lunes, 7 de agosto de 2017
sábado, 5 de agosto de 2017
LA POLÍTICA ELECTORAL AL ACECHO
¿Pero ustedes saben la que nos espera? No lo digo en sentido negativo. Ni trato de particularizar, pensando que unos (los políticos, se entiende) son los buenos y otros los malos. ¡Nada de eso!
Si atendemos a los sondeos del CIS, las izquierdas ganarían por los pelos, pero ganarían, en unas inmediatas elecciones. El caso es cómo provocar el cambio. Y aunque todo meneo - según Ignacio de Loyola- en tiempos de tribulación no es aconsejable, al PSOE le sobra correa para saltar al ruedo.
Hay que dar como posible -ante los resultados del CIS - que el PSOE trate de adelantar las elecciones. Estaban, y están, en ello. Pueden buscar el cambio a través de una moción de censura al Gobierno actual del PP. Si saben esperar con calma, el día uno de octubre próximo es probable que fracasen en su intento los secesionistas catalanes. Puestos en su lugar, es también posible que no muestren inconveniente al hecho de prestar sus votos al PSOE, que ya cuenta con PODEMOS para derribar al Gobierno de Rajoy.
Los del PP no tienen reflejos para la respuesta rápida. Suelen depositar su confianza en el líder: -Mariano proveerá- , y como el doncel de la fábula de Samaniego, duermen entre tanto a pierna suelta a la orilla del pozo donde ahogarse pueden.
Lo bueno de los sondeos es que casi nunca aciertan. Pero cuando dan en la diana, te dejan seco y sin respuesta.
¡Ya veremos!
viernes, 4 de agosto de 2017
ATAQUE AL TURISMO EN MARCHA
Por los años cincuenta del pasado siglo los españoles de a pie vieron cómo los precios subían por el ascensor, cuando los sueldos se estancaron y no podían pasar del primer descansillo de la escalera.
Pese a la dictadura del nacional catolicismo en marcha, tuvieron cierta resonancia las huelgas laborales organizadas en protesta, y se quiera o no, acabaron con el racionamiento alimentario implantado al término de la guerra. Y ¡oh casualidad! la España de fronteras cerradas y autárquica hasta las cachas, empezó a recibir turistas que con el "bikini" a cuestas (ellas), trajeron los primeros principios de libertad. ¡Tal y cómo lo cuento aunque el dato pase desapercibido para los historiadores!
Luego llegaría Fraga a dirigir el Ministerio del ramo y ¡lo que son las cosas! Se hizo popular el dicho de "con Fraga hasta la braga". Casualmente se acabó el hambre. Justo es decir que por el año de 1953 se firmó un concordato entre la Santa Sede y la España de Franco; gracias a tal acuerdo, pudo ir -según viejas tradiciones- como Jefe de Estado, bajo palio. O sea que todos contentos. Los españoles, ya se sabe, o curas hasta en la sopa o sopa de curas. Tienen su turno. Lo malo es ir por medio. ¡No se lleva! Basta seguir a los apóstoles de la democracia.... ¡joder que tropa!
Pero... me alargo, y no es cosa. Sólo quería decir que, según parece, hay que arrear estopa al turismo llegado a España en demasía -cierto- cuando lo aconsejable es moderarlo, sin matar a la gallina de los huevos de oro.
A no ser que el tal turismo venga a ser la salvación del odiado gobierno al que yo admiro porque a diario ha de enseñarnos sus intimidades en demostración de limpieza.
¡Vamos a ver el espectáculo!
jueves, 3 de agosto de 2017
ESCANDALERA MASIVA
Escandalera masiva, porque a las masas acostumbradas al disparate, les va la marcha; les parece bien manifestarse al por mayor, para probar que son personas razonables y dadas a la tolerancia mientras no se demuestre lo contrario.
Pero no dicen, aunque lo saben, que cuando se agrupan es para imponer su criterio por encima de toda decisión, aun cuando ésta no sea justa, ni equitativa ni razonable; ni se suponga acordada en beneficio de una mayoría..
Los líderes de cualquier sector, preparados para ejercer de políticos, tratan de influir sobre todo ser humano por el medio que más convenga a sus propias ambiciones, muy relacionadas el afán desmedido de mantenerse en el opuesto de mando al precio que fuere. Uno e estos medios está definido como "movilización de masas". un espectáculo populista, con grandes dosis de "agitprop" (Agitación y propaganda).
No es caso de imaginar casos concretos -que haberlos "haylos"- pero no puedo resistir la tentación: En Cataluña se están preparando para el próximo otoño si, como parece, llegara a fracasar su convocatoria de autodeterminación prevista para el uno de octubre.
Dos advertencias que disparo al aire, sin blanco decidido.
Primera: No tiene explicación que desde la cumbre gubernativa, se repita, hasta sembrar la duda, que no habrá referéndum el 1-O. Tengo mis dudas, porque al que vas a castigar con obras, no se le maltrata con palabras.
Segunda: Es de temer que los llamados "populistas", especializados en montajes teatrales, organicen una comedia vial de las de Dios te ampare, hermano. Su silencio huele a corrompido. Sería una escandalera masiva.
miércoles, 2 de agosto de 2017
ERA DIFÍCIL PONERSE DE ACUERDO
España implantó la democracia, en 1976-77, a partir de una idea básica puesta en juego gracias al ingenio jurídico de un hombre con talento: me refiero a don Torcuato Fernández Miranda, sin cuya presencia y lúcida intervención difícilmente se hubiese avanzado en la desaparición de un Estado totalitario en cosa de meses, para dar paso a otro democrático. El secreto estaba en proceder al relevo del ideario político vigente, de sus intérpretes y símbolos, con mano izquierda, para cambiarlo por algo más potable, equitativo y justo.
Claro está: reconocer este hecho lleva a mal traer a los líderes simplistas de algunas izquierdas que tratan de pasar por genuinas y son incapaces de reconocer que aquel cambio no era una ficción, sino una forma de resolver sin sangre la pregunta: ¿Y después de Franco, qué...?
La lección puesta en juego sirvió para bien poco: los políticos de la transición en mayoría creyeron que la España centralizada era un fracaso y se hacía preciso y urgente darle la vuelta al mapa, en toda su amplitud, sin cambiar el principio de que a iguales derechos corresponden iguales obligaciones. Confundieron el hecho de dar a cada comunidad autónoma un trato justo, con aquello de que quien más chifla capador.
Era difícil ponerse de acuerdo y las generaciones actuales de políticos de todas clases, han puesto de moda el NO. ¡Y de ahí no salimos!
martes, 1 de agosto de 2017
PIERDEN LOS DÉBILES
¿Quién está llamado a perder en una democracia donde son muchos los que mandan y pocos los que cumplen sus obligaciones?
Estoy acordándome de Venezuela, sin pretender dar o quitar la razón a nadie. Y horroriza pensar si al fin, como último remedio, chocan odiándose los unos contra los otros. Por ese trance pasó España y pasaron las generaciones de los cuarenta (siglo pasado) que sufrieron la posguerra: tuvieron que someterse a la dieta del ajo y agua. ¿No imaginan, las generaciones actuales, lo que esto significa!
Pero ¿por qué ir a Venezuela, tan lejos, cuando en España, por la audacia pseudo democrática de unos y la falta de autenticidad de los otros (corrupción incluida), estamos poniéndonos a punto para el desguace?
Verán: existen buenas personas que confían demasiado y somos tan ingenuos como ignorantes cuando damos cancha a tanto personaje de escasa valía; cancha y votos; muchos votos, a cambio de simples promesas.
Los votantes no hemos caído en la cuenta de que, al fin, les damos la llave que abre la caja de caudales, llave también de la despensa patria; todo para que funcione en el País, ese que llaman estado del bienestar con plenitud y corrección. Pero no funciona.
En suma, lo que ponemos al alcance de los políticos es el dinero y la confianza a cambio de que cumplan lo prometido: pero todos se quedan cortos, cuando no cambian de opinión si así les parece y hacen lo que les conviene a ellos para mantenerse en el poder.
Una pequeña reforma de la Ley electoral acabaría con estas incertidumbres. Bastaría con que las promesas electorales partidistas anunciadas, fueran acompañadas de una Memoria y su correspondiente Presupuesto. Memoria que justificara la eficiencia de lo anunciado y Presupuesto que indicara la cuantía del dinero a invertir y garantizara la disponibilidad de medios económicos para realizar lo prometido, si pasarse. Con el dinero no se juega. Y si se falla, se usa la escoba sin piedad.
De otra forma, ya lo vemos, ¿promesas? Juguetes del viento son.
lunes, 31 de julio de 2017
AL BORDE DEL PRECIPICIO
Parece imposible, pero sucede: la credibilidad de los seres humanos es ilimitada. Cuando una persona sufre, tiende a considerar y a dar por buenos las más dudosas promesas.
Sucede, es el caso, dentro del clima de libertades generados en algunas democracias, es decir funcionando según y cómo convenga, en beneficio de pocos para el perjuicio muchos.
Se presenta en sociedad, por parte de los políticos, como panacea universal. Donde reina la democracia -dicen y predican- todo va bien y para todos. Y no es verdad.
Naturalmente, los que se sienten elegidos para ejercer el poder quieren -o por, lo menos aparentan- ser demócratas. "Haremos -pregonan- lo que quieran y pidan las mayorías; esto es el gobierno del pueblo para el pueblo. Somos los únicos intérpretes de tantos e insatisfechos deseos anhelados por las sacrificadas masas del proletariado".
¿Que quiere el sufrido pueblo cargado de penurias? Salir de la miseria. ¿Y cómo?
Dejemos hablar al pueblo.
El pueblo considera justo contar con un trabajo digno que dé lo suficiente para mantener a una familia dentro de un soportable nivel de vida; algo habitual en los países donde se ha conseguido que se imponga el Estado del bienestar. Por ejemplo, los países nórdicos.
Solo hay un inconveniente difícil de orillar. El bienestar tiene un precio y no todos los países cuentan con medios económicos para poderlo pagar. Por mucho que prometan los políticos, si no hay despensa para todos, no hay bienestar que valga. La despensa se abastece más con los buenos negocios que crean poder, que con el trabajo rutinario que suele dar para comer y poco más.
En el fondo siempre sucede lo mismo. Solo hay una salida. Salida que se abre cuando el trabajo se deja guiar por el talento.
Ustedes ya me entienden. ¿O no? Porque todo va mal si va a la deriva, cuando el talento se orienta por la tentación de la trampa: es decir cuando se impone la corrupción. Y la corrupción no invade solo el área del dinero: empieza por corromper la doctrina. Y la corrompe al amparo de la no aplicación de las leyes.
¿España democrática? Sí, en teoría. No, en la práctica diaria. España vive una democracia corrompida. Una democracia enferma. que no solo afecta al manejo de la vil moneda, sino a los principios básicos, como el de la lealtad a una Constitución pactada, que tiene abiertas sus puertas hacia un cambio legal por vías saludables y democráticas.
Los políticos, con su conducta- (acción u omisión) nos llevan al borde del precipicio. ¡Ya se verá!
Sucede, es el caso, dentro del clima de libertades generados en algunas democracias, es decir funcionando según y cómo convenga, en beneficio de pocos para el perjuicio muchos.
Se presenta en sociedad, por parte de los políticos, como panacea universal. Donde reina la democracia -dicen y predican- todo va bien y para todos. Y no es verdad.
Naturalmente, los que se sienten elegidos para ejercer el poder quieren -o por, lo menos aparentan- ser demócratas. "Haremos -pregonan- lo que quieran y pidan las mayorías; esto es el gobierno del pueblo para el pueblo. Somos los únicos intérpretes de tantos e insatisfechos deseos anhelados por las sacrificadas masas del proletariado".
¿Que quiere el sufrido pueblo cargado de penurias? Salir de la miseria. ¿Y cómo?
Dejemos hablar al pueblo.
El pueblo considera justo contar con un trabajo digno que dé lo suficiente para mantener a una familia dentro de un soportable nivel de vida; algo habitual en los países donde se ha conseguido que se imponga el Estado del bienestar. Por ejemplo, los países nórdicos.
Solo hay un inconveniente difícil de orillar. El bienestar tiene un precio y no todos los países cuentan con medios económicos para poderlo pagar. Por mucho que prometan los políticos, si no hay despensa para todos, no hay bienestar que valga. La despensa se abastece más con los buenos negocios que crean poder, que con el trabajo rutinario que suele dar para comer y poco más.
En el fondo siempre sucede lo mismo. Solo hay una salida. Salida que se abre cuando el trabajo se deja guiar por el talento.
Ustedes ya me entienden. ¿O no? Porque todo va mal si va a la deriva, cuando el talento se orienta por la tentación de la trampa: es decir cuando se impone la corrupción. Y la corrupción no invade solo el área del dinero: empieza por corromper la doctrina. Y la corrompe al amparo de la no aplicación de las leyes.
¿España democrática? Sí, en teoría. No, en la práctica diaria. España vive una democracia corrompida. Una democracia enferma. que no solo afecta al manejo de la vil moneda, sino a los principios básicos, como el de la lealtad a una Constitución pactada, que tiene abiertas sus puertas hacia un cambio legal por vías saludables y democráticas.
Los políticos, con su conducta- (acción u omisión) nos llevan al borde del precipicio. ¡Ya se verá!
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