantificada; pérdida que la están soportando en sus carnes, millones de españoles, hoy pobres de solemnidad. La mala política crea un clima propicio para sinvergüenzas y caraduras que, con el dinero de todos, se han hecho millonarios como si fuera la herencia del abuelo.
      Sería absurdo pensar que hemos entrado en una fase de rectitud y decencia. Imposible. Solo basta con examinar el alcance de la promesas puestas en juego por los distintos partidos políticos para deducir que todo sigue igual: los mismos de siempre  -más o menos- con distintos collares. Me
pueden decir que exagero. Bien: pongámonos ante un hecho real
     ¿Quién arruinó a las beneméritas Cajas de Ahorro españolas? ¿Acaso no fueron los políticos que para mayor desvergüenza  presumían de demócratas?
      El poder -digan lo que quieran- siempre estuvo asociado con los magnates del dinero. No se olvide: si se les ataca se marchan; y si no, se arruinan y ya no  cuenten con ellos. Desde tiempo inmemorial así ha  funcionado la cosa.
      ¿Eso se llama injusticia? Yo no lo discuto. Pero la solidaridad funciona mejor entre ricos que entre pobres. Y con la salud ocurre otro tanto.
      Otro día, si acaso, se lo cuento al oído.