En Espejo, mi lugar de nacimiento, se perdieron en el curso de siglos interesantes legajos de la historia foral alavesa; si sucedió tal cosa, fue más por ignorancia que por negligencia; sin entrar en pormenores que ocuparían mucho espacio.
Me encuentro, al buscar unos datos de archivo, con el desenlace de un triste episodio económico-social. Sucedió después de la francesada. Esta guerra dió pie para que España se empobreciera y se dividiera, hasta el punto de sostener, luego, cuatro guerras civiles y de mantener peleas varias, fuera del País, en América, África y Oceanía. Todo un lujo.
En 1817, hace doscientos años, Espejo -con unos doscientos cincuenta habitantes- estaba arruinado. Leo en el documento aludido: "En este lugar de Espejo, uno de los del Real Valle de Valdegovía, en la M.N. y M.L. Provincia de Álava, nosotros Miguel Ruiz de Loizaga y Julián Laría, regidores del referido pueblo, y José Díaz de Junguitu, su Síndico Procurador, y la mayor y más sana parte de vecinos, hallándonos reunidos en la sala destinada para celebrar nuestras Juntas" advertimos "que nuestro Concejo" "no podrá menos de llegar en breve a ver destruidos y aniquilados los escasos (bienes) propios que le han quedado después de que, para subvenir a los enormes gastos ocasionados con motivo de la Guerra con Francia, le fue forzoso enajenar la mayor parte de los cuantiosos que poseía".
Adviertan este hecho: hoy, en una situación parecida, en cualquier pueblo alavés (y otro tanto o más diría si fueran de otras tierras) estarían ya repicando en la puerta de los superiores jerárquicos, pidiendo una limosna por el amor de Dios; o un préstamo para salir del atolladero. No lo hicieron aquellas buenas gentes de Espejo, porque sabían que ese asunto era de su competencia. Eran sus bienes, su hacienda. Todos, también la Diputación de Álava, estaban arruinados. Pero, aunque no fuera así, habría servido de poco: "ese asunto, vuestra hacienda, es de vuestra competencia, o sea del pueblo" sería la respuesta. Y por tal motivo se reunían para tomar medidas con las que salir de la miseria.
En esa reunión terminaron por aprobar un plan de recortes, todo un programa de austeridad.
Los pueblos sabían cómo administrarse. Y se administraban. Hoy con toda nuestra autonomía foral, los pueblos no pueden decidir ni sobre la plantación de un chopo en la ribera del río. Hemos perdido la memoria y los buenos usos y costumbres.
Tal vez, por eso, los pueblos están vacíos.
miércoles, 8 de marzo de 2017
martes, 7 de marzo de 2017
EVOLUCIÓN DEL VOTO
La primera convocatoria electoral de la que guardo un recuerdo consciente, fue la celebrada en febrero de 1936, en la que hizo su aparición el Frente Popular. Era un pequeño mindundi, tenía trece años y la tensión política era tan intensa como para saber que las izquierdas se habían unido, que las derechas estaban divididas y que un político republicano de centro, muy popular, como Alejandro Lerroux, -que había gobernado con el apoyo de las derechas lideradas por Gil Robles- estaba desprestigiado y de capa caída por el escándalo del "estraperlo".
Ganaron los partidos políticos unidos del Frente Popular. Perdieron las derechas divididas. Desapareció el partido de Lerroux.
Todo se explica. Según los mayores de mi familia, las derechas perdieron por ir divididas, el partido de centro de Lerroux, por la escandalera corrupta del estraperlo y las izquierdas ganaron por presentarse unidas en el Frente Popular.
Al paso del tiempo, deduje que influyeron también otros factores. Pero no puede negarse que esas tres circunstancias tenían gancho.
Por mucho que se quiera demostrar lo contrario, hoy, en los días que corren, hay un partido nacional de centro- izquierda que está dividido y sin trazas de que su militancia quiera apiñarse para ganar electores. Además, éste y otro de centro-derecha, están afectados por una imborrable corrupción que detestan millones de seguidores aficionados al juego limpio; ambos partidos, para más inri, en Cataluña y Vasconia están a la baja.
Estos comportamientos y sus reacciones han influido en que hayan surgido otras dos nuevas escuadras políticas de reciente registro para toda España, que pese a una inestabilidad propia de principiantes, están en forma para ganar votos en próximas convocatorias electorales.
Esto unido a la evolución del voto en la Unión Europea, da materia para pensar: ¿Y si se hace con el poder la extrema izquierda no sólo en España, sino en gran parte de Europa?
Sólo es una pregunta. Siempre hay que jugar con la aparición de imponderables. Podría darse una ocasión de puesta a punto convincente de estos aspirantes al poder... ¡Qué se yo! Pero...no apostaría un café.
Ganaron los partidos políticos unidos del Frente Popular. Perdieron las derechas divididas. Desapareció el partido de Lerroux.
Todo se explica. Según los mayores de mi familia, las derechas perdieron por ir divididas, el partido de centro de Lerroux, por la escandalera corrupta del estraperlo y las izquierdas ganaron por presentarse unidas en el Frente Popular.
Al paso del tiempo, deduje que influyeron también otros factores. Pero no puede negarse que esas tres circunstancias tenían gancho.
Por mucho que se quiera demostrar lo contrario, hoy, en los días que corren, hay un partido nacional de centro- izquierda que está dividido y sin trazas de que su militancia quiera apiñarse para ganar electores. Además, éste y otro de centro-derecha, están afectados por una imborrable corrupción que detestan millones de seguidores aficionados al juego limpio; ambos partidos, para más inri, en Cataluña y Vasconia están a la baja.
Estos comportamientos y sus reacciones han influido en que hayan surgido otras dos nuevas escuadras políticas de reciente registro para toda España, que pese a una inestabilidad propia de principiantes, están en forma para ganar votos en próximas convocatorias electorales.
Esto unido a la evolución del voto en la Unión Europea, da materia para pensar: ¿Y si se hace con el poder la extrema izquierda no sólo en España, sino en gran parte de Europa?
Sólo es una pregunta. Siempre hay que jugar con la aparición de imponderables. Podría darse una ocasión de puesta a punto convincente de estos aspirantes al poder... ¡Qué se yo! Pero...no apostaría un café.
lunes, 6 de marzo de 2017
ENCUESTAS A DESTIEMPO
Veo encuestas electorales publicadas a destiempo. Los votantes no suelen estar motivados como en los períodos electorales; ni sus respuestas vienen condicionadas por los programas y promesas de los contendientes políticos; tampoco juegan papel importante las escandaleras que quitan y dan votos a paletadas.
Por otra parte, se intuye -es un pálpito- que España parece tomar, con algún retraso, por los senderos que ya fueron habilitados en otros países europeos: entre ellos, el empuje nacionalista de las derechas y el populista de las izquierdas.
La salida del Reino Unido de la UE viene impulsada por el nacionalismo británico; nacionalismo que bajo otros signos, también prospera en algunos países europeos; y si en España triunfa, por ahora, un nacionalismo regional, tal y como se plantea en Cataluña y Vasconia, no es porque no exista, aunque con carácter latente, un nacionalismo español que puede cualquier día romper escrúpulos y manifestarse con toda su fuerza, en los puntos donde mas se niega a España.
Por ahora los nacionalismos catalán, vasco y gallego se mueven en esa onda optimista, desde la que piden una Europa de los pueblos como más auténtica que la Europa de los mercados. Hay un inconveniente: desde hace siglos, los pueblos crean fronteras, las mismas que dificultan el desarrollo de los mercados, cuando por ahí avanza la prosperidad de las naciones.
Fijémonos, por otro lado, en el populismo de las izquierdas. Es otra cosa. Es una versión, con apariencias modernas, del intervencionismo propio de las dictaduras totalitarias, mal llamadas democráticas. Derrochan principios democráticos de boquilla, pero cuando está en juego el poder de sus líderes se disputan la hegemonía como lobos: a dentelladas. Eso no es democracia. Claro está: el gallito del grupo, dice y quiere demostrar que no es un macho alfa y lo anuncia anticipándose a cualquier petición de parte; pero cuando se presenta la oportunidad de alcanzar el poder, sueltan la meadita de costumbre para marcar su territorio donde ser los amos. Con este fin, no se olvida la escenografía ni la luminotecnia para dar el pego.
No es tiempo de encuestas, pero sí puede seguirse la estela que dejan los que ansían el poder.
Puede que sea, éste, un año muy movido, durante el cual muchos van a cantar su adiós a la política.
Por otra parte, se intuye -es un pálpito- que España parece tomar, con algún retraso, por los senderos que ya fueron habilitados en otros países europeos: entre ellos, el empuje nacionalista de las derechas y el populista de las izquierdas.
La salida del Reino Unido de la UE viene impulsada por el nacionalismo británico; nacionalismo que bajo otros signos, también prospera en algunos países europeos; y si en España triunfa, por ahora, un nacionalismo regional, tal y como se plantea en Cataluña y Vasconia, no es porque no exista, aunque con carácter latente, un nacionalismo español que puede cualquier día romper escrúpulos y manifestarse con toda su fuerza, en los puntos donde mas se niega a España.
Por ahora los nacionalismos catalán, vasco y gallego se mueven en esa onda optimista, desde la que piden una Europa de los pueblos como más auténtica que la Europa de los mercados. Hay un inconveniente: desde hace siglos, los pueblos crean fronteras, las mismas que dificultan el desarrollo de los mercados, cuando por ahí avanza la prosperidad de las naciones.
Fijémonos, por otro lado, en el populismo de las izquierdas. Es otra cosa. Es una versión, con apariencias modernas, del intervencionismo propio de las dictaduras totalitarias, mal llamadas democráticas. Derrochan principios democráticos de boquilla, pero cuando está en juego el poder de sus líderes se disputan la hegemonía como lobos: a dentelladas. Eso no es democracia. Claro está: el gallito del grupo, dice y quiere demostrar que no es un macho alfa y lo anuncia anticipándose a cualquier petición de parte; pero cuando se presenta la oportunidad de alcanzar el poder, sueltan la meadita de costumbre para marcar su territorio donde ser los amos. Con este fin, no se olvida la escenografía ni la luminotecnia para dar el pego.
No es tiempo de encuestas, pero sí puede seguirse la estela que dejan los que ansían el poder.
Puede que sea, éste, un año muy movido, durante el cual muchos van a cantar su adiós a la política.
sábado, 4 de marzo de 2017
ADIVINE POR DONDE IRÁ ESPAÑA
Nuestro País también protagoniza el cambio. Las ambiciones económicas presionan de tal forma, que, sin ser sean causa de grandes revoluciones, obligan a las masas a cambiar de opinión para
luchar o sacar partido ante la oleada inevitable que nos viene encima.
Un ejemplo: en España las tarifas eléctricas además de enigmáticas, bordean los límites del lujo. Y para más hendir las economías domésticas, nos informan: las compañías suministradoras de esa energía cierran los ejercicios mercantiles con beneficios multimillonarios.
Esto no impide que vivan conectados a sus clavijas energéticas, millones españoles que no pueden abonar la factura del oligopolio mes a mes.No tienen otra solución que la de tomar ajo y agua.
El fantástico gremio generador de energía, se maneja, o lo manejan, y prospera a todo gas, gracias a que el sufrido contribuyente está atendido por una red legal que -según acusan las malas lenguas- nos impone la obligación de pagar el kilovatio al precio más caro, si se compara con el usual entre nuestros vecinos.
Se llega al extremo de cobrar un "peaje" a los que instalaron placas solares para auto abastecerse de energía eléctrica; peaje que perciben las aludidas compañías, como un complemento que suman al importe del consumo puro y duro. Algo parecido a pagar, además del par de zapatos al vendedor, un "peaje" que te da derecho a usar las calles que puedas pisar.
Claro está que todo eso se conoce, con pormenores, por los partidos políticos que luchan por alcanzar el poder. No tiene mérito alguno anticipar que, a medida que se acerquen las elecciones, ese tema servirá a los medios informativos y generadores de opinión, para mantener su clientela e incluso aumentarla; ni hace falta discurrir gran cosa para prever a qué partido le van a cargar el muerto.
No creo que esta legislatura dure los cuatro años previstos por la ley; ni que se pueda impedir un adelanto de las elecciones generales. Son tantos los puntos débiles de los hoy gobernantes, que les será difícil encontrar talentos que quieran arriesgarse a navegar en una mar tan revuelta. Y más difícil aún, contar con electores que les ayuden.
Este proceder financiero de las eléctricas es una muestra del desequilibrio que empuja a nuestras colectividades. La consecuencia es que hay más ricos que no se sacian, una clase media que se empobrece, un amplio sector de gentes que lo pasan muy mal y unas multitudes arrastradas por las migraciones masivas que, a medida que aumentan, son peor recibidas.
Constato hechos. Si ustedes ven otra cosa, me lo cuentan.
viernes, 3 de marzo de 2017
DIPLOMACIA PESE A TODO.
Si algo resulta ser en suma didáctico es el turno de preguntas y respuestas -todo bien calculado- al que periódicamente se someten, en la Cámara baja, los titulares de las distintas carteras gubernativas, interpelados por sus opositores.
Un psicólogo experimentado, puesto a observar y a dirimir sobre estas disquisiciones, podría -tras oír a cada político actuante- darnos con acierto un atinado informe sobre la valía de su persona, en virtud de su oratoria; un valía enjuiciada no respecto a su adversario, al que tratan de domeñar, sino en función de los oyentes que le atienden, desde la lejanía cercana de sus hogares, a través del receptor de televisión.
Quiero decir que el político, cada vez que habla o gesticula, a veces por el simple hecho de sonreir con inocencia y siempre oportunamente y no por sistema o con chulería, ha de ser consciente de que si alguien lo contempla es un votante; y es tal voto el que le importa y mucho; más que el adversario, cuya importancia es relativa, como pretexto y poco más.
Bien: en general los políticos equivocan el blanco y ademas no lo reconocen. Suelen ser muy enérgicos en el planteamiento del tema y en sus respuestas, pero no cautivadores de votos.
Sé por la experiencia que dan los años cómo, una forma de ganar amigos entre los espectadores, se logra mediante medidas concesiones al rival para negarle la razón delicadamente, bajo la promesa de que se estudiará a fondo el caso. Y a contrario sensu, produce repulsa toda contestación brusca y poco razonada.
Los políticos españoles -salvo excepciones- desconocen las artes diplomáticas, con las que se ganan muchas batallas y más votos. Suelen presumir de cavernícolas. Nadie olvida la desagradable alusión a la cal viva del desnortado e inoportuno Sr. Iglesias en una intervención parlamentaria; o el inútil insulto del Sr. Sánchez, nada menos que al Presidente del Gobierno, en un debate electoral. Les pesará toda la vida.
¡A los políticos les pierde la importancia de lo inmediato!
Un psicólogo experimentado, puesto a observar y a dirimir sobre estas disquisiciones, podría -tras oír a cada político actuante- darnos con acierto un atinado informe sobre la valía de su persona, en virtud de su oratoria; un valía enjuiciada no respecto a su adversario, al que tratan de domeñar, sino en función de los oyentes que le atienden, desde la lejanía cercana de sus hogares, a través del receptor de televisión.
Quiero decir que el político, cada vez que habla o gesticula, a veces por el simple hecho de sonreir con inocencia y siempre oportunamente y no por sistema o con chulería, ha de ser consciente de que si alguien lo contempla es un votante; y es tal voto el que le importa y mucho; más que el adversario, cuya importancia es relativa, como pretexto y poco más.
Bien: en general los políticos equivocan el blanco y ademas no lo reconocen. Suelen ser muy enérgicos en el planteamiento del tema y en sus respuestas, pero no cautivadores de votos.
Sé por la experiencia que dan los años cómo, una forma de ganar amigos entre los espectadores, se logra mediante medidas concesiones al rival para negarle la razón delicadamente, bajo la promesa de que se estudiará a fondo el caso. Y a contrario sensu, produce repulsa toda contestación brusca y poco razonada.
Los políticos españoles -salvo excepciones- desconocen las artes diplomáticas, con las que se ganan muchas batallas y más votos. Suelen presumir de cavernícolas. Nadie olvida la desagradable alusión a la cal viva del desnortado e inoportuno Sr. Iglesias en una intervención parlamentaria; o el inútil insulto del Sr. Sánchez, nada menos que al Presidente del Gobierno, en un debate electoral. Les pesará toda la vida.
¡A los políticos les pierde la importancia de lo inmediato!
jueves, 2 de marzo de 2017
GASTOS E INGRESOS.
El problema de millones de personas, individualmente consideradas, es que han de gastar, para atender a sus necesidades más perentorias, un dinero que no tienen. Ese es el drama. Lógicamente, salvo los que se dan por vencidos y dejan de luchar -el número de suicidas crece hasta en los países más desarrollados- todos buscan cómo salir del atolladero.
Las colectividades modernas son tan heterogéneas, tan diversificadas, tan insólitas, que hay gente para todo y, en una sociedad democrática y libre, donde por mucha política que se ponga en juego cada cual se las arregla como puede, hay quien prospera y quien se hunde, hay quien se lo trabaja y quien lo roba. Son formas de nivelar los gastos con los ingresos y hasta se pueden crear excedentes.
Lo peor de esta situación es que para contener o reducir a los malos, hace falta mucho dinero. Hay que aumentar la nóminas represivas, organizar una gran sistema policíaco y otro judicial, construir más cárceles y dotarlas de medios y personal, y... ¡no podía faltar!: hay que organizar el funcionamiento de un parque de transportes (los coches oficiales)¡con lo caro que está el combustible!
Entre pitos y flautas el Estado no puede con todo y con ese pretexto, en cada convocatoria electoral aumentan el número de servidores a costa el erario público; también crecen los textos legales y claro está los coches oficiales, los horas extras y dietas consiguientes y más cárceles y sistemas correctivos... En suma: más gastos y menos ingresos
Así, años tras año, cada vez más endeudados como nación, la pobreza se extiende en desprestigio de la democracia.
Ahora bien: con el pretexto de salvar a esa democracia desprestigiada -cuando las necesitadas son las personas- los que aparecen y medran son los dictadores con los correspondientes sátrapas.
Algo así como comer cerillas.
¡Dios nos pille confesados!
Entre pitos y flautas el Estado no puede con todo y con ese pretexto, en cada convocatoria electoral aumentan el número de servidores a costa el erario público; también crecen los textos legales y claro está los coches oficiales, los horas extras y dietas consiguientes y más cárceles y sistemas correctivos... En suma: más gastos y menos ingresos
Así, años tras año, cada vez más endeudados como nación, la pobreza se extiende en desprestigio de la democracia.
Ahora bien: con el pretexto de salvar a esa democracia desprestigiada -cuando las necesitadas son las personas- los que aparecen y medran son los dictadores con los correspondientes sátrapas.
Algo así como comer cerillas.
¡Dios nos pille confesados!
miércoles, 1 de marzo de 2017
TONTOS, PODER Y DINERO
El "cambio" que redimiría a España y a los españoles de las miserias que nos abruman, nunca lo alcanzaremos por los cauces de la política: es más bien cosa de escuela. Es algo difícil de explicar. No se olvide que cuando ignoramos algo es por no estar iniciados en la materia que se ignora. Por ejemplo, malamente entenderemos la suma en toda su amplitud, si no conocemos los números. Eso le sucede a una inmensa mayoría de políticos; no pasan de memorizar el dos y dos son cuatro.
Claro está que los números tienen trastienda y la suma es lo más elemental de esa asignatura. Por eso, los políticos -salvo excepciones- cuando no han pasado del dos y dos, suelen ser muy tercos; es muy difícil sacarlos de su rutina. La estupidez "no es no", les parece un discurso genial y, pese a todo, los aludidos tienen seguidores entre gente ilustrada. ¿Por qué?
Llego a creer -no me hagan mucho caso- que el camino de la política es duro, pedregoso y de firme irregular y nada mejor que un asno que ayude al bípedo "listo" a trepar y ganarse las alturas sin grandes contratiempos. Una vez arriba es fácil desprenderse del cuadrúpedo, siempre que no lo impida alguna cláusula eximente. Por ahí empiezan las corrupciones.
Cuando digo "tontos", -lenguaje coloquial cariñoso- no se confundan: quiero decir "inocentes" y me refiero a los electores de buena fe. En general, somos unos pichones.
La política es la madre del poder y el poder el padrastro del dinero. Es esa la primera corrupción para la que hemos de estar preparados. Pero la gente, por lo común, tiene buenos sentimientos y se encariña -uno no sabe el porqué- con los personajes más extraños de la película.
Nos queda la esperanza de que también a coscorrones se ablandan las molleras del personal.
La letra con sangre entra
¡Uno también ha sangrado lo suyo!
Claro está que los números tienen trastienda y la suma es lo más elemental de esa asignatura. Por eso, los políticos -salvo excepciones- cuando no han pasado del dos y dos, suelen ser muy tercos; es muy difícil sacarlos de su rutina. La estupidez "no es no", les parece un discurso genial y, pese a todo, los aludidos tienen seguidores entre gente ilustrada. ¿Por qué?
Llego a creer -no me hagan mucho caso- que el camino de la política es duro, pedregoso y de firme irregular y nada mejor que un asno que ayude al bípedo "listo" a trepar y ganarse las alturas sin grandes contratiempos. Una vez arriba es fácil desprenderse del cuadrúpedo, siempre que no lo impida alguna cláusula eximente. Por ahí empiezan las corrupciones.
Cuando digo "tontos", -lenguaje coloquial cariñoso- no se confundan: quiero decir "inocentes" y me refiero a los electores de buena fe. En general, somos unos pichones.
La política es la madre del poder y el poder el padrastro del dinero. Es esa la primera corrupción para la que hemos de estar preparados. Pero la gente, por lo común, tiene buenos sentimientos y se encariña -uno no sabe el porqué- con los personajes más extraños de la película.
Nos queda la esperanza de que también a coscorrones se ablandan las molleras del personal.
La letra con sangre entra
¡Uno también ha sangrado lo suyo!
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