EL PRECIO DE LA MALA POLÍTICA.- Sería dar un paso importante para los españoles, saber de antemano cuánto nos va costar la crisis derivada del empuje secesionista catalán y sus futuras consecuencias.
Desde los tiempos previos al franquismo, los nacionalismos de Cataluña y Vasconia manifestaron sus aspiraciones sin reparos: constituir sendas naciones independientes con su propia bandera y símbolos de su soberanía en pie de igualdad con España.
De esta realidad se puede deducir la dimensión del problema que reapareció con empuje, gracias al terrorismo de ETA, no se olvide.
¿Consiguieron los nacionalistas lo por ellos deseado? No; pero se produjo un cambio fomentado por las autoridades centrales en favor de los nacionalistas, sin que sepamos a ciencia cierta si ,la retirada bélica de ETA -que se nos vende como triunfo del centrismo- fue pactada a cambio de un "dejar hacer" al nacionalismo pacífico que pasaría inadvertido.
El caso es que el nacionalismo vasco, al amparo de un Concierto Económico que para sí quisieran los catalanes, es el amo del poder en su Euskadi y tiene montadas las estructuras básicas de una nación emergente; y esto, sin salir de la Europa del euro.
Como consecuencia de lo dicho, el PP y el PSOE del País Vasco poco pintan (es decir no pitan nada) como, representantes del poder central en Vasconia. Los partidos del nacionalismo vasco no están satisfechos pero esperan con calma su turno para alzarse con la tajada del león.
Una bajada de pantalones del centrismo y la concesión de un Concierto Económico (o algo parecido) a los cataláunicos, sosegaría el proceso secesionista... ¿Pero qué harán los moradores de otros territorios hispánicos?
La solución mañana (D.m.).
miércoles, 19 de diciembre de 2018
martes, 18 de diciembre de 2018
PARA LOS CUATRO DÍAS QUE ME QUEDAN (58)
LA FUERZA OBLIGA.- Les pido un mínimo sacrificio: bajar a la calle y pisar el lodo; cada día están -salvo excepciones- más sucias y entregadas al abandono. El mal se generaliza y se extiende. Desde la, calle sube a los hogares. Y allí, en la intimidad, se viven de veras los milagros de la escasez.
¿Por qué? Se ha roto el equilibrio. No es pesimismo: es realidad. La pobreza se generaliza. Y desde las poltronas que manejan los directivos del erario público, solo dan con una solución: aumentar el volumen de las limosnas, subsidiar al menesteroso, por un lado; y por una vía indirecta, poner trabas a las inversiones rentables, desanimar al empresario productivo, matar a la,gallina de los huevos de oro.
Un simplista me dirá que es muy fácil adular al rico y abandonar al pobre. No es mi linea de conducta. Mi idea es otra: enseñar al pobre a ser productivo en su beneficio y en el de todos y
colocar al rico -por convicción- al servicio de esta enseñanza.
Para ser productivo hace falta saber y querer. El saber exige el sacrificio de estudiar en serio. El querer, es un acto de honradez con uno mismo y no por imperativo legal.
España es un nido de granujas que presumen de todo lo contrario. El mal ejemplo empieza en la política. El doctorado con trampa de un mandamás, nos define.
¿Por qué? Se ha roto el equilibrio. No es pesimismo: es realidad. La pobreza se generaliza. Y desde las poltronas que manejan los directivos del erario público, solo dan con una solución: aumentar el volumen de las limosnas, subsidiar al menesteroso, por un lado; y por una vía indirecta, poner trabas a las inversiones rentables, desanimar al empresario productivo, matar a la,gallina de los huevos de oro.
Un simplista me dirá que es muy fácil adular al rico y abandonar al pobre. No es mi linea de conducta. Mi idea es otra: enseñar al pobre a ser productivo en su beneficio y en el de todos y
colocar al rico -por convicción- al servicio de esta enseñanza.
Para ser productivo hace falta saber y querer. El saber exige el sacrificio de estudiar en serio. El querer, es un acto de honradez con uno mismo y no por imperativo legal.
España es un nido de granujas que presumen de todo lo contrario. El mal ejemplo empieza en la política. El doctorado con trampa de un mandamás, nos define.
lunes, 17 de diciembre de 2018
PARA LOS CUATRO DÍAS QUE ME QUEDAN (57)
EL TERCER MODELO.- Entre los partidos políticos de España se ha implantado un modelo que se caracteriza -lo mismo en la izquierda que en la derecha o en el centro- por defender unos principios que sirvan de pretexto para ganarse sobre todo la prosperidad personal del que los defiende y de paso todo lo demás.
Hay excepciones en todas las familias políticas pero estos, casos raros por principio, "confirman la regla". El comportamiento de significadas figuras lo demuestra. Tomen nota: los aplausos, que en las Cortes y en otros escenarios del Poder se prodigan en favor del mandamás de turno y conmilitones adjuntos, no tiene otro objeto que el de asegurarse un puesto de relieve de la lista electoral de turno.. No voy a incurrir en citar ejemplos. Y conste que los afectados por la epidemia no suelen acertar en el diagnóstico.
En estas condiciones surge un tercero que sostiene: para arreglar el problema de Cataluña
hay que recurrir al diálogo. Las pruebas demuestran que el diálogo entre sordos es normal entre la especie humana y de esa sordera derivan las guerras. Para justificar tal disparate -la guerra- cada uno se sirve de las ideas que convienen al caso y su razón de existir: la defensa de la religión, la patria, la justicia social, el derecho a la vida, la perdurabilidad de un pueblo, el destino de un idioma... y ¿por qué no? : una vida mejor, la prosperidad del poderoso de turno.
¿Y la política? Se ruega una posible meditación sobre el tema. .
Hay excepciones en todas las familias políticas pero estos, casos raros por principio, "confirman la regla". El comportamiento de significadas figuras lo demuestra. Tomen nota: los aplausos, que en las Cortes y en otros escenarios del Poder se prodigan en favor del mandamás de turno y conmilitones adjuntos, no tiene otro objeto que el de asegurarse un puesto de relieve de la lista electoral de turno.. No voy a incurrir en citar ejemplos. Y conste que los afectados por la epidemia no suelen acertar en el diagnóstico.
En estas condiciones surge un tercero que sostiene: para arreglar el problema de Cataluña
hay que recurrir al diálogo. Las pruebas demuestran que el diálogo entre sordos es normal entre la especie humana y de esa sordera derivan las guerras. Para justificar tal disparate -la guerra- cada uno se sirve de las ideas que convienen al caso y su razón de existir: la defensa de la religión, la patria, la justicia social, el derecho a la vida, la perdurabilidad de un pueblo, el destino de un idioma... y ¿por qué no? : una vida mejor, la prosperidad del poderoso de turno.
¿Y la política? Se ruega una posible meditación sobre el tema. .
domingo, 16 de diciembre de 2018
PARA LOS CUATRO DÍAS QUE ME QUEDAN (56)
VIVAN LOS INCENDIOS.- Es mucho decir, pero la marca de tres largos millones de parados que detectan las estadísticas, en España, no convencen ni al más pintado entre los expertos. Es decir que al parecer, el paro estadístico no coincide con el verdadero. si bien está por demostrar que así sea.
Me vienen a la memoria los incendios forestales: no hay quien los domine. Todos los años arden los árboles de miles de hectáreas, en beneficio de las empresas dueñas de unas escuadras de aviones que se forran, un verano sí y otro también, vomitando agua desde el cielo para ver qué pasa. Hasta el más desnortado sabe que para evitar trabajo a los bomberos con alas, bastaría con llevar a cabo una buena limpieza de los bosques asilvestrados como nunca pudo soñarse.
Y yo me digo: ¿cómo es posible que teniendo tanto parado, no piensen con lógico y eficaz criterio que limpiar los montes es más eficaz que echarles agua a precio de oro?
No olvide, estimado lector, que la lógica escueta y constructiva no afecta a una gran mayoría de los políticos al uso que tan caros resultan al sufrido contribuyente español; quieren hacernos creer que vivimos en democracia.
¿No se les ve cómo además de tolerar el barullo en la vía pública, sin causa justificada y cagados de miedo a perder popularidad y voto, concluyen por llevarnos lentamente a la memocracia?
Me vienen a la memoria los incendios forestales: no hay quien los domine. Todos los años arden los árboles de miles de hectáreas, en beneficio de las empresas dueñas de unas escuadras de aviones que se forran, un verano sí y otro también, vomitando agua desde el cielo para ver qué pasa. Hasta el más desnortado sabe que para evitar trabajo a los bomberos con alas, bastaría con llevar a cabo una buena limpieza de los bosques asilvestrados como nunca pudo soñarse.
Y yo me digo: ¿cómo es posible que teniendo tanto parado, no piensen con lógico y eficaz criterio que limpiar los montes es más eficaz que echarles agua a precio de oro?
No olvide, estimado lector, que la lógica escueta y constructiva no afecta a una gran mayoría de los políticos al uso que tan caros resultan al sufrido contribuyente español; quieren hacernos creer que vivimos en democracia.
¿No se les ve cómo además de tolerar el barullo en la vía pública, sin causa justificada y cagados de miedo a perder popularidad y voto, concluyen por llevarnos lentamente a la memocracia?
sábado, 15 de diciembre de 2018
PARA LOS CUATRO DÍAS QUE ME QUEDAN (55)
EL HECHO CONSOLIDADO.- El género humano, complejo y propicio a defender sus derechos y a eludir sus obligaciones, termina por querer que su criterio se imponga a los demás. Los métodos y formas empleados a ese fin, tienen historia. Lo malo del caso, llega para el común de los mortales, cuando de la historia hacen doctrina y de la doctrina hacen dogma.
¿Acaso ahí se acaba todo?
¡Ni hablar! Ahí empieza el desvarío (la desigualdad de derechos y luego el delirio). En España, gran número de españoles quieren dejar de serlo, creyendo y haciendo creer a muchos que el secesionismo (creador de amigos, pero más de enemigos) es vía segura para alcanzar la felicidad, la salud, la gloria...
Al paso el tiempo, a medida que uno se convence de la fragilidad humana y de cómo la muerte nos hace iguales, empieza por admitir, de buen grado que en la vida no debe uno cavar diferencias.
Sería absurdo no pensar en la paradoja que supone mi prédica, si yo tratara de convencer a los lectores. Pero me da igual que hagan de su capa un sayo o la tiren a la basura. Yo busco mi paz; para cuatro días que me quedan, eso es todo. Mi verdad puede ser un error más; pero es mía.
No,busca prosélitos. No quiere guerras.
¿Acaso ahí se acaba todo?
¡Ni hablar! Ahí empieza el desvarío (la desigualdad de derechos y luego el delirio). En España, gran número de españoles quieren dejar de serlo, creyendo y haciendo creer a muchos que el secesionismo (creador de amigos, pero más de enemigos) es vía segura para alcanzar la felicidad, la salud, la gloria...
Al paso el tiempo, a medida que uno se convence de la fragilidad humana y de cómo la muerte nos hace iguales, empieza por admitir, de buen grado que en la vida no debe uno cavar diferencias.
Sería absurdo no pensar en la paradoja que supone mi prédica, si yo tratara de convencer a los lectores. Pero me da igual que hagan de su capa un sayo o la tiren a la basura. Yo busco mi paz; para cuatro días que me quedan, eso es todo. Mi verdad puede ser un error más; pero es mía.
No,busca prosélitos. No quiere guerras.
jueves, 13 de diciembre de 2018
PARA LOS CUATRO DÍAS QUE ME QUEDAN (54)
LA VIDA Y CÓMO SE CUENTA.- Seamos sinceros: la lucha desencadenada en Cataluña en nuestros días, es la misma -con otros flecos- que la puesta a punto sin remedio en 1936: querían su independencia unos, o seguir siendo una parte de España, otros.
Se partía de una teoría con base en una realidad; Cataluña era más rica desde años ha, y lo sería mucho más que los otros territorios peninsulares, si la gobernaran los nativos sin intromisiones de extraños.
En la guerra del 36 aludida, se pusieron de manifiesto, a la par que las ambiciones de unos y otros, un río revuelto de demandas, y la victoria se resolvió dejando huellas de frustración tanto entre sirios como troyanos. Frustración y miserias que al término de la contienda afectaron a todos. Mejor dicho, se padecieron por las mayorías -del color que fueran- en favor de unos pocos y en perjuicio de las masas en una larga posguerra. No se libró nadie, salvo estraperlistas de todos los colores.. Y no se resolvió nada.
La historia al fin, no modera las ambiciones. En 1978, aprobada la Constitución por una abrumadora mayoría, creímos que se había arreglado todo.¡Falsa esperanza!
Para arreglar la cosa hay que cambiar a fondo de políticos. Y eso lo logran pocos. Hablan mucho y no atinan al depositar la papeleta en la urna.
miércoles, 12 de diciembre de 2018
PARA LOS CUATRO DÍAS QUE ME QUEDAN (53)
YA ES HORA .-Cuando el partido que Gobierna se prepara para unas nuevas elecciones suele asesorarse con algún politólogo de fama y, a renglón seguido, nos anuncia una buena nueva. Por ejemplo que van a destinar dos mil millones de euros para mitigar el paro juvenil.¡Y usted que lo vea! El dinero de fácil anuncio suele estar muy escondido.
Si algo es difícil de conseguir en los días que corren es la "pasta" de los remedios, por la sencilla razón de que en la Europa unida la deuda de cada país asociado se mira con lupa hasta la letra pequeña.
En la España de hoy -que dicen esta gobernada por socialistas, que, ya se sabe, son españoles de casta como el toro del camino-, las cosas se complican. El secesionismo se enroca y, puestos a mear fuera del tiesto, pueden enredar la madeja y ponernos a gastar en pólvora lo que una mayoría no desea.
En el fondo, el problema de los españoles -que no de España- es que, conforme reza el refrán, no hay harina y la poca que nos queda siguen queriendo llevársela los de siempre. Una cosa es defender las autonomías que traten de repartir y equilibrar el poder de forma que llegue a toda España con equidad, y otra muy distinta que vivan a la moderna unos pocos con argumentos que dicen bendijo la historia.
Si el PP y el PSOE hubieran sentido el constitucionalismo dejando a un lado sus respectivas manías y pecaminosos intereses manejados por reconocidos sinvergüenzas, otro gallo cantaría.
Y si pasa lo peor, lo pagaremos todos, como ya ocurrió en el 36.
Si algo es difícil de conseguir en los días que corren es la "pasta" de los remedios, por la sencilla razón de que en la Europa unida la deuda de cada país asociado se mira con lupa hasta la letra pequeña.
En la España de hoy -que dicen esta gobernada por socialistas, que, ya se sabe, son españoles de casta como el toro del camino-, las cosas se complican. El secesionismo se enroca y, puestos a mear fuera del tiesto, pueden enredar la madeja y ponernos a gastar en pólvora lo que una mayoría no desea.
En el fondo, el problema de los españoles -que no de España- es que, conforme reza el refrán, no hay harina y la poca que nos queda siguen queriendo llevársela los de siempre. Una cosa es defender las autonomías que traten de repartir y equilibrar el poder de forma que llegue a toda España con equidad, y otra muy distinta que vivan a la moderna unos pocos con argumentos que dicen bendijo la historia.
Si el PP y el PSOE hubieran sentido el constitucionalismo dejando a un lado sus respectivas manías y pecaminosos intereses manejados por reconocidos sinvergüenzas, otro gallo cantaría.
Y si pasa lo peor, lo pagaremos todos, como ya ocurrió en el 36.
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