Con el dinero de los asalariados -aparte fruslerías- pueden suceder dos cosas: que no llegue para pagar las necesidades y pequeñas debilidades de la persona o familia que se lo trabaja, o que pase a sobrar y pueda cada quién sumar algún ahorro a fin de mes y dormir sin preocupaciones económicas.
Imagino que estas incidencias y otras que dimanan del uso y abuso de la vil moneda, tendrán sus nombres técnicos, muy atinados supongo, pero no hace al caso: con que me entiendan, me basta.
Por las noticias que difunde la inmensa clase periodística, son más los que sufren por defecto que por ir equilibrados en el manejo de sus ingresos. Pero no olvidemos; a estos últimos los sigue de cerca -como el galgo a la liebre- toda una turba de expertos exploradores del beneficio ajeno: los tenaces recaudadores del erario público, sin los cuales la vida sería a aún mas difícil, a tenor de cuanto dicen los mejor informados.
Está demostrado por siglos de historia que esta situación - muchos pobres, pocos ricos - favorece el nacimiento y desarrollo de los llamados politicastros que, como los hongos, son en su mayoría malignos: frente a políticos, competentes y honestos, aparecen por millares, los politicastros corrompidos e ineptos. No suelen abundar los primeros que, no obstante, son imprescindibles. Se detecta, al contrario, que los politicastros más venenosos surgen como si fueran hongos: cuando das por desaparecidos a unos, surgen otros nuevos. De los politicastros (como de los hongos) dicen los libros que son parasitarios y que muchos viven sobre materias en descomposición.
Si alguien cree que las cosas han cambiado -por cómo funcionan los tribunales de justicia y por la desaparición el bipartidismo- se equivoca. ¿Por qué? Porque a mayor numero de partidos mayor número de politicastros; y a más politicastros, mayor número de pobres.
En España, lo selecto de cada gremio no suele ser reconocido por las multitudes. Obedece este fenómeno a la abundante segregación de la más corrosiva y puñetera envidia.
¡Los dioses ciegan a los que quieren perder!
martes, 28 de febrero de 2017
lunes, 27 de febrero de 2017
LA IMAGINACIÓN AL PODER
Al proclamarse el final de la guerra civil del 36, en abril del 39, no parecía cumplirse el compromiso adquirido: "volverá a reír la primavera"..Con mis inexpertos diecisiete años, me conformaba con menos. Osé soñar con una patria limpia, generosa y bien alimentada, cuando la propaganda trataba de idealizar la España: una, grande y libre. Mal comienzo el mío, tan prosaico a la par que clandestino.
Todas mis alegrías se rindieron el primero de septiembre de ese año, cuando mi padre, después de oír por radio que los alemanes invadían Polonia, exclamó: "¡nos van a hacer un pan como unas ostras!" (así lo dijo por no ser irreverente).
La guerra fue global -que diríamos hoy- y España, pese a no guerrear, pagó su parte.. No se explica que todos nosotros -salvo excepciones- nos fuéramos pudriendo de hambre entre ladillas y
piojos y, para más pinchar, con una tuberculosis endémica a la española que hacía temblar al misterio.
No exagero: en 1939 un servidor (1,77 de estatura) pesaba setenta y cuatro kilos; en 1945, cincuenta y dos. Como una mayoría de españoles, me plegué a los dictados del mando. No tenía tiempo, ni ganas, ni medios para ir contra corriente. No me incluyan en la lista de héroes que aparecieron en España a moro muerto. Aguanté remando para poder subsistir. Eso fue todo.
¡Y llegó la democracia! A mí, que estaba en Vitoria, me dió por pensar que aquellas huelgas sucesivas que terminaron en un doloroso 3 de marzo en 1976, iban a tener consecuencias políticas, y así lo dejé escrito y publicado. Como consecuencia del dramático desenlace de aquellos sucesos, empezó la carrera democrática de Adolfo Suárez.
Otra primavera. ¡A empezar de nuevo! Y nadie pensaba que en España llegaría la "imaginación al poder", grito de guerra de los rebeldes parisinos en 1968. Nadie soñaba con que un jefe falangista pudiera construirnos una democracia.
¡Bueno! Así somos los españoles. Verán la paella es la vasija; el arroz el alimento. El plato, por lógica consecuencia es "paella de arroz", como podía ser "caldereta de cordero", donde el alimento es lo importante . Pues no señor; no es así como lo llaman; es "arroz a la paella"; aquí, entre nosotros, prima la vasija, es decir la chapa, la carrocería. Pura imaginación.
Por eso una "democracia en España" no es lo mismo que una "España en democracia".
¡Ya la quisiéramos!
Como pueden ver lo que falla es el condumio.
¡Mi gozo en un pozo!
sábado, 25 de febrero de 2017
LOS POLÍTICOS COMO REMEDIO
A medida que los cambios socio-económicos llegan a caer sobre un pueblo, surgen los conflictos y las mesnadas de voluntarios que quieren arreglarlos. A tal efecto, estos voluntarios componedores, se proclaman expertos políticos. Pero suele suceder que esos políticos, anunciados como solución, muy al contrario, pasan a ser el problema.
Veamos el caso de España y de sus alrededores. En tiempos del Presidente, Aznar, según él
mismo proclamaba, España iba bien. Estábamos entre las primeras potencias mundiales. Se gastaba dinero a espuertas. Aznar anunció su retiro estando en la cresta de la ola, y decidió pasar los trastos del poder a Mariano Rajoy.
Pero los atentados del 11 M (en el año 2004), vísperas electorales, tuvieron secuelas que fueron mal gestionadas por el gabinete de Aznar. Las elecciones dieron el poder a Rodríguez Zapatero, que manejó el gasto público a sartenazos y nos metió de hoz y coz en una crisis inesperada que no acabamos de superar.
Con la crisis se quemaron muchos políticos y aparecieron otros nuevos, con nuevos sueños, todos cargados de promesas, pero sin medios económicos con los quehacer frente al creciente déficit.del Estado; y donde no hay cecina todo es mohina.
Ahora, desde los EE.UU de América, llegan los cambios. La culpa es de los forasteros. Las migraciones son multitudinarias. Todos somos buenos con el dinero del prójimo pero si los que vienen son pobres... es otra cosa. Y se abren dos tipos de soluciones: la de puertas abiertas a todo extraño al país, o éste se cierra con murallas para impedir el paso de todo signo de pobreza.
Es muy duro decirlo, pero las soluciones para miles (millones) de problemas -tan viejos como viejo es este mundo- son de sobra conocidas. Y triunfa la ley del más fuerte, que no quiere decir que sea la más justa.
Esto no lo arreglan los políticos, pese a que cada uno con más ahínco, busque su solución en bien de todos. Casi todos, la encuentran para sí mismos, pero las mayorías votantes se quedan en la lista de espera.
Menos mal que hay excepciones.
¿Pesimismo? No. Ya lo dijo el maestro: optimismo bien informado.
Veamos el caso de España y de sus alrededores. En tiempos del Presidente, Aznar, según él
mismo proclamaba, España iba bien. Estábamos entre las primeras potencias mundiales. Se gastaba dinero a espuertas. Aznar anunció su retiro estando en la cresta de la ola, y decidió pasar los trastos del poder a Mariano Rajoy.
Pero los atentados del 11 M (en el año 2004), vísperas electorales, tuvieron secuelas que fueron mal gestionadas por el gabinete de Aznar. Las elecciones dieron el poder a Rodríguez Zapatero, que manejó el gasto público a sartenazos y nos metió de hoz y coz en una crisis inesperada que no acabamos de superar.
Con la crisis se quemaron muchos políticos y aparecieron otros nuevos, con nuevos sueños, todos cargados de promesas, pero sin medios económicos con los quehacer frente al creciente déficit.del Estado; y donde no hay cecina todo es mohina.
Ahora, desde los EE.UU de América, llegan los cambios. La culpa es de los forasteros. Las migraciones son multitudinarias. Todos somos buenos con el dinero del prójimo pero si los que vienen son pobres... es otra cosa. Y se abren dos tipos de soluciones: la de puertas abiertas a todo extraño al país, o éste se cierra con murallas para impedir el paso de todo signo de pobreza.
Es muy duro decirlo, pero las soluciones para miles (millones) de problemas -tan viejos como viejo es este mundo- son de sobra conocidas. Y triunfa la ley del más fuerte, que no quiere decir que sea la más justa.
Esto no lo arreglan los políticos, pese a que cada uno con más ahínco, busque su solución en bien de todos. Casi todos, la encuentran para sí mismos, pero las mayorías votantes se quedan en la lista de espera.
Menos mal que hay excepciones.
¿Pesimismo? No. Ya lo dijo el maestro: optimismo bien informado.
viernes, 24 de febrero de 2017
ASISTENCIA ECONÓMICA A NECESITADOS
En el País Vasco, su Gobierno autonómico, ha bautizado la que podría llamarse "ayuda económica al necesitado" con una ambigua frase: "Renta de Garantía de Ingresos". En resumen es un plan de subsidios que se aplica, sin distinción de clases, a los que no tienen medios para costearse una subsistencia digna, como cada uno (o cada una) y sus familias se merecen. Excelente idea, inmejorable propósito.
Solo hay un reparo: que cada día toma más cuerpo un clima de protesta a cargo de nativos vascos, que malamente llegan a fin de mes sin deudas y sin ayudas. Este sistema de renta garantizada es, para ellos, una injusticia y un insulto. La picaresca mafiosa, -dicen- han encontrado en el País Vasco un chollo que favorece el tráfico migratorio de la peor especie. Vienen a vivir mejor que muchos jubilados vascos, con ingresos inferiores a estas rentas garantizadas, pese a que cotizaron a lo largo de toda una vida para asegurarse una pensión mínima
Insisto. No hago sino constatar un hecho: el malestar de muchos vascos a pie de calle por cómo se lleva la cosa. No paso ni quiero pasar de esa línea. La intención del proyecto es loable. Su ejecución es causa del malestar, por los abusos que las gentes detectan.
Esto es todo, ¡pero no es moco de pavo!
Solo hay un reparo: que cada día toma más cuerpo un clima de protesta a cargo de nativos vascos, que malamente llegan a fin de mes sin deudas y sin ayudas. Este sistema de renta garantizada es, para ellos, una injusticia y un insulto. La picaresca mafiosa, -dicen- han encontrado en el País Vasco un chollo que favorece el tráfico migratorio de la peor especie. Vienen a vivir mejor que muchos jubilados vascos, con ingresos inferiores a estas rentas garantizadas, pese a que cotizaron a lo largo de toda una vida para asegurarse una pensión mínima
Insisto. No hago sino constatar un hecho: el malestar de muchos vascos a pie de calle por cómo se lleva la cosa. No paso ni quiero pasar de esa línea. La intención del proyecto es loable. Su ejecución es causa del malestar, por los abusos que las gentes detectan.
Esto es todo, ¡pero no es moco de pavo!
jueves, 23 de febrero de 2017
PENSIONES Y POBREZA
En lo comienzos del siglo XX las pensiones generalizadas no existían. Lo normal era, entre familias bien organizadas -que rezaban unidas, no es broma- contar con la correspondiente libreta de ahorros donde reunir algún dinero para un por si acaso.
Esto no impedía que en todo lugar habitable residiera un colonia de pobres vergonzantes, que vivían de la caridad prestada desde algunas asociaciones piadosas. No tenían para comer y su tarea diaria se reducía a sufrir sin rechistar.
Algo parecido está volviendo a suceder, con una diferencia: el nivel medio de vida ha mejorado pero hay más pobres que dejaron de ser vergonzantes en su mayoría. Reclaman lo suyo y hacen bien.
¿Y que relación existe entre los pobres y los pensionistas?
Sencillo de explicar y de entender. Donde hay pobreza no hay pensionistas. Porque la pensión, colectiva o individual es ahorro, y donde no hay ahorro, no hay presente ni hay futuro. En España llevamos años viendo impasibles como lo pobreza aumenta.
¿Por qué aumenta la pobreza?
También es sencillo de explicar: porque todos queremos ser pensionistas; todos queremos que los gobiernos, cumplan sus promesas. Queremos que se reparta ese dinero que según una señora que vivía del cuento, no es de nadie. Lo malo es que todos -menos unos pocos- pecamos por lo mismo.
Esto lo sabían muy bien nuestros tatarabuelos, aquellos que aprendieron a quejarse con resignación, los que llegaron a decir: "mas se perdió en Cuba". Era el tiempo de los pobres vergonzantes.
Para tener pensionistas hay que cuidar las muchas rendijas por donde se va el dinero. Es desagradable decirlo: lo que se gasta en fruslerías no va a la caja de pensiones. El ahorro en su mayor parte, viene del trabajo. Y la balanza, en nuestros días, está desnivelada. Tenemos demasiados políticos, tantos casi como parados; también estos, sobran. Mucho ruido y pocas nueces.
Luego se arma la gorda. Y no se quieren dar cuenta.
¡No hagan correr a voz!
Esto no impedía que en todo lugar habitable residiera un colonia de pobres vergonzantes, que vivían de la caridad prestada desde algunas asociaciones piadosas. No tenían para comer y su tarea diaria se reducía a sufrir sin rechistar.
Algo parecido está volviendo a suceder, con una diferencia: el nivel medio de vida ha mejorado pero hay más pobres que dejaron de ser vergonzantes en su mayoría. Reclaman lo suyo y hacen bien.
¿Y que relación existe entre los pobres y los pensionistas?
Sencillo de explicar y de entender. Donde hay pobreza no hay pensionistas. Porque la pensión, colectiva o individual es ahorro, y donde no hay ahorro, no hay presente ni hay futuro. En España llevamos años viendo impasibles como lo pobreza aumenta.
¿Por qué aumenta la pobreza?
También es sencillo de explicar: porque todos queremos ser pensionistas; todos queremos que los gobiernos, cumplan sus promesas. Queremos que se reparta ese dinero que según una señora que vivía del cuento, no es de nadie. Lo malo es que todos -menos unos pocos- pecamos por lo mismo.
Esto lo sabían muy bien nuestros tatarabuelos, aquellos que aprendieron a quejarse con resignación, los que llegaron a decir: "mas se perdió en Cuba". Era el tiempo de los pobres vergonzantes.
Para tener pensionistas hay que cuidar las muchas rendijas por donde se va el dinero. Es desagradable decirlo: lo que se gasta en fruslerías no va a la caja de pensiones. El ahorro en su mayor parte, viene del trabajo. Y la balanza, en nuestros días, está desnivelada. Tenemos demasiados políticos, tantos casi como parados; también estos, sobran. Mucho ruido y pocas nueces.
Luego se arma la gorda. Y no se quieren dar cuenta.
¡No hagan correr a voz!
miércoles, 22 de febrero de 2017
POLITICOS CENTRISTAS VASCOS Y SU CLIENTELA
A estas alturas del desarrollo democrático, los centristas del País Vasco de España pasan sus tribulaciones un tanto desorientados. Se da por supuesto que se tiene por "centrista vasco" a todo aquel que sin ser nacionalista, vota a partidos moderados y constitucionalistas, o no vota.
Y si "no vota" es porque carece de referencias claras sobre los programas de estos partidos o porque no se fía. Mejor dicho: las referencias o promesas que recibe y la realidad de los hechos que percibe, no cuadran. Justo es decir que la información que emana del poder central, o del núcleo director de estos partidos, referida a tema vascos, es escasa o nula.
Por ejemplo -vamos a ser claros- los posibles votantes centristas vascos están llenos de dudas. Y no sucede tal cosa porque sí; sencillamente no se sienten interpretados; o, lo que es peor, se sienten ninguneados.
Estos españoles e hijos de españoles vasconizados, que no quieren extremismos, tampoco se conforman con estar en tierra de nadie: en un centrismo despersonalizado. A estos centristas vascos les llena de miedo que se hable -como si fuera normal- de alianzas o apaños entre constitucionalistas y secesionistas.
La sensación es correcta: los centristas están convencidos de que esos acuerdos, pactos o lo que sea, entre constitucionalistas y nacionalistas, han supuesto concesiones opuestas a lo que convenía a ellos, a sus intereses mas nobles y directos; y temen por su futuro.
Los centristas con voto nunca se pronunciaron contra el progreso vasco, compatible con su ideario. Es decir, sin que el poder central olvide a su clientela. Y la verdad, no suelen tenerse en cuenta esos deseos por parte de los se han alternado en el ejercicio de ese poder.
Se están pagando aquí, por muchos centristas, los errores o la desidia de los elegidos por quienes les votaron creyendo que eran de los suyos.
Podríamos llenar páginas con estos errores. Estos partidos han consentido la negación de España y no pasa nada. ¿Y lo de cumplir y hacer cumplir la ley?
Los votos se van y no vuelven. Si les da lo mismo o no saben cómo cambiar el rumbo desde la sinceridad que se merecen estos vascos centristas, ¡ellos verán!
¡Algo huele a podrido en Dinamarca...!
Y si "no vota" es porque carece de referencias claras sobre los programas de estos partidos o porque no se fía. Mejor dicho: las referencias o promesas que recibe y la realidad de los hechos que percibe, no cuadran. Justo es decir que la información que emana del poder central, o del núcleo director de estos partidos, referida a tema vascos, es escasa o nula.
Por ejemplo -vamos a ser claros- los posibles votantes centristas vascos están llenos de dudas. Y no sucede tal cosa porque sí; sencillamente no se sienten interpretados; o, lo que es peor, se sienten ninguneados.
Estos españoles e hijos de españoles vasconizados, que no quieren extremismos, tampoco se conforman con estar en tierra de nadie: en un centrismo despersonalizado. A estos centristas vascos les llena de miedo que se hable -como si fuera normal- de alianzas o apaños entre constitucionalistas y secesionistas.
La sensación es correcta: los centristas están convencidos de que esos acuerdos, pactos o lo que sea, entre constitucionalistas y nacionalistas, han supuesto concesiones opuestas a lo que convenía a ellos, a sus intereses mas nobles y directos; y temen por su futuro.
Los centristas con voto nunca se pronunciaron contra el progreso vasco, compatible con su ideario. Es decir, sin que el poder central olvide a su clientela. Y la verdad, no suelen tenerse en cuenta esos deseos por parte de los se han alternado en el ejercicio de ese poder.
Se están pagando aquí, por muchos centristas, los errores o la desidia de los elegidos por quienes les votaron creyendo que eran de los suyos.
Podríamos llenar páginas con estos errores. Estos partidos han consentido la negación de España y no pasa nada. ¿Y lo de cumplir y hacer cumplir la ley?
Los votos se van y no vuelven. Si les da lo mismo o no saben cómo cambiar el rumbo desde la sinceridad que se merecen estos vascos centristas, ¡ellos verán!
¡Algo huele a podrido en Dinamarca...!
martes, 21 de febrero de 2017
EL CUENTO DE LA IGUALDAD
Hoy me toca pasar la prueba del examen médico. Tomo aire y quiero ser optimista. La doctora me anima mientras le cuento mis penas. "Estoy para el arrastre", - le digo. "Calle, calle; ya quisiera yo llegar a sus años, así como usted..." - responde. Y añade: "Es imposible. Ni queriéndolo somos iguales". Entonces me callo y medito.
El derecho a la igualdad me parece una joya inestimable. Pero la igualdad como valor absoluto, mal que nos pese, no existe. Condenados a parecernos los unos a los otros, nunca hemos sido iguales. Por eso la divina gracia -según los dogmas- nos concedió la posibilidad de ganar el cielo para, con los mismos cuerpos y almas que tuvimos en la vida terrenal, gozar de la presencia de Dios como iguales. ¿Y qué va a pasar con los ateos? Seguirán existiendo. Son el mejor ejemplo de la desigualdad voluntariamente elegida.
Soy partidario de la equidad: dar a cada uno lo que se merece en atención a sus méritos. Pero los políticos, ninguno está de acuerdo conmigo. Reconozco que con la equidad no se captan votos. La igualdad, imposible, se limita a ofrecernos el mismo trato ante las exigencias de la ley. La idea es buena, pero no se cumple o se cumple a medias.
Un supuesto interlocutor me dice: "¿Pero usted no querrá retroceder a tiempos de extorsión y de miserias?
Antes de contestar a esta pregunta conviene aclarar un extremo: En tiempos, ya idos, tuvimos pueblos que vivieron fases de equidad y de bonanza. Ocurre que han pasado de moda. Fueron pueblos que supieron equilibrar la balanza de pagos con la de ingresos. Parece ser que sus fórmulas eran muy sensatas y sencillas: estaban educados a reducir los gastos o a incrementar los ingresos o las dos cosas.
¿Y cuando no hay ingresos...? Siempre ha sido igual: hay que inventarlos. Porque el gasto, llegado un momento, no se puede reducir más.
En ese trance la política tiende a simplificarse: aparece y crece el derecho a la igualdad. En efecto: todos tenemos derecho a la vida. Y esto tiene un coste. Claro está: antes de que muera un cofrade ¡cualquier cosa es buena! Podemos endeudarnos, y la "pella" que la paguen nuestros nietos. O podemos robar, y el que venga atrás ¡allá se las arregle!
Tengo mis dudas: unos me ofrecen gastar hasta donde sea posible y remediar cuantos sufrimientos se puedan, para ser todos más felices; otros piensan en contener el gasto y aplicar el ingenio para aumentar los ingresos y poco a poco equilibrar las cuentas.
No hay más cera... Los políticos están en uno u otro bando. Todos prometen. Hay que elegir.
¡No es mi caso! Me bajo en la ya cercana estación término.
.
me estoy refiriendo a los fueros "originarios", surgidos de los buenos usos y costumbres de los vascos rurales, -los de la tierra llana, en Vizcaya, y de tierras esparsas en Álava-; fueros casi siempre admitidos de mala gana por las jerarquías superiores; excluyo los fueros "otorgados" como gracia de la Corona, a cambio casi siempre de promesas financieras creadoras de mayores desigualdades.
El fuero "originario" enseñó a las comunidades, donde se implantó, a vivir sobriamente con una mínima burocracia muy controlada y con dos ideas económico-sociales impuestas con éxito: valorar la importancia de la calderilla, por una parte, y de la prestación personal, por otra, para atender a la solución de problemas colectivos.
Así se logró, con los buenos usos y costumbres, una desigualdad equitativa y una vida social equilibrada, sin dictaduras, sin caciques, con pocas casas fuertes... , con pocas y menguadas jerarquías. Algo que hoy, en nuestros días,(y en los dos últimos siglos) equivaldría a una reducida burocracia oficial, a la supresión de todo gasto superfluo en las instituciones oficiales y una mayor participación de pueblo en los asuntos oficiales que se refieren al bien común, empezando por los pequeños núcleos de población.
Hasta que llegaron los feudalismos, los institucionalización absolutista de poderes en favor dee la Corona, de la nobleza y de la Iglesia, las convulsiones revolucionarias, las repúblicas, los nacionalismos, los socialismos, los comunismos, los populismos etc., todos prometiendo la igualdad a raudales..., para terminar repartiendo en abundancia la pobreza entre los débiles., dominados por su afán igualitario; doctrinas que decían defender a los iguales. .
Animo a los lectores que conozcan de cerca la realidad foral originaria, no exclusiva de Vasconia; pero fue donde más perduró y s mantuvo en línea de progreso. .
Lo digo con toda mis luces despiertas y conectadas. A sabiendas de que tendrá detractores.
Todo tiene su explicación.
El derecho a la igualdad me parece una joya inestimable. Pero la igualdad como valor absoluto, mal que nos pese, no existe. Condenados a parecernos los unos a los otros, nunca hemos sido iguales. Por eso la divina gracia -según los dogmas- nos concedió la posibilidad de ganar el cielo para, con los mismos cuerpos y almas que tuvimos en la vida terrenal, gozar de la presencia de Dios como iguales. ¿Y qué va a pasar con los ateos? Seguirán existiendo. Son el mejor ejemplo de la desigualdad voluntariamente elegida.
Soy partidario de la equidad: dar a cada uno lo que se merece en atención a sus méritos. Pero los políticos, ninguno está de acuerdo conmigo. Reconozco que con la equidad no se captan votos. La igualdad, imposible, se limita a ofrecernos el mismo trato ante las exigencias de la ley. La idea es buena, pero no se cumple o se cumple a medias.
Un supuesto interlocutor me dice: "¿Pero usted no querrá retroceder a tiempos de extorsión y de miserias?
Antes de contestar a esta pregunta conviene aclarar un extremo: En tiempos, ya idos, tuvimos pueblos que vivieron fases de equidad y de bonanza. Ocurre que han pasado de moda. Fueron pueblos que supieron equilibrar la balanza de pagos con la de ingresos. Parece ser que sus fórmulas eran muy sensatas y sencillas: estaban educados a reducir los gastos o a incrementar los ingresos o las dos cosas.
¿Y cuando no hay ingresos...? Siempre ha sido igual: hay que inventarlos. Porque el gasto, llegado un momento, no se puede reducir más.
En ese trance la política tiende a simplificarse: aparece y crece el derecho a la igualdad. En efecto: todos tenemos derecho a la vida. Y esto tiene un coste. Claro está: antes de que muera un cofrade ¡cualquier cosa es buena! Podemos endeudarnos, y la "pella" que la paguen nuestros nietos. O podemos robar, y el que venga atrás ¡allá se las arregle!
Tengo mis dudas: unos me ofrecen gastar hasta donde sea posible y remediar cuantos sufrimientos se puedan, para ser todos más felices; otros piensan en contener el gasto y aplicar el ingenio para aumentar los ingresos y poco a poco equilibrar las cuentas.
No hay más cera... Los políticos están en uno u otro bando. Todos prometen. Hay que elegir.
¡No es mi caso! Me bajo en la ya cercana estación término.
.
me estoy refiriendo a los fueros "originarios", surgidos de los buenos usos y costumbres de los vascos rurales, -los de la tierra llana, en Vizcaya, y de tierras esparsas en Álava-; fueros casi siempre admitidos de mala gana por las jerarquías superiores; excluyo los fueros "otorgados" como gracia de la Corona, a cambio casi siempre de promesas financieras creadoras de mayores desigualdades.
El fuero "originario" enseñó a las comunidades, donde se implantó, a vivir sobriamente con una mínima burocracia muy controlada y con dos ideas económico-sociales impuestas con éxito: valorar la importancia de la calderilla, por una parte, y de la prestación personal, por otra, para atender a la solución de problemas colectivos.
Así se logró, con los buenos usos y costumbres, una desigualdad equitativa y una vida social equilibrada, sin dictaduras, sin caciques, con pocas casas fuertes... , con pocas y menguadas jerarquías. Algo que hoy, en nuestros días,(y en los dos últimos siglos) equivaldría a una reducida burocracia oficial, a la supresión de todo gasto superfluo en las instituciones oficiales y una mayor participación de pueblo en los asuntos oficiales que se refieren al bien común, empezando por los pequeños núcleos de población.
Hasta que llegaron los feudalismos, los institucionalización absolutista de poderes en favor dee la Corona, de la nobleza y de la Iglesia, las convulsiones revolucionarias, las repúblicas, los nacionalismos, los socialismos, los comunismos, los populismos etc., todos prometiendo la igualdad a raudales..., para terminar repartiendo en abundancia la pobreza entre los débiles., dominados por su afán igualitario; doctrinas que decían defender a los iguales. .
Animo a los lectores que conozcan de cerca la realidad foral originaria, no exclusiva de Vasconia; pero fue donde más perduró y s mantuvo en línea de progreso. .
Lo digo con toda mis luces despiertas y conectadas. A sabiendas de que tendrá detractores.
Todo tiene su explicación.
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