lunes, 8 de enero de 2018

CLASES DESCAPITALIZADAS NACIONALES

     No es difícil entenderlo: hay países que saben situarse en vanguardia,  capaces de prosperar donde otros, -los más- no  aciertan a dar una  en el clavo y se pasan la vida obligados a machacar a la herradura; nada que sirva de provecho al que tira del carro, aunque  favorezca a quienes van encima y llevan el mando. Consecuencia: hay muchos. países retrasados.
     Tampoco cabe asombrase porque en un mismo país  convivan pobres y ricos, entre los cuales las grandes diferencias  van en  aumento y por barrios. Los residentes en las zonas pobres soportan unas condiciones de vida harto exigentes y difíciles de superar; los otros sufren menos.
     Pese a todo, estos países de medio pelo admiten las migraciones masivas. Las admiten por razones a veces justas y otras perversas; unas generosas y otras egoistas.
     En los países, donde el paro hace estragos y sobra la oferta de mano de obra, trabajas barato o no trabajas, salvo que seas un fuera de serie en tu oficio o profesión o te dediques a la política remunerada y clientelar.  Los políticos de buena fe suelen tener resuelta su vida, pero de esta clase quedan pocos; los demás, a lo suyo, se localizan y generan corrupción.
    España pasa por ese trance: los salarios no medran o lo hacen en dosis ridículas. El resultado está ala vista: hay demasiados pobres que lo pasan mal en beneficio de unos pocos que viven muy bien.
      ¿Es la Constitución la que ha de modificarse? Primero habría que cumplirla y pasada la  experiencia ya veríamos.
       Deberíamos dar menos importancia al retrovisor, y con la vista al frente, seguir el norte que ya han descubierto en otras latitudes: innovar. Pero innovar no supone romper con lo antiguo si es bueno. Innovar es promover puestos de trabajo (donde se trabaje de verdad) dignamente remunerados y gastar menos en subvenciones politizadas, empleos  inútiles también politizados y otras  monsergas.
       Lo malo es que hay leyes a toneladas que son disuasivas y con efectos de llamada.
     

sábado, 6 de enero de 2018

CLASES CAPITALISTAS TRANSNACIONALES

     Nunca pensé que llegaría a cumplir años en el siglo XXI. Y aquí estoy devanándome los sesos para entender la importancia que tienen las tendencias globales en la prosperidad futura en bien de los seres humanos.
     He llegado tan tarde a esta suma de ideas, está tan limitado mi lenguaje, es tan complicado el mundo de siglas, que me pierdo. Pero no cesa mi curiosidad y esto me martiriza.
     Parece ser que el futuro de los pueblos está unido al futuro de los mercados. El que más chifle, capador, que se decía en las zonas rurales. El que más y mejor venda, será el amo. Y vender o no  vender o vender mal o bien, no es cuestión de masas, sino de personajes que huelen el beneficio a distancia.
     Así parece, a mi  modesto entender, que se está  organizado la feria y a nosotros, como a otros tantos pueblos -catalanes y vascos  incluidos-,  nos pilla el montaje del tinglado discutiendo como en la fábula, si los feriantes son galgos o podencos o si deben ser varones magos o damas mágicas los  personajes principales de una cabalgata infantil sacrosanta, montada para vender lo que fuere incluso  en nombre del Dios niño. ¡Todo está inventado!
     Me encuentro con que ya están organizadas las "Clases Capitalistas Transnacionales", que siendo de ámbito universal, lo primero que buscan es qué vender y a quién vender, con  beneficio, claro está: armas de fuego, por ejemplo ya que no hay mejor comprador que el pueblo mandado por unos jerifes que odian al vecino; o la droga que desean los maniatados por el tóxico; o los veraneos, también llamados turismo cultural gastronómico (el ciscarse con la capa puesta) y cosas así.
     Nada nuevo bajo el sol.
      Con los políticos -salvo excepciones, menos mal-, metidos en el basurero .

viernes, 5 de enero de 2018

IGUALDAD Y LIBERTAD

     No es cierto al cien por cien, pero las artes de la política están  muy relacionadas con esta doble oferta,  defendida por los aspirantes al poder para hacerse con el mando: igualdad y libertad para todos los seres humanos.Luego está la fraternidad, -la solidaridad en lenguaje puesto al día- algo difícil, casi impracticable: una pintura optimista muy de desear pero también  muy olvidada.
     Usted, lector, está en su derecho  de llevarme la contraria pero si toma conciencia de cómo esta organizada la vida de los seres humanos, de sus congéneres, verá cómo son víctimas,  en muchas ocasiones,  de la libertad ajena -por encima de la propia- y no digamos de la desigualdad organizada para que un mindundi cualquiera trabaje a las órdenes de un superior por cuatro miserables reales.
     Naturalmente, todo político mal criado en ese clima, se siente llamado a corregir la doble anomalía, doble deficiencia, y se va encontrar con que su ocurrencia no es nueva: las religiones monoteístas, con la promesa de un  cielo y un infierno (y no confundir: la fe religiosa tiene, además, otros horizontes) no hacen sino consolarnos: todos somos iguales ante Dios y gozamos del libre albedrío del cual somos responsables.
     Pero el desalmado dinero que todo lo puede en este mundo traidor, no hace otra cosa que comprar libertades y establecer desigualdades. Al fin, en ese  vil trajín  con papel estampado,  con tarjetas de crédito y con un sobre valorado metal, es donde anida el tinglado de la política y, usted, con dos dedos de frente discurre: aquí si no  te haces rico terminas mordiendo polvo.
     Claro está: una de las formas de enriquecerse obliga a una mayoría a seguir por el camino de la política. Puedes empezar sin tener donde caerte muerto y terminar forrado tú y los tuyos. Hay excepciones.  Lo demás está podrido.
      ¡Menos mal!
   

jueves, 4 de enero de 2018

UN AIRE PODRIDO NOS ASFIXIA

     No es mi deseo generalizar, pero si fuera cierto que la excepción  confirma la regla, llegaríamos a esta conclusión: la democracia española está podrida. Todos los partidos que han ejercido el poder absoluto en sus múltiples versiones, tienen en su historial  manchas de las que avergonzarse.
     Y esta España nuestra,  que pierde el tiempo discutiendo si es lícito  o no que participen damas  fingiendo que son  reinas en una cabalgata para niños, se cae de culo  y de ahí no pasa, aunque les informen que el sector energético pega una subida de Dios te ampare hermano,  en este mes de enero del 2018..
     Sube el gas, sube el petróleo, el carbón, la electricidad, hasta la leña y todo transcurre dentro de una linea de resignación mientras el mundo de la política  se dedica a montarnos números de circo a, cara de perro y a organizar muchas elecciones.
     Veamos: en las ciudades no se respira el aire puro, mueren mensualmente decenas de personas en carreteras  y autopistas, pasan frío millones de necesitados, los mares contaminados no pueden asimilar toda la mierda que les llega, la atmósfera está recalentada, el curso de los ríos alterados se queda sin peces, los ricos son más ricos y los pobres más pobres...
     ¡Ajo y agua!, diría mi abuelo.
      Y, como es lógico, las escuelas de España a la cola entre las que participan en pruebas periódicas internacionales para saber cómo respira la docencia patria
      No echen en olvido que la gran crisis es mundial. Que mandan  las grandes multinacionales por encima de las naciones y paga la plebe. Y los políticos, casi todos -salvaremos a unos pocos- en lo más frondoso de la higuera haciendo colección de brevas y organizando el desfile de "reinas mágicas"
     

miércoles, 3 de enero de 2018

ESPAÑA Y LA EUROPA UNIDA

     Toda nación que se precie, si es miembro de la UE,  ha de estar regida y gestionada por un equipo de políticos capaz de organizarse para ser influyentes en la Unión.
     Lo cual, dicho así, en frío, puede parecer una desiderata: un relato de nobles deseos insatisfechos de difícil logro.  España está en ello. Y gracias a esa influencia se  ha podido controlar, por ahora,  la crisis de Cataluña.
     Pero si los gobiernos no aciertan a gestionar su propio país en beneficio de sus ciudadanos (no de sus políticos),   es indudable que  esa influencia decae y el problema adquiere dimensiones inabordables para una nación que no acierta a superar del todo su otra crisis: la económico-social.
     Por esta razón es ineludible mirar por dónde y cómo se anuncia la llegada del futuro y tomar conciencia veraz de la  qué nos espera: lo que nos sobra y lo que nos falta para estar en forma, para  llevar la iniciativa y  dominar los movimientos secesionistas en bien de la gran mayoría de españoles, sin perjudicar -todo lo contrario- a los que no quieren seguir en España. Todo sin quebrantar  un deseado equilibrio democrático.
     Después de conocido el resultado electoral autonómico, pueden formar gobierno en Cataluña los  mismos causantes de  la crisis regional.. Esto induce a pensar que vamos a volver a las andadas. Con la particularidad de que  el Gobierno central ha perdido votos, está tocado.
    La tendencia de los políticos españoles  frente a  los secesionistas, solo parece tener una salida: el diálogo en el que los españoles conceden y sus adversarios ganan. Lo dicen ellos mismos: Se trata de ganar treinta o cuarenta años  de paz. Es un engaño; su meta es la independencia.
    Y el único camino para vencer son los votos. Los votos llegan y se mantienen allí donde están. No en Madrid ni desde Madrid.
     Así se ha demostrado. Ganen votos en Cataluña y se acabará la crisis. Entonces seguiremos siendo influyentes en Europa.

martes, 2 de enero de 2018

ERROR IRREPARABLE

      Voy a servirme de un símil, un simulacro, para deducir una respuesta que me sirva de guía  ante un futuro cargado de peligros.
      Imaginemos un ente, una Nación asociada a una organización Continental,  tal  que España y la Unión  Europea. Esto se materializó cuando los teóricos se hicieron comprender y convencieron a las dos partes del beneficio que derivaría, para  ambas, si llegaran a unirse.
      Los beneficios, muy diversos, se materializaron en una idea capaz de interesar a todo pichicato: todos seremos más ricos, o menos pobres.
      Como casi siempre sucede en estos casos, más de uno pregunta: ¿Y cuántos somos todos?
      Rebuscada pesquisición  porque demuestra que  muchos desean  ser ricos, siempre que el vecino siga de pobre.
      En el fondo, cuando se habla de riqueza se está defendiendo el poder. No un poder simbólico, un poder jerarquizado en virtud de viejas herencias (fueros) que en tiempos idos dieron fortunas: se trata, hoy día,  de un poder económico, materializado en monedas, de cuyo reparto ¡ya hablaremos!
     Entonces, llegados a esta fase discriminatoria, surgen los políticos avispados: "Me uno como europeo que soy, pero lo hago en mi condición de catalán. que no es moco de pavo"."¿Dónde está mi poder? En las multitudes que dirijo. Y me apoyo en su legitimidad: seguir siendo catalán; y en la legalidad:  mi derecho a marcar fronteras".
     ¿Usted sabe que el progreso arrasa a las tribus débiles y las manda a  perecer en la soledad donde el poder no cuenta?
     No importa. La vida es así. Queremos el cielo,  donde ese poder jerarquizado sí cuenta.

lunes, 1 de enero de 2018

PROBLEMA NO RESUELTO

     El problema está en fase evolutiva; o sea a  medio plantearse. Es mi punto de vista y reconozco que puedo estar equivocado. Pero verán: la tendencia de los electores de nuestros días a  diversificar el voto, puede someterse a varios análisis. Para unos el bipartidismo se ha roto porque los electores piensan y adivinan que ese reparto del poder entre dos,  corrompe a los políticos que lo ejercen..
     Puede ser cierto, pero en Cataluña con el abanico electoral extendido aunque dominado por un  sector social, la corrupción funcionó (y puede que siga funcionando) a las mil maravillas.
     Por otra parte, el resultado de las últimas elecciones, al final, porque las urnas así lo han querido, está forzando a los partidos más votados, a buscar alianzas, entre afines, si quieren gobernar. Es decir que estamos ante un  nuevo  bipartidismo superpuesto al tradicional: los secesionistas por un lado y los constitucionalistas por el otro.
     Sin embargo, hemos de reconocer que, en esta ocasión, nos colocan  ante una novedad. El índice de votantes ha subido de forma sorprendente. La política está en la calle. Coincide con algo que se palpa en las tertulias televisadas,  donde tirios y troyanos se oponen tibios hasta el aburrimiento. Y en las bancadas legislativas se inventan teorías legitimistas para sobrepasar los límites legales.
      ¡La casa sin barrer y la depuradora  no funciona! La corrupción toma otra deriva.
      Hay algo que los políticos olvidan. Pese al progreso económico, que según dicen mantiene  a  España  entre los países con estimable crecimiento productivo, sucede que la capacidad adquisitiva de una creciente mayoría de españoles, va cuesta abajo. Crece la cifra de pobres, aunque nos quieran convencer de lo contrario. Nos  aplican la estadística del medio pollo.
     Es un problema a medio resolver, es decir no resuelto; si  no se soluciona tendrá su estallido. Y claro está:  tal estallido se va a relacionar con la corrupción que, al estar pendiente de trámites judiciales seguirá viva. Seguirá en candelero, haciendo mella y causando estragos. Algún partido político está en fase residual.
     Y muchos políticos soñando con una federación de naciones. ¡Vamos listos!