Cuando "Podemos" partía al ejercicio de la política, se nos dijo que preconizaban un cambio radical: instituir un sistema participativo que permitiría a todo ser humano votar y decidir por mayoría los acuerdos a tomar, pensando en el beneficio del pueblo llano.
Era tanto como suponer que los electores serían consultados y, mediante refrendos populares, lo que ellos decidieran se aplicaría al pie de la letra. Por consiguiente se sustituiría el voto representativo, por el voto directo. E igualmente se implantaría el mandato imperativo, prohibido expresamente por la Constitución española. Se podrían hacer otros análisis, pero con esto bastaba para pensar que los de "Podemos", como profesores, podrían ser una maravilla pero como políticos estaban en lo más frondoso de la higuera.
Para empezar, a la masa informe de indignados le dieron un nombre, "Podemos" y eligieron unos jerarcas, muy entregados -según prometieron- a la voluntad de las masas populares, pero que -como todos los jerarcas- empezaron a imponer su criterio. Paradójicamente concurrieron a unas elecciones representativas -las europeas- y cumplieron con todos los requisitos de los que antes habían renegado.
Tanto hablar pronto y mal de la política al uso, ellos aparecían como seres envíados del cielo para hacer milagros, pero a las primeras nos dieron el cambio y ahí andan con la mayor naturalidad, siguiendo vigilantes la marcha de las encuestas como cualquiera de los que forman parte de la por ellos llamada "casta". No creo descubrir nada si digo que muchos padres de familia empezaron a rezar: "Virgencita, que me quede como estoy".
Ya nadie habla del voto directo e imperativo. Ni siquiera adelantan algo que pueda ofrecerse a sus seguidores como un programa de gobierno. Sus mismos palmeros están llenos de dudas.
En ese momento se retira del escenario el jerarca número tres apellidado Monedero. ¿qué novedades nos esperan?
La solución en próximas encuestas. Pero ya no admiran ni ponen como ejemplo a la Venezuela de Chaves. Están más bien a tono con las democracias nórdicas. A eso Monedero le llama perder frescura.
¡Cosas veredes...!
viernes, 1 de mayo de 2015
jueves, 30 de abril de 2015
LA ENSEÑANZA ENCORSETADA
La libertad de enseñanza se da por existente en toda su amplitud, cuando es posible aprender y enseñar sin imposiciones ni interferencias de las instituciones oficiales, dentro del respeto a los principios básicos de cada Constitución en los países democráticos.
Una vez admitido un mínimo de conocimientos básicos ineludibles, el resto de los temas humanistas o científicos a enseñar o aprender, ha de ser de libre elección para sostener la libertad de enseñanza. En España son muy pocos los que piden esa libertad, pocos también los que ejercen este derecho y prácticamente inexistentes los que sienten libres para dar a sus hijos la enseñanza que ellos quieran.
No se confundan: ni la enseñanza oficial, ni la subvencionada son enseñanza libre. El que paga manda y de una u otra forma el que manda limita la libertad.
¿Hay campo para la libertad de enseñanza? Lo hay, como nunca lo hubo gracias a la enseñanza "on line". Y no es algo inabordable, sino que está -en una nación como España- al alcance de muchas familias sin ser poseedoras de medios económicos extraordinarios. Es cuestión de organizarse. Pero ésto ¿ya lo saben los padres? La mayoría no lo sabe, ni les importa. En el fondo, muchos padres perciben que la enseñanza oficial y la subvencionada son una solución para verse libres de sus hijos y poder ir al trabajo sin preocupaciones. Por eso, aunque los escolares españoles ocupan en las pruebas internacionales los puestos de cola (pruebas de la OCDE), no pasa nada. Parece que a los padres lo mismo les da. Se conforman con la seguridad que les proporciona la escuela a sus hijos, aunque aprendan poco.
Esto de la libertad de enseñanza, es uno de los principios constitucionales menos exigido por los contribuyentes y uno de los más importantes para el futuro y para la maduración de un país. No veo políticos que se interesen por la libertad de enseñanza. Si hablan, y mucho, de la enseñanza pública y de la subvencionada. Pero no se dejen engañar. No es lo mismo.
Una vez admitido un mínimo de conocimientos básicos ineludibles, el resto de los temas humanistas o científicos a enseñar o aprender, ha de ser de libre elección para sostener la libertad de enseñanza. En España son muy pocos los que piden esa libertad, pocos también los que ejercen este derecho y prácticamente inexistentes los que sienten libres para dar a sus hijos la enseñanza que ellos quieran.
No se confundan: ni la enseñanza oficial, ni la subvencionada son enseñanza libre. El que paga manda y de una u otra forma el que manda limita la libertad.
¿Hay campo para la libertad de enseñanza? Lo hay, como nunca lo hubo gracias a la enseñanza "on line". Y no es algo inabordable, sino que está -en una nación como España- al alcance de muchas familias sin ser poseedoras de medios económicos extraordinarios. Es cuestión de organizarse. Pero ésto ¿ya lo saben los padres? La mayoría no lo sabe, ni les importa. En el fondo, muchos padres perciben que la enseñanza oficial y la subvencionada son una solución para verse libres de sus hijos y poder ir al trabajo sin preocupaciones. Por eso, aunque los escolares españoles ocupan en las pruebas internacionales los puestos de cola (pruebas de la OCDE), no pasa nada. Parece que a los padres lo mismo les da. Se conforman con la seguridad que les proporciona la escuela a sus hijos, aunque aprendan poco.
Esto de la libertad de enseñanza, es uno de los principios constitucionales menos exigido por los contribuyentes y uno de los más importantes para el futuro y para la maduración de un país. No veo políticos que se interesen por la libertad de enseñanza. Si hablan, y mucho, de la enseñanza pública y de la subvencionada. Pero no se dejen engañar. No es lo mismo.
miércoles, 29 de abril de 2015
LA POLÍTICA ATADA POR LA INTENDENCIA
Iba el gobierno de la Nación, hace unos tres años, iniciando la legislatura actual con una reforma del sistema económico, a todas luces prioritaria, cuando -dado el desbarajuste heredado del ejecutivo anterior-, alguien advirtió: mal asunto si la política en general tiene que supeditarse a la intendencia.
En mi casa, antes de la guerra, los mayores -padres,tíos, cuñados, abuelos- hablaban de política y me colaba entre ellos para enterarme de cómo iba la cosa. Sabía que éramos de derechas y que en febrero de 1936 todos iban a votar a Gil Robles. Pero había discrepancias.
Mi madre decía: "Las derechas siempre han dado más importancia a su dinero que a las necesidades de los pobres. Será porque como pudientes, están más familiarizados con la moneda y aprecian lo que vale un duro, sobre todo si es de los suyos. Pero si olvidamos a los más necesitados, esto puede estallar y lo de la hoz y el martillo no es ninguna broma". Con estas intervenciones, mi madre creaba inquietudes; los varones de la familia, la miraban con cierta reconvención y seguían a lo suyo. Pero mi madre tenía razón y la guerra civil que estalló meses más tarde, vino a dársela de forma contundente y expresiva.
El, PP ganó las últimas elecciones generales por mayoría absoluta. Y todos sus planes (reducir la presión tributaria y fomentar una política expansiva) se vinieron abajo cuando, vista la herencia recibida del Gobierno del PSOE, se vio obligado a recortar gastos y subir impuestos o, si no, le impondrían la operación rescate desde Europa, solución mucho más dura para todos. La intendencia dirigiendo la política.
En fin, cuando todos los españoles esperaban días de vino y rosas, les cayó encima - como piensan los gallegos- el "nos mean y dicen que es lluvia".
Sea lluvia o algo peor, quienes más perjudicados iban a salir eran los más débiles, fueran personas, familias o empresas. Y así fue. ¿Pudo hacerse lo mismo pero mejor? No se sabe, pero se sabrá. Yo intuyo que sí. Había y hay mucho gasto innecesario que pudo haberse recortado sin repercusiones para los más necesitados. Pudo haberse entrado por uvas, contra la miriada de ladrones que saqueaban el País a placer. Pudieron haberse reducido sociedades públicas perfectamente innecesarias y tomado otras medidas que no se adoptaron por no herir lo que en tiempos idos se llamaban "respetos humanos".
Pero volviendo a la realidad actual, ¿Por qué cuando toda la Europa unida aprueba al Gobierno español, toda la oposición le niega sus aciertos? ¿A quién creer, desde las masas que sufren privaciones y van a ejercer el voto? ¿Al Gobierno que favorece la creación de puestos de trabajo como mejor remedio contra la pobreza o a las izquierdas que prometen milagros? ¿Al pájaro en mano o a cientos de aves volando?
Parece como si el centro derecha sintiera vergüenza, por haber incumplido unas promesas forzados por la necesidad, y ya no se atrevieran con la oferta de nuevas iniciativas, cuando hasta los socialistas, -además en tono insultante- se atreven a expresarse como si fueran los redentores de un pueblo y no los autores de los mayores desaguisados patrios.
Si el centro derecha revisara sus ofertas y les echara ingenio y valentía, no pasaría nada de signo negativo. En fin.si fallasen, siempre surgiría otro remedio. Aunque como dijo don Leopoldo Calvo Sotelo en memorable jornada, cuando algunos optimistas le pidieron el resurgimiento de la UCD, "el suflé nunca se levanta dos veces".
En mi casa, antes de la guerra, los mayores -padres,tíos, cuñados, abuelos- hablaban de política y me colaba entre ellos para enterarme de cómo iba la cosa. Sabía que éramos de derechas y que en febrero de 1936 todos iban a votar a Gil Robles. Pero había discrepancias.
Mi madre decía: "Las derechas siempre han dado más importancia a su dinero que a las necesidades de los pobres. Será porque como pudientes, están más familiarizados con la moneda y aprecian lo que vale un duro, sobre todo si es de los suyos. Pero si olvidamos a los más necesitados, esto puede estallar y lo de la hoz y el martillo no es ninguna broma". Con estas intervenciones, mi madre creaba inquietudes; los varones de la familia, la miraban con cierta reconvención y seguían a lo suyo. Pero mi madre tenía razón y la guerra civil que estalló meses más tarde, vino a dársela de forma contundente y expresiva.
El, PP ganó las últimas elecciones generales por mayoría absoluta. Y todos sus planes (reducir la presión tributaria y fomentar una política expansiva) se vinieron abajo cuando, vista la herencia recibida del Gobierno del PSOE, se vio obligado a recortar gastos y subir impuestos o, si no, le impondrían la operación rescate desde Europa, solución mucho más dura para todos. La intendencia dirigiendo la política.
En fin, cuando todos los españoles esperaban días de vino y rosas, les cayó encima - como piensan los gallegos- el "nos mean y dicen que es lluvia".
Sea lluvia o algo peor, quienes más perjudicados iban a salir eran los más débiles, fueran personas, familias o empresas. Y así fue. ¿Pudo hacerse lo mismo pero mejor? No se sabe, pero se sabrá. Yo intuyo que sí. Había y hay mucho gasto innecesario que pudo haberse recortado sin repercusiones para los más necesitados. Pudo haberse entrado por uvas, contra la miriada de ladrones que saqueaban el País a placer. Pudieron haberse reducido sociedades públicas perfectamente innecesarias y tomado otras medidas que no se adoptaron por no herir lo que en tiempos idos se llamaban "respetos humanos".
Pero volviendo a la realidad actual, ¿Por qué cuando toda la Europa unida aprueba al Gobierno español, toda la oposición le niega sus aciertos? ¿A quién creer, desde las masas que sufren privaciones y van a ejercer el voto? ¿Al Gobierno que favorece la creación de puestos de trabajo como mejor remedio contra la pobreza o a las izquierdas que prometen milagros? ¿Al pájaro en mano o a cientos de aves volando?
Parece como si el centro derecha sintiera vergüenza, por haber incumplido unas promesas forzados por la necesidad, y ya no se atrevieran con la oferta de nuevas iniciativas, cuando hasta los socialistas, -además en tono insultante- se atreven a expresarse como si fueran los redentores de un pueblo y no los autores de los mayores desaguisados patrios.
Si el centro derecha revisara sus ofertas y les echara ingenio y valentía, no pasaría nada de signo negativo. En fin.si fallasen, siempre surgiría otro remedio. Aunque como dijo don Leopoldo Calvo Sotelo en memorable jornada, cuando algunos optimistas le pidieron el resurgimiento de la UCD, "el suflé nunca se levanta dos veces".
martes, 28 de abril de 2015
EL PESO MUERTO DE UN PARTIDO POLÍTICO.
Mantuve, una charla, seguida de un cálido debate, sobre un tema de alto interés para el futuro de la derecha moderada: ¿Que será de esta gente si su partido pierde las elecciones? Estaban preocupados por dos temas: la escisión de Cataluña y el aumento de la deuda, si las izquierdas abrieran el grifo del gasto a lo que son propensas.
No resolvimos nada, pero me traje para casa una doble pregunta:
- ¿Por qué, reiteradamente, la derecha española concita la unión en su contra de todos los partidos de centro izquierda o izquierda pura - a los que se unen los nacionalismos periféricos -? - Y ¿por qué esa derecha, no ha sido capaz de organizarse para sentirse unida por sus valores, sus principios, en vez de por sus intereses?
Tengo mis dudas, pero empiezo a creer que el centro-derecha actual, integrador de amplios sectores de las clases medias, no vive las preocupaciones educativas que marcaron las generaciones de la España instruida que quería modernizarse desde los comienzos del siglo XX: La España de la generación del 98, de la conciencia crítica, de la evolución social de la Iglesia...
Y poco a poco, dándole vueltas al tema llego a esa conclusión. La guerra civil, y su larga posguerra, -aunque pueda parecer lo contrario-, llenaron el país de escépticos. Un escéptico es un votante inseguro. En esas estamos.
Si no fuera cierto esto que digo, (que tenemos una derecha llena de escépticos) y si lo fuera que el PP cuenta entre sus filas con ochocientos mil afiliados, no tendría por que perder este partido ninguna elección. Si las pierde es porque los tales afiliados pintan los mismo que un jarrón chino en casa de un fabricante de bombillas y los electores tienen sus dudas.Unos y otros son un peso muerto con el que tiene que cargar el partido; son una tara, pero nunca un grupo de gentes motivadas y llenas de vida, con ideas claras;y, por supuesto, con capacidad, ánimo y espíritu decidido para implantar su doctrina.
¿Qué hacer cuando esto no sucede y, además, se le consiente, a una parte de esa afiliación, que que se alce con el santo y la limosna a mitad de camino y deje a sus compañeros lamiéndose las heridas con cara de bobalicones? Por lo que trasciende, poca cosa, cuando lo efectivo sería depurar las aguas contaminadas,
Se gane o se pierda, no hay otra solución que la de organizar la casa, no para presumir de limpios, sino para limpiarla y poder entrar y salir de ella con la confianza puesta en que nadie te birla la cartera. Por eso y porque cuando todos se conocen y juegan sin trampa ni cartón, no se necesita bulto, ni tanto gasto, ya que se supone que allí sólo quedan las personas con talento. Por eso, sin peso muerto, son más eficaces ante los retos que les esperan.
Si me equivoco, díganmelo, para que repase la lección.
No resolvimos nada, pero me traje para casa una doble pregunta:
- ¿Por qué, reiteradamente, la derecha española concita la unión en su contra de todos los partidos de centro izquierda o izquierda pura - a los que se unen los nacionalismos periféricos -? - Y ¿por qué esa derecha, no ha sido capaz de organizarse para sentirse unida por sus valores, sus principios, en vez de por sus intereses?
Tengo mis dudas, pero empiezo a creer que el centro-derecha actual, integrador de amplios sectores de las clases medias, no vive las preocupaciones educativas que marcaron las generaciones de la España instruida que quería modernizarse desde los comienzos del siglo XX: La España de la generación del 98, de la conciencia crítica, de la evolución social de la Iglesia...
Y poco a poco, dándole vueltas al tema llego a esa conclusión. La guerra civil, y su larga posguerra, -aunque pueda parecer lo contrario-, llenaron el país de escépticos. Un escéptico es un votante inseguro. En esas estamos.
Si no fuera cierto esto que digo, (que tenemos una derecha llena de escépticos) y si lo fuera que el PP cuenta entre sus filas con ochocientos mil afiliados, no tendría por que perder este partido ninguna elección. Si las pierde es porque los tales afiliados pintan los mismo que un jarrón chino en casa de un fabricante de bombillas y los electores tienen sus dudas.Unos y otros son un peso muerto con el que tiene que cargar el partido; son una tara, pero nunca un grupo de gentes motivadas y llenas de vida, con ideas claras;y, por supuesto, con capacidad, ánimo y espíritu decidido para implantar su doctrina.
¿Qué hacer cuando esto no sucede y, además, se le consiente, a una parte de esa afiliación, que que se alce con el santo y la limosna a mitad de camino y deje a sus compañeros lamiéndose las heridas con cara de bobalicones? Por lo que trasciende, poca cosa, cuando lo efectivo sería depurar las aguas contaminadas,
Se gane o se pierda, no hay otra solución que la de organizar la casa, no para presumir de limpios, sino para limpiarla y poder entrar y salir de ella con la confianza puesta en que nadie te birla la cartera. Por eso y porque cuando todos se conocen y juegan sin trampa ni cartón, no se necesita bulto, ni tanto gasto, ya que se supone que allí sólo quedan las personas con talento. Por eso, sin peso muerto, son más eficaces ante los retos que les esperan.
Si me equivoco, díganmelo, para que repase la lección.
lunes, 27 de abril de 2015
POR DONDE PIERDE VOTOS LA DERECHA ESPAÑOLA
Hace muchos años, creyendo a los políticos bastante más que ahora, tuve la oportunidad de pasar a un jerifalte de derechas con mando en plaza,-cuyo nombre no hace al caso-, un cuadernillo de ideas con el mismo titular que este breve comentario. Y le dije: ustedes, las derechas, no tienen credibilidad porque hablan y hablan, pero salvo unos pocos, no dan ejemplo. Seguro que el jerife me interpretó mal porque me fulminó con la mirada y del cuadernillo nunca más se supo.
Debemos de tener en cuenta, que las derechas no ganan nunca las elecciones: las pierden sus contrarios.
Verán: si salta a la palestra un actor mejor o peor vestido de "progre" y además se proclama "pobre", puede contar mentiras y el auditorio se las cree. Pero si lo hiciera -como sucede con la derecha- desde la posición de un hombre acomodado, ya puede decir misa, porque no conmoverá ni al más incauto de cuantos le escuchan. Les votarán por interés, pero sin fe.
En los comienzos de la democracia, los líderes del PC reconvertido, se presentaron al publico trajeados a la medida, con corbata y más chulos que un ocho; los del PSOE se pusieron de pana, camisas de camionero y barbas estropajosas. Contra todo pronóstico el PSOE barrió, frente al PC aburguesado.
Lo que yo explicaba en el cuadernillo que cito, eran tres ideas aún válidas: ustedes, las derechas, han de predicar con el ejemplo y tienen que hacer política en tres sectores, por este orden: en el campo de lo social, en el cultural y en el autonómico o nacional.
Pues bien, en el campo de lo social, aún teniendo la razón la derecha no vende una escoba; en el terreno cultural, todos los demás partidos dominan la escuela desde abajo, pasándose por la entrepierna los planes que elabora la derecha y creando votantes a su favor, bien nacionalistas o bien izquierdistas; y en el plano autonómico, se ve, cada día con más naturalidad, que Andalucía defienda lo suyo, como Valencia o Extremadura, etc. -siguiendo el ejemplo de Cataluña y el País Vasco- mientras España se desdibuja como si ya los españoles no existieran; casi, casi no existen ni para el PP.
No renunciaré: la derecha sólo será creíble si predica con el ejemplo, empezando por prescindir del automóvil oficial. Es su servidumbre. Pero claro, yo no cuento con ello.
Debe de saberse que nada me desespera, entre otras cosas porque esa derecha de la que hablo viene suicidándose desde hace años, como lo hizo Roma para facilitar la llegada de los bárbaros.
Debemos de tener en cuenta, que las derechas no ganan nunca las elecciones: las pierden sus contrarios.
Verán: si salta a la palestra un actor mejor o peor vestido de "progre" y además se proclama "pobre", puede contar mentiras y el auditorio se las cree. Pero si lo hiciera -como sucede con la derecha- desde la posición de un hombre acomodado, ya puede decir misa, porque no conmoverá ni al más incauto de cuantos le escuchan. Les votarán por interés, pero sin fe.
En los comienzos de la democracia, los líderes del PC reconvertido, se presentaron al publico trajeados a la medida, con corbata y más chulos que un ocho; los del PSOE se pusieron de pana, camisas de camionero y barbas estropajosas. Contra todo pronóstico el PSOE barrió, frente al PC aburguesado.
Lo que yo explicaba en el cuadernillo que cito, eran tres ideas aún válidas: ustedes, las derechas, han de predicar con el ejemplo y tienen que hacer política en tres sectores, por este orden: en el campo de lo social, en el cultural y en el autonómico o nacional.
Pues bien, en el campo de lo social, aún teniendo la razón la derecha no vende una escoba; en el terreno cultural, todos los demás partidos dominan la escuela desde abajo, pasándose por la entrepierna los planes que elabora la derecha y creando votantes a su favor, bien nacionalistas o bien izquierdistas; y en el plano autonómico, se ve, cada día con más naturalidad, que Andalucía defienda lo suyo, como Valencia o Extremadura, etc. -siguiendo el ejemplo de Cataluña y el País Vasco- mientras España se desdibuja como si ya los españoles no existieran; casi, casi no existen ni para el PP.
No renunciaré: la derecha sólo será creíble si predica con el ejemplo, empezando por prescindir del automóvil oficial. Es su servidumbre. Pero claro, yo no cuento con ello.
Debe de saberse que nada me desespera, entre otras cosas porque esa derecha de la que hablo viene suicidándose desde hace años, como lo hizo Roma para facilitar la llegada de los bárbaros.
sábado, 25 de abril de 2015
LA LIGA DE VASCOS ESPAÑOLISTAS
Muchos ignoran que Sabino de Arana y Goiri, el gran impulsor del nacionalismo vasco y fundador del PNV, tuvo a bien idear, en la última etapa de su vida, la que llamó "Liga de Vascos Españolistas" que introdujo la zozobra y el desconcierto entre sus seguidores, hasta el punto de dudar y de si su líder había o no perdido la cabeza.
Sabino de Arana pidió a sus seguidores un margen de confianza pero la verdad es que al poco tiempo murió el autor de esta Liga y llevó consigo al otro mundo el sentido de su idea.
Entonces se sucedieron las interpretaciones de este suceso que calificaron de "grave y trascendental". Y claro está, los intérpretes no se pusieron de acuerdo. ¿Era una conversión de Don Sabino? ¿Tenía truco lo propuesta?
El caso es que entre los intérpretes estaba el médico e íntimo amigo de Sabino de Arana, llamado José de Arríandiaga. Y he aquí su interpretación en lo sustancial que, según ese médico le transmitió Sabino de Arana: "No es pues, el camino actual (se refiere al de su época, primeros años del siglo XX) el que nos ha de conducir al triunfo". El quid de la cuestión estaba: "...en la gran desproporción entre ellos (España) y nosotros (Euskadi)". Por eso la creación de "la Liga de Vascos Españolistas buscaba que desapareciera esa desproporción". ¿Cómo? "Dándole un plan político a España que la divida en trozos mil haciéndola perder la cohesión que entre sus regiones existe".
Miren por dónde estamos en la situación imaginada por Sabino de Arana. Se ha conseguido que doña Susana Díaz nos diga, que lo importante es lo que digan los andaluces a cuyo dictado se pliega. Veremos lo que tardan sus paisanos en pedir un Concierto Económico como el vasco, eso sí para acabar con el paro. Porque en el fondo, también los andaluces quieren ser independientes y por algo se empieza.
Las autonomías van a terminar siendo un coto de caza en el pueden llevar escopeta unos pocos para cobrarse las piezas más suculentas. Como en la edad media. ¿Para esto se inventó la democracia?
Sabino de Arana pidió a sus seguidores un margen de confianza pero la verdad es que al poco tiempo murió el autor de esta Liga y llevó consigo al otro mundo el sentido de su idea.
Entonces se sucedieron las interpretaciones de este suceso que calificaron de "grave y trascendental". Y claro está, los intérpretes no se pusieron de acuerdo. ¿Era una conversión de Don Sabino? ¿Tenía truco lo propuesta?
El caso es que entre los intérpretes estaba el médico e íntimo amigo de Sabino de Arana, llamado José de Arríandiaga. Y he aquí su interpretación en lo sustancial que, según ese médico le transmitió Sabino de Arana: "No es pues, el camino actual (se refiere al de su época, primeros años del siglo XX) el que nos ha de conducir al triunfo". El quid de la cuestión estaba: "...en la gran desproporción entre ellos (España) y nosotros (Euskadi)". Por eso la creación de "la Liga de Vascos Españolistas buscaba que desapareciera esa desproporción". ¿Cómo? "Dándole un plan político a España que la divida en trozos mil haciéndola perder la cohesión que entre sus regiones existe".
Miren por dónde estamos en la situación imaginada por Sabino de Arana. Se ha conseguido que doña Susana Díaz nos diga, que lo importante es lo que digan los andaluces a cuyo dictado se pliega. Veremos lo que tardan sus paisanos en pedir un Concierto Económico como el vasco, eso sí para acabar con el paro. Porque en el fondo, también los andaluces quieren ser independientes y por algo se empieza.
Las autonomías van a terminar siendo un coto de caza en el pueden llevar escopeta unos pocos para cobrarse las piezas más suculentas. Como en la edad media. ¿Para esto se inventó la democracia?
viernes, 24 de abril de 2015
AMENAZA DE UN PARO CRÓNICO
Cuando hago alusión a un "paro crónico" me refiero a España y a países que tienen una estructura social parecida. Países que no valoran en su justa medida la importancia de una enseñanza libre de adoctrinamientos y volcada en los conocimientos científicos; países que no miman a la iniciativa privada y lo confían todo al sector público; países que no dan ejemplo de honestidad en el manejo de los intereses comunes; países con excesivo números de leyes, demasiados organismos oficiales y complicada, cuando no escasa, seguridad jurídica; países donde se hace necesario contar con un asesor jurídico y otro fiscal hasta para gestionar una simple tienda dedicada a la venta de castañas.
Éstas y otras parecidas circunstancias hacen que no resulte tentador correr aventuras empresariales, en estos países y menos para crear puestos de trabajo, a no ser que estén ligadas a multinacionales o contratas del sector público bien dotadas y de cobro asegurado.
Los partidos políticos con proyectos de futuro, lo fían todo al crecimiento del sector publico en la creencia de que una acción tributaria contra el fraude fiscal y una movilización de recursos públicos permitirá activar la economía. Esto que puede ser cierto y eficaz en países con otra educación y otras miras democráticas (los nórdicos, por ejemplo) es dudoso que surtan el mismo efecto en los países mediterráneos, donde cualquiera se apunta al subsidio y ése se generaliza.
Las consecuencias del fracaso, no se ven a corto plazo. La deuda crecería aún más de lo que ya aumentó y nos conduciría a resultados similares a los que sufre Grecia.
En medio de la jauría que anda suelta para cargarse al actual Gobierno, creo conveniente que triunfen las nuevas promesas para que cuando se den la toña, terminen por convencer al pueblo de que los cambios hay que darlos, primero, en una buena escuela. Para triunfar un país necesita, sobre todo, buenos ciudadanos con las lecciones bien aprendidas. Los políticos y sus palmeros, lo mejor que pueden hacer es no estorbar.
Éstas y otras parecidas circunstancias hacen que no resulte tentador correr aventuras empresariales, en estos países y menos para crear puestos de trabajo, a no ser que estén ligadas a multinacionales o contratas del sector público bien dotadas y de cobro asegurado.
Los partidos políticos con proyectos de futuro, lo fían todo al crecimiento del sector publico en la creencia de que una acción tributaria contra el fraude fiscal y una movilización de recursos públicos permitirá activar la economía. Esto que puede ser cierto y eficaz en países con otra educación y otras miras democráticas (los nórdicos, por ejemplo) es dudoso que surtan el mismo efecto en los países mediterráneos, donde cualquiera se apunta al subsidio y ése se generaliza.
Las consecuencias del fracaso, no se ven a corto plazo. La deuda crecería aún más de lo que ya aumentó y nos conduciría a resultados similares a los que sufre Grecia.
En medio de la jauría que anda suelta para cargarse al actual Gobierno, creo conveniente que triunfen las nuevas promesas para que cuando se den la toña, terminen por convencer al pueblo de que los cambios hay que darlos, primero, en una buena escuela. Para triunfar un país necesita, sobre todo, buenos ciudadanos con las lecciones bien aprendidas. Los políticos y sus palmeros, lo mejor que pueden hacer es no estorbar.
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