domingo, 15 de marzo de 2020

SIN MIEDO A LA VERDAD (29)

     Hoy toca hablar del papelón que desempeñan -no hay más remedio- los políticos con mando en plaza, que gracias al sacrificio y talento de los colegiados médicos con los auxiliares del ramo y de las instalaciones heredadas y costeadas por españoles del montón con mucho sacrificio durante casi un siglo, puede esconderse la vergüenza que dan los días que estamos viviendo.
      Sí: estamos viviendo las vísperas de un cambio provocado por una pandemia que se veía venir sin que nuestros regidores democráticos se dieran cuenta del chaparrón y sus inundaciones. Y ¿de dónde "sacan p´a tanto como destacan?
     Muchos españoles de distinto sentir político  pensaron  -al ver que los votos democráticos rompían el bipartidismo-  que había llegado el momento de aliar al partido social-demócrata con el centrista para reducir las diferencias sociales por vías constructivas. Un paso dado ya en otras naciones más bien adelantadas y previsoras.
     Pues ni con lija. Era muy difícil sacar brillo de aquel tocho de hierro. Y al final -como reza la frase hecha- se aliaron el hambre con las ganas de comer y ahora -y pido perdón por insistir- el que más chifla capador.
     Vamos a entrar en un período de austeridad que acabará por romper este desaguisado a la española, peligroso a todas luces y hasta posible promotor de revueltas pro-dictatoriales, no sabemos de que signo pero, en todo caso, de ordeno y mando.
     España responde, como se ha visto pese a las políticas más viciadas. Un porcentaje muy digno de socialistas nunca aprobó el giro dado para hacer estas migas. ¡Por algo será! Habrá que pagarlas.

sábado, 14 de marzo de 2020

SIN MIEDO A LA VERDAD (28)

      Sin querer meterme en el complejo resultado -materialista a conciencia- de la política mayoritaria que nos domina, nadie me negará que las masas humanas están siendo revueltas por el sector financiero, en beneficio de pocos y sufrimiento de muchos.
      ¿Qué estoy trasnochado? Ya me lo dirán en cosa de meses porque la "revolución" ya está en marcha. Y no se olviden: los políticos siempre tienden a vencer para justificar "su" derecho, (el de quien gana), y a disponer libremente del que pierde. La escena se ha repetido a lo largo de la historia, en mil versiones; la de ahora se funda en el poder que otorgan los conocimientos científicos.  Conocimientos que se materializan en la vil moneda  que siempre exigió un carro  del que tirar los débiles toda una vida.
      Los críticos de esta realidad "globalizadora", calificada como eficaz  por su rapidez y extensión,
manejan un ideario -más que escrito divulgado con imágenes sonoras y persuasivas- que pasa por  encima de idiomas y fronteras, de devociones u odios, de guapos o feos,  de ricos o pobres... con una llamada breve y expresiva.  Su poder es inmenso. Su influencia profunda.
      Luego no hay remedio si no aprendemos primero a reconocer que la historia no ha hecho otra cosa  que registrar el cambio de  doctrinas ya gastadas; un cambio de costumbres, hábitos, valores, ciencias, virtudes, tareas... que, en nuestros, días están por imponerse a marchas forzadas. 
      ¿Acaso la vigente realidad no está dando la vuelta a las costumbres, a las carteras y a los sueños de millones de personas?
       No lo sé. Pero... ¿por qué no estudiar el proceso globalizador para humanizarlo sin salirse del tiesto?

viernes, 13 de marzo de 2020

SIN MIEDO A LA VERDAD (27)


     Es muy difícil, para quien desea informarse y con tal propósito recurre a  las más diversas fuentes, acertar en sus conclusiones. Según dicen fue Ignacio de Loyola quien dijo aquello de "en tiempos de tribulación no hacer mudanza". ¡Vayan ustedes a saber! El caso es que desde la China pujante, han metido a medio mundo en tribulaciones de pistón; y la mudanza está en marcha en los países que se sienten más afectados por el mal llamado "coronavirus".
     El caso es que muchos -por no decir la manada- no acaban de saber por qué se ha provocado la huida de los seres humanas para no salir de sus casas. Así ha empezado el meneo desconociendo cuando acabará con éxito ni cuanto nos costará esta paradoja.
     Uno que se mueve en el campo de la ignorancia -como es mi caso- ha descubierto que este micro organismo causante de la movida, tiene mucha historia y está en alguna medida relacionado con  el  hábito del beso cariñoso, boca a boca, y otras marranadas gozosas. Y resulta que quienes más pierden la vida por estas irremediables costumbres son los viejecitos que no saben, ni entienden ni comprenden, tan complejo desenlace.
     ¿A dónde vamos?
      No se sabe con certeza cómo se apagará el fuego. Y viene a cuento la frase popularizada por el cine: algo ha de cambiar para que todo siga igual. Es el deseo de muchos mandamases, pese a que se les va el dinero a chorreo sin que la inversión favorezca a los más necesitados.
      Así es la vida.


jueves, 12 de marzo de 2020

SIN MIEDO A LA VERDAD (26)

      La verdad nos dice que la presencia en Europa de la plaga identificable como "coronavirus", llegada a gran velocidad desde China, es tan moderna como poco conocida entre los políticos progresistas de turno que tanto presumen de adelantados y vivales. Están -última moda a costillas- hartos de dogmatizar a cuenta del progreso que huele a viejo y de olvidar la "Globalización" impune. ¡Chúpate esa que está doblada!
     Quiero  decir -e insisto en ello para evitar interpretaciones dudosas- que el progreso de nuestros días avanza a gran velocidad y  el vehículo en marcha del que se sirven los expertos en la materia tiene sus secretos y está en manos de muy pocos. Mal asunto y peor si son españoles los que presumen de lo contrario, o sea de listos que no la huelen.
      Un bicho impalpable, invisible e inaudible, ha viajado con la rapidez de una onda electro-magnética desde Asia a Europa y -según parece- ha pillado a los progresistas de turno preparando su futuro con ideas reformistas de siglos atrás.  Y ahí es donde se contradicen: lo primero que han hecho los políticos, con mando en plaza, es cerrar las escuelas, sin tener en cuenta que, tanto los jóvenes como los niños de ambos sexos, son los que mejor resisten la capea. Aquí y ahora los que podemos cambiar de barrio  somos los viejos; una carga que desaparece  -y eso lo saben hasta los chinos- y libera la tesorería patria de un imposible.
      La verdad por delante sin que esto espante, que decía el cura de mi pueblo en el sermón de los domingos: hay que empezar a progresar venciendo los inconvenientes de la velocidad. Hay que hacerlo  aprovechando sus ventajas.
      Al fin y al cabo estamos experimentando el "Teletrabajo" y "La Escuela a Domicilio".

miércoles, 11 de marzo de 2020

SIN MIEDO A LA VERDAD (25)

     Ha tenido que suceder -quiérase o no- un hecho inesperado: la plaga que llaman "coronavirus".  Fenómeno llegado de China al calor de una difusión en tromba: la "globalización".
     Si usted lector es sincero y se asomó para analizar  este suceso, tiene que haber comprobado cómo, la tal peste,  ha pillado con el culo al aire a una inmensa mayoría de políticos. Al fin han sido -aquí en España- los expertos en soluciones bravas, casi todos médicos y médicas, los que agarraron al toro por los cuernos para que algunos responsables de verdad siguieran pregonando sus doctrinas llenas de bondad pero cargadas de mentiras.
     Y claro, con el culo al aire libre, ni con el bla-bla-bla, se arreglan las desgracias como sucede con las inundaciones del levante, visitadas a bote pronto por los líderes de la movida para luego dilatar el remedio con pretextos varios.
     La clase médica y auxiliares locales ha respondido y han demostrado cómo la velocidad -según un vulgar adagio- no se puede confundir con el tocino. Pero no es eso todo.
     El problema está sin resolver.  El primer paso era y es urgente, y tiene un precio. Es natural. Las desgracias, de una forma u otra, hay que pagarlas y no bastan las ayudas de la Europa unida.
     Los políticos íntegros -que los hay- saben de sobra que las víctimas al uso -las clases medias- están en crisis y no  les puede pedir mucho más.Los pudientes se largan (si no se han largado ya) a otros lares con el santo y la limosna.
     ¿Y que nos queda? No quiero ser pesimista. Ni quiero estar bien informado. El destino lo dirá.






















































































































martes, 10 de marzo de 2020

SIN MIEDO A LA VERDAD (24)

     Puse ayer de manifiesto el contrasentido del sistema fiscal español que carga de impuestos  y de obligaciones costosas a las pequeñas y medianas empresas. Los responsables de esta realidad no quieren ver cómo muchos españoles, sufridores de este efecto disuasivo,   terminan por engordar el censo de parados.
     También puse en evidencia que el turismo a la española está lleno de playas gratuitas para animar el cotarro. Quería dar a entender que si esta generosidad, aunque con otros valores, se aplicara a los laboriosos inversores que se arriesgan como autónomos, tendríamos menos parados.
     Hoy me entrego a la lectura de un comentarista del ABC que pone en evidencia lo dislocado que anda el PP del País Vasco para conseguir votos. Tiene sus causas, de sobra conocidas. Influidos desde Madrid, no se identifican con sus electores.
     Alava, Vizcaya y Guipúzcoa se sienten hermanas pero no quieren igualarse. En Alava, sus gentes,  se ven injustamente disminuidas. Los vizcaínos, persuadidos de su valía y con Bilbao abriendo brecha,  son los que mandan . Y los de Guipúzcoa, vascos auténticos, se distinguen por el dominio del idioma patrio, del que presumen y no sin razón: son los más puros.
     Que conste que no soy historiador pero -cuando veo dificultades sin resolver- me inclino a consultar las soluciones halladas por nuestros antepasados en circunstancias parecidas.
     Los de Alava, de Vizcaya y de Guipúzcoa se sentían hermanos, pero no primos. Si bien es verdad que en casos de guerra,  se unían para vencer sirviendo al Rey de turno que respetaba sus fueros. Es decir que si se liaban e iban juntos, era en defensa de lo propio. Muy fácil: se reunían en conferencia para dictar acuerdos turnándose el punto de cita, en pie de igualdad y con derecho de veto hasta coincidir plenamente.
     Reproducir ese sistema,  - de esto no hay duda- nos haría ganar tiempo y no perder dinero. El Partido que defendiera esta idea, estructuraría su esquema de mando y  daría pie a una gestión eficaz y rápida.
     ¿Por qué no se entienden?  Se lo diré D.m.


lunes, 9 de marzo de 2020

SIN MIEDO A LA VERDAD (23)

     Aquel que piense en alcanzar un objetivo muy concreto, para lo que fuere, ha de calcular si puede o no cumplir con las obligaciones o condiciones que lo conduzcan a un final feliz. Es decir que si uno se viera incapaz de afrontar un  programa de mínimos para crear  una empresa y mantenerla activa rindiendo beneficios, no daría un paso al frente.
     El crecido número de trabajadores sin empleo tiene su origen en miles de empresarios españoles o extranjeros, asentados en España, con pocas esperanzas de hacer negocio.
     ¿Por qué sucede tal cosa?
      Porque los políticos -de toda clase y condición- se valen, para subsistir,  de la recaudación tributaria que suele ser mayormente soportada por los que trabajan y emprenden. Y si necesitan más dinero, aumentan  la presión fiscal y nuevas cargas sobre los mismos pecadores. Pagan por trabajar.          Muy al contrario, tenderse en una playa a tomar el sol y recrear las vistas o dar masajes al pellejo, es un ejercicio libre de impuestos. Es un oficio saludable y así lo palpan la mayoría rampante de los profesionales del ramo españoles y extranjeros.
      Su ideal -el de una gran mayoría-   es mantenerse en el tíovivo de la feria que, aunque rentable no da para mucho más. Mientras, -salvo contadas excepciones- aumenta el número de personas siempre dispuestas a vivir de la política o en sus alrededores. Al parecer, no les importa  las estrecheces y sinsabores de una gran parte de la población con poco poder adquisitivo. Y no cesan de proclamar esta inquietud que dicen sí les afana y  empuja hasta perder la piel, para acabar con el mal ajeno, como darle doble entierro a un muerto que no es de su agrado.
      En estas circunstancia vale bien poco que los poderosos se acojan a las ventajas que, en pleno desarrollo,  les proporciona el fenómeno llamado "la globalización". Se ha roto el equilibrio del poder,  hoy en manos de empresas supranacionales que manejan fondos monetarios para multiplicar sus beneficios sin miramientos. No sabemos -por ejemplo- si están implicados en los negocios de la plaga  conocida como "coronavirus",  tan incontrolada como costosa para los más y productiva para unos pocos.
     Ahí está el gran poder del voto ajeno, sin fácil remedio y menos a bote-pronto. Voto que nadie sabe como repercutirá en su hacienda familiar.