lunes, 17 de septiembre de 2018
ANSIA DE PODER
Les aseguro que no acierto a dar valía al título: el "ansia de poder". No refleja el abanico de posibilidades, de intentos, de simulaciones, de amistosos intereses, de traiciones, de abusos, de injusticias, de excesos, de concesiones, de mentiras, etc; es el abanico capaz de poner en juego una persona, cuando cree sentirse, de veras, llamada a destacar cómo político puntero; como jefe de la manada aunque se vea obligado a meterse de bruces en la basura.
El ansia de poder ciega al protagonista de turno y cuando, por su descuido, queda al descubierto alguno de sus excesos, cuando demuestra a los cuatro vientos su escasa autenticidad, su poca valía como líder, no le queda a su cuadrilla otro remedio que cerrar filas. Ha sido tanta la inversión, tantos los intereses opuestos en juego, que no cabe iniciar una retirada a tiempo.
¿Lo sucedido es grave? Pues vamos a quitarle importancia. ¿No podemos dar marcha atrás? Entonces, empuja.¡En esas estamos!
Todos se preguntan:¿Hubo, plagio? Respuesta : NO. Y no, quiere decir NO. Pero sí: hubo un pequeño porcentaje de plagio: la puntita nada más que soy doncella. Como es sabido desde años
atrás, la dosis,, si es pequeña, puede liberarte del entierro. ¡Y qué cara ponían los llamados a la ceremonia! ¡Qué vergüenza resucitar a un muerto que para siempre llevará a la vista el tatuaje del pecado!
Aunque, dicho sea de paso, al aludido le da igual. Su lucha, triunfante, no es de este mundo. Suelen pagar las culpas sus descendientes.
Entonces empuja
¿¿¡¿¿¿¿¿¿nOOUEDEMDARMARCHANATRÑAS
sábado, 15 de septiembre de 2018
Y TODO SIGUE IGUAL
No lo entiendo. Millones de personas sufren en nuestro entorno y están condenadas sin remedio a no salir de su pobreza. Esto lo saben los políticos. Su razón de ser -la de los políticos- está ligada a constantes y solemnes promesas cargadas de soluciones en beneficio de los más necesitados.
A medida que las gentes terminan por comprender que el dinero es un elemento básico para el remedio de desgracias y la conquista del bienestar propio y ajeno, surgen los políticos para que el reparto sea justo. Estos se anuncian como celosos y providenciales gestores para controlar los manantiales monetarios y llevarlos por el cauce de la justicia social.
Frente a otras actividades, los políticos deben mostrarse eficientes desde el púlpito de la honradez y por medio de soluciones tan justas como impecables, sin apropiarse de aquello que tocan o manejan porque no es suyo; y jerarquizando el orden a seguir para atender prioritariamente lo que más y mejor contribuya al bienestar de la mayoría necesitada. Por ejemplo manteniendo viva y pujante una auténtica y buena escuela, sin olvidar el norte marcado por el decálogo.
No tomen a España como ejemplo donde, puestos a desgraciar a la marrana antes de llevarla al matadero, se apropian los líderes de conocimientos -títulos y diplomas- por la vía de la falsificación y la mentira como máximo esfuerzo.
Esto se llama corrupción, basura, mierda...
Henos aquí, sin remedio. Se ha descubierto el pastel y... ¡todo sigue igual!
¡Eso sí! Echan la culpa a los muertos. Es para comer cerillas, que decían antiguos fumadores.
A medida que las gentes terminan por comprender que el dinero es un elemento básico para el remedio de desgracias y la conquista del bienestar propio y ajeno, surgen los políticos para que el reparto sea justo. Estos se anuncian como celosos y providenciales gestores para controlar los manantiales monetarios y llevarlos por el cauce de la justicia social.
Frente a otras actividades, los políticos deben mostrarse eficientes desde el púlpito de la honradez y por medio de soluciones tan justas como impecables, sin apropiarse de aquello que tocan o manejan porque no es suyo; y jerarquizando el orden a seguir para atender prioritariamente lo que más y mejor contribuya al bienestar de la mayoría necesitada. Por ejemplo manteniendo viva y pujante una auténtica y buena escuela, sin olvidar el norte marcado por el decálogo.
No tomen a España como ejemplo donde, puestos a desgraciar a la marrana antes de llevarla al matadero, se apropian los líderes de conocimientos -títulos y diplomas- por la vía de la falsificación y la mentira como máximo esfuerzo.
Esto se llama corrupción, basura, mierda...
Henos aquí, sin remedio. Se ha descubierto el pastel y... ¡todo sigue igual!
¡Eso sí! Echan la culpa a los muertos. Es para comer cerillas, que decían antiguos fumadores.
viernes, 14 de septiembre de 2018
LAS MINORÍAS NO PUEDEN GOBERNAR
El caso, por imposible, solo se puede dar en países divididos y en crisis. Un partido derrotado en unas elecciones no puede ejercer el poder, porque le faltan votos para poner en circulación el contenido de su programa.
Claro está: la imposibilidad no se pone de manifiesto de una tacada, pero tampoco se puede alargar en demasía: los tropiezos menudearán, al paso del tiempo, con más intensidad, más contradicciones, más decisiones absurdas, más desdecirse, más soledad.
Es difícil predecir, pero circunstancias como las que está sufriendo España, dejan malos recuerdos, dividen a la opinión y, como consecuencia, hacen que el voto futuro se desplace desde el centro a los extremos.
Esto que digo no coincide con las previsiones de los sondeos electorales, pero cuando los extremismos salen a la calle no tardan en influir en los resultados electorales.
Si examinan esta realidad no cabe olvidarse del factor miedo. Miedo al éxito del populismo de izquierdas, o del totalitarismo de las derechas. En ambos casos el dinamismo del pueblo, la iniciativa privada, decae. Si lo privado no funciona, disminuye la recaudación tributaria. Y si no hay cecina todo se vuelve mohina.
¿Por qué en España es tan persistente el índice del paro? Porque el inversor no se fía; no está para hacer con el dinero juegos malabares organizados desde la inseguridad política.
¡Veremos si el andamiaje aguanta!
Claro está: la imposibilidad no se pone de manifiesto de una tacada, pero tampoco se puede alargar en demasía: los tropiezos menudearán, al paso del tiempo, con más intensidad, más contradicciones, más decisiones absurdas, más desdecirse, más soledad.
Es difícil predecir, pero circunstancias como las que está sufriendo España, dejan malos recuerdos, dividen a la opinión y, como consecuencia, hacen que el voto futuro se desplace desde el centro a los extremos.
Esto que digo no coincide con las previsiones de los sondeos electorales, pero cuando los extremismos salen a la calle no tardan en influir en los resultados electorales.
Si examinan esta realidad no cabe olvidarse del factor miedo. Miedo al éxito del populismo de izquierdas, o del totalitarismo de las derechas. En ambos casos el dinamismo del pueblo, la iniciativa privada, decae. Si lo privado no funciona, disminuye la recaudación tributaria. Y si no hay cecina todo se vuelve mohina.
¿Por qué en España es tan persistente el índice del paro? Porque el inversor no se fía; no está para hacer con el dinero juegos malabares organizados desde la inseguridad política.
¡Veremos si el andamiaje aguanta!
jueves, 13 de septiembre de 2018
DEMOCRACIA Y ARREPENTIMIENTO
Un demócrata, por principio, ha de asumir y actuar con nobleza y lealtad incluso cuando se
enfrenta a sus adversarios. En los debates democráticos está admitida la oposición, pero siempre que sea ejercida con lealtad. No se admite la trampa ni el juego sucio. Y sin embargo... está a la vista que la limpieza es el argumento del tonto; y la cacareada lealtad, el papel higiénico que se inventó, para quitarse la mierda de encima, dicho sea sin remilgos.
El caso es que cuando a un político le ofrecen un regalo, un viaje gratuito, una distinción, hasta un aplauso, hay que mirar si el donante está comprando una influencia, pagando un favor o pidiendo un voto. Lo cual no impide la excepción que confirma la regla.
A mí -un fracasado de la política, lo confieso- me sonroja el aplauso automático que Diputados y Senadores prestan a sus líderes al acabar éstos una intervención oral. ¿Acaso no es su oficio? ¿Aplaudiría usted a un albañil cada vez que pone un ladrillo? ¿Que buscan con tan cantarina ovación?
¿Obran interesadamente los que aceptan un diploma que garantiza un cierto nivel de formación y de conocimientos, sin superar las pruebas exigidas en cada caso?
Siendo que sí, que la falsedad les favorece, por qué no se arrepienten y, muy al contrario, se prestan a defender su inocencia a pantalón quitado.
¿Dónde está la lealtad democrática que se merece la ciudadanía?
¡Ya me dirán!
enfrenta a sus adversarios. En los debates democráticos está admitida la oposición, pero siempre que sea ejercida con lealtad. No se admite la trampa ni el juego sucio. Y sin embargo... está a la vista que la limpieza es el argumento del tonto; y la cacareada lealtad, el papel higiénico que se inventó, para quitarse la mierda de encima, dicho sea sin remilgos.
El caso es que cuando a un político le ofrecen un regalo, un viaje gratuito, una distinción, hasta un aplauso, hay que mirar si el donante está comprando una influencia, pagando un favor o pidiendo un voto. Lo cual no impide la excepción que confirma la regla.
A mí -un fracasado de la política, lo confieso- me sonroja el aplauso automático que Diputados y Senadores prestan a sus líderes al acabar éstos una intervención oral. ¿Acaso no es su oficio? ¿Aplaudiría usted a un albañil cada vez que pone un ladrillo? ¿Que buscan con tan cantarina ovación?
¿Obran interesadamente los que aceptan un diploma que garantiza un cierto nivel de formación y de conocimientos, sin superar las pruebas exigidas en cada caso?
Siendo que sí, que la falsedad les favorece, por qué no se arrepienten y, muy al contrario, se prestan a defender su inocencia a pantalón quitado.
¿Dónde está la lealtad democrática que se merece la ciudadanía?
¡Ya me dirán!
miércoles, 12 de septiembre de 2018
¿VAMOS A CUENTAS?
Hay dos Españas: la mangante y la cumplidora. La primera nace, crece, trepa y atrapa -todo a,la vez- y la segunda suda para comer, vestir y pagarse unas vacaciones de tres al cuarto: una quincena para alejarse del ruido, del magreo multitudinario, del botellón, de los cuernos y de lo fuegos artificiales que conducen al hartazgo y sólo sirven para satisfacer mínimas exigencias,
¿Eso es todo?. Pues no. Están ahí, los españoles que no quieren serlo, cosa razonable si estuvieran mal dotados; al contrario del personaje de la, fábula- un sabio que "sólo se sustentaba de unas hierbas que cogía"-, estos "no españoles" disfrutan en zonas enriquecidas gracias al mal valorado sacrificio de "españolitos que nacen" para emigrar. "Españolitos" que, aun siendo pobres, pagaban puntualmente la alcabala y rara vez se les complacía, porque era necesario tenerlos listos ante la llamada a filas para hacer puntualmente la guerra de turno.
¡Qué poco amigo de las cuentas claras resultan ser los "no españoles"! ¿Por qué? Muy sencillo: en ese repaso histórico contable hay que incluir dos partidas: la de los mermados salarios con los que satisfacían las jornadas inacabables prestadas por los pobres españoles llegados de provincias también pobres, y los aranceles impuestos a las importaciones de tejidos y novedades llegados de otros países para que los industriosos catalanes tuvieran aseguradas sus ventas y sus beneficios en la "puteada" España.
¿Vamos a cuentas?
Ni siquiera se aclaran las aún pendientes referidas al tres por ciento.
¿Acaso quiero condenar a todos los catalanes? No. ¡Dios me libre! Los hay decentes y cumplidores en gran número lo que no impide la existencia de la mangancia.
¡Todo por la patria!
¿Eso es todo?. Pues no. Están ahí, los españoles que no quieren serlo, cosa razonable si estuvieran mal dotados; al contrario del personaje de la, fábula- un sabio que "sólo se sustentaba de unas hierbas que cogía"-, estos "no españoles" disfrutan en zonas enriquecidas gracias al mal valorado sacrificio de "españolitos que nacen" para emigrar. "Españolitos" que, aun siendo pobres, pagaban puntualmente la alcabala y rara vez se les complacía, porque era necesario tenerlos listos ante la llamada a filas para hacer puntualmente la guerra de turno.
¡Qué poco amigo de las cuentas claras resultan ser los "no españoles"! ¿Por qué? Muy sencillo: en ese repaso histórico contable hay que incluir dos partidas: la de los mermados salarios con los que satisfacían las jornadas inacabables prestadas por los pobres españoles llegados de provincias también pobres, y los aranceles impuestos a las importaciones de tejidos y novedades llegados de otros países para que los industriosos catalanes tuvieran aseguradas sus ventas y sus beneficios en la "puteada" España.
¿Vamos a cuentas?
Ni siquiera se aclaran las aún pendientes referidas al tres por ciento.
¿Acaso quiero condenar a todos los catalanes? No. ¡Dios me libre! Los hay decentes y cumplidores en gran número lo que no impide la existencia de la mangancia.
¡Todo por la patria!
martes, 11 de septiembre de 2018
LA ORIENTACIÓN DEL VOTO EN ESPAÑA
En España la orientación del voto se caracteriza por un cierto desfase, si se compara con lo detectada en otros países europeos. La guerra llamada de la Convención la declaró España cuando fue ejecutado en Francia Luis XVI a finales del siglo XVIII. Pero se habla muy poco de cómo, al mismo tiempo, en la frontera pirenaica se montó una barrera intelectual y física para impedir que la muchedumbre hispana se viera contaminada por el liberalismo francés a través de libros portadores de novedades revolucionarias.
Es posible que el retraso ideológico estuviese relacionado con sucesos acaecidos en siglos anteriores y buena prueba de ello puede ser que, por esas fechas, seguía funcionando la Santa Inquisición; un testimonio vivo del desfase citado.
El caso es que el retraso dejó sus huellas y las guerras civiles del XIX y del XX, estuvieron profundamente afectadas por este desfase ideológico muy relacionado con la "santa ignorancia" de una gran parte de españoles de ambos bandos: el católico y el agnóstico.
¿Hemos evolucionado respecto a esos tiempos pasados? La respuesta: es a medias; pero ¡a qué precio! Es curioso advertir que la última guerra civil, apenas si pudieron expresarse miles de intelectuales. Tuvieron que callarse la mayoría para poder vivir sin graves contratiempos.
Y el retraso ideológico sigue dominándonos. No tiene los ribetes de épocas pasadas. Pero se nota. ¿Prueba? El PSOE, internacional en el siglo XIX, pierde el tipo buscando alianzas con los nacionalistas de la misma época. Y el PP del siglo XX sigue haciendo el mismo juego con concesiones inauditas a los citados localistas (entre ellas la enseñanza) cuando la globalización exige unirse para prosperar.
Las elecciones próximas ¿estarán a la altura de los tiempos?
Me temo que no.
Es posible que el retraso ideológico estuviese relacionado con sucesos acaecidos en siglos anteriores y buena prueba de ello puede ser que, por esas fechas, seguía funcionando la Santa Inquisición; un testimonio vivo del desfase citado.
El caso es que el retraso dejó sus huellas y las guerras civiles del XIX y del XX, estuvieron profundamente afectadas por este desfase ideológico muy relacionado con la "santa ignorancia" de una gran parte de españoles de ambos bandos: el católico y el agnóstico.
¿Hemos evolucionado respecto a esos tiempos pasados? La respuesta: es a medias; pero ¡a qué precio! Es curioso advertir que la última guerra civil, apenas si pudieron expresarse miles de intelectuales. Tuvieron que callarse la mayoría para poder vivir sin graves contratiempos.
Y el retraso ideológico sigue dominándonos. No tiene los ribetes de épocas pasadas. Pero se nota. ¿Prueba? El PSOE, internacional en el siglo XIX, pierde el tipo buscando alianzas con los nacionalistas de la misma época. Y el PP del siglo XX sigue haciendo el mismo juego con concesiones inauditas a los citados localistas (entre ellas la enseñanza) cuando la globalización exige unirse para prosperar.
Las elecciones próximas ¿estarán a la altura de los tiempos?
Me temo que no.
lunes, 10 de septiembre de 2018
PARECE SER QUE...
Vamos a concretar la realidad europea sin pasar la línea del "parece ser". Con esto quiero dar a entender que nada hay definitivo y sí unas buenas dosis de hechos posibles.
Las elecciones suecas, según la información que va llegando, constata una pérdida de poder de los social-demócratas, un aumento generoso y expresivo de los votos centro-derechistas y la existencia de una tercera fuerza que puede ser decisiva. Por tanto, parece posible que este tercer poder incline la tendencia europeista dentro de Suecia, en uno u otro sentido: más Europa y menos patria o al revés.
Algo parecido sucede en otras naciones de la UE y puede decirse que el cambio ultra-derechista responde a una manifiesta reacción contra las crecientes oleadas migratorias que vienen -según criterio cada día más ceñido- invadiendo, sobre todo, la Europa adelantada y próspera.
¿Se pueden desarrollar en España criterios parecidos capaces de originar un cambio de valores socio políticos?
España es muy desigual y es difícil hacer pronósticos, sobre todo cuando los electores, en gran número, siguen amarrados por viejos problemas que inducen a estancarnos en casos que para otros pueblos ya está superados.
Yo creo que en España, por la necedad de gran número de malos políticos que desplazaron a los buenos y empobrecieron al País, está anclada en el siglo XX y muy lejos del XXI.
Miren el desarrollo de la enseñanza española en sus distintos grados. No me negarán que están llenando España de personajes titulados que se resignan a percibir bajos salarios en oficios muy dignos pero impropios. Y si no, tienen que emigrar.
Parece ser que... no tenemos arreglo.
Las elecciones suecas, según la información que va llegando, constata una pérdida de poder de los social-demócratas, un aumento generoso y expresivo de los votos centro-derechistas y la existencia de una tercera fuerza que puede ser decisiva. Por tanto, parece posible que este tercer poder incline la tendencia europeista dentro de Suecia, en uno u otro sentido: más Europa y menos patria o al revés.
Algo parecido sucede en otras naciones de la UE y puede decirse que el cambio ultra-derechista responde a una manifiesta reacción contra las crecientes oleadas migratorias que vienen -según criterio cada día más ceñido- invadiendo, sobre todo, la Europa adelantada y próspera.
¿Se pueden desarrollar en España criterios parecidos capaces de originar un cambio de valores socio políticos?
España es muy desigual y es difícil hacer pronósticos, sobre todo cuando los electores, en gran número, siguen amarrados por viejos problemas que inducen a estancarnos en casos que para otros pueblos ya está superados.
Yo creo que en España, por la necedad de gran número de malos políticos que desplazaron a los buenos y empobrecieron al País, está anclada en el siglo XX y muy lejos del XXI.
Miren el desarrollo de la enseñanza española en sus distintos grados. No me negarán que están llenando España de personajes titulados que se resignan a percibir bajos salarios en oficios muy dignos pero impropios. Y si no, tienen que emigrar.
Parece ser que... no tenemos arreglo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)