El fiel contribuyente siempre paga. Hay dos factores -por lo menos- que inducen a esta feligresía a cumplir con sus deberes tributarios: uno, el miedo a ser descubierto por el fisco, con sus consecuencias punitivas; y dos, la vergüenza que se pasa ante terceros, si te descubren y publican el fraude. Pero los hechos son los que son y los defraudadores crecen cuando la presión tributaria aumenta.
Al final, el fiel contribuyente, el buen pagador, se siente expoliado y todo el que puede huye, escurre el bulto y busca refugio en los paraísos fiscales o esfuma sus actividades, sujetas a tributo, en esa que hemos dado en llamar economía sumergida.
El éxito contributivo está supeditado a la respuesta que, ante ese doble fenómeno escapista, puedan dar los Estados recaudadores, porque si se cierran del todo ambas espitas, cunde el desánimo; los emprendedores deducen que no merece la pena trabajar o arriesgarse si todo se lo lleva el fisco, y paralizan toda iniciativa si no pueden levantar el vuelo.
Así sucede que si los paraísos fiscales no se desmontan, ni la economía sumergida se reflota, todo seguirá igual; y si algún partido político no se baja del burro y persiste en llevar su gestión por los senderos actuales, termina dándose de morros contra el empedrado y todo irá peor. Véase el caso de las naciones mas deprimidas donde los Estados llegaron a socializar empresas porque el capitalismo se dió a la fuga o los trabajadores dejaron de emprender y se conformaron con vivir del subsidio.
Pero es que ¿no hay remedio? Por lo menos algunos lo intentan. Unos con la instauración de un régimen donde los Estados tienen bajo control sus paraísos fiscales (ejemplo el Reino Unido); y otros, donde a la economía sumergida se le facilita su existencia en un primer período, para no impedir su instalación y desarrollo e incorporarla, si triunfa (o eliminarla si no), al régimen general con plenos derechos y deberes (que es lo que parece están haciendo en China) sin escape posible.
Pero en España, nuestra mayoría de políticos, después de casi cuarenta años de democracia, están debatiendo si son galgos o podencos los célebres perros de la fábula. Y el País no sale a flote ni con recomendaciones del maestro armero.
!Que hemos hecho mal para tener que sufrir a tanto inútil!
viernes, 3 de febrero de 2017
jueves, 2 de febrero de 2017
POBLACION SOCIAL DESCLASADA
Desclasados: son -ni más ni menos- todos aquellos que no pueden costearse el pan de cada día y, al mismo tiempo, carecen de un mal rincón de reposo y de un sitio caliente donde caerse muertos. Se dan individualmente por derrotados. Buscan estar solos, para no molestar. Gentes venidas a menos, espectadoras, con asombro, por sentirse condenadas a ver cómo las preocupaciones sociales están más cerca de atender a los exiliados (forasteros) que a sus próximos (o prójimos) que se fueron arruinando lentamente sin salir de casa, sin una mal sindicato que los defendiera, sin una caridad que fuere a verlos en su rincón del olvido.
Los políticos mas avisados, están queriendo ocultar las dimensiones del drama: el número de desclasados futuros crecerá sin cesar; está predestinado por la sencilla razón de que el sistema de pensiones previstas para los jubilados de ambos sexos, no se puede actualizar; no hay fondos, ni reservas previstas para hacer frente a la demanda de millones de españoles que crecen en número, a medida que ganan días de más y viven más años y su retiro pierde valor.
Ganan años de vida y pìerden en capacidad adquisitiva, ya que con sus comedidas pensiones no pueden combatir la creciente inflación o caída de valor del dinero contante y, en tiempos idos, sonante. Es decir, no pueden hacer frente a la carestía de la vida, por otro lado obligatoria y tan temida como impuesta, pues sociólogos y economistas han descubierto que sin inflación no hay desarrollo. Y sin desarrollo todo se vuelve miseria. Y cuando la miseria aumenta, hay que repartirla. Y nadie mejor para quedarse con ella -con la miseria- que quienes no protestan. Ni nadie protesta menos que un desclasado.
Siento que la realidad sea tal como la pinto. Millones de mujeres y de hombres la sufren en silencio más expresivo que un aullido de socorro.
¡Y nuestros padres de la Patria, de palmeros en las Cortes! ¡Que bella es la vida cuando la sufren otros!
Los políticos mas avisados, están queriendo ocultar las dimensiones del drama: el número de desclasados futuros crecerá sin cesar; está predestinado por la sencilla razón de que el sistema de pensiones previstas para los jubilados de ambos sexos, no se puede actualizar; no hay fondos, ni reservas previstas para hacer frente a la demanda de millones de españoles que crecen en número, a medida que ganan días de más y viven más años y su retiro pierde valor.
Ganan años de vida y pìerden en capacidad adquisitiva, ya que con sus comedidas pensiones no pueden combatir la creciente inflación o caída de valor del dinero contante y, en tiempos idos, sonante. Es decir, no pueden hacer frente a la carestía de la vida, por otro lado obligatoria y tan temida como impuesta, pues sociólogos y economistas han descubierto que sin inflación no hay desarrollo. Y sin desarrollo todo se vuelve miseria. Y cuando la miseria aumenta, hay que repartirla. Y nadie mejor para quedarse con ella -con la miseria- que quienes no protestan. Ni nadie protesta menos que un desclasado.
Siento que la realidad sea tal como la pinto. Millones de mujeres y de hombres la sufren en silencio más expresivo que un aullido de socorro.
¡Y nuestros padres de la Patria, de palmeros en las Cortes! ¡Que bella es la vida cuando la sufren otros!
miércoles, 1 de febrero de 2017
POLÍTICA FUERA DE CAUCE
La realidad política de los pueblos, su forma de gobernarse, termina por estar dirigida y controlada por los más listos y por los más fuertes. Claro está: el listo tiende a ser fuerte y, cuando por si mismo no lo fuere, se vale de alianzas y de otras triquiñuelas para dominar la situación.
Comprenderán que esta simplificación, este esquema, no se se cumpla con rigor, pero todo desvío, tiende y termina por buscar su cauce, como ocurre con las corrientes de agua.
Un millonario se ha hecho con el poder en los EE.UU. Quiere poner en práctica una política desorbitada, fuera de cauce, porque se siente listo y fuerte. Entre otras ocurrencias, pretende poner murallas y puertas, unas fronteras herméticas, al campo; una línea de barreras, con las que aislarse con los suyos para siempre y ser felices; pero eso es imposible. Desde que el hombre es hombre no ha hecho otra cosa que huir en busca de la supervivencia de la especie. Y nadie ha conseguido, total y de forma permanente, detener esa huida interponiendo murallas.
Por eso, ya que el ideal no puede ser y además es imposible, aparecen los políticos que tratan de remediar ese límite hasta donde se pueda, que no es mucho en el mejor de los casos. Al fin, el bienestar llega a muy pocos y no siempre a los más necesitados. Los remedios son parciales y nunca definitivos.
Si las multitudes estuvieran convencidas de esta realidad, tratarían de ser listos y por añadidura fuertes, a la par que justos. Pero éste es otro asunto y mientras esas muchedumbres no distingan a pillos y granujas de los fuertes y listos y crean que de allí salen los políticos, estamos perdidos.
El problema, ahora, esta en saber si los EE.UU. han elegido bien a su máximo empoderado, para si así no fuere, cambiarlo por otro. O, en el peor de los casos, atarlo corto.
¡Es un decir!
Comprenderán que esta simplificación, este esquema, no se se cumpla con rigor, pero todo desvío, tiende y termina por buscar su cauce, como ocurre con las corrientes de agua.
Un millonario se ha hecho con el poder en los EE.UU. Quiere poner en práctica una política desorbitada, fuera de cauce, porque se siente listo y fuerte. Entre otras ocurrencias, pretende poner murallas y puertas, unas fronteras herméticas, al campo; una línea de barreras, con las que aislarse con los suyos para siempre y ser felices; pero eso es imposible. Desde que el hombre es hombre no ha hecho otra cosa que huir en busca de la supervivencia de la especie. Y nadie ha conseguido, total y de forma permanente, detener esa huida interponiendo murallas.
Por eso, ya que el ideal no puede ser y además es imposible, aparecen los políticos que tratan de remediar ese límite hasta donde se pueda, que no es mucho en el mejor de los casos. Al fin, el bienestar llega a muy pocos y no siempre a los más necesitados. Los remedios son parciales y nunca definitivos.
Si las multitudes estuvieran convencidas de esta realidad, tratarían de ser listos y por añadidura fuertes, a la par que justos. Pero éste es otro asunto y mientras esas muchedumbres no distingan a pillos y granujas de los fuertes y listos y crean que de allí salen los políticos, estamos perdidos.
El problema, ahora, esta en saber si los EE.UU. han elegido bien a su máximo empoderado, para si así no fuere, cambiarlo por otro. O, en el peor de los casos, atarlo corto.
¡Es un decir!
martes, 31 de enero de 2017
PARADÓJICA LIBERTAD DE ENSEÑANZA
Sucesos inesperados: En Vitoria, las instituciones docentes han detectado que un cierto y no corto número de familias domiciliadas en esta ciudad, han falsificado los datos residenciales para conseguir, en beneficio de sus hijos, una plaza en aquellos pocos centros o colegios que se distinguen por impartir la enseñanza con éxito, respecto a la mayoría que, a su juicio, no alcanzan el nivel deseado.
Esto que describo, someramente , ha salido en los medios de comunicación con pelos y señales que les ahorro porque, como decían los del antiguo régimen, importa el pecado y no los pecadores.
El caso es que las las aspiraciones de esas familias han sido cortadas de raíz y los protagonistas del desafuero han sido propuestos para un oportuno castigo, tal y cómo -según los funcionarios competentes del ramo-se merecen.
Ahora bien, mirando la cosa desde la perspectiva que las Naciones Unidas puso en juego para redactar la Carta de los Derechos Humanos, estos padres no han hecho otra cosa que adjudicarse algo que les otorga el apartado número 26 de tal documento: "Lo padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos".
Al asumirse constitucionalmente la vigencia de la Carta humanitaria y declararla obligatoria en España, quedó luego también asumida por el Estatuto de la Comunidad Autónoma del País Vasco y, en virtud de todo ello, habría que examinar esta paradoja creada en Vitoria, para darle al problema la solución lógica que demandan las instituciones.
Sé de sobra que la realidad nacionalista -tanto la vasca, como la española o la norte americana y demás familia- están llenas de paradojas y de contrasentidos- que luego lo pagan los mas inocentes -como es el caso, en esta ocasión los niños- por la tozudez rocosa de los políticos de corto vuelo: es decir gallináceo.
Es igual; lo malo no es contar el suceso, sino padecerlo, gracias -para más inri- a que la leal oposición al poder se fija en frívolas demandas, y nunca esta al quite en los asuntos graves.
Este de la libertad de enseñanza es uno de ellos.
Esto que describo, someramente , ha salido en los medios de comunicación con pelos y señales que les ahorro porque, como decían los del antiguo régimen, importa el pecado y no los pecadores.
El caso es que las las aspiraciones de esas familias han sido cortadas de raíz y los protagonistas del desafuero han sido propuestos para un oportuno castigo, tal y cómo -según los funcionarios competentes del ramo-se merecen.
Ahora bien, mirando la cosa desde la perspectiva que las Naciones Unidas puso en juego para redactar la Carta de los Derechos Humanos, estos padres no han hecho otra cosa que adjudicarse algo que les otorga el apartado número 26 de tal documento: "Lo padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos".
Al asumirse constitucionalmente la vigencia de la Carta humanitaria y declararla obligatoria en España, quedó luego también asumida por el Estatuto de la Comunidad Autónoma del País Vasco y, en virtud de todo ello, habría que examinar esta paradoja creada en Vitoria, para darle al problema la solución lógica que demandan las instituciones.
Sé de sobra que la realidad nacionalista -tanto la vasca, como la española o la norte americana y demás familia- están llenas de paradojas y de contrasentidos- que luego lo pagan los mas inocentes -como es el caso, en esta ocasión los niños- por la tozudez rocosa de los políticos de corto vuelo: es decir gallináceo.
Es igual; lo malo no es contar el suceso, sino padecerlo, gracias -para más inri- a que la leal oposición al poder se fija en frívolas demandas, y nunca esta al quite en los asuntos graves.
Este de la libertad de enseñanza es uno de ellos.
lunes, 30 de enero de 2017
SALIRSE DEL JUEGO POLÍTICO
La ventaja de los que ya somos viejos, dispuestos a opinar, radica en su desinterés personal por el desenlace del problema, del proyecto, o del asunto o tema puesto en juego.¡Qué me importa lo que caiga en suerte si estoy a punto de caramelo para ir a la otra orilla!
Uno ve las cosas desde la fragilidad de toda obra humana, mientras cualquier otro interlocutor
en el debate -en plena madurez-se agarra a la vida como si fuera eterna, en la creencia de que sus ideas y pronósticos tienen asegurado el más fructífero porvenir; para él son imperecederos.
en el debate -en plena madurez-se agarra a la vida como si fuera eterna, en la creencia de que sus ideas y pronósticos tienen asegurado el más fructífero porvenir; para él son imperecederos.
El Partido Comunista llegó a la transición del 77, creyendo que el futuro gobierno de España estaba en sus manos. Pues no; en realidad el PCE se esfumó y sus aspiraciones quedaron en nada. Otro caso: La gloriosa UCD, en cuyas decisiones puso una mayoría minoritaria de españoles el destino de la Patria, desapareció sin pena ni gloria, en un lapso de tiempo inverosímil para quienes la fundaron. Así podrían citarse otros ejemplos.
¿Cómo ve usted el futuro de los principales partidos constitucionalistas de España, ante el imprevisto desenlace de la crisis política mundial que más parece un castigo globalizado?
Lo veo de castaño oscuro. Los partidos demócratas tienen entre sus valores uno que puede ser definitivo: es su fervor por el diálogo entre desiguales para no perder el mando, también llamado el ejercicio del poder. El "No" por sistema (vicio de algunos que se tienen por demócratas), no es democrático y conduce al desastre.
En España, si quisieran de verdad sobrenadar estos partidos y vencer al tornado de la crisis con el menor daño, los demócratas constitucionalistas tendrían que firmar una alianza, precisamente para reformar la Constitución al objeto de no quedar fuera del juego político y de perdurar.
Pero, en serio, a mí qué me importa? Es decir, que más me da si no voy a ver ni a padecer ese futuro. ¿Por qué sufrir? Y sobre todo, ¿para qué?
En España, si quisieran de verdad sobrenadar estos partidos y vencer al tornado de la crisis con el menor daño, los demócratas constitucionalistas tendrían que firmar una alianza, precisamente para reformar la Constitución al objeto de no quedar fuera del juego político y de perdurar.
Pero, en serio, a mí qué me importa? Es decir, que más me da si no voy a ver ni a padecer ese futuro. ¿Por qué sufrir? Y sobre todo, ¿para qué?
Es lo bueno que tiene la vejez: sentirse fuera de juego, no estar a verlas venir.
sábado, 28 de enero de 2017
LA MURALLA DE MÉXICO
¡Para cuatro días que vamos a vivir...! Unos cuantos habitantes de cada núcleo ciudadano, ¡qué podemos hacer! suelen ser ricos. Otros, terminan el mes, ni fu ni fa: lo comido por lo servido. Los demás, en gran parte, son pobres; se nota por su forma de vivir, un tanto desarrapada.
Estas tres clases sociales, y algunas más, conviven; lo que no impide una separación voluntaria. Es decir sin murallas humillantes que dividan las tres zonas.
Son pueblos acostumbrados al distanciamiento social, sin imponer barreras; dejan abierta la posibilidad de que los habitantes de una misma ciudad se crucen en el camino hasta mestizarse. ¿En bien de todos? Tal vez no; pero conviven.
Esto no impide que la riqueza se amuralle. Que cierren los caminos a los pobres. Así nacieron los guetos. Derivaron, luego, en campos de exterminio.
Es muy difícil huir de la pobreza. Muchos que lo intentan empiezan por saltar barreras. Y muchos mueren en el intento. Grandes masas fugitivas, en busca de pan y techo, terminan por cambiar de táctica; terminan por dar con un líder dispuesto a todo, capaz de unir a las masas de fugitivos hambrientos que no pueden hacerse entender por las buenas. Así empiezan las guerras; así la lucha de los humanos, por hacerse con un sitio donde hallar comida y guarida. Luchas tan viejas como el sol.
. En los EE.UU de América del Norte, un iluminado prepara la muralla para aislar a los pobres mexicanos
Parecerá mentira: puede ser motivo de una respuesta de dimensiones incontrolables.
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Estas tres clases sociales, y algunas más, conviven; lo que no impide una separación voluntaria. Es decir sin murallas humillantes que dividan las tres zonas.
Son pueblos acostumbrados al distanciamiento social, sin imponer barreras; dejan abierta la posibilidad de que los habitantes de una misma ciudad se crucen en el camino hasta mestizarse. ¿En bien de todos? Tal vez no; pero conviven.
Esto no impide que la riqueza se amuralle. Que cierren los caminos a los pobres. Así nacieron los guetos. Derivaron, luego, en campos de exterminio.
Es muy difícil huir de la pobreza. Muchos que lo intentan empiezan por saltar barreras. Y muchos mueren en el intento. Grandes masas fugitivas, en busca de pan y techo, terminan por cambiar de táctica; terminan por dar con un líder dispuesto a todo, capaz de unir a las masas de fugitivos hambrientos que no pueden hacerse entender por las buenas. Así empiezan las guerras; así la lucha de los humanos, por hacerse con un sitio donde hallar comida y guarida. Luchas tan viejas como el sol.
. En los EE.UU de América del Norte, un iluminado prepara la muralla para aislar a los pobres mexicanos
Parecerá mentira: puede ser motivo de una respuesta de dimensiones incontrolables.
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viernes, 27 de enero de 2017
IDEALES CONTRA INTERESES
Al fin, cuando los argumentos ideológicos pierden fuerza, los políticos, salvo excepciones , suelen poner sobre la mesa la prosaica realidad, los intereses materiales que están en juego. Las frases cortas y de aguda intención, surten su efecto. "América, para los americanos" Los secesionistas catalanes, con el argumentario patriótico muy gastado, materializan sus demandas en otra frase con garra: "España nos roba".
El mundillo de la política, entendido en sentido amplio, suele repudiarse por personas de valía, que ven cómo los pueblos están solo inducidos por el logro del bienestar material. Puede comprobarse cómo las generaciones actuales de políticos se deciden por la justicia social, que para ellos consiste en reproducir el milagro multiplicador de los peces y los panes, en vez de enseñar a las gentes el manejo de la caña y del cereal para vivir dignamente.
La dignidad no se impone por vías políticas, sino que se instala allí donde antes funcionó la escuela bien dirigida; hoy en manos de los políticos en muchos países, también en España.
Joaquín Costa lo dejó plasmado en otra frase célebre: "Escuela y despensa". Daba
prioridad a la escuela. Algunas familias lo entendieron; la escuela es suya, no de la generación política de turno. Por ahí empieza la dignidad de un país.
Y la dignidad es un bien que nunca fue materialista.
El mundillo de la política, entendido en sentido amplio, suele repudiarse por personas de valía, que ven cómo los pueblos están solo inducidos por el logro del bienestar material. Puede comprobarse cómo las generaciones actuales de políticos se deciden por la justicia social, que para ellos consiste en reproducir el milagro multiplicador de los peces y los panes, en vez de enseñar a las gentes el manejo de la caña y del cereal para vivir dignamente.
La dignidad no se impone por vías políticas, sino que se instala allí donde antes funcionó la escuela bien dirigida; hoy en manos de los políticos en muchos países, también en España.
Joaquín Costa lo dejó plasmado en otra frase célebre: "Escuela y despensa". Daba
prioridad a la escuela. Algunas familias lo entendieron; la escuela es suya, no de la generación política de turno. Por ahí empieza la dignidad de un país.
Y la dignidad es un bien que nunca fue materialista.
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