He vivido muchas veces el inconveniente de no darme a entender. Naturalmente , esto conduce al fracaso. El "no entenderse" es un mal generalizado que termina por llevar, a toda una sociedad, al callejón sin salida del cuento. Esto está sucediendo con el conflicto de Cataluña. No se entienden. Claro está, el fallo puede ser intencionado. ¡El acabose! No hay forma de llegar a un acuerdo.
Aunque no lo parezca, en esta barahúnda tiene su influencia el cambio que viene; es decir que ya llueve y mucha gente no quiere reconocerlo. La señal es infalible: y nos espera lo peor cuando se llega a la desfachatez de mirar sólo al pasado.
Vean la realidad. Cuando necesitamos un dato histórico, científico, sociológico, etc., ya no tenemos que recurrir a una costosa biblioteca, propia o pública. Salimos del paso con un pequeño equipo digital. Es una palanca mágica que otorga poder al que sabe manejarla.
Esta chorradita que cuento -pasar datos, referencias, músicas, investigaciones, imágenes, inventos, dineros, insultos, aplausos, odios, amores, etc.etc.- de uno a otro continente , está ya generando cambios contra los que no pueden las armas que se han quedado antiguas. ¿Ustedes creen (por poner un ejemplo) que las fabulosas migraciones, ya grandes pero "in crescendo", no están relacionadas con esa facilidad comunicativa tan inevitable como eficaz de nuestros días?
Como éste, los problemas (y posibles soluciones), con nuevas dimensiones y nuevas palancas, tienen un cariz universalizado. Los periódicos locales seguirán existiendo, pero las comunicaciones influyentes vienen de otras latitudes. ¿Quién nos iba a decir que desde Bélgica se está dirigiendo, en tiempos simultáneos, una orquesta política que actúa en Barcelona?
Hay mucha tela que cortar y para poco valen las inquietudes al uso. Hemos de aprender nuevas técnicas con nuevo instrumental, para nuevos y viejos problemas. La cosa ha de empezarse en la escuela.
Malo. La mayoría no lo entiende.
miércoles, 31 de enero de 2018
lunes, 29 de enero de 2018
EL DOGMA NACIONALISTA
He de poner en claro que las deducciones referidas a los "nacionalismos" que yo expongo, se refieren a su doctrina, no a su dimensión. Son iguales. a estos efectos para mí, el nacionalismo catalán que el español.
Y dicho ésto me atrevo a sostener que estamos, en España, perdiendo el tiempo y el dinero al enfrentarnos a problemas con métodos anacrónicos, cuando este conflicto hoy en día está globalizado; no es un problema de Cataluña o de España, por citar un caso, sino que tal y como está planteado afecta a colectividades de otras dimensiones. En nuestro caso a la Unión Europea.
¿Qué nos pasa? Estamos confundiendo el "sentimiento" patriótico, con el nacionalismo, que es un "concepto" dogmático. El "sentimiento" Patria se percibe y tiene sus límites: si se convierte en una imposición ineludible, deriva en guerra. Por el contrario, el "concepto" Nación es una "doctrina" con base sentimental. Sobre un imaginario patriótico, termina por erigirse el mandamiento nacionalista, el dogma.
A los naturales del País Vasco peninsular, -por ejemplo- sede de un pueblo complejo pero sensible, les costó lo suyo pero, al final, abrazaron la fe católica. La vida -dura y sacrificada para una mayoría- tenía una compensación eterna: el cielo.
Llegó Sabino de Arana, apóstol nacionalista vasco, y le dió al catolicismo un giro patriótico (pese a ser universal su doctrina); consiguió impregnarlo de fe patriótica religiosa y consagrar la santidad de la Nación vasca.
Podrán decir que existe un nacionalismo ateo, pero tiene poco porvenir asociativo. Lo domina el materialismo, que ahora confunden con el "estado del bienestar; suelen, poco a poco, ganar terreno pero no con el nacionalismo politizado, sino con dos corrientes políticas al uso: el totalitarismo jerarquizado o el capitalismo globalizado. (Ver China o los EE.UU.)
Al nacionalismo catalán lo esta frenando la Europa globalizable.
Y dicho ésto me atrevo a sostener que estamos, en España, perdiendo el tiempo y el dinero al enfrentarnos a problemas con métodos anacrónicos, cuando este conflicto hoy en día está globalizado; no es un problema de Cataluña o de España, por citar un caso, sino que tal y como está planteado afecta a colectividades de otras dimensiones. En nuestro caso a la Unión Europea.
¿Qué nos pasa? Estamos confundiendo el "sentimiento" patriótico, con el nacionalismo, que es un "concepto" dogmático. El "sentimiento" Patria se percibe y tiene sus límites: si se convierte en una imposición ineludible, deriva en guerra. Por el contrario, el "concepto" Nación es una "doctrina" con base sentimental. Sobre un imaginario patriótico, termina por erigirse el mandamiento nacionalista, el dogma.
A los naturales del País Vasco peninsular, -por ejemplo- sede de un pueblo complejo pero sensible, les costó lo suyo pero, al final, abrazaron la fe católica. La vida -dura y sacrificada para una mayoría- tenía una compensación eterna: el cielo.
Llegó Sabino de Arana, apóstol nacionalista vasco, y le dió al catolicismo un giro patriótico (pese a ser universal su doctrina); consiguió impregnarlo de fe patriótica religiosa y consagrar la santidad de la Nación vasca.
Podrán decir que existe un nacionalismo ateo, pero tiene poco porvenir asociativo. Lo domina el materialismo, que ahora confunden con el "estado del bienestar; suelen, poco a poco, ganar terreno pero no con el nacionalismo politizado, sino con dos corrientes políticas al uso: el totalitarismo jerarquizado o el capitalismo globalizado. (Ver China o los EE.UU.)
Al nacionalismo catalán lo esta frenando la Europa globalizable.
viernes, 26 de enero de 2018
TEORÍAS DOCTRINALES
La democracia es un anuncio que pregonan y dicen aplicar por sistema, casi todos los que se dedican a la política en el mundo civilizado.
Después de estar de acuerdo en la defensa de ciertos principios, tal que la libertad de enseñanza, en la práctica se hace imposible el ejercicio de este derecho y en las escuelas se uniforma la docencia siguiendo los criterios del poder dominante.
Puede advertirse que los nacionalismos, desde que se hicieron notar - y hablo del impuesto de los grandes países- se sintieron llamados a fortalecerse, a mantenerse dominantes y a monopolizar su grandeza por todos los medios a su alcance.
Convencidos los rectores de cada país nacionalista de la importancia que tiene, a la hora de convencer y ganar adeptos, exaltar el idioma hablado por una mayoría, no dudaron en declararlo oficial e imponer su enseñanza desde una óptica que tampoco dudó en exaltar las virtudes patrias aunque no pudiera probarse su existencia, Se pasaron la libertad de enseñanza por el forro y en ello estamos: libertad de enseñanza sí, de acuerdo, pero según convenga, no al bienestar de cada uno sino al ídolo de turno, en muchos casos a la idolatrada patria.
Es que lo quiere el pueblo. Lo ha pedido en las urnas y en manifestaciones multitudinarias. La democracia es del pueblo y para el pueblo y las minorías ¡ya se sabe! tienen que admitir y plegarse a la ley de los fuertes.
El más fuerte impone sus criterios bajo auspicios totalitarios, que no democráticos. Por eso, para evitar abusos, para dignificar a las personas, las Naciones Unidas decidieron aprobar la Carta de los Derechos Humanos individuales y prioritarios respecto a los derechos colectivos.
Por eso, en España, la democracia está aherrojada. Es decir hecha una caca. Lo vemos a diario.
Después de estar de acuerdo en la defensa de ciertos principios, tal que la libertad de enseñanza, en la práctica se hace imposible el ejercicio de este derecho y en las escuelas se uniforma la docencia siguiendo los criterios del poder dominante.
Puede advertirse que los nacionalismos, desde que se hicieron notar - y hablo del impuesto de los grandes países- se sintieron llamados a fortalecerse, a mantenerse dominantes y a monopolizar su grandeza por todos los medios a su alcance.
Convencidos los rectores de cada país nacionalista de la importancia que tiene, a la hora de convencer y ganar adeptos, exaltar el idioma hablado por una mayoría, no dudaron en declararlo oficial e imponer su enseñanza desde una óptica que tampoco dudó en exaltar las virtudes patrias aunque no pudiera probarse su existencia, Se pasaron la libertad de enseñanza por el forro y en ello estamos: libertad de enseñanza sí, de acuerdo, pero según convenga, no al bienestar de cada uno sino al ídolo de turno, en muchos casos a la idolatrada patria.
Es que lo quiere el pueblo. Lo ha pedido en las urnas y en manifestaciones multitudinarias. La democracia es del pueblo y para el pueblo y las minorías ¡ya se sabe! tienen que admitir y plegarse a la ley de los fuertes.
El más fuerte impone sus criterios bajo auspicios totalitarios, que no democráticos. Por eso, para evitar abusos, para dignificar a las personas, las Naciones Unidas decidieron aprobar la Carta de los Derechos Humanos individuales y prioritarios respecto a los derechos colectivos.
Por eso, en España, la democracia está aherrojada. Es decir hecha una caca. Lo vemos a diario.
jueves, 25 de enero de 2018
CANTÓ LA GALLINA
El clima mediterráneo se presta como pocos a la ficción. Todos los días amanece. Nuestro despertar soleado, propio de estas latitudes, nos induce al optimismo. El optimismo casa bien
con la mentira. ¡Buenos días! ¿Qué gano yo, ni nadie, con el pesimismo a cuestas?
El político siente la injusticia que padecen los débiles. ¿Por qué sufren? y ¿por qué sufro yo? Por ahí se empieza.
Claro está: Ahí nace el optimista. Tiene facilidad de palabra, es expresivo en el gesto, interpreta y se ofrece. Y convence.
Convencer es una forma de vencer; una versión facilona del futuro. Puro optimismo. Y para alimentarlo, hay que hacer promesas. Tarea fácil. Lo difícil es darles realidad. Además, los hechos prueban que el triunfo auténtico, el que resiste la prueba del sacrificio, hasta del dolor, es personal. Hay que ganárselo en el quehacer diario con perdurable voluntad. He ahí el sentido de la educación. No son las leyes las que obligan: son los valores personales.
La versión política del sacrificio superficial se resume en una frase histórica llena de contenido: "París bien vale una misa".
En Valencia ha surgido una muestra de arrepentimiento de la que es protagonista un político que pasará a la historia. Ha cantado como gallina la puesta del huevo. ¿Se le puede creer?. A mi entender, no. ¿Por qué? Por su desparpajo. Antes fingió inocencia; ahora arrepentimiento. Y tal virtud, sólo se alcanza con el cumplimiento de la quinta condición: satisfacción de obra, Esto es devolver el dinero estafado a sus legítimos dueños.
Que conste: no prometo nada. A cada palo, su vela.
.
con la mentira. ¡Buenos días! ¿Qué gano yo, ni nadie, con el pesimismo a cuestas?
El político siente la injusticia que padecen los débiles. ¿Por qué sufren? y ¿por qué sufro yo? Por ahí se empieza.
Claro está: Ahí nace el optimista. Tiene facilidad de palabra, es expresivo en el gesto, interpreta y se ofrece. Y convence.
Convencer es una forma de vencer; una versión facilona del futuro. Puro optimismo. Y para alimentarlo, hay que hacer promesas. Tarea fácil. Lo difícil es darles realidad. Además, los hechos prueban que el triunfo auténtico, el que resiste la prueba del sacrificio, hasta del dolor, es personal. Hay que ganárselo en el quehacer diario con perdurable voluntad. He ahí el sentido de la educación. No son las leyes las que obligan: son los valores personales.
La versión política del sacrificio superficial se resume en una frase histórica llena de contenido: "París bien vale una misa".
En Valencia ha surgido una muestra de arrepentimiento de la que es protagonista un político que pasará a la historia. Ha cantado como gallina la puesta del huevo. ¿Se le puede creer?. A mi entender, no. ¿Por qué? Por su desparpajo. Antes fingió inocencia; ahora arrepentimiento. Y tal virtud, sólo se alcanza con el cumplimiento de la quinta condición: satisfacción de obra, Esto es devolver el dinero estafado a sus legítimos dueños.
Que conste: no prometo nada. A cada palo, su vela.
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miércoles, 24 de enero de 2018
PALABRAS HUECAS Y RESULTADOS COSTOSOS
Las tareas propias de la vida moderna son complicadas; incluso para salvar dificultades frecuentes y sencillas, como puede ser, por citar un caso, la apertura de un envase dotado de cierre hermético. Es mi punto de vista y lo tengo en cuenta. Se necesita un cursillo de aprendizaje. No digamos si lo que se pretende es que un personaje político no diga ni haga chorradas.
Esto me lleva a pensar que pocas veces reconocemos nuestras limitaciones. Esta conclusión me acompleja; o llego a deducir que son los demás quienes disimulan sus fracasos: no los reconocen o no quieren reconocerlos como propios.
No voy a citar casos personales que podrían considerarse injuriosos; casos tan expresivos o más que el telegrama cursado entre dos amigos, compañeros de estudios, para anunciar el éxito de un tercero que era un botarate. El mensaje resumía una sorpresa: "Te juro por mi madre que a Cirilo lo han hecho Ministro". Y contestaba el destinatario: "No me lo puedo creer".
De estos "Cirilos" hemos visto muchos, y no echemos la culpa a la democracia: los errores de algunos políticos -sin hacer cuentas mal intencionadas- nos están costando a los españoles una millonada. Han dejado pequeña la maldición del "más se perdió en Cuba".
El "Estado del bienestar" que tanto nos prometen, se aleja de España -y de los españoles más necesitados, que son los que importan- por la sencilla razón de que nuestras estructuras políticas y sociales, además de muy costosas, no pueden estar más contraindicadas. ¡Con la carga que ya, sin más adornos hay que soportar!
Por eso, por los excesivos y tantos inútiles gastos del sistema, nos endeudamos sin raya roja que haga de freno.
¿O creen ustedes que las figuras catalanas que andan por Bélgica pagan viajes, estancias y aprovisionamientos de su bolsillo?
Esto me lleva a pensar que pocas veces reconocemos nuestras limitaciones. Esta conclusión me acompleja; o llego a deducir que son los demás quienes disimulan sus fracasos: no los reconocen o no quieren reconocerlos como propios.
No voy a citar casos personales que podrían considerarse injuriosos; casos tan expresivos o más que el telegrama cursado entre dos amigos, compañeros de estudios, para anunciar el éxito de un tercero que era un botarate. El mensaje resumía una sorpresa: "Te juro por mi madre que a Cirilo lo han hecho Ministro". Y contestaba el destinatario: "No me lo puedo creer".
De estos "Cirilos" hemos visto muchos, y no echemos la culpa a la democracia: los errores de algunos políticos -sin hacer cuentas mal intencionadas- nos están costando a los españoles una millonada. Han dejado pequeña la maldición del "más se perdió en Cuba".
El "Estado del bienestar" que tanto nos prometen, se aleja de España -y de los españoles más necesitados, que son los que importan- por la sencilla razón de que nuestras estructuras políticas y sociales, además de muy costosas, no pueden estar más contraindicadas. ¡Con la carga que ya, sin más adornos hay que soportar!
Por eso, por los excesivos y tantos inútiles gastos del sistema, nos endeudamos sin raya roja que haga de freno.
¿O creen ustedes que las figuras catalanas que andan por Bélgica pagan viajes, estancias y aprovisionamientos de su bolsillo?
martes, 23 de enero de 2018
EVOLUCIÓN DE UN PUEBLO
A
Sabino de Arana hay que agradecerle su claridad, su expresión sincera y sin tapujos.
Sentía curiosidad y deseaba saber
a quién debiera de aplicarse, y a quién no, la condición de vasco. Quién es,
y quién no, vasco con abolengo, vasco de origen: el que de verdad resulta ser auténtico.
Sabino de Arana nos ilustra y nos precisa el concepto de nación:
"Empleo aquí el término nación –nos dice- en su sentido más estricto
de conjunto de familias procedentes de un origen físico común y próximo, análogas entre sí y distintas de las demás por sus caracteres morales
y físicos. Es un término etnológico, no político, como es el de estado. La nación es producto de la naturaleza, el "estado" es obra de los hombres. Ningún hombre puede cambiar
de nación aunque quiera. A ningún vasco puede hacérsele de nación
española o francesa, ni a tiros de cañón: como ningún español o
francés podrá jamás ser vasco. ¿Por qué? Porque España y Francia
Sabino de Arana nos ilustra y nos precisa el concepto de nación:
son
naciones latinas, y el vasco no es latino; sino... vasco".
Sabino de Arana reaccionaba así, ante la masiva llegada de emigrantes a la zona minera de Vizcaya que, a su entender, contaminaban los “buenos usos y costumbres” del Pueblo Vasco.
Sabino de Arana reaccionaba así, ante la masiva llegada de emigrantes a la zona minera de Vizcaya que, a su entender, contaminaban los “buenos usos y costumbres” del Pueblo Vasco.
Por otra parte, los vascos con pureza de sangre -sin mezclas- son minoritarios. Los nacionalismos
se salvan gracias a por los votos favorables depositados en las urnas por millares de personas étnicamente consideradas “latinas” en los textos sabinianos.
El cambio ha dado sus frutos.
Con todos los respetos, constato hechos.
lunes, 22 de enero de 2018
UN DESACIERTO POLÍTICO
En cualquier planteamiento o debate político suele filtrarse, como normal, el discurso vengativo que consiste en divulgar, atacar y despreciar los defectos y errores del adversario o enemigo, aún sin pruebas.
No confundirse: algunos políticos españoles llevan años poniendo las cosas en su sitio cuando, . hasta los más destacados miembros de ciertos grupos políticos caen en la tentación de sisar. Esta conducta no prestigia a los protagonistas sin escrúpulos. En consecuencia, pierden poder, si la crítica, publicada a los cuatro vientos, responde a la verdad y despierta la atención de las masas votantes..
En buena lógica, cada partido político vigila por sistema la conducta de sus adversarios y si abusan por codicia, aprovechan la ocasión para actuar como voceros, en línea con sus justos deseos de que los demás pierdan votos.
Así está la cosa: el partido que gobierna España no ha querido o no ha sabido (o las dos cosas) reconocer sus fallos delictivos publicados con expresiva claridad; no ha sabido darlos por existentes, buscar a los culpables, echarlos fuera con un buen barrido, arrepentirse, pedir perdón y reparar daños y perjuicios.
Disraeli, político británico bien curtido del siglo XIX, nos dejó esta frase digna de ser recordada: "Piensa antes de hacer; pero no te pases tanto tiempo pensando, que no llegues a empezar". Y su complementaria que sigue inédita:"Cuando los hombres son puros, las leyes son inútiles; cuando son corruptos, las leyes se rompen".
La Constitución española concede a los Gobiernos medios para combatir excesos, aún siendo sus autores parlamentarios con fuero propio.
¿No quisieron o no pudieron? No quisieron por un mal entendido compañerismo.
Ahora hay que pagar la factura. Y no vale la fórmula italiana de "tápate la nariz y vota a la Democracia Cristiana". También fracasó en Italia.
No confundirse: algunos políticos españoles llevan años poniendo las cosas en su sitio cuando, . hasta los más destacados miembros de ciertos grupos políticos caen en la tentación de sisar. Esta conducta no prestigia a los protagonistas sin escrúpulos. En consecuencia, pierden poder, si la crítica, publicada a los cuatro vientos, responde a la verdad y despierta la atención de las masas votantes..
En buena lógica, cada partido político vigila por sistema la conducta de sus adversarios y si abusan por codicia, aprovechan la ocasión para actuar como voceros, en línea con sus justos deseos de que los demás pierdan votos.
Así está la cosa: el partido que gobierna España no ha querido o no ha sabido (o las dos cosas) reconocer sus fallos delictivos publicados con expresiva claridad; no ha sabido darlos por existentes, buscar a los culpables, echarlos fuera con un buen barrido, arrepentirse, pedir perdón y reparar daños y perjuicios.
Disraeli, político británico bien curtido del siglo XIX, nos dejó esta frase digna de ser recordada: "Piensa antes de hacer; pero no te pases tanto tiempo pensando, que no llegues a empezar". Y su complementaria que sigue inédita:"Cuando los hombres son puros, las leyes son inútiles; cuando son corruptos, las leyes se rompen".
La Constitución española concede a los Gobiernos medios para combatir excesos, aún siendo sus autores parlamentarios con fuero propio.
¿No quisieron o no pudieron? No quisieron por un mal entendido compañerismo.
Ahora hay que pagar la factura. Y no vale la fórmula italiana de "tápate la nariz y vota a la Democracia Cristiana". También fracasó en Italia.
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