domingo, 21 de septiembre de 2014

ESTA CASTA DE POLITICOS.

     Tuvo que aparecer en los escenarios de la frivolidad política  (la política es cosa seria que los propios políticos frivolizan), un señor pacienzudo de hablar reposado,  dialéctica fácil y  con coleta, para no dejar  títere en pie con cabeza:  prueba de ello es que al PSOE se lo están ventilando.
     No lo tomen por donde no quiero: ventilar es orear a marchas forzadas y la verdad es que la doctrina social de esto que llaman democracia española está necesitada de aire puro. Entre corruptos, inútiles a sueldo público y  otros especímenes capaces de inventar el motor de agua mientras echan la siesta, el área reservada a  los políticos huele que te mata a eso que los niños llaman mierda.
     Ellos verán, pero la casta ha de resignarse e ir perdiendo privilegios. Es, al menos, lo que sucede en los países más evolucionados. Pero no olvidemos que la casta existe por una sencilla razón: porque antes existían los castizos.
     ¿Y quién es un castizo?
      Derivado de la nueva acepción de "casta", un castizo es aquel  que sin mojarse (o sea sin pringarse  con untos maléficos) se  levanta todos los días  con el propósito de servirse  de la casta para sacar rendimientos de la incontrolada situación en que reposan  los dineros públicos.
     En un país como  España --donde se da más importancia a toda clase de fiestas (incluida la persecución de toros y otros animales) hasta el punto de estar subvencionadas  por el erario público, que a tareas serias y de más fuste--, el número de castizos puestos en fila para la sopa boba es inconmensurable. Así que acabar  con ellos es todo un sueño. Y el de la coleta un  ingenuo, si no algo peor. Lo huelen de lejos: si el PSOE baja, se quedará con los buenos. Los castizos se irán -ya lo están haciendo-con el que suponen va de  ganador. 
     ¡Ya se verá!   

sábado, 20 de septiembre de 2014

EL PROBLEMA ES DE EUROPA

    
    Hay problemas imposibles de resolver dentro de un ámbito limitado. Concretamente el de la emigración de gentes desvalidas desde un país pobre a otros mejor dotados. Es el caso de la Unión Europea: España, Italia, tal vez Grecia, se convierten en plataformas de recepción migratoria y el problema sigue ahí, sin solución eficaz que lo evite. En principio porque no hay voluntad para reconocer que estos emigrantes no vienen a España, Italia o Grecia, sino a Europa y, por tanto, el problema es europeo; y es  de tal volumen, que si la Unión Europea no lo trata en origen, difícilmente lo veremos resuelto.
    Pero quería referirme al problema de los nacionalismos secesionistas  - algunos latentes, otros vivos - que se detectan dentro de la Unión Europea. Ha tenido que aparecer con toda su gravedad el caso de Escocia para que las autoridades europeas tomen conciencia de por donde iría el invento si  - bajo el pretexto de que el voto es democracia (algo sin demostrar, con Franco también se votaba) - se generalizara y se tomaran decisiones basadas en sentimientos más o menos febriles  en pro de cada patria chica, con olvido del bien de una mayoría continental.
    Creo que el problema bien se merece un estudio planteado desde las instituciones europeas; un estudio referido a los problemas secesionistas creados en algunos países integrados en la Unión, con animo de encontrar una justa solución para todos ellos. .
      El estudio debería salir de esta especie de mapa sentimental en el que se debate el futuro de esos territorios, y llevarlo a un plano racional,  sin olvidarse de encajar  dentro de esa racionalidad ciertos anhelos o parte de los mismos planteados por  regiones muy concretas.
      De ese estudio tendrían que derivarse aplicaciones prácticas. Por ejemplo que la Unión Europea dejase de ser una Confederación muy lastrada, como lo es de hecho, para pasar a ser una Federación, con todas sus competencias  y  recursos financieros bien definidos para cada ámbito territorial.
      Dentro de esa concepción, las consultas populares  refrendarias,  de ser ineludibles, habrían de tener un sentido no  emotivo, sino racional y constructivo. Ahora no lo tienen. Y eso no es bueno para nadie.


viernes, 19 de septiembre de 2014

LA REINDUSTRIALIZACION DE ESPAÑA

    Acabo de escuchar con la mayor atención al Sr Sánchez, Secretario General del PSOE, las respuestas que ha dado en la COPE  al director del programa  Sr. Expósito.
Es una maravilla que hablara desde el que podríamos llamar templete del triunfo, como si fuera a gobernar pasado mañana lo más tarde.
    Por supuesto, nada que oponer a su política social: que todo el  mundo gane lo suficiente para comer con los suyos y darles un cobijo digno. Estoy seguro de que a estos propósitos los suscriben una mayoría abrumadora de españoles. Buen principio para la captación de votos.
    ¿Pero de donde saca, p'a tanto como destaca?
     Nos dice que lo va sacar de la reindustrialización de España.
     Verán: me tocó seguir  de cerca la rápida industrialización de mi pueblo, Vitoria, en la década de los cincuenta.
     Vitoria era (y es) una bonita ciudad anclada en una llanura, en la que coincidieron tres factores que ahora no se dan: Un Alcalde  -por cierto olvidado- que habilitó dos zonas industriales en las que ofrecía terrenos para asentar industrias a precios óptimos, una Diputación Foral con régimen fiscal concertado que redujo impuestos en favor  de las  nuevas empresas, y dos escuelas  de formación profesional que, desde los  años cuarenta, prepararon varias generaciones de  auténticos artesanos en el ramo siderúrgico. Los empresarios  vinieron como moscas a la miel.
     Las ganas de trabajar de todos se daban por descontadas, los salarios no eran excesivos,  la paz social estaba garantizada y las ventas también, porque la política autárquica del Gobierno tenía cerradas las fronteras a cualquier producto que se fabricara en España  por malo que fuera.
     Hoy, con todas esas circunstancias vueltas del revés, eso no puede ser. Tendrían los empresarios que fabricar virgos de artificio (alguna novedad vanguardista) para abrir mercados en todo el mundo y luego ya hablaríamos.
     Solo nos queda contar con la iniciativa del pequeño empresario, pero a ése lo tenemos olvidado y cuando no, lo   asamos a tributos y gabelas.
     ¡Otra vez será, Sr, Sánchez! Por ahora está muy verde el cañaveral para hacer virguerías.
    

jueves, 18 de septiembre de 2014

EL DIA DEL INCORDIO.

     Toda la mutación socio-económica que en nuestros días se ha producido y  está produciéndose en el planeta Tierra, ha sido bautizada con un nuevo nombre: globalización.
     Hoy se está votando en Escocia si los habitantes de este territorio se independizan o siguen formando parte del Reino Unido. El resultado de esta votación va a tener efectos en muchos países por algo que, en principio, les tiene sin cuidado. La globalización tiene estas consecuencias: hace que repercutan las decisiones de unos, en los lugares más apartados; así son las cosas,  para lo bueno,  para lo malo y hasta para inmunizarse ante una epidemia, tal que la del ébola.
      También por la globalización se explica que una parte de España esté padeciendo, de forma poco entendible para quien vive ajeno a este fenómeno,   las consecuencias del conflicto que  incumbe  a  ucranianos y a rusos. El hecho de pertenecer a un gran club, como es la Unión Europea,  permite a miles de  españoles mitigar los efectos negativos de este episodio.
      ¿Qué están haciendo los países con problemas socio-económicos para defenderse (y defender a sus pueblos) de estas contingencias globalizadoras? Unirse, porque el viejo dicho de que la unión hace la fuerza sigue funcionando hasta para hacer carreteras.
       Y los que se dividen ¿acaso van a quedar fuera estas asociaciones?
        De momento toda  división es un  incordio a estos efectos. En la UE, sí, se quedan fuera. Veremos las repercusiones que esto tiene.
     

miércoles, 17 de septiembre de 2014

SE PASAN AL ENEMIGO.

      La actitud de los llamados demócratas constitucionalistas, en 1978, al crear el Estado de las Autonomías, fue no tanto reflexiva como concesiva y tolerante. Y luego, en el ejercicio del poder, los Gobiernos que se sucedieron, fueron aún más blandos, hasta dejar que pasaran cosas que aún avergüenzan a quienes las padecieron. (Recuerdo los vergonzosos traslados a escondidas de muchas víctimas de ETA).
      Como todo lo  heredado de la dictadura era malo,  todo lo que se hiciera  bajo el  sello de la democracia sería  bueno por definición. Creyeron por tanto que, frente a la doctrina unitaria, la solución para lograr el sosiego de los nacionalistas estaba en otorgar autonomías generosas y en  ser buenos y amables con ellos hasta el final; tan buenos  como para dejarles interpretar sus Estatutos, sobre todo en Cataluña y Vasconia,  con suma liberalidad.
     Pues bien, pasado el tiempo y vividas toda suerte de experiencias, una mayoría de españoles estamos convencidos  de que a los movimientos nacionalistas les va la escalada. y la música. En medio de un jolgorio multitudinario, los soberanistas catalanes nos  anuncian que en un día señalado, a una hora determinada,  van a cantar el "adiós a España" . Claro está, lo hacen por amor a la democracia, y así termina por ser un episodio hermoso. Y  ahí te pudras solo, amigo español, ya que, como  vienen demostrando, eres distinto y tienes derecho a tu mundo, pero no al catalán,  a no ser que como buen converso estés de acuerdo con las doctrinas separatistas. Esto es democracia y no el cumplimiento de unas leyes que se aprobaron bajo la influencia franquista, aunque el titular estuviera muerto y desautorizado, por esos tiempos,  hasta por quienes le hacían la pelota.
     Y cuando los separatistas  amenazan con pasarse la ley por la sobaquera y desde el Gobierno advierten "la ley hay que  cumplirla", van,  se cabrean y responden  que eso no es democrático.
.     Puestos en este trance, todavía hay españoles que siguen creyendo que la mejor respuesta es el mimo (la zanahoria)  al soberanista, y  al español, por tonto, un buen palo en la entrepierna, para que aprenda a no fiarse ni de su padre.   
   Como muchos de estos escarmentados  ya prevén  la derrota del Gobierno y el triunfo de los secesionistas,  no es extraño que estén buscando protección bajo la estelada, su bandera. ¡Ha pasado siempre!

martes, 16 de septiembre de 2014

ESTOS SON TUS DERECHOS

     Los Estados democráticos tienen por norma acatar sin  reservas la Declaración de los Derechos Humanos aprobada por las Naciones Unidas. Todos estos derechos son personales, del  individuo, de cada uno de nosotros.
     Los Estados, Naciones o Pueblos, si se tienen por democráticos, han de quitarse la gorra, el sombrero  o la boina para rendirse ante esta Carta que proclama la grandeza personal (la de cada individuo, fuera el que fuere su sexo o condición) muy por encima de la grandiosidad nacional, tan  poco democrática por muy grande que sea la multitud que la proclame. Los fascismos sostienen; "ningún catalán será libre, si no es libre Cataluña". Los demócratas afirman: "Para que Cataluña sea libre, han de serlo primero cuantos viven en ella".
     No valen un pimiento todos esos actos de fe de los sumos sacerdotes de esta nueva religión nacionalista. El último artículo de esa Carta de los derechos humanos   nos previene y avisa: "Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender o desarrollar actividades o realizar actos tendentes a la supresión de cualquiera de los derechos o libertades proclamadas en esta Declaración".
      Pues a pesar de todos, esos derechos individuales  no se respetan en toda su amplitud en territorios como Cataluña. Por ejemplo en la proclamada libertad de enseñanza. No está al alcance de cualquiera en Cataluña esa libertad por causa de unos gobernantes que no respetan la Declaración de los Derechos Humanos.
      Defiende estos que son tus derechos.

lunes, 15 de septiembre de 2014

EL PARO SE ENQUISTA

     Enquistar un asunto es ni más ni menos que paralizar un proceso activo de lo que fuere. Y paralizar es detener, entorpecer  o impedir la acción  o el movimiento de algo.
     El paro en España  alcanzó unas cotas, desconocidas en los países de su entorno, porque  al estallar la burbuja del ladrillo y paralizarse la construcción, no supimos o no pudimos dar con empresas de repuesto capaces de absorber la oleada de parados que vomitaban las compuertas de este sector, abiertas de par en par por causa  de la crisis.
     Ahora, digan  lo que digan los políticos,  el ritmo de llamada al tajo es lento y exasperante; ni reduciendo escandalosamente el coste de la hora salarial se consigue reanimar la espera del parado, por más que sostengan algunos que hay datos optimistas que indican  lo contrario.
     No se sabe si son los sociólogos, los economistas,  los políticos o todos juntos los llamados a poner remedio a la cosa. Lo cierto es que si los particulares no arriesgan sus ahorros en crear empresas, la cosa va para largo.
     ¿Por qué no arriesgan? Porque tienen miedo a perderlo todo ya que, tal y y como estamos viendo, no hay seguridad jurídica que garantice una vida serena y ordenada necesaria para crear puestos de  trabajo que produzcan  beneficios legítimos a los emprendedores.
       Como dónde no hay cecina todo se vuelve mohína, ¡adivinen ustedes quien puede, en tales condiciones, atreverse a poner el cascabel a esta pantera disgregadora que anda suelta por la piel de toro!
       Va para largo.