viernes, 28 de febrero de 2014

EL SECESIONISMO ESPAÑOL

El secesionismo en España vive plena actualidad en Cataluña y en el País Vasco; pero constituye un grave problema que afecta a todos los españoles. Su solución, para unos, está en la reafirmación sin contemplaciones de la unidad española siguiendo los dictados constitucionales. Otros, como los socialistas del PSOE, buscan una formula intermedia, algo así como un federalismo asimétrico recogido en una nueva Constitución que sirviera para dar a Cataluña y al País Vasco, sendos y regímenes especiales adaptados a sus aspiraciones, fórmula que no les gusta a los nacionalistas ellos sabrán por qué. Los secesionistas más conspicuos no quieren otra cosa que la independencia para constituirse en naciones soberanas, aspiración bastante conocida por casi todos ellos en cuanto se refiere a los derechos que asumirían vascos y catalanes, y también ignorada, por los mismos sujetos, en lo que atañe a sus deberes y obligaciones que también se han de asumir. En suma cada uno sabe a medias lo que quiere y nadie parece dispuesto a ceder. Esto no impide que a la ahora de razonar todos mencionen la necesidad del diálogo; eso sí, sin sobrepasar las que llaman algunos las rayas rojas, ni ceder otros en su derecho a decidir su destino político con plena indpendencia. PEDRO MORALES MOYA. eMAIL: tumecillo@gmail.com

jueves, 27 de febrero de 2014

1 - VITORIA, SEGÚN LA VEO

RESUMEN DE UNA IDEA. Soy alavés y desde los diez años he vivido en Vitoria. Como sucede en todos los pueblos de España, he sido adoctrinado para venerar a mi ciudad. De forma casi espontánea, pero siguiendo precedentes descubiertos por otros vitorianos, me han enseñado a conocer y respetar los símbolos del vitorianismo clásico: la Virgen Blanca y Celedón, la devoción cristiana y el dios pagano o ídolo o invocación mágica, o las tres cosas. Para completar ambas devociones se fueron fraguando sendos ritos, sonidos explosivos evocadores, músicas, pinturas, imágenes, festejos y patrones de comportamiento, a los que no será fácil sustraerse si uno es vitoriano. Los visitantes de esta noble y leal ciudad de Vitoria tendrán, a nada que lo pidan, la ocasión de identificarse con este ritual. Este enriquecimiento será muy positivo para comprender la singularidad vitoriana, cualquiera que sea la religión que practique o el partido poliítico al que esté adscrito el visitante. Personalmente, sin dejar de reconocer el mérito de mis coetáneos, he de confesar mi heterodoxia. O sea, sin ser un descastado, me encuentro en Vitoria ciertamente satisfecho, sin necesidad de apoyarme en esas tradiciones -que respeto, faltaría más- gracias a otros recursos y a otros valores que me brinda la historia; recursosy valores que están ahí, a la vista de quienquiera consultarlos y tenerlos en en cuenta. Mi idea era, antes de profundizar en el tema, pedalear para hacer costumbre en estas novedosas pistas que nos brinda internet, para luego, poco a poco, ir pincelando -a grandes trazos- un Vitoria sencillo y grato, aunque no siempre confortable, tal y como lo veo. Se lo dedico a los vitorianos deseosos de un encuentro amable, sin dejar de ser crítico, con su ciudad. Pedro Morales Moya

EVOCACION

Suena dura la voz del guardia y viene a sacar de su sopor a los viajeros. Estamos ante los mantenedores del orden, de la paz pública. Es natural el miedo de quienes transportan mercancías intervenidas, paquetes o sacos de pan, o aceite, o azúcar y cosas así. Los más viajan sin tales preocupaciones. Estoy entre ellos. No he de temer nada, aunque en aquella maleta, en la mía, vean los agentes de la autoridad el cuerpo del delito. - ¿De quién esta maleta? Los civiles actúan por parejas. Uno de los guardias lleva el mando. El otro, al acecho, trata de prevenir cualquier extraño. Mirada larga, paso firme y fiarse, ni del compañero. Lo tienen aprendido en los caminos. Cualquiera puede ser un delincuente. El cabo repite la pregunta elevando el tono de voz. Entonces, cuando el grito se desparrama por todo el compartimiento, tomo conciencia de que soy el llamado a contestar. - ¿De quién es esta maleta? - Mía, - respondo tardíamente con la falta de reflejos propia de quien está distraído-. - ¿Qué lleva? - Ropa y libros. - ¡Ábrala! Pudo ser un mal pensamiento. Se me ocurrió ofrecer las llaves de la maleta al guardia civil y con estudiada indiferencia sugerí: - Tenga. Puede abrirla usted y comprobar que sólo llevo ropa y libros. La propuesta resultaba insufrible para el agente dador de la orden. - Aquí tiene mi dirección -digo y al tiempo le entrego al guardia una tarjeta de visita con mis datos personales-. Vea: si no abro la maleta no es por mala voluntad; no está a mí alcance y no puedo - ¡Ábrala si no quiere que vayamos a mayores! - No puedo cumplir sus órdenes; tampoco sé si conseguiría acercarme. Tendría que romper esa muralla humana. - Insisto; venga y abra su maleta. - Lo siento; no puedo. Los viajeros que se supone forman parte del pueblo fiel, resignado y sumiso esperaban un desenlace dramático. Pero el guardia, a medida que daba lectura a la tarjeta, se fue serenando. - ¡Bien! De momento vamos a dejarlo. En aquella vil cartulina iba impreso mi nombre y debajo un “Licenciado en Derecho” que mandé poner por fatuidad. Pienso en el sacro santo respeto que en algunas gentes suscitan los títulos académicos. (Del libro "Ojo de peregrino" publicado por P.Morales Moya. Email: tumecillo@gmail.com)

miércoles, 26 de febrero de 2014

LA NACION Y SUS POLÍTICOS

Hemos tenido la oportunidad de ver y oir a nuestros politicos desgranar sus preocupaciones en el intento de lograr que sus compatriotas del montón alcancen la felicidad, siquiera sea en grado de tentativa. Para resolver los complejos problemas que nos acucian, deberían los políticos cambiar de actitud, y en vez de andar a la greña para mutuo desprestigio, sería más útil ponerse de acuerdo en media docena de puntos básicos y dar con las soluciones que más nos urgen, entre las que sin duda está la del paro. La solución de este problema pasa a segundo plano porque más interesante que resolverlo está la posibilidad de utilizarlo como flagelo partidista, en desprestigio de los que tienen la responsabilidad directa de crear puestos de trabajo. Dentro de estas coordenadas el debate sobre el estado de la Nación solo sirve para formular esta pregunta, ¿quién ha ganado?, como si la respuesta encerrara la solución de todas las cuestiones expuestas. El giro revanchista que se ha impuesto entre los oradores, aconseja un cambio. Tal vez, si la intervención de cada político se dirigiera al público que sigue el debate -y no a sus compañeros de cámara y a su líder-, se suavizaran las intervenciones y solo con esto serían más constructivas. Políticamnte estos debates recuerdan las charlas de café del siglo XIX.

martes, 25 de febrero de 2014

NARRATIVA E HISTORIA

Por los años treinta y cuarenta del siglo pasado, en casi todas las películas de contenido histórico filmadas en los EE.UU., el relato venía precedido de un latiguillo que se hizo popular: "Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia". Es posible que este aviso fuera la sesuda solución que algún despacho de abogados arbitró ante posibles reclamaciones de particulares, afectados por narraciones que no eran favorables a su biografía. El pasado domingo tanteaba con el mando del televisor a la busca de algún programa interesante y me encotré con una versión inédita del asalto y retención protagonizada por Tejero, en los años ochenta, en el Congreso de los Diputados. Supuse -equivocadamente- que su autor cumplió -como era lógico- con la norma americana; pues no, no lo hizo y muchos espectadores, después de tragarse el anzuelo, se cabrearon y hablan pestes del aludido autor y sus colaboradores. Por mi parte, en un principio caí en estado de perpeljidad, pero cuando me llevaron a un gran salón, creo que del Colegio de Médicos, elegido para ensayos de no sé qué escenas por parte de significados Diputados, caí en la cuenta: esto es mentira porque si fuera verdad, a Pedro Jota -que ya daba guerra en esas fechas- se lo habría filtrado alguno de los participantes. ¡Y ríete! El relato daba para tres años cultivando los mas raros estilos periodísticos para gozo del magnífico y nunca bien ponderado Don PJ. Por otro lado este periodismo de comnpromiso, -del que se enseñan las entretelas en más de una tertulia- descuida demasiado la relación causa-efecto. Ejemplo: si murieron quince inmigrantes en aguas de Marruecos, y las bombas de humo y pelotas de goma no sobrepasaron la línea límite de las aguas españolas ¿por qué esa insistencia en relacionar ambos sucesos? Los efectos buscados por la supuesta verdad resucitada por EVO -represtigiar a la monarquía- no casan con los medios puestos en juego. El riesgo del chivatazo era demasiado grande.Y lo que no puede ser,no puede ser y además es imposible, que dijo el genial torero.

lunes, 24 de febrero de 2014

CAMINO PARA GANAR

Es indudable que el sector que aspira a que Cataluña sea una nación soberana -y en consecuencia independiente para empezar del resto de España-, sean las que fueren las razones que esgrima, nos ha colocado ante un serio conflicto al resto de los españoles. El sentido común aconseja, para que el conflicto no se envenene, seguir la vía del diálogo para acortar distancias y llegar a un acuerdo en paz y en gracia de Dios. Esto es lo que se intentó y se hizo en los albores de la democracia y de ahí nació un régimen autonómico para toda España que, tanto los catalanes como los vascos adscritos al sector soberanista consideraron insuficiente y dilatorio, con lo que anunciaban que el conflicto se plantearía de nuevo y con más virulencia en un futuro no lejano. No hacen falta especiales dotes para adivinar que el diálogo bien llevado tiene efectos balsámicos, y ésta es una de las razones que se dan para no desdeñarlo. Pero no es menos cierto que entre los que solicitan el diálogo y los que lo aceptan se dan dos puntos de partida: unos ven en ese diálogo un camino para ganar y otros para no perder. Naturalmente llevan ventaja los primeros. Si aplicamos esta observación al caso que nos ocupa -conflito con Cataluña- la cosa no puede estar mas diáfana: Cataluña va a ganar y el resto de España a no perder. Mal asunto para estos últimos. Otra cosa bien distinta podría suceder, si España, sus políticos,y/o alguno de sus Gobiernos -adelantándose a los acontecimientos que se veían venir- hubiera concebido un proyecto de Nación autonómico realista e imaginativo, pero sobre todo racional y lògico. Hay dos principios: el de proporcionalidad y el de subsidiariedad que bien enunciados, permiten el diálogo para ganar y crear una nación en vías de engrandecerse. Pero los políticos españoles son como son: muy listos para con tomate. ¡Ya lo estamos viendo!

sábado, 22 de febrero de 2014

LA DOMA DEL VIENTO

El sobrino nieto del inventor, llamado Rubén, cuando examinó el contenido del tubo mágico con el que soñaba su pariente muerto en la guerra, en el centro de Bujaraloz, sufrió primero un desengaño y luego percibió un rayo de esperanza. “Mi pariente -se dijo- no iba tras la gran solución: construir inmensos parques con turbinas movidas por el viento; quería, al contrario, resolver las necesidades del pequeño consumidor, de aquel que, viviendo en zonas rurales o periféricas de la gran ciudad, aspira a no depender de las grandes compañías para contar con energía eléctrica”. Lo consultaría con Ana. Era su chica y las pocas veces que solía participar de las inquietudes de Rubén, daba en el clavo. Las relaciones entre Ana y Rubén se beneficiaron del cambio de costumbres. En los pueblos pequeños –como sucedía en este de Álava- a finales del siglo XX apenas si quedaban jóvenes. Entre los pocos residentes solían establecerse lazos de amistad a veces íntima. Se habían roto los prejuicios de épocas anteriores. Tampoco existía aquella especie de guardián de almas, el cura párroco, un vecino puntero que en su plática dominical hablaba de los pecados en general y del sexto mandamiento con pelos y señales; nunca aludía a los pecadores; no hacía falta entrar en detalles por ser muy conocidos En estas circunstancias, habló Rubén con su chica para todo y le dijo: -Te necesito. -Tú dirás. Así fue cómo Rubén le explicó sus dudas: - Tengo los planos y un esbozo del proyecto que ideó un pariente mío para producir electricidad aprovechando la energía del viento. Todo el planeamiento técnico que desarrolló en su tiempo está superado por el trabajo de investigadores que han profundizado en la materia. Sin embargo, las soluciones aportadas en nuestros días exigen inversiones muy altas. Creo que por esta razón sólo las grandes compañías se han arriesgado a intervenir en este sector y gracias a su poder han conseguido ayudas oficiales, con la esperanza de no depender de los países productores de petróleo. Por los planos dejados por mi antepasado deduzco qué buscaba un aerogenerador eléctrico asequible al inversor individual, apto para el consumidor que quiere luz, calefacción, energía para su casa, su taller, su pequeña empresa… sin comprometer sus ahorros. - Es una buena idea; muy sencilla –respondió Ana. - Sí. ¿Pero merece la pena luchar por ello? - Yo creo que sí. Siempre que resulte económico. Fíjate, si no, en el éxito del abanico. Es el elemento más sencillo de refrigeración que ha ideado el ingenio humano. Nadie ha conseguido desplazarlo. Su triunfo se basa en las dos características que lo hacen atractivo y práctico: su sencillez de manejo y su baratura. Si tu pariente buscaba una forma sencilla de aprovechar el viento y transformarlo en energía productiva a bajo precio, a mi entender iba por buen camino. - ¿Merece la pena seguir investigando? - Merece la pena… Ambos -Rubén y Ana- guardaron silencio y abrieron un paréntesis meditativo: ¿Cómo hacer realidad esta iniciativa? - Yo pediría opinión a un experto –dijo Ana. - ¿Y cómo podíamos localizarlo? - Publicaría la demanda por “Internet”. Ante el teclado, Rubén escribió: “Deseo establecer contacto con experto/a en energías renovables, especialmente en la eólica”. La respuesta fue inesperada. La palabra “contacto” actuó como el imán que atrae limaduras de pequeña ferralla. Su fuerza provocó respuestas dispares: listas completas de señoritas y de señoritos con referencias personales y fotográficas de quienes se ofrecían generosamente a muy diversas clases de contactos. ¿Físicos? ¿Sentimentales? ¿Eróticos? ¿Magreos? Todo menos lo deseado por Rubén Tuvo que buscar con otros textos y hubo de informar someramente, apurando los datos, cuáles eran de verdad sus propósitos, así como facilitar algunos pormenores sobre su persona y la iniciativa que lo guiaba. Nadie respondió por la vía digital. Pero, pasada una semana, una tarde veraniega, cuando Rubén estaba dedicado a recoger los utensilios y aparejos con los que venía haciendo pruebas de doma eólica, apareció ella. Era como una chiquilla, delgadita, poca cosa, faz despierta, ojos vivos, gesto flexible, gentil donaire, dulce, amable, reflexiva… segura. -Venía en busca de alguien que está pidiendo apoyo para resolver un problema técnico… -Puedo ser el aludido –respondió Rubén. - Yo soy Valeria X, perito industrial electricista en paro; vivo aburrida y a punto de expratiarme para hacer algo. Tengo ideas propias y estoy dispuesta a colaborar en el desarrollo de cualquier iniciativa a cambio de cobijo y comida. Este es mi curriculum. -Yo me llamó Rubén, -contestó el interpelado- quiero producir electricidad a bajo costo por medio de un aerogenerador. Esta es mi iniciativa. -Puede interesarme. ¿Cuál va a ser mi alojamiento ¿Dónde voy a trabajar? Rubén no supo qué contestar. Le impresionó la seguridad de aquella joven que se valía de frases cortas y precisas al tomar decisiones. No pensó en formalizar algún tipo de contrato. No quiso avanzar más; se prohibió hacer preguntas. Al contrario, quiso manifestar firmeza en sus decisiones. - Nuestro taller es este local. Eran los establos de esta casa rural que me han prestado mis padres. Arriba van los dormitorios, una cocina comedor, el baño y algunas rinconeras. Será mi casa y también la tuya. Yo pagaré las provisiones y otros gastos. Te harás cargo de guisar. Nos iremos poniendo de acuerdo sobre las obligaciones de cada uno. (Del libro AL AIRE LIBRE Cuentos Alaveses publicado y editado por Pedro Morales Moya. Para consultas dirigirse a: tumecillo@gmail.com)