Desde hace muchos años, desde que se instauraron las instituciones democráticas, el centro derecho vasco no ha hecho otra cosa que ir aprovechando los valores heredados de un españolismo que, después de cuarenta años -ante nuevas generaciones de votantes- es residual y rutinario. O dicho de otra manera, la única idea que se opone por el centro derecha a la convocatoria de una consulta popular en el País Vasco, para saber si el pueblo de este territorio quiere o no la independencia, es la constitucional: para reformar el Estatuto de Autonomía y ganarse el derecho a ser independientes, hay que reformar la Constitución y para llevar a cabo esta tarea, se precisa un referéndum, sí, pero con la participación de todos los españoles.
Como puede advertirse, la respuesta es legalista, porque antepone a toda otra consideración la aplicación literal de las leyes y esta dialéctica no cala, no convence. La opinión mayoritaria es desfavorable a este argumento que no priva de legitimidad al referéndum.
Un sector social como el centro derecha vasco (y por tanto el partido que lo represente) ha de manejar argumentos más persuasivos; tiene que sopesar las ventajas e inconvenientes del proyecto separatista y oponerse al mismo, si tiene datos verificables, demostrando que esa separación no conviene a una mayoría de los vascos
Ese argumentario en favor de que Vasconia quiera seguir siendo una parte de España, no existe o es muy pobre; y si existiere no se divulga. Esta es la realidad.
Cuando a un votante de centro derecha no se le dan argumentos para mantener sus convicciones y se ve impelido a todo lo contrario, es porque los suyos van a la deriva. Por ejemplo, cuando se repite mil veces "la independencia de los vascos nos traerá bienestar" y nadie demuestra lo contrario, sucede que, poco a poco, el voto se hace separatista.
Si además los Gobiernos centrales se olvidan por abandono de estos votantes unionistas, ¿qué puede pasar? Muy sencillo: poco a poco, generación tras generación, el votante se aleja de los que primero le abandonaron a su suerte.
¿Y qué argumentos pueden oponerse al separatismo? "Haberlos haylos". Es tarea de los políticos explorarlos y servírselos en bandeja a sus votantes. Tampoco este servicio, en el caso de existir se cumple con diligencia.
¡Y así nos va!
sábado, 30 de mayo de 2015
viernes, 29 de mayo de 2015
CUANDO EL PODER DA SUFICIENCIA
La suficiencia -acepción segunda del diccionario RAE- refleja "presunción, engreimiento, pedantería" y está próxima, y se confunde a veces, al envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás. Algo muy corriente entre políticos. Basta ver a dos competidores por la alcaldía de Madrid: Doña Esperanza Aguirre y Don Miguel Ángel Carmona: dos ejemplares vivos que no podrían, como lo han demostrado, vivir en la misma jaula sin contaminar a los restantes moradores de la grillera. Como es lógico no se han puesto de acuerdo para ir unidos, tal y como ha pasado en otros países europeos (gobiernos conjuntos de liberales y social demócratas) conciliando ideas e intereses ante nuevas contingencias o asechanzas.
Me podrán decir: "Fue Doña Esperanza, promotora de este maridaje, la que puso la primera piedra del fracaso". Sí, ciertamente, pero si los precedentes electoreros estuvieron cargados de dinamita por la parte femenina, no es menos es cierto que Don Miguel, sofista calificado con más moral que el Alcoyano F.C., nunca anduvo con miramientos en las respuestas. Hubo de recurrir al ego para rechazar la alcaldía que le brindó la señora más votada: yo soy yo y mi circunstancia.
No hay duda que pudiendo el Sr. Carmona ser alcalde y lucirse proponiendo un programa a la medida del pueblo de Madrid con criterios socialistas, ha preferido -esclavo de sus sofismas- irse por los cerros de Úbeda a correr riesgos inútiles.
En todo ello también influye el jefe de la tribu socialista, Don Pedro Sánchez, que no atina a saber la que le viene encima. La nueva izquierda va a fagocitar al PSOE, como lo ha hecho con IU y con UPyD, cuyos votantes se han ido mayoritariamente a "Podemos". El original se impone siempre a la copia.
Aunque parezca otra cosa, tanto el PP como el PSOE se han visto privados del apoyo de unos votantes no muy satisfechos que han negado el voto, unos al centro derecha y otros al centro izquierda, en los que ya no confían. Esta es la razón de que Ciudadanos y Podemos hayan aparecido en escena. Ambos saben donde está su caladero de votos y van por ellos. Por eso el PP y el PSOE están condenados a entenderse o a ir perdiendo clientela a chorros.
La suficiencia de algunos solo servirá para retrasar el proceso. Si los perdedores se unen mediante un ejercicio de humildad, podrán defenderse si, además, cambian el rumbo para mejorar y convencer. Solo un golpe de timón para dar con el viento a favor sin perder el velamen, podrá corregir un rumbo y cambiarlo por otro que ofrezca nuevas esperanzas. Miremos a Europa. Pero al PSOE no le importa el velamen.
Me podrán decir: "Fue Doña Esperanza, promotora de este maridaje, la que puso la primera piedra del fracaso". Sí, ciertamente, pero si los precedentes electoreros estuvieron cargados de dinamita por la parte femenina, no es menos es cierto que Don Miguel, sofista calificado con más moral que el Alcoyano F.C., nunca anduvo con miramientos en las respuestas. Hubo de recurrir al ego para rechazar la alcaldía que le brindó la señora más votada: yo soy yo y mi circunstancia.
No hay duda que pudiendo el Sr. Carmona ser alcalde y lucirse proponiendo un programa a la medida del pueblo de Madrid con criterios socialistas, ha preferido -esclavo de sus sofismas- irse por los cerros de Úbeda a correr riesgos inútiles.
En todo ello también influye el jefe de la tribu socialista, Don Pedro Sánchez, que no atina a saber la que le viene encima. La nueva izquierda va a fagocitar al PSOE, como lo ha hecho con IU y con UPyD, cuyos votantes se han ido mayoritariamente a "Podemos". El original se impone siempre a la copia.
Aunque parezca otra cosa, tanto el PP como el PSOE se han visto privados del apoyo de unos votantes no muy satisfechos que han negado el voto, unos al centro derecha y otros al centro izquierda, en los que ya no confían. Esta es la razón de que Ciudadanos y Podemos hayan aparecido en escena. Ambos saben donde está su caladero de votos y van por ellos. Por eso el PP y el PSOE están condenados a entenderse o a ir perdiendo clientela a chorros.
La suficiencia de algunos solo servirá para retrasar el proceso. Si los perdedores se unen mediante un ejercicio de humildad, podrán defenderse si, además, cambian el rumbo para mejorar y convencer. Solo un golpe de timón para dar con el viento a favor sin perder el velamen, podrá corregir un rumbo y cambiarlo por otro que ofrezca nuevas esperanzas. Miremos a Europa. Pero al PSOE no le importa el velamen.
jueves, 28 de mayo de 2015
PARTIDOS ESPAÑOLES EN CATALUÑA Y PAÍS VASCO
A medida que en los territorios autonómicos (caso de Cataluña y del País Vasco) los nacionalistas van construyendo su independencia por la vía de los hechos consumados (por ejemplo al suprimir la bandera nacional "invasora" o al silbarla y maldecirla en acontecimientos públicos) sin que nunca pase nada, el sentimiento de patria española va desapareciendo y desdibujándose o se va dejando para su uso en la intimidad.
No se debe confundir al patriota con el nacionalista. El patriota mantiene un sentimiento de amor a la tierra donde uno vive o ha vivido; sentimiento que para existir no es necesario convertirlo en dogma. A diferencia del patriota, el nacionalista sobrepasa ese sentimiento y de él hace doctrina; la patria pasa de ser querida, a ser venerada; de ser un amor, a ser un concepto político y dogmático; de ser un tener, a ser un deber que lleva, si preciso fuere, a morir en su defensa. Es por lo tanto fácil distinguir la diferencia que existe entre patriotismo y nacionalismo.
En la misma medida que la patria España se ha desdibujado en Cataluña y Vasconia, los sentimientos patrióticos españoles también se han difuminado. Los partidos políticos no escapan a esta ley. Así, el partido que funciona en un territorio donde su patria apenas se expresa en público, pierde sentido por pura lógica y pierde, a sus vez, adeptos. ¿Para qué votar al partido español, partido de un país que se nos se muestra como ajeno, un país que pinta poco o nada en la escuela de tus hijos, en el mercado donde compras, en la iglesia donde rezas, ni siquiera en en espacios de puro entretenimiento como puede ser en un espectáculo deportivo?
El PP y el PSOE, por españoles, significan muy poco en Cataluña y en el País Vasco y cuanto más tiempo pasa, de seguir así, menos importan; menos atractivo tiene votar por ellos. Un país llamado España, donde un Guardia Civil, por ser español, está mucho peor pagado que un Policía Autónomo, -porque así lo han querido sus gobernantes- es un país inverosímil. No es que el guardia -y los que padecen situaciones análogas- sea un vasco de segunda, sino que es un español de tercera clase.
¿Tiene solución este problema, - la desaparición el sentimiento español- si los primeros en olvidarlo son las autoridades de España?
Me gustaría oír opiniones porque si para estos partidos (PP y PSOE) solo se vislumbra una muerte lenta, tal vez mereciera la pena pensar en otras soluciones aún inéditas. Al fin y al cabo en ambas demarcaciones territoriales viven muchos españoles que no tienen vergüenza en serlo y que pueden y deben organizarse a los efectos que procedan, ahora que todavía es tiempo.
miércoles, 27 de mayo de 2015
NUEVOS POLÍTICOS PARA VIEJOS PROBLEMAS.
España entera, pendiente de las urnas, dejó en suspenso sus sueños hasta conocer los resultados electorales. Ahora ya podemos empezar a vislumbrar los efectos del cambio teniendo en cuenta, eso siempre, que los triunfantes, cualquiera que fuere su color, no suelen sentirse ligados a las promesas y compromisos hechos en la campaña electoral. Ejemplo, el Sr.Sánchez, nuevo amo del PSOE, que negó más de tres veces a "Podemos" y ahora -vistos los resultados- anda a ver si puede partir un piñón a medias con ellos. La "casta" está queriendo hacer migas con quienes así los calificaron despectivamente. ¡Una novedad para esta España ansiosa de cambios!
Como ganadores con mando en plaza, no van a poder eludir -unos y otros- la compensación económica que exige el sector más necesitado: uno de cada tres españoles vive en la pobreza. Suponemos que ha llegado su hora: ¡Se acabó lo de vivir en la miseria! Ya podrá Cáritas levantarse cada nuevo día sin preocupaciones!
Se acabó también la lucha por unos salarios justos. Todos mejorarán sus ingresos, si se cumplen las promesas de los ganadores electorales que defendieron, llenos de fe y esperanza, ante los votantes. Solo hay un inconveniente serio: los salarios se pagan por el sector público o por los inversores del sector privado..., pero al final el dinero sale siempre de los bolsillos del particular. Y los particulares, como siempre ha sido, unos tienen mucho, otros se valen a medias, otros tienen poco, y muchos nada. Los que mueven el tinglado suelen ser los inversores, que tiene la mala costumbre de aventurar sus dineros con el fin de ganar mucho más. Si no ganan, se aburren, y ¿què sentido tiene abrir una empresa para llenarse de preocupaciones a cambio de nada?
Llegado este caso de arriesgar y no ganar, el inversor se esfuma y hace crecer la cola ante las oficinas oficiales dedicadas al empleo. Entonces, al engordar el censo de los desempleados, hay que subsidiarlos porque lo exige el cambio prometido. Es decir que habremos de pagar más impuestos los de siempre, porque los inversores ya están sacando su dinero a paletadas para ponerlo a buen resguardo desde ahora, antes de que llegue la tormenta, mientras los elegidos democráticamente disfrutan de las mieles del triunfo. Yo sé que es injusto este proceder, pero ¿que puede hacer un simple elector? Para eso están los elegidos, los populistas ganadores. Por lo menos así ha pasado siempre.
Estamos ante un círculo vicioso. Si se ahoga al inversor, huye con sus dineros. Si se le deja que actúe bajo las reglas del liberalismo económicos, se incumple lo prometido por los nuevos políticos y los trabajadores estarán siempre en precario. Si traspasamos al Estado la facultad inversora, sucede otro tanto; ahora los esclavistas serían los amos del sector público: los políticos.
¿Y dónde está el remedio? Paradójicamente en una equilibrada desigualdad. Me dirán: ¡Qué barbaridad! Usted acaba de justificar la desigualdad como si fuera un derecho humano, un principio justo, equitativo y saludable. Y respondo: ¡A mí que me registren! No defiendo ni ataco nada ni a nadie. Simplemente, constato hechos. La desigualdad está ahí, presente en todos los climas y ambientes. Y estará presente durante siglos cualquiera que sea el político que nos prometa o gobierne, o la religión que nos inspire- porque la humanidad no esta compuesta por seres pastueños donde cada uno se conforma con su ración de hierba, sino por depredadores que en tanto tienen fuerza -o poder- se comportan como tales y hasta que ellos no se sacian no hay sitio para el más débil.
No somos bestias. No; desde luego. Pero nos comportamos como ellas en demasiadas ocasiones, con una agravante: sabemos usar la inteligencia y gracias ella funciona la hipocresía.Y con la hipocresía, el engaño: prometen una cosa y dan otra. Sólo los muy débiles se chupan el dedo porque no pueden hacer otra cosa; pero como todo el mundo sabe, el dedo no es la teta.
Mientras los políticos recuentan sus votos y nos las prometen muy felices, permítanme ser un tanto escéptico antes de chuparme el dedo.¡Y que viva la igualdad!
Como ganadores con mando en plaza, no van a poder eludir -unos y otros- la compensación económica que exige el sector más necesitado: uno de cada tres españoles vive en la pobreza. Suponemos que ha llegado su hora: ¡Se acabó lo de vivir en la miseria! Ya podrá Cáritas levantarse cada nuevo día sin preocupaciones!
Se acabó también la lucha por unos salarios justos. Todos mejorarán sus ingresos, si se cumplen las promesas de los ganadores electorales que defendieron, llenos de fe y esperanza, ante los votantes. Solo hay un inconveniente serio: los salarios se pagan por el sector público o por los inversores del sector privado..., pero al final el dinero sale siempre de los bolsillos del particular. Y los particulares, como siempre ha sido, unos tienen mucho, otros se valen a medias, otros tienen poco, y muchos nada. Los que mueven el tinglado suelen ser los inversores, que tiene la mala costumbre de aventurar sus dineros con el fin de ganar mucho más. Si no ganan, se aburren, y ¿què sentido tiene abrir una empresa para llenarse de preocupaciones a cambio de nada?
Llegado este caso de arriesgar y no ganar, el inversor se esfuma y hace crecer la cola ante las oficinas oficiales dedicadas al empleo. Entonces, al engordar el censo de los desempleados, hay que subsidiarlos porque lo exige el cambio prometido. Es decir que habremos de pagar más impuestos los de siempre, porque los inversores ya están sacando su dinero a paletadas para ponerlo a buen resguardo desde ahora, antes de que llegue la tormenta, mientras los elegidos democráticamente disfrutan de las mieles del triunfo. Yo sé que es injusto este proceder, pero ¿que puede hacer un simple elector? Para eso están los elegidos, los populistas ganadores. Por lo menos así ha pasado siempre.
Estamos ante un círculo vicioso. Si se ahoga al inversor, huye con sus dineros. Si se le deja que actúe bajo las reglas del liberalismo económicos, se incumple lo prometido por los nuevos políticos y los trabajadores estarán siempre en precario. Si traspasamos al Estado la facultad inversora, sucede otro tanto; ahora los esclavistas serían los amos del sector público: los políticos.
¿Y dónde está el remedio? Paradójicamente en una equilibrada desigualdad. Me dirán: ¡Qué barbaridad! Usted acaba de justificar la desigualdad como si fuera un derecho humano, un principio justo, equitativo y saludable. Y respondo: ¡A mí que me registren! No defiendo ni ataco nada ni a nadie. Simplemente, constato hechos. La desigualdad está ahí, presente en todos los climas y ambientes. Y estará presente durante siglos cualquiera que sea el político que nos prometa o gobierne, o la religión que nos inspire- porque la humanidad no esta compuesta por seres pastueños donde cada uno se conforma con su ración de hierba, sino por depredadores que en tanto tienen fuerza -o poder- se comportan como tales y hasta que ellos no se sacian no hay sitio para el más débil.
No somos bestias. No; desde luego. Pero nos comportamos como ellas en demasiadas ocasiones, con una agravante: sabemos usar la inteligencia y gracias ella funciona la hipocresía.Y con la hipocresía, el engaño: prometen una cosa y dan otra. Sólo los muy débiles se chupan el dedo porque no pueden hacer otra cosa; pero como todo el mundo sabe, el dedo no es la teta.
Mientras los políticos recuentan sus votos y nos las prometen muy felices, permítanme ser un tanto escéptico antes de chuparme el dedo.¡Y que viva la igualdad!
martes, 26 de mayo de 2015
LOS MALOS POLÍTICOS MUERDEN LA DERROTA
Hace algunos meses, tal vez un par de años, mantuvieron una charla abierta y franca, de la que afortunadamente fui testigo, varios destacados personajes del centro derecho vasco. Conclusión a la que llegaron algunos, que me pareció acertada: "estamos gobernados por los economistas y nos hemos olvidado de la política". Claro: nos hemos olvidado de hacer posible lo razonable y de que así lo entiendan los electores. La economía es una muleta: ayuda a caminar pero la ruta se marca por el que la maneja.
El Alcalde de Vitoria, que también estuvo en aquella charla, se mantuvo callado pero tomó buena nota. Y será porque se lo pide el cuerpo o su talento, pero durante su mandato, manteniendo el tipo, sin hablar de economía, ha ejercido de político puro y reivindicativo, mientras otros de su cuerda se dedicaban al birle por esos mundos de Dios (no hablo del País Vasco), o a mantener cerrados los ojos y taponados los oídos para esconder las vergüenzas de la familia.
El Alcalde de Vitoria, Sr. Maroto Aranzabal, denunciaba abusos en un sector tan delicado como el de las ayudas en favor de gentes necesitadas. Podía hacerlo, lo hizo en su condición de Alcalde y ante muchos votantes: tenia razón y se lo han premiado.
La política ejercida con talento es la que da votos. Cuando el protagonismo se cede a la economía los resultados son inciertos, cuando no letales. Y cuando se niega uno a ser político, aún es peor. Un Ministro de Hacienda no puede anunciar una subida general de impuestos a pagar por los mindundis y anunciar al mismo tiempo una amnistía fiscal en favor de los defraudadores del fisco. Un Ministro de Educación no puede anunciar una reforma de la enseñanza y decir al mismo tiempo que es para españolizar a los niños catalanes. Como estos, hay muchos mas ejemplos.
Decir "no hemos sabido explicarnos" es ,impropio de un político. Vete a casa, amigo. El político que no acierta explicarse sólo se merece unas orejas de burro y ponerlo contra la pared: hace más daño que un ladrón.
Cuando las manadas de burros y chorizos se juntan, el daño es irreversible. En esas estamos.
El Alcalde de Vitoria, que también estuvo en aquella charla, se mantuvo callado pero tomó buena nota. Y será porque se lo pide el cuerpo o su talento, pero durante su mandato, manteniendo el tipo, sin hablar de economía, ha ejercido de político puro y reivindicativo, mientras otros de su cuerda se dedicaban al birle por esos mundos de Dios (no hablo del País Vasco), o a mantener cerrados los ojos y taponados los oídos para esconder las vergüenzas de la familia.
El Alcalde de Vitoria, Sr. Maroto Aranzabal, denunciaba abusos en un sector tan delicado como el de las ayudas en favor de gentes necesitadas. Podía hacerlo, lo hizo en su condición de Alcalde y ante muchos votantes: tenia razón y se lo han premiado.
La política ejercida con talento es la que da votos. Cuando el protagonismo se cede a la economía los resultados son inciertos, cuando no letales. Y cuando se niega uno a ser político, aún es peor. Un Ministro de Hacienda no puede anunciar una subida general de impuestos a pagar por los mindundis y anunciar al mismo tiempo una amnistía fiscal en favor de los defraudadores del fisco. Un Ministro de Educación no puede anunciar una reforma de la enseñanza y decir al mismo tiempo que es para españolizar a los niños catalanes. Como estos, hay muchos mas ejemplos.
Decir "no hemos sabido explicarnos" es ,impropio de un político. Vete a casa, amigo. El político que no acierta explicarse sólo se merece unas orejas de burro y ponerlo contra la pared: hace más daño que un ladrón.
Cuando las manadas de burros y chorizos se juntan, el daño es irreversible. En esas estamos.
lunes, 25 de mayo de 2015
EL CENTRO DERECHA VASCO Y SU FUTURO
Por razones que no hacen al caso, me aparté de la política activa en 1986 y desde entonces he repetido, ante quien quiso escuchar pero sin éxito, que el centro-derecha vasco perdería peso social y votos si dejara de cumplir con dos condiciones básicas, que hicieran posible captar nuevas generaciones de adeptos.
Primera condición: unidad entre los que permanecían fieles a ciertos principios. Segunda condición: enseñanza libre y tres valores a promover: justicia social, innovación científica y avance cultural y desarrollo autonómico sin aspiraciones independentistas.
La escuela libre y propia la tienen hoy en el País Vasco los nacionalismos independentistas desde los principios de la transición, por un regalo de la UCD entonces en el Gobierno. Nadie puede negar la aspiración de un sector político a contar con una enseñanza libre organizada de acuerdo con el artículo 27 de la Constitución. ¿Cómo? Esa es tarea de los políticos si quieren dar la talla. Tarea del centro derecha vasco, pero no imposible
Los valores a promover por esta enseñanza libre serían la justicia social, un profundo avance científico y cultural de vanguardia y no sectario y el desarrollo de un proceso autonómico no independentista, que llevaría implícito el estudio y desarrollo del principio de subsidiariedad unido al de proporcionalidad, aplicable a provincias y municipios,
Lo tengo escrito y grabado en la memoria y hasta lo dije de palabra a quienes desde las alturas no lo quisieron oír. Nada se hizo, creo que por falta de agudeza política, por pereza, por falta de interés y hasta por estos tres reparos juntos. La política da de comer a mucha gente que ni se molesta en pensar. Y si no pìensa ni actúa con acierto, pierde y hasta desaparece.
El centro derecha vasco tiene su propia tarea pendiente pero ha de saber que ir unidos da fuerza y da votos. Ejemplo negativo: Guipúzcoa, con un centro derecha desunido.. Lo que ya estamos viendo y casi palpamos no es un imprevisto: es una consecuencia lógica, ante la falta de un proyecto capaz de unir. Unión que hoy tendría que analizarse con nuevos horizontes para ver si no convendría ampliarla, no con un partido, sino con personas próximas a una izquierda moderada vasca con proyección europea.
Las cosas siempre tienen un principio. Se puede volver a empezar, pero con otros aires, con otras bases. Porque como dijo Calvo Sotelo, refiriéndose a una posible reedición de la UCD, el suflé no se levanta dos veces.
Primera condición: unidad entre los que permanecían fieles a ciertos principios. Segunda condición: enseñanza libre y tres valores a promover: justicia social, innovación científica y avance cultural y desarrollo autonómico sin aspiraciones independentistas.
La escuela libre y propia la tienen hoy en el País Vasco los nacionalismos independentistas desde los principios de la transición, por un regalo de la UCD entonces en el Gobierno. Nadie puede negar la aspiración de un sector político a contar con una enseñanza libre organizada de acuerdo con el artículo 27 de la Constitución. ¿Cómo? Esa es tarea de los políticos si quieren dar la talla. Tarea del centro derecha vasco, pero no imposible
Los valores a promover por esta enseñanza libre serían la justicia social, un profundo avance científico y cultural de vanguardia y no sectario y el desarrollo de un proceso autonómico no independentista, que llevaría implícito el estudio y desarrollo del principio de subsidiariedad unido al de proporcionalidad, aplicable a provincias y municipios,
Lo tengo escrito y grabado en la memoria y hasta lo dije de palabra a quienes desde las alturas no lo quisieron oír. Nada se hizo, creo que por falta de agudeza política, por pereza, por falta de interés y hasta por estos tres reparos juntos. La política da de comer a mucha gente que ni se molesta en pensar. Y si no pìensa ni actúa con acierto, pierde y hasta desaparece.
El centro derecha vasco tiene su propia tarea pendiente pero ha de saber que ir unidos da fuerza y da votos. Ejemplo negativo: Guipúzcoa, con un centro derecha desunido.. Lo que ya estamos viendo y casi palpamos no es un imprevisto: es una consecuencia lógica, ante la falta de un proyecto capaz de unir. Unión que hoy tendría que analizarse con nuevos horizontes para ver si no convendría ampliarla, no con un partido, sino con personas próximas a una izquierda moderada vasca con proyección europea.
Las cosas siempre tienen un principio. Se puede volver a empezar, pero con otros aires, con otras bases. Porque como dijo Calvo Sotelo, refiriéndose a una posible reedición de la UCD, el suflé no se levanta dos veces.
sábado, 23 de mayo de 2015
MIS PUNTOS DE VISTA
El tono agresivo de la campaña electoral que hoy termina nos pone ante un hecho evidente: ha sido una campaña insultante. No es recomendable dedicarle más tiempo
Entre los candidatos con personalidad que he podido escuchar, reconozco a uno distinguido por su ponderación, su buen juicio y atinado criterio: el Sr. Gabilondo. No le votaría porque su jefe de filas no inspira confianza alguna. Le faltan dos hervores y, esto es lo malo: el tal jefe, por su parte, piensa que sucede todo lo contrario y tiene muy engañada a gente de buena fe.
A la candidata más vituperada, doña Esperanza Aguirre -a quien le sobra agudeza mental-, hay que reconocerle que para ganarse la plaza ha derrochado valor, pero le ha faltado astucia. Ha elevado a la categoría de mártir a doña Manuela Carmena, y esto da muchos votos a la víctima. Menos mal que se los restará al Sr. Carmona, especialista en la armadura de sofismas convincentes.
Al ciclista señor Rajoy, incitarlo a ganar popularidad con aires circenses no le va ni le ayuda. Bastantes equilibrios tendrá que hacer para asumir que "lo importante es que hablen de uno aunque sea bien" y con quitarse de encima la plaga heredada de retorcidos malandrines que lo traen de cabeza. El simple hecho de quedarse solo con las buenas gentes que aun le rodean, y acertar en la elección, le dará méritos para pasar a la historia como un gran estadista. Podría haberse ahorrado hasta el elogio a Doña Rita.
Los de "Podemos" (con jota), según los arúspices, se van a dar la "ostra". No se lo deseo, porque no nos vendría mal, pienso yo, saber lo que es bueno. Me huelo que entre los suyos, empezando por Don Pablo, hay más ambición que talento. Esto es difícil de explicar, pero ya son muchos los españoles que se defienden de alguna mercancía solo por el olor.
¿Me olvido de los Ciudadanos? Se dicen de izquierdas y no cuela.¿Por qué? Que se lo pregunten a la señora Díez.
Entre los candidatos con personalidad que he podido escuchar, reconozco a uno distinguido por su ponderación, su buen juicio y atinado criterio: el Sr. Gabilondo. No le votaría porque su jefe de filas no inspira confianza alguna. Le faltan dos hervores y, esto es lo malo: el tal jefe, por su parte, piensa que sucede todo lo contrario y tiene muy engañada a gente de buena fe.
A la candidata más vituperada, doña Esperanza Aguirre -a quien le sobra agudeza mental-, hay que reconocerle que para ganarse la plaza ha derrochado valor, pero le ha faltado astucia. Ha elevado a la categoría de mártir a doña Manuela Carmena, y esto da muchos votos a la víctima. Menos mal que se los restará al Sr. Carmona, especialista en la armadura de sofismas convincentes.
Al ciclista señor Rajoy, incitarlo a ganar popularidad con aires circenses no le va ni le ayuda. Bastantes equilibrios tendrá que hacer para asumir que "lo importante es que hablen de uno aunque sea bien" y con quitarse de encima la plaga heredada de retorcidos malandrines que lo traen de cabeza. El simple hecho de quedarse solo con las buenas gentes que aun le rodean, y acertar en la elección, le dará méritos para pasar a la historia como un gran estadista. Podría haberse ahorrado hasta el elogio a Doña Rita.
Los de "Podemos" (con jota), según los arúspices, se van a dar la "ostra". No se lo deseo, porque no nos vendría mal, pienso yo, saber lo que es bueno. Me huelo que entre los suyos, empezando por Don Pablo, hay más ambición que talento. Esto es difícil de explicar, pero ya son muchos los españoles que se defienden de alguna mercancía solo por el olor.
¿Me olvido de los Ciudadanos? Se dicen de izquierdas y no cuela.¿Por qué? Que se lo pregunten a la señora Díez.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)