Es posible que los humanos lleguen a darse cuenta, un día, de que los torticeros atajos que muchos eligen para alcanzar unos gramos de bienestar, están prohibidos.
Los seres dichos, cuado por puro instinto, tienden a servirse de algo, que no es suyo, en provecho propio, lo primero que deciden es pasarse los mandamientos y leyes por el forro, siempre que la acción pase desapercibida y él quede indemne.
Existe un mandamiento que, sin privarte de la libertad de elección, indica: "No robarás". Pero el aludido ser humano, se auto interroga: ¿"Y por qué no, si nadie se entera"? Y el ser tentado por la codicia, se deja llevar y roba,
Estamos ante un mal tolerado incluso en las sociedades avanzadas, siempre y cuando la sisa se ignore y no se descubra. Y aunque se descubra, y crean que todo se arregla con echar la culpa al mal tiempo, sin utilizar todos los resortes para condenar al autor y mangante beneficiado; como casi nunca cumple éste con la satisfacción de obra; es decir no devuelve la cantidad estafada ni se compensa a la víctima por daños y perjuicios, todo sigue igual.
Y todo este proceder en contra del bien común, ¿es de recibo?
Pues sí; se paga en parte pero en especie y pocas veces perdiendo el poder tanto él ladrón titular como sus compañeros mártires que no supieron cortar a tiempo los desmanes.
La caída anunciada suele tardar pero llega. Este es el secreto a voces de triunfo electoral en Cataluña de "C´S". Los fracasados buscan las causas en otras esferas. No se engañen.
Y los triunfantes, que se creen sobrados de méritos, que tampoco se engañen. Por si acaso.
martes, 6 de febrero de 2018
lunes, 5 de febrero de 2018
LOS ESPAÑOLES Y SU PROBLEMA.
Los españoles de hoy -como los de épocas precedentes- no quieren ver los problemas auténticos, que tanto condicionan sus vidas, y se inventan (o alimentan) otros artificiales hasta las cachas, que no merecen las penas que provocan.
No quieren ver, por ejemplo, los problemas derivados del culto nacionalista, tan episódico y superficial como lo fueron en otras épocas otras doctrinas que hoy ya no cuentan, no mueven voluntades.
¿Cuál es el anhelo común de los seres humanos, sin distinción de razas, clases, sexos, edades y otras circunstancias?
Muy sencillo: vivir más y en mejores condiciones. Y cuando esto no es posible, contamos con que en la otra vida seremos compensados por tanto como hemos sufrido en ésta.
Largo se lo fían al rebaño multitudinario. La mayoría quiere tocar la felicidad antes de salir de escena. Y ahí está el problema. A partir de ese momento el ser humano se abre a distintas creencias. Entre ellas están las políticas.
En plena caida del siglo XIX, cuando España se hundió en Cuba, las naciones estaban en auge y, con parecida doctrina, convencieron a las multitudes de cada país, de que ellos eran los titulares de la soberanía patria. E indujeron a que las masas pensaran en la grandeza y libertad de su Patria, -con mayúsculas- porque traería consigo la felicidad de cada patriota. Lo cual es una mentira sembrada a gritos. La gran patria, EE.UU. está cuajadita de pobres, cargada de infelices en un país lleno de ricos.
Es duro tener que decirlo pero el bienestar se gana a pulso por cada cual y no siempre. No son las Patrias las que hacen feliz al ser humano, sino éste el que hace pequeñas o grandes a sus respectivas patrias, a no ser que estos seres humanos sean políticos de oficio y sin conciencia.
Una patria vale, lo que valen sus gentes. Esto solo es posible con una buena escuela no doctrinaria, sino todo lo contrario.
Este es el problema de los españoles y sus variantes regionales.
No quieren ver, por ejemplo, los problemas derivados del culto nacionalista, tan episódico y superficial como lo fueron en otras épocas otras doctrinas que hoy ya no cuentan, no mueven voluntades.
¿Cuál es el anhelo común de los seres humanos, sin distinción de razas, clases, sexos, edades y otras circunstancias?
Muy sencillo: vivir más y en mejores condiciones. Y cuando esto no es posible, contamos con que en la otra vida seremos compensados por tanto como hemos sufrido en ésta.
Largo se lo fían al rebaño multitudinario. La mayoría quiere tocar la felicidad antes de salir de escena. Y ahí está el problema. A partir de ese momento el ser humano se abre a distintas creencias. Entre ellas están las políticas.
En plena caida del siglo XIX, cuando España se hundió en Cuba, las naciones estaban en auge y, con parecida doctrina, convencieron a las multitudes de cada país, de que ellos eran los titulares de la soberanía patria. E indujeron a que las masas pensaran en la grandeza y libertad de su Patria, -con mayúsculas- porque traería consigo la felicidad de cada patriota. Lo cual es una mentira sembrada a gritos. La gran patria, EE.UU. está cuajadita de pobres, cargada de infelices en un país lleno de ricos.
Es duro tener que decirlo pero el bienestar se gana a pulso por cada cual y no siempre. No son las Patrias las que hacen feliz al ser humano, sino éste el que hace pequeñas o grandes a sus respectivas patrias, a no ser que estos seres humanos sean políticos de oficio y sin conciencia.
Una patria vale, lo que valen sus gentes. Esto solo es posible con una buena escuela no doctrinaria, sino todo lo contrario.
Este es el problema de los españoles y sus variantes regionales.
viernes, 2 de febrero de 2018
LA CALLE PUEDE, PESE A LOS POLÍTICOS
Hace muchos años, por la década de los sesenta del pasado siglo, los políticos de turno y economistas de su confianza anunciaron la necesidad de un cambio para acabar con la autarquía y abrir fronteras al libre comercio. Eso sí, con ciertas cautelas para no poner en peligro el régimen dictatorial vigente bajo la advocación del nacional catolicismo.
Era un cambio que estaba ya en la calle. Y estaba frenado por una minoría de ventajistas que, al calor de la madre patria y en defensa de su poderío y fortuna, no soltaban prenda.
El caso es que durante esa década se desató la llegada de turistas, se llenaron las playas de estupendas señoras y se impuso el bañador de dos piezas, se crearon polos industriales en zonas deprimidas, se facilitó la inversión de capitales extranjeros y se reguló la marcha de trabajadores españoles al exterior para que sus ahorros volvieran a su patria de origen. Se movió el cotarro.
Vinieron muchas empresas de los países más avanzados en cuando les dieron pie para disponer de sus beneficios con total libertad, cosa que antes no sucedía. Hicieron su agosto gracias a los bajos salarios vigentes en España, a la estabilidad laboral cuando ya se anunciaban rebeldías contra el sindicalismo vertical y... cosas así.
Cincuenta años más tarde aquella España alegre y confiada ha pegado un cambio radical sobre el cual llueven nuevas promesas. Quiero ser imparcial. Hay una diferencia: en lo que a mí respecta: era joven y aquello me parecía un paso hacia una modesta pero inesperada libertad. Ahora, somos libres, pero flota el escepticismo. La calle, pese a las organizadas manifestaciones "espontáneas", está desorientada. No se fían de los políticos o yo estoy muy gastado. Me parece estar viviendo una decadencia peligrosa en quienes manejan la calle que pide limpieza y nobleza de miras
¿Seré yo el que se equivoca?
Tú, joven ¿cómo lo ves?
Era un cambio que estaba ya en la calle. Y estaba frenado por una minoría de ventajistas que, al calor de la madre patria y en defensa de su poderío y fortuna, no soltaban prenda.
El caso es que durante esa década se desató la llegada de turistas, se llenaron las playas de estupendas señoras y se impuso el bañador de dos piezas, se crearon polos industriales en zonas deprimidas, se facilitó la inversión de capitales extranjeros y se reguló la marcha de trabajadores españoles al exterior para que sus ahorros volvieran a su patria de origen. Se movió el cotarro.
Vinieron muchas empresas de los países más avanzados en cuando les dieron pie para disponer de sus beneficios con total libertad, cosa que antes no sucedía. Hicieron su agosto gracias a los bajos salarios vigentes en España, a la estabilidad laboral cuando ya se anunciaban rebeldías contra el sindicalismo vertical y... cosas así.
Cincuenta años más tarde aquella España alegre y confiada ha pegado un cambio radical sobre el cual llueven nuevas promesas. Quiero ser imparcial. Hay una diferencia: en lo que a mí respecta: era joven y aquello me parecía un paso hacia una modesta pero inesperada libertad. Ahora, somos libres, pero flota el escepticismo. La calle, pese a las organizadas manifestaciones "espontáneas", está desorientada. No se fían de los políticos o yo estoy muy gastado. Me parece estar viviendo una decadencia peligrosa en quienes manejan la calle que pide limpieza y nobleza de miras
¿Seré yo el que se equivoca?
Tú, joven ¿cómo lo ves?
jueves, 1 de febrero de 2018
EL PESO MUERTO DE UN PAÍS
Por muchas vueltas que se den para aliviar a España (es decir a los españoles) del peso muerto que supone ese conglomerado de instituciones, entidades, autonomías y otros inventos que nos hemos dado, no se conseguirá nada de provecho si los tres partidos polìticos mayoritarios y alguno más, no se ponen de acuerdo para desarrollar una auténtica evolución constructiva del sector privado.
Dicho de otro modo: España no llegará a reducir el desempleo reinante, si no se deciden sus politicos -los mejor dotados, claro está- a simplificar y descargarnos del peso muerto que soportan los ciudadanos patrios por mantener un excesivo sector público; Y si no se crea un clima favorable para que funciones el sector privado.
¿Y usted quién es para despertarnos con esta parida? Soy nadie. Pero no hace falta ser muy listo para deducir que a más gastos y menos ingresos le sucede la pobreza. Y si en el conjunto de España aumenta la deuda año tras año, es porque gastamos por encima de lo que ingresamos.
Otro axioma: Los listos pueden más que los torpes. Están más capacitados para entender que la unión hace la fuerza. Y la fuerza, ejercida con talento, lo primero que busca es cómo reducir la carga muerta, el peso muerto social que toda iniciativa lleva consigo.
En este peso muerto se incluyen los malos hábitos de una sociedad, sus creencias cuando cuestan mucho y producen poco y -dicho en voz baja- los malos políticos que son mayoría y pueden mal vender el mejor trigal.
No podemos olvidar el desenfadado aparato estatal con su deriva autonómica, cuando desde sus territorios tratan de dividirnos en aras de conveniencias personales, como sucede casi siempre en el tren actual en marcha.
Un tren necesitado de muchas reformas sin detenerse, y esa tarea, además de delicada, resulta imposible para la caterva de mandamases que nos han tocado en suerte, salvo excepciones, cuyos titulares, claro está, suelen terminar saturados de desgana.
Dicho de otro modo: España no llegará a reducir el desempleo reinante, si no se deciden sus politicos -los mejor dotados, claro está- a simplificar y descargarnos del peso muerto que soportan los ciudadanos patrios por mantener un excesivo sector público; Y si no se crea un clima favorable para que funciones el sector privado.
¿Y usted quién es para despertarnos con esta parida? Soy nadie. Pero no hace falta ser muy listo para deducir que a más gastos y menos ingresos le sucede la pobreza. Y si en el conjunto de España aumenta la deuda año tras año, es porque gastamos por encima de lo que ingresamos.
Otro axioma: Los listos pueden más que los torpes. Están más capacitados para entender que la unión hace la fuerza. Y la fuerza, ejercida con talento, lo primero que busca es cómo reducir la carga muerta, el peso muerto social que toda iniciativa lleva consigo.
En este peso muerto se incluyen los malos hábitos de una sociedad, sus creencias cuando cuestan mucho y producen poco y -dicho en voz baja- los malos políticos que son mayoría y pueden mal vender el mejor trigal.
No podemos olvidar el desenfadado aparato estatal con su deriva autonómica, cuando desde sus territorios tratan de dividirnos en aras de conveniencias personales, como sucede casi siempre en el tren actual en marcha.
Un tren necesitado de muchas reformas sin detenerse, y esa tarea, además de delicada, resulta imposible para la caterva de mandamases que nos han tocado en suerte, salvo excepciones, cuyos titulares, claro está, suelen terminar saturados de desgana.
miércoles, 31 de enero de 2018
EL CAMBIO QUE VIENE
He vivido muchas veces el inconveniente de no darme a entender. Naturalmente , esto conduce al fracaso. El "no entenderse" es un mal generalizado que termina por llevar, a toda una sociedad, al callejón sin salida del cuento. Esto está sucediendo con el conflicto de Cataluña. No se entienden. Claro está, el fallo puede ser intencionado. ¡El acabose! No hay forma de llegar a un acuerdo.
Aunque no lo parezca, en esta barahúnda tiene su influencia el cambio que viene; es decir que ya llueve y mucha gente no quiere reconocerlo. La señal es infalible: y nos espera lo peor cuando se llega a la desfachatez de mirar sólo al pasado.
Vean la realidad. Cuando necesitamos un dato histórico, científico, sociológico, etc., ya no tenemos que recurrir a una costosa biblioteca, propia o pública. Salimos del paso con un pequeño equipo digital. Es una palanca mágica que otorga poder al que sabe manejarla.
Esta chorradita que cuento -pasar datos, referencias, músicas, investigaciones, imágenes, inventos, dineros, insultos, aplausos, odios, amores, etc.etc.- de uno a otro continente , está ya generando cambios contra los que no pueden las armas que se han quedado antiguas. ¿Ustedes creen (por poner un ejemplo) que las fabulosas migraciones, ya grandes pero "in crescendo", no están relacionadas con esa facilidad comunicativa tan inevitable como eficaz de nuestros días?
Como éste, los problemas (y posibles soluciones), con nuevas dimensiones y nuevas palancas, tienen un cariz universalizado. Los periódicos locales seguirán existiendo, pero las comunicaciones influyentes vienen de otras latitudes. ¿Quién nos iba a decir que desde Bélgica se está dirigiendo, en tiempos simultáneos, una orquesta política que actúa en Barcelona?
Hay mucha tela que cortar y para poco valen las inquietudes al uso. Hemos de aprender nuevas técnicas con nuevo instrumental, para nuevos y viejos problemas. La cosa ha de empezarse en la escuela.
Malo. La mayoría no lo entiende.
Aunque no lo parezca, en esta barahúnda tiene su influencia el cambio que viene; es decir que ya llueve y mucha gente no quiere reconocerlo. La señal es infalible: y nos espera lo peor cuando se llega a la desfachatez de mirar sólo al pasado.
Vean la realidad. Cuando necesitamos un dato histórico, científico, sociológico, etc., ya no tenemos que recurrir a una costosa biblioteca, propia o pública. Salimos del paso con un pequeño equipo digital. Es una palanca mágica que otorga poder al que sabe manejarla.
Esta chorradita que cuento -pasar datos, referencias, músicas, investigaciones, imágenes, inventos, dineros, insultos, aplausos, odios, amores, etc.etc.- de uno a otro continente , está ya generando cambios contra los que no pueden las armas que se han quedado antiguas. ¿Ustedes creen (por poner un ejemplo) que las fabulosas migraciones, ya grandes pero "in crescendo", no están relacionadas con esa facilidad comunicativa tan inevitable como eficaz de nuestros días?
Como éste, los problemas (y posibles soluciones), con nuevas dimensiones y nuevas palancas, tienen un cariz universalizado. Los periódicos locales seguirán existiendo, pero las comunicaciones influyentes vienen de otras latitudes. ¿Quién nos iba a decir que desde Bélgica se está dirigiendo, en tiempos simultáneos, una orquesta política que actúa en Barcelona?
Hay mucha tela que cortar y para poco valen las inquietudes al uso. Hemos de aprender nuevas técnicas con nuevo instrumental, para nuevos y viejos problemas. La cosa ha de empezarse en la escuela.
Malo. La mayoría no lo entiende.
lunes, 29 de enero de 2018
EL DOGMA NACIONALISTA
He de poner en claro que las deducciones referidas a los "nacionalismos" que yo expongo, se refieren a su doctrina, no a su dimensión. Son iguales. a estos efectos para mí, el nacionalismo catalán que el español.
Y dicho ésto me atrevo a sostener que estamos, en España, perdiendo el tiempo y el dinero al enfrentarnos a problemas con métodos anacrónicos, cuando este conflicto hoy en día está globalizado; no es un problema de Cataluña o de España, por citar un caso, sino que tal y como está planteado afecta a colectividades de otras dimensiones. En nuestro caso a la Unión Europea.
¿Qué nos pasa? Estamos confundiendo el "sentimiento" patriótico, con el nacionalismo, que es un "concepto" dogmático. El "sentimiento" Patria se percibe y tiene sus límites: si se convierte en una imposición ineludible, deriva en guerra. Por el contrario, el "concepto" Nación es una "doctrina" con base sentimental. Sobre un imaginario patriótico, termina por erigirse el mandamiento nacionalista, el dogma.
A los naturales del País Vasco peninsular, -por ejemplo- sede de un pueblo complejo pero sensible, les costó lo suyo pero, al final, abrazaron la fe católica. La vida -dura y sacrificada para una mayoría- tenía una compensación eterna: el cielo.
Llegó Sabino de Arana, apóstol nacionalista vasco, y le dió al catolicismo un giro patriótico (pese a ser universal su doctrina); consiguió impregnarlo de fe patriótica religiosa y consagrar la santidad de la Nación vasca.
Podrán decir que existe un nacionalismo ateo, pero tiene poco porvenir asociativo. Lo domina el materialismo, que ahora confunden con el "estado del bienestar; suelen, poco a poco, ganar terreno pero no con el nacionalismo politizado, sino con dos corrientes políticas al uso: el totalitarismo jerarquizado o el capitalismo globalizado. (Ver China o los EE.UU.)
Al nacionalismo catalán lo esta frenando la Europa globalizable.
Y dicho ésto me atrevo a sostener que estamos, en España, perdiendo el tiempo y el dinero al enfrentarnos a problemas con métodos anacrónicos, cuando este conflicto hoy en día está globalizado; no es un problema de Cataluña o de España, por citar un caso, sino que tal y como está planteado afecta a colectividades de otras dimensiones. En nuestro caso a la Unión Europea.
¿Qué nos pasa? Estamos confundiendo el "sentimiento" patriótico, con el nacionalismo, que es un "concepto" dogmático. El "sentimiento" Patria se percibe y tiene sus límites: si se convierte en una imposición ineludible, deriva en guerra. Por el contrario, el "concepto" Nación es una "doctrina" con base sentimental. Sobre un imaginario patriótico, termina por erigirse el mandamiento nacionalista, el dogma.
A los naturales del País Vasco peninsular, -por ejemplo- sede de un pueblo complejo pero sensible, les costó lo suyo pero, al final, abrazaron la fe católica. La vida -dura y sacrificada para una mayoría- tenía una compensación eterna: el cielo.
Llegó Sabino de Arana, apóstol nacionalista vasco, y le dió al catolicismo un giro patriótico (pese a ser universal su doctrina); consiguió impregnarlo de fe patriótica religiosa y consagrar la santidad de la Nación vasca.
Podrán decir que existe un nacionalismo ateo, pero tiene poco porvenir asociativo. Lo domina el materialismo, que ahora confunden con el "estado del bienestar; suelen, poco a poco, ganar terreno pero no con el nacionalismo politizado, sino con dos corrientes políticas al uso: el totalitarismo jerarquizado o el capitalismo globalizado. (Ver China o los EE.UU.)
Al nacionalismo catalán lo esta frenando la Europa globalizable.
viernes, 26 de enero de 2018
TEORÍAS DOCTRINALES
La democracia es un anuncio que pregonan y dicen aplicar por sistema, casi todos los que se dedican a la política en el mundo civilizado.
Después de estar de acuerdo en la defensa de ciertos principios, tal que la libertad de enseñanza, en la práctica se hace imposible el ejercicio de este derecho y en las escuelas se uniforma la docencia siguiendo los criterios del poder dominante.
Puede advertirse que los nacionalismos, desde que se hicieron notar - y hablo del impuesto de los grandes países- se sintieron llamados a fortalecerse, a mantenerse dominantes y a monopolizar su grandeza por todos los medios a su alcance.
Convencidos los rectores de cada país nacionalista de la importancia que tiene, a la hora de convencer y ganar adeptos, exaltar el idioma hablado por una mayoría, no dudaron en declararlo oficial e imponer su enseñanza desde una óptica que tampoco dudó en exaltar las virtudes patrias aunque no pudiera probarse su existencia, Se pasaron la libertad de enseñanza por el forro y en ello estamos: libertad de enseñanza sí, de acuerdo, pero según convenga, no al bienestar de cada uno sino al ídolo de turno, en muchos casos a la idolatrada patria.
Es que lo quiere el pueblo. Lo ha pedido en las urnas y en manifestaciones multitudinarias. La democracia es del pueblo y para el pueblo y las minorías ¡ya se sabe! tienen que admitir y plegarse a la ley de los fuertes.
El más fuerte impone sus criterios bajo auspicios totalitarios, que no democráticos. Por eso, para evitar abusos, para dignificar a las personas, las Naciones Unidas decidieron aprobar la Carta de los Derechos Humanos individuales y prioritarios respecto a los derechos colectivos.
Por eso, en España, la democracia está aherrojada. Es decir hecha una caca. Lo vemos a diario.
Después de estar de acuerdo en la defensa de ciertos principios, tal que la libertad de enseñanza, en la práctica se hace imposible el ejercicio de este derecho y en las escuelas se uniforma la docencia siguiendo los criterios del poder dominante.
Puede advertirse que los nacionalismos, desde que se hicieron notar - y hablo del impuesto de los grandes países- se sintieron llamados a fortalecerse, a mantenerse dominantes y a monopolizar su grandeza por todos los medios a su alcance.
Convencidos los rectores de cada país nacionalista de la importancia que tiene, a la hora de convencer y ganar adeptos, exaltar el idioma hablado por una mayoría, no dudaron en declararlo oficial e imponer su enseñanza desde una óptica que tampoco dudó en exaltar las virtudes patrias aunque no pudiera probarse su existencia, Se pasaron la libertad de enseñanza por el forro y en ello estamos: libertad de enseñanza sí, de acuerdo, pero según convenga, no al bienestar de cada uno sino al ídolo de turno, en muchos casos a la idolatrada patria.
Es que lo quiere el pueblo. Lo ha pedido en las urnas y en manifestaciones multitudinarias. La democracia es del pueblo y para el pueblo y las minorías ¡ya se sabe! tienen que admitir y plegarse a la ley de los fuertes.
El más fuerte impone sus criterios bajo auspicios totalitarios, que no democráticos. Por eso, para evitar abusos, para dignificar a las personas, las Naciones Unidas decidieron aprobar la Carta de los Derechos Humanos individuales y prioritarios respecto a los derechos colectivos.
Por eso, en España, la democracia está aherrojada. Es decir hecha una caca. Lo vemos a diario.
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