Todo político que se precie ha de ser, por principio, sensible a la respuesta que piden las masas para sus proyectos de felicidad: pretenden darnos una vida digna gracias a su doctrina y, naturalmente, a su conducta honrada a carta cabal.
No se sabe por qué, pero los políticos, cuando alcanzan una cota de poder de repente, de un día para, otro -como sucede tras ganar unas elecciones- cambian el semblante y se auto clasifican como seres excepcionales por aquello de que muchos son los llamados y pocos,los elegidos.
Todo es optimismo. Ya se sabe, por ejemplo, que hay que meterle mano al problema de los jubilados que han perdido poder adquisitivo mientras la banca corrompida, para más escarnio, recibía ayudas con el dinero oficial, que no es de nadie pero aportamos entre todos.
Desde la oposición al poder público, se cantan las soluciones a voz en grito, porque nada tan rentable para alcanzar un puesto de mando, como servirse de las prédicas salvadoras que ofrecen los aspirantes, ahora empoderados, que juegan a que la patria sea suya en exclusiva.
Yo -perdonen el ego- no los creo porque sus promesas solo puede cumplirse si a la vez, unos pierden para que otros ganen.
Veamos el caso de los jubilados; veamos las soluciones que se barajan: retrasar la edad de jubilación, mermar las percepciones de los que más cotizaron, pasar el déficit a cubrirse por los fondos tributarios, legalizar la muerte dulce de los más ancianos, dicho con maneras científicas.
Nadie quiere enfrentarse a la dura realidad: guardar fondos para la vejez, algo ya inventando. Consistía en ahorrar- Pero ¿quién puede hoy ahorrar en España? ¿Los políticos?
Me parece admirable el ejemplo dado por don Pablo Iglesias , el vivo, en coordinación con su señora: comprarse un chalecito que pagarán con sus ahorros, mientras se defiendan en su vida activa, para asegurarse un retiro digno.
¿Pero cómo se encauza al "personal" por estas vías? En la escuela y con buenos maestros. No lo olviden.
jueves, 7 de junio de 2018
miércoles, 6 de junio de 2018
ESPAÑA Y EUROPA
Los tratados y normas de la Unión Europea que regulan las relaciones entre sus miembros, no constituyen una especie de repertorio o catálogo de
materias competenciales, tal y como sucede con la Constitución española y en cada Estatuto autonómico.
En la Europa unida acordaron primero fijar unos criterios y
unos principios de actuación y, luego, se tomaron las decisiones concretas, respetando al máximo lo acordado con cada miembro admitido a formar parte de la Unión.
La racionalidad sirvió de guía en ese
proceso europeo. No en España, donde se cedieron a las CC.AA., competencias concretas. Y todo
pudo ir bien si no fuera porque tanto los nacionalistas vascos como los
catalanes, deseaban que sus enclaves autonómicos fueran naciones soberanas e
independientes.
No nos engañemos. Ambas CC.AA. aceptaron su respectivo régimen autonòmico como un pago a cuenta. La tolerancia de los sucesivos Gobiernos de España, permitió que se desarrollaran de hecho las ansias independentistas y las subsiguientes demandas de más competencias, de más autonomía hasta hacer verosímil la existencia de dos nuevas naciones emergentes con dotaciones y medios para funcionar por libre.
En la UE las transferencias son las que son y apenas si se discuten; pero no se tolera que se violen. En Europa se funciona con tres principios básicos: de atribución, subsidiariedad y proporcionalidad. El funcionamiento está muy ligado a los resultados económicos y las infracciones se resuelven atajando el mal por la vía financiera y a cara de perro.
Algo totalmente opuesto a lo que ha venido sucediendo en la España de hoy. ¿Cómo se financia la UE?
Primero, con recursos propios que proceden de los derechos que gravan las importaciones de todos y cada uno de los Estados miembros.
Segundo, con un tipo uniforme aplicado a todos los ingresos procedentes del IVA.
Tercero, con un gravamen aplicado a la Renta Nacional Bruta de cada Estado miembro.
Una premisa que no falla es que a la UE le tiene cuenta que los Estados miembros lleven en orden sus finanzas. De esa buena marcha dependen sus ingresos. Vease el caso de Grecia.
Si no cumplieren, a cada Estado miembro se le aplica la medicina que hemos palpado los españoles: cortes del gasto público y aumento de la presión tributaria que la sufren más, los más débiles; los españoles de las clases medias y bajas y, en general, todos los asalariados y las personas que perdieron su puesto de trabajo. Una injusticia que habrá que desterrar si no queremos que el pueblo se subleve.
No soy experto en la materia, pero sí me siento con el derecho a entender dónde estamos y el absurdo comportamiento de nuestros políticos. Pues bien, si España no ejerce sus competencias y los secesionistas se pasan los años tomando el rábano competencial por las hojas, ¿para qué nos sirve la Constitución vigente?,
Deduzcan ustedes a quién benefician las inventivas de unas alianzas surgidas en la actualidad, (que pagaremos entre todos) en beneficio de las ambiciones personales de muchos de nuestros políticos.
Ambiciones personales, insisto.
.
No nos engañemos. Ambas CC.AA. aceptaron su respectivo régimen autonòmico como un pago a cuenta. La tolerancia de los sucesivos Gobiernos de España, permitió que se desarrollaran de hecho las ansias independentistas y las subsiguientes demandas de más competencias, de más autonomía hasta hacer verosímil la existencia de dos nuevas naciones emergentes con dotaciones y medios para funcionar por libre.
En la UE las transferencias son las que son y apenas si se discuten; pero no se tolera que se violen. En Europa se funciona con tres principios básicos: de atribución, subsidiariedad y proporcionalidad. El funcionamiento está muy ligado a los resultados económicos y las infracciones se resuelven atajando el mal por la vía financiera y a cara de perro.
Algo totalmente opuesto a lo que ha venido sucediendo en la España de hoy. ¿Cómo se financia la UE?
Primero, con recursos propios que proceden de los derechos que gravan las importaciones de todos y cada uno de los Estados miembros.
Segundo, con un tipo uniforme aplicado a todos los ingresos procedentes del IVA.
Tercero, con un gravamen aplicado a la Renta Nacional Bruta de cada Estado miembro.
Una premisa que no falla es que a la UE le tiene cuenta que los Estados miembros lleven en orden sus finanzas. De esa buena marcha dependen sus ingresos. Vease el caso de Grecia.
Si no cumplieren, a cada Estado miembro se le aplica la medicina que hemos palpado los españoles: cortes del gasto público y aumento de la presión tributaria que la sufren más, los más débiles; los españoles de las clases medias y bajas y, en general, todos los asalariados y las personas que perdieron su puesto de trabajo. Una injusticia que habrá que desterrar si no queremos que el pueblo se subleve.
No soy experto en la materia, pero sí me siento con el derecho a entender dónde estamos y el absurdo comportamiento de nuestros políticos. Pues bien, si España no ejerce sus competencias y los secesionistas se pasan los años tomando el rábano competencial por las hojas, ¿para qué nos sirve la Constitución vigente?,
Deduzcan ustedes a quién benefician las inventivas de unas alianzas surgidas en la actualidad, (que pagaremos entre todos) en beneficio de las ambiciones personales de muchos de nuestros políticos.
Ambiciones personales, insisto.
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martes, 5 de junio de 2018
PARADOJAS DEL PODER
Previamente vamos a concretar el sentido de la palabra: "paradoja".
La paradoja surge cuando un dicho o un hecho resulta ser contrario a toda lógica. Por ejemplo, el Gobierno saliente del PP comprò el voto del PNV para sacar a flote el Presupuesto del poder central, -ejercicio del 2918- a cambio de consignar en tal documento generosas partidas de las que se beneficiaria la C.A. del País Vasco.
A medio camino recorrido para consolidar esta promesa, los directivos del PNV tropiezan. con un inesperado proyecto patrocinado por el, PSOE: echar del Gobierno de España al PP. Para que esto sea posible, ahora es el PSOE el necesitado de los cinco votos del PNV. Este partido ha de cambiar de rumbo. Y se produce el cambio, el PNV vota a favor del PSOE y el PP se va a la calle.
¿Dónde está la paradoja?
Confieso ser un inocente espectador y me armo un lío. El PNV quiere mover quinientos y pico millones de euros, y dentro de ese lote, por encima de lo previsto según el cupo obligatorio concertado al amparo constitucional entre el Gobierno de España y la dicha Comunidad Autónoma vasca, algún que otro "complemento" que supone aprobar un desequilibrio en perjuicio de las demás CC.AA. de España.
Ojeo la Constitución y leo el artículo 9º.-2 que dispone: "Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que <la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra> sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social".
Henos aquí ante ese voto mercantilizado y les pregunto, ¿si generase desigualdades, sería inconstitucional? ¿O no?
¿Dónde está la paradoja?
En este tema, el PP y el PSOE no las huelen y buscan ayudas donde no deben. El PP y el PSOE desde los años de la Transición están llamados a entenderse si de verdad desean que no se descuajaringue España. Es lógico. Discurran un poco y verán qué es lo conveniente, lo lógico.
Los resultados son paradójicos, pero están a la vista. El PP y el PSOE, repito, no las huelen.
La paradoja surge cuando un dicho o un hecho resulta ser contrario a toda lógica. Por ejemplo, el Gobierno saliente del PP comprò el voto del PNV para sacar a flote el Presupuesto del poder central, -ejercicio del 2918- a cambio de consignar en tal documento generosas partidas de las que se beneficiaria la C.A. del País Vasco.
A medio camino recorrido para consolidar esta promesa, los directivos del PNV tropiezan. con un inesperado proyecto patrocinado por el, PSOE: echar del Gobierno de España al PP. Para que esto sea posible, ahora es el PSOE el necesitado de los cinco votos del PNV. Este partido ha de cambiar de rumbo. Y se produce el cambio, el PNV vota a favor del PSOE y el PP se va a la calle.
¿Dónde está la paradoja?
Confieso ser un inocente espectador y me armo un lío. El PNV quiere mover quinientos y pico millones de euros, y dentro de ese lote, por encima de lo previsto según el cupo obligatorio concertado al amparo constitucional entre el Gobierno de España y la dicha Comunidad Autónoma vasca, algún que otro "complemento" que supone aprobar un desequilibrio en perjuicio de las demás CC.AA. de España.
Ojeo la Constitución y leo el artículo 9º.-2 que dispone: "Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que <la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra> sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social".
Henos aquí ante ese voto mercantilizado y les pregunto, ¿si generase desigualdades, sería inconstitucional? ¿O no?
¿Dónde está la paradoja?
En este tema, el PP y el PSOE no las huelen y buscan ayudas donde no deben. El PP y el PSOE desde los años de la Transición están llamados a entenderse si de verdad desean que no se descuajaringue España. Es lógico. Discurran un poco y verán qué es lo conveniente, lo lógico.
Los resultados son paradójicos, pero están a la vista. El PP y el PSOE, repito, no las huelen.
lunes, 4 de junio de 2018
EUSKADI POR SU INDEPENDENCIA
En el año de 1893, tres de junio, unos cuantos <Euskalerriakos> (fueristas, liberales, monárquicos centralistas e indiferentes ante credos religiosos) invitaron a Sabino de Arana y Goiri (vasquista hasta crear la nacionalidad propia, católico a machamartillo y alejado del centralismo borbónico) y a su hermano Luis a una merienda cena, para comentar el contenido del libro, "Bizcaya por su independencia" obra sabiniana con la que quería expandir su doctrina.
Se trata de la reunión celebrada en el Caserío de Larrazabal que ha pasado a ser historia y que Sabino de Arana consideró como infructuosa: cuenta que hubo un desencuentro por declararse católico, cuando los <Euskalerriakos> -concretamente Ramón de la Sota (acaudalado interlocutor) dijo: "Dejémosle a Dios, que está muy alto para que se ocupe de nosotros".
Para Sabino de Arana, ser liberal, españolista y no creyente colmaba cualquier principio de tolerancia. Pero..., la política consigue emparejar a los conceptos más dispares, a los más opuestos compañeros de viaje y a las más extrañas compañías de cama.
Sabino, al paso del tiempo, se hizo muy amigo de Ramón. Y éste, de ser un liberal, agnóstico y españolista, pasó a ser nacionalista vasco. Casi al mismo tiempo, Sabino, vino a recomendar a los nacionalistas, (en <La Patria>, 22-06--1902) que "reconozcan y acaten la soberanía española"" y a "pedirles un último voto de confianza para redactar y exponerles el programa completo de un nuevo partido vasco que sea a la vez español, que aspire a la felicidad de este país dentro del Estado español..."
¡Así es la vida!
Han pasado más de cien años. La riqueza del hierro vascónico ha desaparecido. El poder monárquico se ha reducido a la mínima expresión. La plutocracia bilbaina se ha esfumado y la que perdura se ha globalizado, es internacional. La instrucción pública está mediatizada. El clero ha perdido fuelle y hasta se plantea la conveniencia de promover seminarios de sacerdotisas. La procreación de niñas y niños vascos se a ido a pique; uno o dos por familia como máximo. Las sociedades gastronómicas vascas son un goloso veneno que acaba con los sexagenarios. El culto a la raza, tiene esos inconvenientes: la población vasca pura disminuye, se mistifica... Falla la hidalguía y el repuesto no puede ser más heterogéneo.
Y el poder de vía ancha, está donde estaba, ahora vestido con ropajes internacionales; globalizado y machacando al débil.
Ya hablaremos...
Se trata de la reunión celebrada en el Caserío de Larrazabal que ha pasado a ser historia y que Sabino de Arana consideró como infructuosa: cuenta que hubo un desencuentro por declararse católico, cuando los <Euskalerriakos> -concretamente Ramón de la Sota (acaudalado interlocutor) dijo: "Dejémosle a Dios, que está muy alto para que se ocupe de nosotros".
Para Sabino de Arana, ser liberal, españolista y no creyente colmaba cualquier principio de tolerancia. Pero..., la política consigue emparejar a los conceptos más dispares, a los más opuestos compañeros de viaje y a las más extrañas compañías de cama.
Sabino, al paso del tiempo, se hizo muy amigo de Ramón. Y éste, de ser un liberal, agnóstico y españolista, pasó a ser nacionalista vasco. Casi al mismo tiempo, Sabino, vino a recomendar a los nacionalistas, (en <La Patria>, 22-06--1902) que "reconozcan y acaten la soberanía española"" y a "pedirles un último voto de confianza para redactar y exponerles el programa completo de un nuevo partido vasco que sea a la vez español, que aspire a la felicidad de este país dentro del Estado español..."
¡Así es la vida!
Han pasado más de cien años. La riqueza del hierro vascónico ha desaparecido. El poder monárquico se ha reducido a la mínima expresión. La plutocracia bilbaina se ha esfumado y la que perdura se ha globalizado, es internacional. La instrucción pública está mediatizada. El clero ha perdido fuelle y hasta se plantea la conveniencia de promover seminarios de sacerdotisas. La procreación de niñas y niños vascos se a ido a pique; uno o dos por familia como máximo. Las sociedades gastronómicas vascas son un goloso veneno que acaba con los sexagenarios. El culto a la raza, tiene esos inconvenientes: la población vasca pura disminuye, se mistifica... Falla la hidalguía y el repuesto no puede ser más heterogéneo.
Y el poder de vía ancha, está donde estaba, ahora vestido con ropajes internacionales; globalizado y machacando al débil.
Ya hablaremos...
sábado, 2 de junio de 2018
CON EL QUE BIEN ME HICIERE...
Voy a empezar con un ejercicio de lógica sencilla. Voy a elegir, sin otra guía que la inspirada en una ética limpia de egoísmos. un ejemplo de la vida misma.
¿Qué es lo bueno? ¿Poner la economía al servicio del pueblo, o el pueblo al servicio de la economía? En el primer caso, se supone, el dinero termina por mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía; en el segundo, sucede todo lo contrario son los ciudadanos los que aportan una gran parte de sus bienes, para que vivan mejor y en mayor número los políticos.
Esa es la realidad pura, dura y cruda. ¿Por qué engañarnos?
Ahora viene la parábola que, como es sabido, no es otra cosa que una narración breve y simbólica de la que se extrae una enseñanza moral. Parábola que cobrará todo su valor, si va precedida de un silogismo que hará historia.
Es cierto que el PP, partido constitucionalista, compró la voluntad del PNV, partido secesionista, (secesionismo equivale retirarse de una entidad o unión política) para que votara a su favor, a cambio de concesiones económicas que soportaría el pueblo español; y no es menos cierto que el sujeto adquirente, reafirmó su secesionismo y acordó la reventa de ese voto a otro partido constitucionalista, al PSOE; el mismo voto, nadie sabe a cambio de qué, pero se supone que la tajada a cobrar aparecerá más o menos tarde.
Estamos ante una versión moderna de aquello que los antiguos consideraban que era "alzarse con el santo y la limosna", como manda la santa democracia..
Y ¿dónde está la lógica?
Los unos dicen que todo es bueno para el convento, pero nunca se sabe; por si acaso cargan con la putita a cuestas... Otros, menos melifluos, se alzan con la ganancia y en cuanto pueden la convierten en chalet de lujo entre jardines para uso propio (con dignidad, claro está).
¿Se entiende? Los tontos -no todos- se manifiestan en las calles o votando a beneficio de inventario.
¿Es lógico?
¿Qué es lo bueno? ¿Poner la economía al servicio del pueblo, o el pueblo al servicio de la economía? En el primer caso, se supone, el dinero termina por mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía; en el segundo, sucede todo lo contrario son los ciudadanos los que aportan una gran parte de sus bienes, para que vivan mejor y en mayor número los políticos.
Esa es la realidad pura, dura y cruda. ¿Por qué engañarnos?
Ahora viene la parábola que, como es sabido, no es otra cosa que una narración breve y simbólica de la que se extrae una enseñanza moral. Parábola que cobrará todo su valor, si va precedida de un silogismo que hará historia.
Es cierto que el PP, partido constitucionalista, compró la voluntad del PNV, partido secesionista, (secesionismo equivale retirarse de una entidad o unión política) para que votara a su favor, a cambio de concesiones económicas que soportaría el pueblo español; y no es menos cierto que el sujeto adquirente, reafirmó su secesionismo y acordó la reventa de ese voto a otro partido constitucionalista, al PSOE; el mismo voto, nadie sabe a cambio de qué, pero se supone que la tajada a cobrar aparecerá más o menos tarde.
Estamos ante una versión moderna de aquello que los antiguos consideraban que era "alzarse con el santo y la limosna", como manda la santa democracia..
Y ¿dónde está la lógica?
Los unos dicen que todo es bueno para el convento, pero nunca se sabe; por si acaso cargan con la putita a cuestas... Otros, menos melifluos, se alzan con la ganancia y en cuanto pueden la convierten en chalet de lujo entre jardines para uso propio (con dignidad, claro está).
¿Se entiende? Los tontos -no todos- se manifiestan en las calles o votando a beneficio de inventario.
¿Es lógico?
viernes, 1 de junio de 2018
¿Y AHORA; QUË?
Paradoja: El PSOE va a gobernar en España con el presupuesto heredado de su adversario. ¡Si no lo veo, no lo creo! Y para pasar el trago, nos dicen que llueve, cuando la realidad indica que se están meando unidos tirios y troyanos, sobre la clientela propia y extraña.
¿Cuál puede ser la reacción de los constitucionalistas de buena fe?
La líder sociata y andaluza señora Díaz, estará mordiéndose las uñas; y los vasco españoles, también sociatas, con residencia en Euskadi, irán acercándose al "batzoki" de la esquina para bautizarse como vasco conversos, pero de buen cuño.
Y los demás, ¿ahora qué?
Veamos fríamente el estado de la cuestión: el PP cayendo en barrena, difícilmente puede aterrizar con éxito en campos boscosos; el PSOE se ha metido en un barranco del que probablemente no va a salir indemne, si es que sale; los del CS están remontado un pico agreste para implantarse en toda España, tarea casi imposible. ¡Y no hay más! Ahí se acaba esos que se sienten hijos de España entre los políticos de hoy.
Esta es la consecuencia a la que llegan las democracias de papel. Estamos al borde del secesionismo, por una parte, y del populismo con puño cerrado por otra. Así empiezan las guerras civiles en todo el mundo inculto: por cultivar la mentira.
Y España, cuya población no ha asumido en clara proporción el significado ortodoxo del concepto democracia, ya cobran carta de naturaleza los excesos verborreicos por medio de eso que llaman libertad de expresión.
En fin: hay que empezar de cero y eso cuesta un ojo y la yema del otro.
A mí me parece que el desequilibrio político que se avecina, sólo podrá frenarse si las clases medias y bajas -que son las llamadas a pagar los platos rotos- empiezan a formar grupos defensivos frente a todo abuso del poder político, sea del color que fuere. Y fijense: esos grupos decisivos tienen que pensar en tener su propia escuela (para padres e hijos) y sus propios bancos o cajas de ahorro.
¡Claro que hay que empezar de cero!
¿Cuál puede ser la reacción de los constitucionalistas de buena fe?
La líder sociata y andaluza señora Díaz, estará mordiéndose las uñas; y los vasco españoles, también sociatas, con residencia en Euskadi, irán acercándose al "batzoki" de la esquina para bautizarse como vasco conversos, pero de buen cuño.
Y los demás, ¿ahora qué?
Veamos fríamente el estado de la cuestión: el PP cayendo en barrena, difícilmente puede aterrizar con éxito en campos boscosos; el PSOE se ha metido en un barranco del que probablemente no va a salir indemne, si es que sale; los del CS están remontado un pico agreste para implantarse en toda España, tarea casi imposible. ¡Y no hay más! Ahí se acaba esos que se sienten hijos de España entre los políticos de hoy.
Esta es la consecuencia a la que llegan las democracias de papel. Estamos al borde del secesionismo, por una parte, y del populismo con puño cerrado por otra. Así empiezan las guerras civiles en todo el mundo inculto: por cultivar la mentira.
Y España, cuya población no ha asumido en clara proporción el significado ortodoxo del concepto democracia, ya cobran carta de naturaleza los excesos verborreicos por medio de eso que llaman libertad de expresión.
En fin: hay que empezar de cero y eso cuesta un ojo y la yema del otro.
A mí me parece que el desequilibrio político que se avecina, sólo podrá frenarse si las clases medias y bajas -que son las llamadas a pagar los platos rotos- empiezan a formar grupos defensivos frente a todo abuso del poder político, sea del color que fuere. Y fijense: esos grupos decisivos tienen que pensar en tener su propia escuela (para padres e hijos) y sus propios bancos o cajas de ahorro.
¡Claro que hay que empezar de cero!
jueves, 31 de mayo de 2018
ESTE CUENTO SE ACABÓ
En el pasado año (2017), mes de mayo, en diálogo que mantuve con un amigo centro-derechista, le anuncié: "antes de la Navidad, elecciones generales".
¿Por qué este pronóstico?
A mi aldeano entender era la hora de salvar al más denostado partido político de una pseudo democracia a la española. Partido necesitado de un barrido de pistón y cuello vuelto. Limpieza que salvaría a la derecha, si ésta diera muestras verosímiles de renovación contrita, acompañada de medidas redentoras que contuviesen los efectos negativos acarreados para desdoro de toda España.
¿Renovación? No hay mejor sordo que quien no quiere oir.
¿Cándidos como palomas? No. Tontos interesados. ¡Con decirles que han mejorado el cupo vasco con quinientos millones, no por equidad sino por razones espurias, está explicado todo! Y ahora, ¿qué? La política no se compra ni se mercadea. Hay que ganársela en la puñetera calle en todo tiempo y lugar, hasta en los días de fiesta, y perdonen la expresión.
Es el principal defecto de la pródiga familia política española, tan podrida como para orillar a los que podrían dignificarla. Destaca por su mediocridad. A regalarse buena vida en un chalet de lujo, lo llaman dignidad. Cosas de la "casta". ¿O propio del que lleva una castañeta en la nuca como adorno?
Lo malo es que entre los sucesores de esta y otras "castas" poca gente es de fiar. Ya estamos viéndolo. Juegan con el naipe marcado. ¿O creen ustedes que el voto separatista en favor de un constitucionalista que quiere poder se lo regalan por la buenas?
Cuando los jubilados, en sus demandas justificadas como pocas, no piden apoyos partidistas, por algo será.
¿Por qué este pronóstico?
A mi aldeano entender era la hora de salvar al más denostado partido político de una pseudo democracia a la española. Partido necesitado de un barrido de pistón y cuello vuelto. Limpieza que salvaría a la derecha, si ésta diera muestras verosímiles de renovación contrita, acompañada de medidas redentoras que contuviesen los efectos negativos acarreados para desdoro de toda España.
¿Renovación? No hay mejor sordo que quien no quiere oir.
¿Cándidos como palomas? No. Tontos interesados. ¡Con decirles que han mejorado el cupo vasco con quinientos millones, no por equidad sino por razones espurias, está explicado todo! Y ahora, ¿qué? La política no se compra ni se mercadea. Hay que ganársela en la puñetera calle en todo tiempo y lugar, hasta en los días de fiesta, y perdonen la expresión.
Es el principal defecto de la pródiga familia política española, tan podrida como para orillar a los que podrían dignificarla. Destaca por su mediocridad. A regalarse buena vida en un chalet de lujo, lo llaman dignidad. Cosas de la "casta". ¿O propio del que lleva una castañeta en la nuca como adorno?
Lo malo es que entre los sucesores de esta y otras "castas" poca gente es de fiar. Ya estamos viéndolo. Juegan con el naipe marcado. ¿O creen ustedes que el voto separatista en favor de un constitucionalista que quiere poder se lo regalan por la buenas?
Cuando los jubilados, en sus demandas justificadas como pocas, no piden apoyos partidistas, por algo será.
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