sábado, 30 de abril de 2016

UN ERROR LLAMADO SR.SÁNCHEZ

     Susana Díaz y muchos otros conmilitones del inefable Pedro Sánchez, Secretario General del PSOE, están decididos a no complicarle la vida desde dentro,  a cambio de que dirija un partido ganador y fuerte. ¡Conque sea ganador le sobra! Y tras ello va el intento.
      Pero nadie nos impide analizar la situación,  que ya hemos vivido y viviremos dadas las cualidades del personaje, ante  los próximos comicios.
      Don Pedro no podrá eludir la trampa, a cuya creación y montaje  ha colaborado con ingenuidad y ternura.
      El PSOE fue uno de los partidos más injuriados desde las filas de PODEMOS, el de los fervores bolivarianos. Era el dicho PSOE -según PODEMOS-  la ·"casta" corrompida y creadora de las puertas giratorias.  Incluso a última hora, en un debate parlamentario,  el  líder Sr. Iglesias aludió a la cal viva para mentar, con una procacidad violenta, a la bicha vengativa de un  prócer de la socialdemocracia española, ya retirado de la vida política.
      Todo ello, y me quedo corto, constituía una demostrada prueba de que en las elecciones en marcha, el verdadero enemigo (antes que adversario) del PSOE era PODEMOS. Y erre que erre, Pedro Sánchez  y sus cuates malgastaban el tiempo buscando apoyos ante el "personaje" que les decía a las claras que lo suyo era tocar  poder en efectivo, hacerse con un poder contante y sonante.
      Ahora esos mismos, los de PODEMOS,  ya no son  bolivarianos; son -lo ha dicho don Jorge- un partido de corte socialdemócrata. ¡Aten esa mosca por el rabo!
      El PSOE no va de ganador con Pedro Sánchez,  aunque éste se ponga más tierno que un corderete. Su competidor, PODEMOS, aliado con I.U., va a hincar el diente en la clientela socialista. Y la dentellada será altamente provechosa para dos cosas: poner contra las cuerdas a la derecha dividida entre el PP y CIUDADANOS y mandar al PSOE a  la cola en resultados electorales.
       No es un pronóstico. Es solo una sospecha basada en un populismo descarado que está dando una lección de eficacia, sabiendo que cuenta de antemano con la división de sus adversarios.
     Esta es la realidad: los dioses ciegan a quienes quieren perder.
 

viernes, 29 de abril de 2016

EL PARO COMO PROBLEMA

     Quiero ponerme en el pellejo de un empresario, de sesenta y siete años, que daba colocación a una treintena de trabajadores; pudo vencer los aprietos de una angina de pecho pero el médico le aconsejó: es un aviso indicativo de  que para usted ha llegado la hora de jubilarse. Esto suponìa el cierre de su modesto negocio que -pese a todo-  iba bien y la despedida de los trabajadores, en edad muy propicia para seguir en nómina.
     El patrono les ofreció la posibilidad de continuar con la empresa a sus empleados a cambio de un alquiler muy asumible, pero no hubo acuerdo; los afectados no se entendieron entre sí  y, en un alarde sinceridad, uno de ellos entre los mejor dotados, confesò: "No es posible ir adelante; no hay entre nosotros (los currantes) ni uno solo dotado y capaz de hacer de esta empresa un negocio rentable; no se fían de la mutua cooperación  para hacerla subsistir".
     Y la empresa se cerró. ¡Todos al paro!
     Este ejemplo u otros parecidos se repiten hasta la saciedad y, no se sabe por qué, así como en los años sesenta del pasado siglo un plan de desarrollo despertó a los españoles de su letargo y el país evolucionó y alentó los deseos empresariales de una mayoría de trabajadores, ahora no sucede tal cosa y no hay visos de que pueda pasar algo semejante.
     No hay confianza; los empresarios en potencia no se fían de los políticos; estamos creando una sociedad más bien dispuesta a vivir de  los subsidios.
     Este es el "cambio" que nos espera. Podemos tomar el rumbo de los paraísos populistas, aún perteneciendo a  la Unión Europea; es decir que podemos retroceder.
     Muchos ya lo saben. No convencidos por lo que ven venir, prefieren no arriesgarse dentro de España. El dinero es cauteloso. Por eso huye o,  cuando no acierta  en la fuga, se esconde.
     El desenlace se concretará  en los comienzos del verano entrante después de las próximas elecciones.
   

jueves, 28 de abril de 2016

EL ODIO DE UN POLÍTICO

     El Sr. Sánchez consiguió el cargo de Secretario General del PSOE siguiendo las reglas exigentes de unas primarias. Es decir, no fue elegido por las altas jerarquías del Partido; lo hicieron las bases con arreglo a unas normas de puro corte democrático.
     A mi entender este éxito le dio alas para los más altos vuelos. ¿Y cuáles fueron  sus aspiraciones, las del Sr. Sánchez?
     Estaban a la vista,  puesto que el propio aspirante lo proclamaba: ganar las elecciones del 20 D por amplio margen; en su favor estaban las noticias de impopularidad del PP, dirigido  por su principal y maltratado político Sr. Rajoy. El PSOE bordeaba la mayoría absoluta, según las apreciaciones del Sr. Sánchez.
     El primer aviso se lo dieron las encuestas y luego la realidad de las urnas. El PSOE cosechó los peores resultado de su vida política, desde la restauración de la democracia.
     Por ahí empezó  el odio. Un odio  elemental fruto de la bisoñez y del simplismo del Sr. Sánchez. Odio que corporeizó en la figura líder del PP ganador,  don Mariano Rajoy.  La primera piedra la puso, como niño enrabietado, en el debate electoral, donde insultó al Jefe del Gobierno,  negándose en fechas sucesivas, al menor cambio de impresiones para sondear una alianza, a  la europea, entre conservadores y socialdemócratas.
     ¿Qué sobrenadaba en los confusos deseos del Sr. Sánchez? La irritación, porque era imposible por ese camino, entendimiento alguno entre el PP y el PSOE, ya que la presidencia del Gobierno, por los resultados electorales correspondería al Sr. Rajoy y no al Sr. Sánchez; y este era un argumento disuasorio. De la irritación al odio solo hay un paso.
      El Sr. Sánchez lo dió en sucesivas manifestaciones, negándose a cualquier entrevista de futuro con  el Sr. Rajoy. El odio, en política, crea barreras imposibles de salvar para tener extraños  compañeros de cama.
      Posiblemente el Sr. Sánchez, haya estropeado el final feliz de sus ansias políticas. Si en junio perdiera votos, es muy probable que lo manden a curar sus furias a un balneario de aguas calientes.
      Algo que le sirva de consuelo a sus frustraciones.
     

 




miércoles, 27 de abril de 2016

ENSEÑANZA A LA CARTA

     La "Declaración Universal de los Derechos Humanos" dispone: "Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos."
      Ahora convendrán conmigo que en España  los  centros dedicados a la enseñanza - unos de
carácter público y otros privado -no están concebidos ni  preparados para que los padres ejerciten el derecho preferente de escoger, nada menos que el tipo de educación que desean para sus hijos. No confundirse: pueden elegir entre centros públicos o privados, pero no el modelo de educación y mucho menos elegir la enseñanza adecuada a la aptitud del alumno. Los mandamases  creen que que todos son iguales. Y eso no es verdad; los hay más o menos capaces y para que el docente rinda, hay que tener en cuenta esa circunstancia.
     Todos los días del año podemos advertir que los políticos, cualquiera que sea su tendencia, aprueban y defienden en general los principios recogidos en la  Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero, por su forma de comportarse (obras son amores),  a una gran mayoría le importan esos derechos como a mí la caza del grillo. Y no los aplican.
      Primero e importante: Esos Derechos Humanos están reconocidos en favor de las personas, son individuales y gran número de nuestros políticos - coartando la  libertad, la justicia y la paz de "todos los miembros (uno por uno) de la familia humana",  someten esos derechos individuales a los  que llaman "derechos colectivos". En consecuencia defienden unos la enseñanza pública y otros la privada, para todo el colectivo,  sin querer ver que la gama de posibles aprendizajes, preludio de la educación, es mucho más amplia y diversa y va por otras latitudes..
      Lo malo de todo esto es que los padres no tienen conciencia del derecho que les asiste y se conforman con lo que hay que, además de caro y costoso, no alcanza la calidad lograda en otros paìses; estamos a la cola, según el informe PISA; todos lo saben y nadie  pone remedio.
      Hoy, con los avances de la ciencia y las facilidades de la  comunicación electrónica,  si  los gobernantes quisieran y pusieran en ello empeño y voluntad, que el alumnado podría  educarse, por decirlo gráficamente, casi a la carta. No lo digo yo, que ni pincho ni corto; lo dicen las personas documentadas en los avances de la docencia. Claro que tendría que evolucionar la enseñanza actual en toda  España, para seguir el ritmo que mandan los tiempos
     ¡Ese si que sería un cambio y no esas simplezas de las que hablan los que sólo aspiran a regir nuestras vidas con la misma preparación  que el maestro Ciruela (sí el que no sabía hacer la "o" con un canuto y puso escuela)!



martes, 26 de abril de 2016

LA IMPORTANCIA DEL CIRCUNLOQUIO

     Lo más desagradable de esta campaña que termina  para renovar el Gobierno de España, han sido los malos modales de los que hicieron gala algunos líderes -más de la cuenta- de los principales partidos políticos de España.
     Pienso que todo empezó a salirse de madre cuando el novicio Pedro Sánchez calificó con recochineo de indecente, en un debate electoral,  al Presidente del  Gobierno Mariano Rajoy y éste no supo reaccionar con dignidad. ¿Cómo? Con una sencilla actitud: la de levantarse e irse, dando a entender que no era admisible esa falta de respeto al jefe de un Gobierno; falta que convertía en reo de lesa democracia al jefe de la Oposición. ¡Impepinable!
     El odio personal pasó desde ese momento a cobrar el carácter de extensivo y haría  falta retrotraerse a los tiempos de la II República para evocar un clima parecido.
     No nos equivoquemos: la solución no viene con un cambio de protagonistas; llega con la reforma de actitudes a poner en  práctica por los que actualmente están en candelero.
     Hoy mismo, si ahora, antes de ser recibidos por S.M. el Rey, Sánchez y Rajoy cambiaran de actitud, se dieran la mano y muestras de arrepentimiento el uno y de generosidad el otro, estarían poniendo la primera piedra para entenderse y formar Gobierno,  ahorrando a los españoles un gasto inútil y un tiempo precioso, a  perder para nada en beneficio de nadie, con unas nuevas elecciones. generales.
     En la política sucede como en las relaciones diplomáticas: no cambian los protagonistas en caso de conflicto. Han de actuar terceras personas que sepan manejar el circunloquio. En una hora bien trajinada se pueden hacer milagros, siempre que haya voluntad y fe. Y, repito,  un cambio de actitud.
     ¡No es tan difícil!
  

lunes, 25 de abril de 2016

CUANDO ÉRAMOS JÓVENES.

     Cuando éramos jóvenes, España, tras una guerra civil ventilada sin piedad, sufrió una transformación que nadie se la esperaba: de tener algo mal repartido, pasamos a tener mucho menos y además de difícil reparto.
     Era inútil insistir en que hubo "cambio", todos lo vimos,  pero no como remedio;   porque estaba claro que los españoles, por el fracaso de los políticos, empezamos por poner todo patas arriba y terminamos por dejar el solar lleno de escombros y de muertos.  Nos enteramos, al fin, de que ni  los insultos ni los garrotazos, ni otras lindezas por el estilo,  sirven para levantar a un pueblo.
     Las guerras, son como son,  dejan ruina,  muchos fracasos por digerir y demasiados vindicadores hambrientos. ¡Mal asunto!
     No lo duden: el "cambio" supone sustituir lo que tenemos por otra cosa, que puede ser mejor o peor,  y casi siempre defrauda.  Por eso es preferible la "evolución" que es pasar de un situación  a otra, pero esta última más desarrollada. Vean cómo ninguno de nuestros políticos nos prometen un país mas evolucionado, es decir más productivo, más limpio y creativo, más moderno.
     Unos políticos que se insultan y no se entienden, suelen ser, por lo general, unos osados y atrevidos ignorantes que bajo los pretextos del cambio,  pueden llevarnos por el camino de la amargura a las más grandes catástrofes.
     Créanme: los políticos no se han entendido y han dado pruebas de una terquedad de mula maleada. Ese es el recuerdo que nos van a dejar, de no ser que nos preparen algo peor.


sábado, 23 de abril de 2016

EL MITO DE LA IGUALDAD

     La igualdad no existe, por mas que se empeñen en buscarla sociólogos, políticos  y profetas por separado o todos juntos; la igualdad total no es posible ni lo será, si no cambia la naturaleza de las cosas y de los seres vivos. Por el momento parece que solo nos  iguala la muerte.
     Se aspira que todos seamos iguales ante la ley,  y para de  contar;  pero afirmar que un principio igualitario puede regir nuestras vidas  en toda su amplitud, es mentira.  La ley que se aplica a un niño difiere y mucho de  la que corresponde a un anciano y, ambas, de las que funcionan para adultos que gozan con plenitud de sus facultades mentales.
     Refiriéndonos a sociedades constituidas por seres humanos,  las  leyes se han racionalizado  -es decir se aplican conforme a principios razonables- con el deseo de que sean justas, pero no iguales. Para satisfacer estos anhelos de justicia se ha ido caso por caso, codificando el trato que merece cada grupo o cada persona,  para lograr un equilibrio social y justo que posibilite la convivencia humana.
     Por tanto,  cuando se habla de la igualdad de trato a las distintas Comunidades Autónomas de España, se está formulando un principio de imposible aplicación; lo procedente, es  cumplir  con justicia siguiendo el principio del "suum cuique tribuendi".  La justicia es la voluntad constante de conceder a cada uno su derecho. Los principios del derecho son éstos: vivir honestamente, no dañar a otros y dar a cada uno lo suyo, según los viejos textos acuñados en la antigua Roma.
     Una revisión del sistema autonómico español no está pidiendo un trato de igualdad, sino otro que no se oponga a dar a cada Comunidad Autónoma, un trato justo. Esto exigiría un estudio concienzudo que permitiera  acertar con ese reconocimiento: "a cada territorio uno lo suyo" dentro de un conjunto que conviene a todos conservar     Hay tres principios que nos aproximan a este ideal y que en España no se formularon y no se aplicaron en su momento, cuando se otorgaron competencias: son  los principios de proporcionalidad, subsidiariedad y solidaridad.
     Desarrollar estos principios permitirían hacer justicia, algo que no se conseguiría aplicando el principio de igualdad.
     Otro día más.Lo prometo.