Quiero -antes de nada- dejar claramente expuesto qué se entiende por "una derecha competente". El ser "competente" no depende ni lo otorgan los títulos, sino al revés. El competente tiene derecho y se merece el título, aunque, nadie se lo haya otorgado por, haber demostrado en la práctica diaria su competencia.
El político competente es aquel que demuestra tener capacidad para identificar los problemas que afectan de veras a la sociedad gobernada, para priorizar su solución si procede y para resolverlo con equidad, que es tanto como sin crear injusticias.
Cuando un político no tiene esa capacidad para identificar los problemas más graves, para abordar su solución y para no crear injusticias, es un incompetente; tanto como para ponerlo a lancear molinos de viento. ¡Y además, cobran los tales incompetentes por lo mal que lo hacen, como si eso no fuera corrupción!
Por ejemplo, crearse problemas y dar lanzadas a un muerto, -por muy insigne que fuere, -cuando nos falta tiempo y dineros para solventar asuntos más graves y urgentes, es una prueba de incompetencia hasta bordear el absurdo.
¿Y en qué le afecta a la derecha esa incompetencia de la izquierda?
Respondo: ¿Y usted me lo pregunta? ¿O no se quiere dar cuenta de que si gobierna la izquierda es por lo mal que lo hicieron los "incompetentes" de la derecha?
Veo un problema grave -como tantos otros tan olvidados- el de la escuela, en manos de todos menos de la derecha: ¿Quién se lo ha regalado a la izquierda y de paso al secesionismo rampante?
(Continuará)
viernes, 24 de agosto de 2018
jueves, 23 de agosto de 2018
LUCHA ENTRE PODEMOS Y QUEREMOS
Es indudable que el factor sentimental influye poderosamente (da poder) a los dirigentes de los más diversos partidos políticos. La evocación de sucesos acaecidos en España en los años treinta del pasado siglo, es conmovedora. No tomo partido; como siempre, procuro constatar los hechos. Hechos movidos por unos para lamentar injusticias promovidas de una parte (que las hubo); injusticias que provocan la reacción de la secta opuesta (que no era manca).
A las mismas acciones, parecidos efectos, con una diferencia: esta vez los españoles van chocar sin curas por medio, porque ya no quedan. Ya lo estamos viendo, la pelea va a estar muy influida por el fenómeno migratorio que incluye devociones no cristianas.
¿Quién nos invade? Los descendientes de familias numerosas. ¿Quiénes son los invadidos? Las sociedades incómodas con los preservativos que no obstante los devoran con furor.
¿Es o no es así?
Claro, al final pueden los más débiles hasta que se inventó la bomba atómica, con la que poner puertas al campo. ¿Pueden? Digo mal. Es, quieren.
No nos engañemos. España vive al pairo de los países dominantes del parque atómico, enchiquerados por el condón. No le van a permitir el cambio de bando. Se impondrán las medidas exterminadoras de las masas. Las minorías cultas así lo quieren.
Así se perdió Roma.
A las mismas acciones, parecidos efectos, con una diferencia: esta vez los españoles van chocar sin curas por medio, porque ya no quedan. Ya lo estamos viendo, la pelea va a estar muy influida por el fenómeno migratorio que incluye devociones no cristianas.
¿Quién nos invade? Los descendientes de familias numerosas. ¿Quiénes son los invadidos? Las sociedades incómodas con los preservativos que no obstante los devoran con furor.
¿Es o no es así?
Claro, al final pueden los más débiles hasta que se inventó la bomba atómica, con la que poner puertas al campo. ¿Pueden? Digo mal. Es, quieren.
No nos engañemos. España vive al pairo de los países dominantes del parque atómico, enchiquerados por el condón. No le van a permitir el cambio de bando. Se impondrán las medidas exterminadoras de las masas. Las minorías cultas así lo quieren.
Así se perdió Roma.
miércoles, 22 de agosto de 2018
PERO TÚ ¿A QUIÉN VOTAS?
A mi, que soy un viejo, me enseñaron que las derechas iban a misa y los de izquierdas, ni por el forro. En la escuela se impartía doctrina a las derechas con un librito llamado el "Astete". Un amigo dijo -lo sabía de oídas- que en las escuelas ateas (de izquierdas), enseñaban lo contrario con el "Destete".
Cuando llegó la guerra del 36, esa sencilla distinción, ir o no a misa, para ser de derechas o izquierdas, se complicó. Me aleccionaron para que distinguiera que la fe religiosa no impedía ser de izquierdas y que todo buen cristiano -siempre que no rompiera con los dogmas católicos- debería inclinarse por la tendencia izquierdista. Así se popularizó la doctrina social de la Iglesia que según mi padre -que olía los cambios a distancia- al materializar las ansias triunfantes del más allá, propias del pobre y compañeros mártires, todo se iría al carajo (así lo dijo, así lo copio). Lo peor es que tampoco se han resuelto las diferencias sociales y aquí anda la humanidad hambrienta, migrando como manada de búfalos en busca de pienso y de agua con una dosis inevitables de justicia social.
¿Y quién es en nuestros días de derechas o de izquierdas? Aquí todo el mundo tiende a globalizarse y la doctrina social consiste, no en "creer lo que no vimos", sino -como se dejó expuesto por D. Miguel de Unamuno, en "crear lo que no vemos". Los primeros nutren a las "derechas" que van para pobres, y los segundos a las "izquierdas" avanzadas que van para ricos.
Es para caer de culo de puro asombro.
¡Ojalá me equivoque!
Cuando llegó la guerra del 36, esa sencilla distinción, ir o no a misa, para ser de derechas o izquierdas, se complicó. Me aleccionaron para que distinguiera que la fe religiosa no impedía ser de izquierdas y que todo buen cristiano -siempre que no rompiera con los dogmas católicos- debería inclinarse por la tendencia izquierdista. Así se popularizó la doctrina social de la Iglesia que según mi padre -que olía los cambios a distancia- al materializar las ansias triunfantes del más allá, propias del pobre y compañeros mártires, todo se iría al carajo (así lo dijo, así lo copio). Lo peor es que tampoco se han resuelto las diferencias sociales y aquí anda la humanidad hambrienta, migrando como manada de búfalos en busca de pienso y de agua con una dosis inevitables de justicia social.
¿Y quién es en nuestros días de derechas o de izquierdas? Aquí todo el mundo tiende a globalizarse y la doctrina social consiste, no en "creer lo que no vimos", sino -como se dejó expuesto por D. Miguel de Unamuno, en "crear lo que no vemos". Los primeros nutren a las "derechas" que van para pobres, y los segundos a las "izquierdas" avanzadas que van para ricos.
Es para caer de culo de puro asombro.
¡Ojalá me equivoque!
martes, 21 de agosto de 2018
SE ACABA EL VERANO
En los años de posguerra, se alzaban en España tres banderas que hermanaban a muchos, a millones de personas, por encima de creencias y esperanzas: la banderas del hambre, de la tuberculosis y de la inflación muy relacionada, esta última, con el estraperlo.
El hambre generalizada se combatía con sucedáneos: el café fue sustituido por cebada al tueste, el caldo de carne por pastillas (pura química) y las proteínas por carnes picadas de ignorados orígenes y embutidas en inconfesables pellejos.
Los sanatorios antituberculosos se pusieron al día. Hasta Camilo José de Cela, joven literato, de buena familia, excombatiente y bien relacionado, pasó por uno de estos centros que le dio por novelar bajo el título "Pabellón de reposo"; suceso hoy ignorado pero curioso y estimulante.
Y la inflación, novedoso y muy divulgado vocablo, que el vulgo asumió de inmediato, cuando alcanzó a comprender su significado: era un fenómeno desgraciado sufrido por una mayoría, en virtud del cual los sueldos subían por la escalera y los precios por el ascensor.
Así estábamos, y a no sé qué, compositor le dió por popularizar aquella canción, "España no hay más que una" que sirvió de pretexto: "¿Sólo una?" "Si fueran dos, todos iríamos a la otra".
Hoy nos bendicen con, al menos, tres plagas: el paro de una mayoría que trabaja (paradoja) para vivir con salarios hambre; la esclavitud globalizada que se cultiva bajo paños calientes y se cosecha con muertes violentas, con puñaladas y atentados traperos puestos al día por naciones que se consideran civilizadas; y las grandes migraciones que algunos países cultivan para ganar electores.
En suma, se acaba el verano y, en medio del cambio, algo sigue igual.
En la España de la posguerra, algunos vivían muy bien. Como en la España, de la Ego-cracia.
El hambre generalizada se combatía con sucedáneos: el café fue sustituido por cebada al tueste, el caldo de carne por pastillas (pura química) y las proteínas por carnes picadas de ignorados orígenes y embutidas en inconfesables pellejos.
Los sanatorios antituberculosos se pusieron al día. Hasta Camilo José de Cela, joven literato, de buena familia, excombatiente y bien relacionado, pasó por uno de estos centros que le dio por novelar bajo el título "Pabellón de reposo"; suceso hoy ignorado pero curioso y estimulante.
Y la inflación, novedoso y muy divulgado vocablo, que el vulgo asumió de inmediato, cuando alcanzó a comprender su significado: era un fenómeno desgraciado sufrido por una mayoría, en virtud del cual los sueldos subían por la escalera y los precios por el ascensor.
Así estábamos, y a no sé qué, compositor le dió por popularizar aquella canción, "España no hay más que una" que sirvió de pretexto: "¿Sólo una?" "Si fueran dos, todos iríamos a la otra".
Hoy nos bendicen con, al menos, tres plagas: el paro de una mayoría que trabaja (paradoja) para vivir con salarios hambre; la esclavitud globalizada que se cultiva bajo paños calientes y se cosecha con muertes violentas, con puñaladas y atentados traperos puestos al día por naciones que se consideran civilizadas; y las grandes migraciones que algunos países cultivan para ganar electores.
En suma, se acaba el verano y, en medio del cambio, algo sigue igual.
En la España de la posguerra, algunos vivían muy bien. Como en la España, de la Ego-cracia.
lunes, 20 de agosto de 2018
SIMPLISMO POLÍTICO
Puede parecer que la política, expuesta por los doctrinarios de costumbre es la auténtica a fuerza de ser simplista. Por ejemplo, : todos tenemos derecho a servirnos de la libertad de expresión. En el ejercicio de ese derecho, no podemos insultar a troche y moche, impunemente, a cualquier respetable personaje . No es tan sencillo como parece, pero en algunos medios de expresión esta impunidad prospera y el derecho al respeto mutuo se pisotea con cinismo incontrolado.
No quiero animar, al decir esto, mis preocupaciones gratuitas pero, si se abusa del sistema - algo no va bien y en esa marcha a trompicones alguien termina por pagar los porrazos. Ese libertinaje de expresión, no es un puro ejercicio discursivo. Es un toque de atención precursor de violencias físicas.
Pues bien algunos -demasiados- políticos, nos quieren confundir y pretenden que veamos democracia, en donde solo hay injurias y desprecios.
Nada más noble en apariencia que el diálogo para resolver diferencias y acortar distancias. Y no siempre es así. Existe el diálogo de sordos y es del todo inútil hacernos creer que por esa vía se resuelve la sordera. No caigamos en el simplismo de la solución pactada con un bla-bla cargado de odio, de humo y de egocracia.
Es decir los "listos" mejor dotados que los "tontos" defienden sus ambiciones en oleadas dialécticas y sin ruidos violentos, pero cuando se rompe la cresta de la ola, cuando los "listos" ponen todo su potencial en marcha para triunfar, hace falta mucho talento para que la respuesta de los "tontos" no haga sangre.
Las mentiras, apoyadas en un simplismo inteligente, ganan o provocan soluciones violentas y por tardías injustas.
Lo único que está claro en este oleaje a la catalana es quiénes son los "tontos".
No quiero animar, al decir esto, mis preocupaciones gratuitas pero, si se abusa del sistema - algo no va bien y en esa marcha a trompicones alguien termina por pagar los porrazos. Ese libertinaje de expresión, no es un puro ejercicio discursivo. Es un toque de atención precursor de violencias físicas.
Pues bien algunos -demasiados- políticos, nos quieren confundir y pretenden que veamos democracia, en donde solo hay injurias y desprecios.
Nada más noble en apariencia que el diálogo para resolver diferencias y acortar distancias. Y no siempre es así. Existe el diálogo de sordos y es del todo inútil hacernos creer que por esa vía se resuelve la sordera. No caigamos en el simplismo de la solución pactada con un bla-bla cargado de odio, de humo y de egocracia.
Es decir los "listos" mejor dotados que los "tontos" defienden sus ambiciones en oleadas dialécticas y sin ruidos violentos, pero cuando se rompe la cresta de la ola, cuando los "listos" ponen todo su potencial en marcha para triunfar, hace falta mucho talento para que la respuesta de los "tontos" no haga sangre.
Las mentiras, apoyadas en un simplismo inteligente, ganan o provocan soluciones violentas y por tardías injustas.
Lo único que está claro en este oleaje a la catalana es quiénes son los "tontos".
sábado, 18 de agosto de 2018
EL MENOSPRECIO DE UN SÍMBOLO
Tiempos ha, un Presidente del Gobierno de España permaneció sentado al paso, en un desfile, de la bandera de los EE.UU. de Norteamérica. La representación jerárquica del símbolo menospreciado tomó nota: la venganza es un plato que se sirve frío. Y así fue: el meritado jerarca español no hizo carrera con la primera potencia del orbe; terminó, el aludido, venerando a la tropa dominante en un país empobrecido por quienes decían salvarlo.
En los días que transcurren, prueba para saber si España existe, en una región que se siente fuerte, rica y poderosa, han soportado los españoles la falta de delicadeza más grosera que se puede dedicar al Jefe de un Estado: rechazarlo asomándo su efigie boca abajo en la balconada de un céntrico edifico de Barcelona.
Ni apruebo, ni condeno: constato un hecho. Y me da vergüenza que un país como España no reaccione ante tantas evidencias de pobreza intelectual.
Para empezar no entiendo, ni entenderé, que desde un poder equilibrado, no empecemos por rendir cuentas, entre españoles, para saber si el resto de España debe algo a Cataluña, o al revés, Cataluña debe algo al resto de España. ¿Es posible? ¿tiene alguna finalidad práctica este rendimiento de cuentas? Claro que sí: divulgar hechos históricos que la gente ignora, con el fin de hacer justicia que, por las vías actuales, no nos llevará a buen puerto..
Ese es el principio básico de todo entendimiento, sobre todo para no caer en vulgaridades propias de gentes incultas, que separan y nunca unen: hacer justicia
¿Que estoy equivocado? No será la primera vez. Pero si así está la escuela, así son los resultados.
En los días que transcurren, prueba para saber si España existe, en una región que se siente fuerte, rica y poderosa, han soportado los españoles la falta de delicadeza más grosera que se puede dedicar al Jefe de un Estado: rechazarlo asomándo su efigie boca abajo en la balconada de un céntrico edifico de Barcelona.
Ni apruebo, ni condeno: constato un hecho. Y me da vergüenza que un país como España no reaccione ante tantas evidencias de pobreza intelectual.
Para empezar no entiendo, ni entenderé, que desde un poder equilibrado, no empecemos por rendir cuentas, entre españoles, para saber si el resto de España debe algo a Cataluña, o al revés, Cataluña debe algo al resto de España. ¿Es posible? ¿tiene alguna finalidad práctica este rendimiento de cuentas? Claro que sí: divulgar hechos históricos que la gente ignora, con el fin de hacer justicia que, por las vías actuales, no nos llevará a buen puerto..
Ese es el principio básico de todo entendimiento, sobre todo para no caer en vulgaridades propias de gentes incultas, que separan y nunca unen: hacer justicia
¿Que estoy equivocado? No será la primera vez. Pero si así está la escuela, así son los resultados.
viernes, 17 de agosto de 2018
¿CONTRAPARTIDA? EL PROGRESO
Si desde niños supiéramos adivinar las sorpresas que nos tiene reservadas el destino, muchos darían paso a la marcha atrás. ¿Acaso el progreso no está muy unido a sorpresas no deseadas?
Hagamos la pregunta desde otro punto de vista: ¿Por qué se construyó el viaducto de Génova sin que se hicieran reparos a los peligros que encerraba? ¿Qué vejez les espera a otras obras parecidas?
Hace ya bastantes años viví, encajonado en un avión de pasajeros, el descenso para tomar tierra en el aeropuerto de Bilbao con vientos que reviraban el destino del más precavido viajero. Pasado el susto, me dí de baja como pasajero aéreo. Morir sin darse uno cuenta puede ser tolerable; tomar conciencia de que solo te quedan minutos para caer y cascarla, es otra cosa.
Todo es consecuencia del éxito logrado por la ley del mínimo esfuerzo: en vez de dar una vuelta que supone un rodeo, vamos a pasar por encima que es más corto. La felicidad está por eso unida a la comodidad. Tener el baño en casa, no es lo mismo que ir al río a despiojarse. Y aunque parezca mentira, esta es la salsa de la política; o salsa de la que gozan muchos políticos. "Queremos una vivienda digna a la que, como todos tenemos derecho" y se fueron a vivir a un chalet hipotecado por 600.000 mil euros. "Peccata minuta".
Y en ese terreno -el de la felicidad lograda con el mínimo esfuerzo- siempre lo bueno tiene padres conocidos y lo malo se lo cargan al enemigo. Por ejemplo, unos pocos políticos, mandados por un inútil, nos llevaron a la ruina hace unos diez años porque se le hundieron los puentes; y ahora, los mismos y con los mismos collares, creyentes en la bondad del mínimo esfuerzo, se presentan como salvadores con cara inocente, pero dura, a llevarnos por encima del viaducto que han inventado hace unas semanas: cargar de impuestos a los ricos para que lo paguen los pobres sin darse cuenta.
El mínimo esfuerzo no hace milagros.
Hagamos la pregunta desde otro punto de vista: ¿Por qué se construyó el viaducto de Génova sin que se hicieran reparos a los peligros que encerraba? ¿Qué vejez les espera a otras obras parecidas?
Hace ya bastantes años viví, encajonado en un avión de pasajeros, el descenso para tomar tierra en el aeropuerto de Bilbao con vientos que reviraban el destino del más precavido viajero. Pasado el susto, me dí de baja como pasajero aéreo. Morir sin darse uno cuenta puede ser tolerable; tomar conciencia de que solo te quedan minutos para caer y cascarla, es otra cosa.
Todo es consecuencia del éxito logrado por la ley del mínimo esfuerzo: en vez de dar una vuelta que supone un rodeo, vamos a pasar por encima que es más corto. La felicidad está por eso unida a la comodidad. Tener el baño en casa, no es lo mismo que ir al río a despiojarse. Y aunque parezca mentira, esta es la salsa de la política; o salsa de la que gozan muchos políticos. "Queremos una vivienda digna a la que, como todos tenemos derecho" y se fueron a vivir a un chalet hipotecado por 600.000 mil euros. "Peccata minuta".
Y en ese terreno -el de la felicidad lograda con el mínimo esfuerzo- siempre lo bueno tiene padres conocidos y lo malo se lo cargan al enemigo. Por ejemplo, unos pocos políticos, mandados por un inútil, nos llevaron a la ruina hace unos diez años porque se le hundieron los puentes; y ahora, los mismos y con los mismos collares, creyentes en la bondad del mínimo esfuerzo, se presentan como salvadores con cara inocente, pero dura, a llevarnos por encima del viaducto que han inventado hace unas semanas: cargar de impuestos a los ricos para que lo paguen los pobres sin darse cuenta.
El mínimo esfuerzo no hace milagros.
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