domingo, 28 de septiembre de 2014
LOS BAÑOS DE MASAS
Desde una sincera humildad, soy consciente de que, desde un punto de visto emotivo, sentimental y ultra patriótico, me voy enfrentar a millones de seres humanos dispuestos a desnudar su alma en grupo, entregados a la -para ellos- meritoria labor de dar constancia pública de su fe que:
Les induce a creer todo lo que favorece sus afanes emotivos-políticos, aunque ese todo falte a la verdad.
Les conduce, además, a soñar con la independencia de un territorio bajo el señuelo de que está en juego su libertad personal dentro de un futuro próspero y lleno de venturas.
Y les reduce a ver, en todo aquél que no comulga con su doctrina, gentes de inferior condición.
Pero lo que de verdad les hace pensar que ellos y sólo ellos están en lo cierto, es el baño de masas. La presencia de cientos de miles o millones de personas en un escenario elegido por su simbolismo, con superabundancia de pancartas, banderas, camisetas , etc. reiterando un solo mensaje, es para ellos la mejor demostración de que por mayoría están en posesión de la verdad. Stalin, Hitler, Mussolini, Franco y otros dictadores se dieron cumplidos baños de masas y luego la historia los ha colocado en su sitio.
Los derechos humanos, son individuales y han de disfrutarlos, persona a persona todos, de forma justa y razonable. Cuando los perjudicados se cuentan por millones, algo falla en el sistema que nos hemos dado. No confundamos a las multitudes que protestan o rezan, con los triunfalistas baños de masas totalmente entregados a supuestos derechos colectivos, en perjuicio de los derechos humanos personales.
Nunca como ahora se han desvirtuado los términos. Sobre todo en nuestra dolorida España, y en Cataluña especialmente.
sábado, 27 de septiembre de 2014
SOLOS NO SABEMOS.
Uno de los argumentos que más mella ha hecho entre muchos catalanes, quedó resumido en una frase corta pero de eficacia instantánea: España nos roba.
Para quienes somos españoles del montón no queda otro recurso que el de instar al que acusa para que presente las pruebas en demostración de su denuncia.
Oriol Junqueras se ha tomado la molestia de concretar (El Confidencial del 26/09/2014) el trato que se ha dado por los Gobiernos de España a Cataluña. Para el político catalán la solución no es otra que la de lograr que Cataluña sea un Estado independiente.
Supongamos que fuera verdad lo dicho por Oriol Junqueras. Estaríamos ante una situación injusta que ha causado perjuicios a los residentes en Cataluña. En buena lógica bastaría con restablecer la justicia y pechar con las indemnizaciones correspondientes al mal causado, para acabar con este conflicto..
Pero seamos sinceros: no es justicia lo que quieren los secesionistas catalanes. Quieren la independencia para Cataluña por otras razones, entre las cuales cuentan de manera especial, no los intereses del pueblo, sino los de algunos dirigentes aficionados a llevárselo crudo. La conducta de los políticos hegemónicos de la actual autonomía catalana, no hace sino confirmar esta aseveración
Al sostener esta criterio, nada más lejos de mi deseo que alguien piense que mi argumentación es una defensa de los políticos hegemónicos de España. No. Entre ellos los hay también responsables de este renglón torcido.
Por eso creo -pese a todos los pesares- que la solución de esta crisis territorial nos desborda. No es España la que ha de federar autonomías como algunos pretenden. Es Europa la que debe federar Estados y poner orden en esta barahúnda política territorial europea.
Solos no sabemos.
viernes, 26 de septiembre de 2014
¿FALLA EL SISTEMA O LOS HOMBRES?
En un país como el nuestro, España, (incluida la Cataluña nacionalista),
donde está regulado por ley hasta el tamaño de la pica con la que herir a los toros cuando se los toma como espectáculo, decir que fallan las normas legales es tanto como suponer que sobran, porque quienes han de dar ejemplo se las pasan por el forro. Tendríamos que cambiar los hombres.
Pero no es así: se quieren nuevas leyes.Ahora, por pedir que no quede, están trabajándose una nueva ley de leyes, nada menos que para federar a España. El líder de la oposición, Don Pedro Sánchez está en ello con la fe del carbonero, sin pararse a mirar que mucho han de cambiar los españoles (incluidos los catalanes soberanistas) si queremos que España funcione como Suecia. Es que allí, desde siglos ha, los que no se salen del carril son los hombres cumpliendo con las leyes como Dios manda, aunque la mayoría sean ateos.
La vergüenza de España es doble: primero, porque una gran parte de los que deberían dar ejemplo, nuestros gobernantes, son los primeros en ciscarse en todo el cuerpo legal del sistema y lo hacen con recochineo para más inri; segundo, porque del resto de Europa nos mandan como turistas la mierda con rostro humano que allí les sobra (los turistas dignos y educados vienen solos) para que en España, donde está bien visto ciscarse en la ley, se tiren a la calle desde cualquier balcón o se echen a follar en plena vía pública, que son otras formas de pasarse el sistema legal por la entrepierna.
Mi abuela, que vivió de joven el proceso final de la revolución de 1868, cuando yo era niño me llamaba "federal" cada vez que yo meaba fuera del tiesto. Pues bien: lo que aquí sobran son "federales".
donde está regulado por ley hasta el tamaño de la pica con la que herir a los toros cuando se los toma como espectáculo, decir que fallan las normas legales es tanto como suponer que sobran, porque quienes han de dar ejemplo se las pasan por el forro. Tendríamos que cambiar los hombres.
Pero no es así: se quieren nuevas leyes.Ahora, por pedir que no quede, están trabajándose una nueva ley de leyes, nada menos que para federar a España. El líder de la oposición, Don Pedro Sánchez está en ello con la fe del carbonero, sin pararse a mirar que mucho han de cambiar los españoles (incluidos los catalanes soberanistas) si queremos que España funcione como Suecia. Es que allí, desde siglos ha, los que no se salen del carril son los hombres cumpliendo con las leyes como Dios manda, aunque la mayoría sean ateos.
La vergüenza de España es doble: primero, porque una gran parte de los que deberían dar ejemplo, nuestros gobernantes, son los primeros en ciscarse en todo el cuerpo legal del sistema y lo hacen con recochineo para más inri; segundo, porque del resto de Europa nos mandan como turistas la mierda con rostro humano que allí les sobra (los turistas dignos y educados vienen solos) para que en España, donde está bien visto ciscarse en la ley, se tiren a la calle desde cualquier balcón o se echen a follar en plena vía pública, que son otras formas de pasarse el sistema legal por la entrepierna.
Mi abuela, que vivió de joven el proceso final de la revolución de 1868, cuando yo era niño me llamaba "federal" cada vez que yo meaba fuera del tiesto. Pues bien: lo que aquí sobran son "federales".
jueves, 25 de septiembre de 2014
LAS GENTES SE ECHARON AL MONTE
Nací en un pueblecillo del oeste alavés, en Valdegovía. Es un valle que, al llegar la morisma hace mil y pico años, se quedó descolgado en una zona fronteriza: muy lejos de la corte astur fundada por Don Pelayo y muy cerca de la depresión del Ebro, que facilitaba el paso de los invasores islámicos. Los valdegoveños y sus familias -labriegos y pastores- cargando con sus pertrechos y arreando al ganado, se echaron al monte para salvarse de la quema. Y no al monte próximo, sino más hacia el norte; se fueron a tierras cántabras cuya invasión, por costosa y difícil, no resultaba atractiva para la morería.
Todo este episodio, este éxodo, nos lo enseñaban en la escuela muy de pasada, sumido en una historia general heroica y triunfante, con Santiago mata moros y su caballo blanco por medio incluidos; heroica historia que dejaba en los niños más sensibles ( los brutos se salvaban del contagio) una simiente emotiva y patriótica peligrosa, por inducirlos -cuando se registran crisis políticas- a la búsqueda de soluciones pasionales que permitieron a muchos robaperas alzarse con el santo y la limosna en provecho propio, como actualmente sucede.
Me curé de esta dolencia sensiblera después de mil lecturas y entonces valoré que los importantes no eran el Cid ni Almanzor, sino los moradores que sufrieron por las arremetidas de los unos contra los otros, es decir los más débiles.Los mandamases no, porque así como son capaces de contarnos la historia para hacernos héroes, son los primeros en tener prevista y protegida su retirada si la cosa viene mal dada.
Si así no fuera, millones de seres capaces de salir en multitud a defender triunfantes arrebatos, estarían midiendo los beneficios o perjuicios que pueden dimanar de que los humanos -en sus diversas inclinaciones- intenten resolver sus diferencias por las vías emotivas.
Como ejemplo cercano, ahí está la guerra civil del treinta y seis. Cómo empezó y cómo terminamos.
miércoles, 24 de septiembre de 2014
DERECHOS SIN DEBERES, POR UEBOS
No entro ni salgo en la entraña del debate, soy muy mayor y algo cobarde, lo confieso, pero el olfato me dice que si se generaliza el derecho a la libertad de ser o no ser madre, tampoco se puede negar -así por la buenas- el derecho a la libertad de ser o no ser nieto de alguien como yo; por tanto, en son de aviso, advierto que ya tocan aquello de "prepárate abuelito que esta vez vienen por ti".
Y no es broma, porque, según me dicen, por esos mundos de Dios ya se ha levantado la veda y van a la caza y captura de los viejecitos con el pretexto de proporcionarles un final digno e incluso otorgarles el derecho al suicidio; están llamando a mi puerta los mensajeros de la muerte, que eso y no más es lo que se esconde bajo palabras tan hermosas como dignidad y derecho.
Este mundo tiene que estar muy jodido - pienso en castellano arrabalero con la lucidez de un viejo escarmentado - cuando todo cristo habla y promete derechos y ni p'a dios marca deberes.
Y no es broma, porque oigo que del derecho al suicidio, dicen lleva ya hecha alguna promesa el nuevo secretario general del PSOE, en su afán de innovar y distinguirse como miembro activo de una generación moderna y de vanguardia.
Aquí cuando no hay guerra que legitime las muertes al amanecer junto al paredón nos arrimamos a la ciencia o no conciencia, para cargarnos al personal, bien antes de nacer o cuando a uno se le cae la baba. O sea cuando más indefenso se encuentra.
NOTA P.S. - La palabra "uebos", está admitida en el diccionario de la RAE, con el significado de necesidad.
Y no es broma, porque, según me dicen, por esos mundos de Dios ya se ha levantado la veda y van a la caza y captura de los viejecitos con el pretexto de proporcionarles un final digno e incluso otorgarles el derecho al suicidio; están llamando a mi puerta los mensajeros de la muerte, que eso y no más es lo que se esconde bajo palabras tan hermosas como dignidad y derecho.
Este mundo tiene que estar muy jodido - pienso en castellano arrabalero con la lucidez de un viejo escarmentado - cuando todo cristo habla y promete derechos y ni p'a dios marca deberes.
Y no es broma, porque oigo que del derecho al suicidio, dicen lleva ya hecha alguna promesa el nuevo secretario general del PSOE, en su afán de innovar y distinguirse como miembro activo de una generación moderna y de vanguardia.
Aquí cuando no hay guerra que legitime las muertes al amanecer junto al paredón nos arrimamos a la ciencia o no conciencia, para cargarnos al personal, bien antes de nacer o cuando a uno se le cae la baba. O sea cuando más indefenso se encuentra.
NOTA P.S. - La palabra "uebos", está admitida en el diccionario de la RAE, con el significado de necesidad.
martes, 23 de septiembre de 2014
LA POLITICA Y EL EMPLEO
Economistas y sociólogos, políticos y teorizantes, docentes y periodistas, padres e hijos, abuelos y nietos y miles de compatriotas, se acuestan y madrugan con el mismo sueño en forma de pregunta: ¿Cuándo se creará empleo en España capaz de absorber las tres cuartas partes -por lo menos- de las listas de parados?
Es una pregunta razonable - no emotiva - que si tuviera solución rápida ayudaría a resolver otros problemas.
¿Cómo crear empleo? Los partidarios del ordeno y mando, por mas que lo nieguen, trasladan a los Estados e instituciones paralelas su obligación de crear empleo. Para salir del paro, cuando la inversión privada se esfuma, es el Estado -dicen- quien ha de actuar de patrón. No puede una nación mantenerse - insisten - con un porcentaje tan elevado de población activa en el paro, como sucede en España, sin que el Estado tome parte directa en la solución del problema.
Para eso hace falta dinero y ¿de dónde puede sacarse? Porque si se aprieta la tuerca fiscal sobre los pocos empresarios y trabajadores en activo, se corre el peligro de que cierren más empresas. Es decir, puede -casi seguro- que aumente el paro.
De otra parte, el Estado si no saca el dinero del sufrido contribuyente, ha de pedirlo prestado. O, las dos cosas, como ya sucede en España. En suma nos empobrece. Pero todo tiene un límite: la insolvencia. Cuando un Estado pasa a ser insolvente, los ciudadanos lo pagan hundidos en la miseria. Recordemos el corralito argentino.
¿Y cómo salir del apuro?
Los años -más que la ciencia- me dicen que hemos de aprender a sacar chispas de lo que tenemos y para esto se necesitan menos políticos y más personas dispuestas, no poner la mano, sino a emprender, a trabajar y sacar buenos rendimientos a lo poco que tenemos.
¿Miedo a los políticos de poco fuste, incluso a los nuevos? Sí; incluso a los nuevos: "Nosotros tenemos la solución", anuncian. "Vamos a cambiar todo, echando fuera de la vida política a la casta".
Y proyectan: "Repartiremos con justicia lo poco que tenemos" . "El dinero para crear trabajo, saldrá de los ricos que lo defraudan, de los que cobran salarios de fábula y de los que llevan sus ahorros a los paraísos fiscales".
Suena bien, pero en el fondo de lo que se trata es de una operación de relevo. No tengan miedo. Ya ha pasado en otros países y no han resuelto nada.
En suma, un país, para que de verdad funcione, necesita que el sector público -donde se cobija la picaresca de nuestro tiempo- sea pequeño y eficiente, que no consuma grandes sumas de dinero y energías, cosa que hoy no sucede. Un sector público que no ponga excesivas trabas a la iniciativa privada, que es la que de verdad crea puestos de trabajo productivos.
Se trata de mantener un equilibrio imprescindible entre lo público y lo privado, teoría que no acaban de entender los políticos, porque no les conviene ¿dónde meter a tanta gente amiga que vive de la política?
Hay cosas que tienen difícil arreglo cuando a los perros se los quiere atar con longaniza.
..
Es una pregunta razonable - no emotiva - que si tuviera solución rápida ayudaría a resolver otros problemas.
¿Cómo crear empleo? Los partidarios del ordeno y mando, por mas que lo nieguen, trasladan a los Estados e instituciones paralelas su obligación de crear empleo. Para salir del paro, cuando la inversión privada se esfuma, es el Estado -dicen- quien ha de actuar de patrón. No puede una nación mantenerse - insisten - con un porcentaje tan elevado de población activa en el paro, como sucede en España, sin que el Estado tome parte directa en la solución del problema.
Para eso hace falta dinero y ¿de dónde puede sacarse? Porque si se aprieta la tuerca fiscal sobre los pocos empresarios y trabajadores en activo, se corre el peligro de que cierren más empresas. Es decir, puede -casi seguro- que aumente el paro.
De otra parte, el Estado si no saca el dinero del sufrido contribuyente, ha de pedirlo prestado. O, las dos cosas, como ya sucede en España. En suma nos empobrece. Pero todo tiene un límite: la insolvencia. Cuando un Estado pasa a ser insolvente, los ciudadanos lo pagan hundidos en la miseria. Recordemos el corralito argentino.
¿Y cómo salir del apuro?
Los años -más que la ciencia- me dicen que hemos de aprender a sacar chispas de lo que tenemos y para esto se necesitan menos políticos y más personas dispuestas, no poner la mano, sino a emprender, a trabajar y sacar buenos rendimientos a lo poco que tenemos.
¿Miedo a los políticos de poco fuste, incluso a los nuevos? Sí; incluso a los nuevos: "Nosotros tenemos la solución", anuncian. "Vamos a cambiar todo, echando fuera de la vida política a la casta".
Y proyectan: "Repartiremos con justicia lo poco que tenemos" . "El dinero para crear trabajo, saldrá de los ricos que lo defraudan, de los que cobran salarios de fábula y de los que llevan sus ahorros a los paraísos fiscales".
Suena bien, pero en el fondo de lo que se trata es de una operación de relevo. No tengan miedo. Ya ha pasado en otros países y no han resuelto nada.
En suma, un país, para que de verdad funcione, necesita que el sector público -donde se cobija la picaresca de nuestro tiempo- sea pequeño y eficiente, que no consuma grandes sumas de dinero y energías, cosa que hoy no sucede. Un sector público que no ponga excesivas trabas a la iniciativa privada, que es la que de verdad crea puestos de trabajo productivos.
Se trata de mantener un equilibrio imprescindible entre lo público y lo privado, teoría que no acaban de entender los políticos, porque no les conviene ¿dónde meter a tanta gente amiga que vive de la política?
Hay cosas que tienen difícil arreglo cuando a los perros se los quiere atar con longaniza.
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lunes, 22 de septiembre de 2014
EL FEDERALISMO SIN SENTIDO
El nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, más pesado que el plomo, no cesa en su pertinacia: "Tenemos que superar el descontento de los nacionalistas catalanes y vascos pactando una nueva estructuración autonómica que tenga un carácter federativo; para ello hay que reformar la Constitución, pero el inmovilismo del PP impide que avancemos por esta tercera vía".
La sola formulación de este plan no deja de ser un dislate, o sea un disparate. ¿Por qué? Porque una "federación" se alcanza cuando los territorios miembros que se federan, renuncian a una parte de sus competencias soberanas en favor de un poder central resultante, más fuerte y poderoso que cada uno de los federados. ¿A qué competencias renunciarían los nacionalistas catalanes o vascos?
Además, para que haya equidad, a cada uno de los miembros federados se le reconocen los mismos derechos y deberes, cosa que hoy no sucede en beneficio de Cataluña y Vasconia.
A este concepto federativo, el socialista Maragall, le añadía un adjetivo y buscaba la entente con una fórmula novedosa: el federalismo asimétrico, que es algo así como asar la manteca.
El federalismo normal no lo quieren los nacionalistas, porque ellos se sienten soberanos, y ¿para qué andar con términos medios, con federalismos asimétricos y garambainas que además serían rechazadas por las CC.AA. perjudicadas? La solución - para, los nacionalismos - está en la independencia que otorga soberanía a un territorio y al pueblo que lo habita. Con esa soberanía -dicen los independentistas-haremos luego lo que más nos convenga.
Si los tales secesionistas aceptaran una solución federal, no se engañen, sería un paso adelante, pero nada más. Sería volver a usar la táctica ya empleada al asumir la autonomía: lo hicieron sin renunciar al presunto derecho a la soberanía de sus respectivos pueblos, por aquello de que todo es bueno para el convento...
Por eso, el PP, está diciendo, "esta es la ley y sobre ella podemos dialogar, pero sin quebrantarla. Y, claro está -siguen diciendo- no nos oponemos a modificar la Constitución, pero el derecho a decidir es de todos los españoles".
Pura lógica. La Constitución fue aprobada por catalanes y vascos, por gran mayoría, a finales de 1978. La Constitución viene siendo ratificada por todos los electores y elegidos que se van sucediendo a lo largo del tiempo, sabiendo que, al votar o ser votados bajo las pautas en ella recogidas, implícitamente legitiman ese texto legal.
Para ir contra la Constitución de forma seria, ejemplar y consecuente, lo prudente sería no acatarla en el plano político, tal y como hacían los nacionalistas durante el franquismo respecto a las leyes electorales emanadas de la Dictadura. Esto supondría no presentarse a elección alguna convocada al amparo constitucional.
No se puede negar que los nacionalistas son temerarios, cuando asumen lo que les conviene de las leyes vigentes en España, y las arrinconan cuando no interesan o van contra sus ideales o intereses. Tampoco se puede negar que los constitucionalistas consienten este estado de cosas y actúan como los tontos útiles que decían los clásicos.
¡Y así nos va!
La sola formulación de este plan no deja de ser un dislate, o sea un disparate. ¿Por qué? Porque una "federación" se alcanza cuando los territorios miembros que se federan, renuncian a una parte de sus competencias soberanas en favor de un poder central resultante, más fuerte y poderoso que cada uno de los federados. ¿A qué competencias renunciarían los nacionalistas catalanes o vascos?
Además, para que haya equidad, a cada uno de los miembros federados se le reconocen los mismos derechos y deberes, cosa que hoy no sucede en beneficio de Cataluña y Vasconia.
A este concepto federativo, el socialista Maragall, le añadía un adjetivo y buscaba la entente con una fórmula novedosa: el federalismo asimétrico, que es algo así como asar la manteca.
El federalismo normal no lo quieren los nacionalistas, porque ellos se sienten soberanos, y ¿para qué andar con términos medios, con federalismos asimétricos y garambainas que además serían rechazadas por las CC.AA. perjudicadas? La solución - para, los nacionalismos - está en la independencia que otorga soberanía a un territorio y al pueblo que lo habita. Con esa soberanía -dicen los independentistas-haremos luego lo que más nos convenga.
Si los tales secesionistas aceptaran una solución federal, no se engañen, sería un paso adelante, pero nada más. Sería volver a usar la táctica ya empleada al asumir la autonomía: lo hicieron sin renunciar al presunto derecho a la soberanía de sus respectivos pueblos, por aquello de que todo es bueno para el convento...
Por eso, el PP, está diciendo, "esta es la ley y sobre ella podemos dialogar, pero sin quebrantarla. Y, claro está -siguen diciendo- no nos oponemos a modificar la Constitución, pero el derecho a decidir es de todos los españoles".
Pura lógica. La Constitución fue aprobada por catalanes y vascos, por gran mayoría, a finales de 1978. La Constitución viene siendo ratificada por todos los electores y elegidos que se van sucediendo a lo largo del tiempo, sabiendo que, al votar o ser votados bajo las pautas en ella recogidas, implícitamente legitiman ese texto legal.
Para ir contra la Constitución de forma seria, ejemplar y consecuente, lo prudente sería no acatarla en el plano político, tal y como hacían los nacionalistas durante el franquismo respecto a las leyes electorales emanadas de la Dictadura. Esto supondría no presentarse a elección alguna convocada al amparo constitucional.
No se puede negar que los nacionalistas son temerarios, cuando asumen lo que les conviene de las leyes vigentes en España, y las arrinconan cuando no interesan o van contra sus ideales o intereses. Tampoco se puede negar que los constitucionalistas consienten este estado de cosas y actúan como los tontos útiles que decían los clásicos.
¡Y así nos va!
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