Hay rarezas que bien merecen un corto relato. Nacer en Euskadi en un pueblo que llama Espejo, es un contrasentido; y presumir porque tal posibilidad paradójica pueda constatarse, una sorpresa, Pues bien, el pueblo de Espejo aparece en pleno vigor en los "papiros" de Valpuesta que son más viejos que la pana. Y el tal Espejo resulta ser un punto clave de Valdegovía al suroeste de Álava.
Mi alavesismo no obstante es fruto de un matrimonio extraño al País. Mi padre de Noya (La Coruña) y mi madre de Zaldivia (Guipúzcoa), el uno médico y maestra la otra, de la misma edad y en plena juventud, vinieron a conocerse -estaba escrito- y a casarse. Yo nací con el sello de supra-nacionalista.
El hecho es que, a medida que me señalaban los acontecimientos la mayoría de edad, -guerra civil por medio- y tomaba conciencia del disparate bélico, yo borré de mi mente toda doctrina impuesta por orígenes de raza o nacimiento y consideré que las carencias, sufrimientos y odios de la posguerra, fueron consecuencia de problemas que nunca se resolverían creando un clima de hostilidad por causas originadas al azar. Diferencias injustas -económicas y culturales- que sólo podían ajustarse con un sistema político y cultural que debió promoverse -sin cicaterías- en tiempo y forma. Y no se hizo. Ni se está haciendo.
Puede parecer exagerado el diagnóstico. Pues no. Estamos, de nuevo, haciendo malabarismo en la cresta de la ola. Estamos creyendo y divulgando la tesis de que todo mal se arregla si se hacen con el poder un mundillo de egoistas (salvo excepciones muy estimables) que prometen lo que no tienen y además nos quieren vender la mierda como si fuera gloria.
Dicho esto sin tapujos, quiero reconocer públicamente que he tenido y y tengo amigos nacionalistas que siempre me trataron con amistad y sacrificio. No son ellos, identificables con lazos amistosos los de temer. Son los dogmáticos, los creadores de los ramales con los que atan buenas voluntades. Hacen de la política, religión; del punto de nacimiento, bandera; de cuatro teorías, -cambiables, por cierto- artículos de fe.
(Continuará)
jueves, 12 de diciembre de 2019
miércoles, 11 de diciembre de 2019
¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ? ¿POR QUÉ?
El fenómeno no se explica, ni se controla por el Poder con mayúscula. Los ricos aumentan en número y grado. Es decir: manejan más dinero y lo hacen correr hacia las latitudes sometidas al bajo control del fisco; el pago de impuestos blando y más tolerante, menos exigente, atrae también al inversor que se dedica a negocios productivos, hoy en paro en muchos países. Como excepción la izquierda portuguesa ha movido el timón hacia la derecha y el cambio resulta atractivo. El dinero español, tiende a buscar fortuna en el oeste peninsular.
Pero la izquierda española -cuyos componentes se tienen por listos y van a lo suyo- están a punto de dar la patada en el culo a los pocos empresarios que nos quedan y no pueden huir, de forma que la repercusión impositiva termina por encarecer el pan y la sopa, el hogar y el sueño y la ya de por sí delicada salud del pobre. Y para tanto joder al prójimo no acaban de ponerse de acuerdo a la hora de elegir postura. ¡Las clases medias que se pudran!
¡Bueno! Se creen espabilados y listos y puestos a establecer comparaciones aún hay quien les gana.
No sólo es que en el País -España- pierdan fuelle las clases medias. La desgracia es que en el río revuelto de las izquierdas (otro día hablaré de la derechas que no se unen para hacer la guerra si no aparece un caudillo) crecen las ideas bolivarianas. ¿Nos están preparado otra guerra civil, otro valle de los caídos?
No escribo estas cosas con gusto.¡Me duelen!
Pero la izquierda española -cuyos componentes se tienen por listos y van a lo suyo- están a punto de dar la patada en el culo a los pocos empresarios que nos quedan y no pueden huir, de forma que la repercusión impositiva termina por encarecer el pan y la sopa, el hogar y el sueño y la ya de por sí delicada salud del pobre. Y para tanto joder al prójimo no acaban de ponerse de acuerdo a la hora de elegir postura. ¡Las clases medias que se pudran!
¡Bueno! Se creen espabilados y listos y puestos a establecer comparaciones aún hay quien les gana.
No sólo es que en el País -España- pierdan fuelle las clases medias. La desgracia es que en el río revuelto de las izquierdas (otro día hablaré de la derechas que no se unen para hacer la guerra si no aparece un caudillo) crecen las ideas bolivarianas. ¿Nos están preparado otra guerra civil, otro valle de los caídos?
No escribo estas cosas con gusto.¡Me duelen!
domingo, 8 de diciembre de 2019
CUANDO LA DERECHA SE MODERA... SE DEBILITA...
Cuando la derecha española se modera, también se debilita. Cuando la derecha se debilita, la izquierda de signo contrario, se crece. Cuando la dicha izquierda modera sus bravuras, pasa por otra no menos declarada debilidad. Por eso en España, aquellos que manejan las finanzas con éxito ponen de inmediato a buen recaudo sus caudales. No lo dudan: al tiempo de hacerse capitalistas supranacionales buscan los paraísos donde reposar la mandanga.
Para más endurecer vida y milagros de las masas humanas, cada día que pasa aumentan en número y poder los amos de las comunidades autonómicas, políticos unidos entre sí -aunque parezca lo contrario- para situarse con sus ganancias en rincones ignorados y seguros, sin caer en la cuenta de cómo disminuye la menguada cartera de los llamados a pagar diezmos y primicias -no lo duden- para cumplir el deseo de convertir al país en un conglomerado de repúblicas federadas donde para comer habrá que venerar al mando compuesto por los que constituyen una sacrosanta jerarquía.
¡Hay que verles cómo sonríen y se besan!
Para más endurecer vida y milagros de las masas humanas, cada día que pasa aumentan en número y poder los amos de las comunidades autonómicas, políticos unidos entre sí -aunque parezca lo contrario- para situarse con sus ganancias en rincones ignorados y seguros, sin caer en la cuenta de cómo disminuye la menguada cartera de los llamados a pagar diezmos y primicias -no lo duden- para cumplir el deseo de convertir al país en un conglomerado de repúblicas federadas donde para comer habrá que venerar al mando compuesto por los que constituyen una sacrosanta jerarquía.
¡Hay que verles cómo sonríen y se besan!
viernes, 6 de diciembre de 2019
QUIERO ANUNCIAR MI LIBRO
Quiero que se comprenda mi actitud. Es un libro escrito y editado sin propósitos mercantiles; más bien su contenido es político. Un libro concebido con ideas constructivas dedicadas a todos aquellos que valoran lo esencial y dejan para un segundo plano lo accidental. En este libro trato de distinguir virtudes y defectos de unas generaciones humanas medievales que fueron básicas, en medio de una guerra que duró siglos -según mi punto de vista- para multiplicarse en un país de países llamado España, no por intereses políticos; sí por circunstancias sentimentales.
Mi experiencia me dice que el tal libro, que afecta a muchos, interesa a muy pocos. Naturalmente no busqué editor y decidí promover por mi cuenta una tirada corta, dispuesto a perder una inversión asequible; y hasta ese punto he llegado. ¿Y qué procede hacer ahora? ¿Ofrecer su venta a las librerías de Vitoria? No merece la pena ni tengo años para emprender esta tarea.
Voy a venderlo directamente y sin propósitos de lucro. Es decir, contaré con un pequeño grupo de amigos, para que me ayuden a colocar un ejemplar en manos de aquellos que sintiéndose alaveses y españoles estén dispuestos a una tarea noble: dedicar los fondos recaudados a estudiar la forma de facilitar el acceso de nuestros queridos descendientes, a centros o núcleos de enseñanza limpios de imposiciones doctrinales. Es decir, dando absoluta prioridad al Conocimiento -con mayúscula- que es la llave que mejor puede encender las luces para acertar en el intento.
Ahora me dirá más de uno: ¡Qué ganas de meterse en pleitos! Y tienen razón. Pero es que no quiero morirme sin echarle un par... a la verdad de los fueros. Y este es el caso. El libro se titula: "El fuero, el huevo y las verdades del tintero".
Mi experiencia me dice que el tal libro, que afecta a muchos, interesa a muy pocos. Naturalmente no busqué editor y decidí promover por mi cuenta una tirada corta, dispuesto a perder una inversión asequible; y hasta ese punto he llegado. ¿Y qué procede hacer ahora? ¿Ofrecer su venta a las librerías de Vitoria? No merece la pena ni tengo años para emprender esta tarea.
Voy a venderlo directamente y sin propósitos de lucro. Es decir, contaré con un pequeño grupo de amigos, para que me ayuden a colocar un ejemplar en manos de aquellos que sintiéndose alaveses y españoles estén dispuestos a una tarea noble: dedicar los fondos recaudados a estudiar la forma de facilitar el acceso de nuestros queridos descendientes, a centros o núcleos de enseñanza limpios de imposiciones doctrinales. Es decir, dando absoluta prioridad al Conocimiento -con mayúscula- que es la llave que mejor puede encender las luces para acertar en el intento.
Ahora me dirá más de uno: ¡Qué ganas de meterse en pleitos! Y tienen razón. Pero es que no quiero morirme sin echarle un par... a la verdad de los fueros. Y este es el caso. El libro se titula: "El fuero, el huevo y las verdades del tintero".
jueves, 5 de diciembre de 2019
ESCENOGRAFÍA INEVITABLE
El llamado a intervenir en la apertura del escenario político de turno, era el más anciano entre los elegidos. Su figura, remarcada con barba blanca, iba muy de acuerdo con la solemnidad del acto.
Era la apertura del período de sesiones del Congreso. El tono del orador, ritual, claro, sonoro, del elegido para presidir la ceremonia, era un ejemplo entre literario y teatral por completo opuesto al ritmo barrio bajero aportado por un buen grupo de elegidos para ensuciar a la marrana, ya de por si ansiosa de un buen cepillado con lejía del más puro ardor.
Para cambiar de tema, el artista al mando del turno televisivo puso en escena el paisaje destruido por los diluvios que padecen las tierras mediterráneas: una contrapuesta escena al decorado teatral de la política de sabios organizadores de la felicidad ajena.
¿Y qué hicieron los padres de la patria? Felicitarse por medio de aplausos, palmadas y sonrisas para, terminado el acto y hecha la toma de posesión del cargo, ir a donde saciar holgadamente el apetito.
¿Y qué hicieron los hijos de la patria en las tierras inundadas del Levante español? Agarrarse a la pala y al valor para habilitar de nuevo y por su cuenta los locales y terrenos en los que sudar a diario el comer y mal dormir para luego votar a los privilegiados que, además, no se entienden y dejan -sin trabajo- que a los demás les pierda la marrana.
Todo lo que digo, eso sí, con cantos a la igualdad ajena. Todo, insisto, para presumir de patrias, cada uno la suya, en la nación de naciones.
Era la apertura del período de sesiones del Congreso. El tono del orador, ritual, claro, sonoro, del elegido para presidir la ceremonia, era un ejemplo entre literario y teatral por completo opuesto al ritmo barrio bajero aportado por un buen grupo de elegidos para ensuciar a la marrana, ya de por si ansiosa de un buen cepillado con lejía del más puro ardor.
Para cambiar de tema, el artista al mando del turno televisivo puso en escena el paisaje destruido por los diluvios que padecen las tierras mediterráneas: una contrapuesta escena al decorado teatral de la política de sabios organizadores de la felicidad ajena.
¿Y qué hicieron los padres de la patria? Felicitarse por medio de aplausos, palmadas y sonrisas para, terminado el acto y hecha la toma de posesión del cargo, ir a donde saciar holgadamente el apetito.
¿Y qué hicieron los hijos de la patria en las tierras inundadas del Levante español? Agarrarse a la pala y al valor para habilitar de nuevo y por su cuenta los locales y terrenos en los que sudar a diario el comer y mal dormir para luego votar a los privilegiados que, además, no se entienden y dejan -sin trabajo- que a los demás les pierda la marrana.
Todo lo que digo, eso sí, con cantos a la igualdad ajena. Todo, insisto, para presumir de patrias, cada uno la suya, en la nación de naciones.
miércoles, 4 de diciembre de 2019
EL TEATRO ES DIVERTIDO, PERO...
En el año de 1933 me sacaron del pueblecillo donde nací para someterme a un examen de ingreso en el Instituto de 2ª. Enseñanza de Vitoria. Me invadió una oleada de soledad. No me explicaron los pormenores de preguntas y respuestas y cuando vi los papeles llenos de interrogaciones me contemplé cayendo por un barranco. No he podido olvidarlo. Busqué la huida. No la encontré. Milagrosamente, superé prueba.
Ayer -gracias a no se qué emisora televisiva- vi a los políticos de reciente elección cómo pasaban un examen lleno de lugares comunes -nada nuevo- para ocupar su sitio en el edificio de la oratoria. Día de felicidad: tomaban posesión del cargo sin sufrimiento palpable. Sus caras, amables, daban muestra de todo lo contrario.
No sé por qué yo sufro sin remedio al dar un rápido repaso mental a los problemas que atañen a los que van a mandar y al cabreo que les espera a quienes van a llevarles la contraria. Y también sufro por lo caro que a los feligreses de andar por casa les van salir los nuevos legisladores y compañeros que vamos a padecer.
¡Usted es un pesimista! dirá más de uno. Ya lo creo: ¡la que les cae encima a novatos o repetidores!
Verán qué problemas: la sublevación de los catalanes secesionistas, la actualización irritante de los pensionistas mal pagados, la necesidad de crear puestos de trabajo para la millonada de españoles al borde de la miseria, la reforma de la enseñanza, la repoblación de una España llena de pueblos vacíos, la contaminación atmosférica, el absurdo de una migración incontrolada, los incendios forestales, el consumo a la deriva de drogas comercializadas, el desequilibrio entre la demanda de viviendas y los precios de venta o alquiler... el índice negativo de la natalidad comparada con la mortandad... la falta de sitios y maneras para regenerar los desechos... Tiene su aquél la carga de mierda...
Y además, el Valle de los Caídos...
Ayer -gracias a no se qué emisora televisiva- vi a los políticos de reciente elección cómo pasaban un examen lleno de lugares comunes -nada nuevo- para ocupar su sitio en el edificio de la oratoria. Día de felicidad: tomaban posesión del cargo sin sufrimiento palpable. Sus caras, amables, daban muestra de todo lo contrario.
No sé por qué yo sufro sin remedio al dar un rápido repaso mental a los problemas que atañen a los que van a mandar y al cabreo que les espera a quienes van a llevarles la contraria. Y también sufro por lo caro que a los feligreses de andar por casa les van salir los nuevos legisladores y compañeros que vamos a padecer.
¡Usted es un pesimista! dirá más de uno. Ya lo creo: ¡la que les cae encima a novatos o repetidores!
Verán qué problemas: la sublevación de los catalanes secesionistas, la actualización irritante de los pensionistas mal pagados, la necesidad de crear puestos de trabajo para la millonada de españoles al borde de la miseria, la reforma de la enseñanza, la repoblación de una España llena de pueblos vacíos, la contaminación atmosférica, el absurdo de una migración incontrolada, los incendios forestales, el consumo a la deriva de drogas comercializadas, el desequilibrio entre la demanda de viviendas y los precios de venta o alquiler... el índice negativo de la natalidad comparada con la mortandad... la falta de sitios y maneras para regenerar los desechos... Tiene su aquél la carga de mierda...
Y además, el Valle de los Caídos...
lunes, 2 de diciembre de 2019
LLENA DE FALSOS APÓSTOLES
Cuando en los comienzos del siglo XIX, influidos los españoles más cultos -o más entregados al que llamaban "progreso" por la activa Revolución Francesa- descubrieron que el francés venía a España con la idea de hacerse el amo, controlar la "movida" y quedarse como dueño con el santo y la limosna-, saltaron al unísono y se vieron apoyados por las masas, por el pueblo llano, sin otra doctrina que la de sentirse españoles. Esa España era ya una nación.
Pero...no puede negarse el hecho. Esa España donde hombres y mujeres demostraron su valía, no consiguieron que sus dirigentes -salvo muy contadas excepciones- llegaran al poder por la vía de los méritos. Los militares se inclinaron, entonces, a ejercer el mando e imponer alguna disciplina a las masas que nunca se resignaron a que España fuera un cuartel.
Y -pese a todo- si esa España subsiste -bien machacada, por cierto- es gracias a esas militancias que -ante las inevitables pendencias callejeras disfrazadas de bondad con una intolerante maldad- salieron como siempre -y en esas estamos- a organizar la leña entre civiles disfrazada con telas democráticas.
Adviertan señores políticos como se pondera y se cultiva la división de la difícil unidad española con la utópica "creación" de una nación de naciones a sabiendas de que el progreso que se anuncia e impone está condicionado: hay que aprender a dar la mano al extranjero y acortar distancias, disminuir idiomas, conservar la prosperidad de lo pequeño con la ayuda de los grandes.
No aprendemos y por añadidura creemos todo lo contrario.
España está llena de falsos apóstoles.
Pero...no puede negarse el hecho. Esa España donde hombres y mujeres demostraron su valía, no consiguieron que sus dirigentes -salvo muy contadas excepciones- llegaran al poder por la vía de los méritos. Los militares se inclinaron, entonces, a ejercer el mando e imponer alguna disciplina a las masas que nunca se resignaron a que España fuera un cuartel.
Y -pese a todo- si esa España subsiste -bien machacada, por cierto- es gracias a esas militancias que -ante las inevitables pendencias callejeras disfrazadas de bondad con una intolerante maldad- salieron como siempre -y en esas estamos- a organizar la leña entre civiles disfrazada con telas democráticas.
Adviertan señores políticos como se pondera y se cultiva la división de la difícil unidad española con la utópica "creación" de una nación de naciones a sabiendas de que el progreso que se anuncia e impone está condicionado: hay que aprender a dar la mano al extranjero y acortar distancias, disminuir idiomas, conservar la prosperidad de lo pequeño con la ayuda de los grandes.
No aprendemos y por añadidura creemos todo lo contrario.
España está llena de falsos apóstoles.
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