Los viejos imperios suelen pasar por fases bien distintas: una, creciente, poderosa, hegemónica; otra, decadente, debilitada, sin norte.
Por su proximidad geográfica me acuerdo de Roma, de la España de los Austrias, del imperio de la Gran Bretaña. ... Todos con su inmenso alcancer, sus triunfos, su expansión, sus dominios a cuestas, terminan por desgajarse, por romper aquella unidad que les dió poderío, por asumir los efectos de la caída ... Cito esos tres casos, pero la historia se repite desde remotos tiempos.
Cada imperio con sus características, sus tesis, su argumentario, su política, sus riquezas y, todos, explotando a los mas débiles hasta que se inicia la caída y aparecen las diatribas, las peleas entre vecinos y familias, la lucha armada, el cansancio, la muerte.
Roma cedió ante los bárbaros, España ante una generación de criollos republicanos, la Gran Bretaña ante una reacción doctrinal que empezó con el lema de "América para los americanos". Y al fin, desmoralizados hasta llevar sus desengaños a rastras y terminar por enzarzarse en peleas domésticas, por tirarse de los pelos en cada casa. Es el caso de España; ahora del Reino Unido de la Gran Bretaña. Fue el caso de Roma.
Y sin embargo, los separatismos están en crisis. Es paradójico: quieren irse de la Patria de su antepasados para unirse a la patria Europea en construcción. Es el caso de Cataluña, de Escocia y de otros pueblos hoy a la espera.
. Es la mejor prueba de que los separatismos están en crisis.
viernes, 9 de junio de 2017
jueves, 8 de junio de 2017
EL CRECIMIENTO DE LAS NACIONES
Las informaciones que llegan de otras latitudes indican que China (un millón (1.350.000 habitantes) está empeñada en impulsar la enseñanza superior entre las nuevas generaciones de su ciudadanía, con el claro propósito de ponerse a la cabeza de las grandes naciones del mundo.
Según parece, sus propósitos -dominar el futuro- cuentan con la respuesta favorable de sus gentes. Es una iniciativa propia de un gran imperio. No es de extrañar que en los EE.UU de Norte América miren con más atención hacia China que hacia Europa.
La Unión Europea, dividida en veintisiete naciones, (cerca de 500 millones de habitantes) inmersa pese a todo en sus deseos de que vivamos a su amparo una imperfecta democracia (pero al fin una vida potable), tiene en su ideario un objetivo parecido: avanzar por la vía del conocimiento. Pero hablamos tantos y tan distintos idiomas, que, por fuerza, tal circunstancia perjudica el progreso de sus pueblos.
La agrupación de gentes en grandes naciones, es la respuesta que sigue a un globalización impuesta por el acortamiento de distancias. Los EE.UU. fueron la nación precursora que quizás no se esperaba la competencia científica de otros conglomerados países.
Esto es lo que pasa en el Mundo.
Eso sí: en España, entre tanto, reinventamos el llamado plurinacionalismo, que es la forma de dividir lo que nunca estuvo muy unido. Una paradoja en un mundo que va por otras vías. España es un país muy montañoso. Está lleno de túneles. Y pasar por un túnel es como ir a ciegas.
Es decir: no vamos; nos llevan.
Según parece, sus propósitos -dominar el futuro- cuentan con la respuesta favorable de sus gentes. Es una iniciativa propia de un gran imperio. No es de extrañar que en los EE.UU de Norte América miren con más atención hacia China que hacia Europa.
La Unión Europea, dividida en veintisiete naciones, (cerca de 500 millones de habitantes) inmersa pese a todo en sus deseos de que vivamos a su amparo una imperfecta democracia (pero al fin una vida potable), tiene en su ideario un objetivo parecido: avanzar por la vía del conocimiento. Pero hablamos tantos y tan distintos idiomas, que, por fuerza, tal circunstancia perjudica el progreso de sus pueblos.
La agrupación de gentes en grandes naciones, es la respuesta que sigue a un globalización impuesta por el acortamiento de distancias. Los EE.UU. fueron la nación precursora que quizás no se esperaba la competencia científica de otros conglomerados países.
Esto es lo que pasa en el Mundo.
Eso sí: en España, entre tanto, reinventamos el llamado plurinacionalismo, que es la forma de dividir lo que nunca estuvo muy unido. Una paradoja en un mundo que va por otras vías. España es un país muy montañoso. Está lleno de túneles. Y pasar por un túnel es como ir a ciegas.
Es decir: no vamos; nos llevan.
miércoles, 7 de junio de 2017
EMERGENTES COMUNIDADES PIDEN SITIO
Entiéndase bien. Una larga serie de comunidades unidas por lazos genéticos y culturales, dispersas a lo largo y a lo ancho del planeta Tierra por razones varias, piden un sitio en, y entre, los países más avanzados en el plano socio económico mundial.
No hay derecho a que unos tengan mucho y otros nada, A que unos ostenten y ejerzan el poder en propio beneficio, y otros, la mayoría, sufran y mueran por carencias elementales.
Por eso, instintivamente, para sobrevivir, los pueblos se unen, se hermanan y orientan sus pasos hacia países con clima más favorable. He ahí la razón-causa del mayor número de migraciones. Y los receptores de estas arribadas, en defensa de lo que estiman es suyo, reaccionan mayoritariamente en contra.
A medida que la humanidad progresa y las distancias entre países se acortan, esos núcleos migratorios crecen en número y, tanto los que llegan, como quienes los reciben, establecen barreras que terminan por llevar al aislamiento mutuo. Ahí nace la enemistad y el odio.
Ya tenemos las comunidades separadas de hecho dentro de un mismo escenario, donde unos se sienten invadidos y otros despreciados. En cualquier momento puede saltar la chispa y provocar el incendio.
El más simple ejercicio mental nos dice que para evitar o reducir esas migraciones, no hay otro recurso que el de acortar diferencias. Es decir, que no sean los mas débiles los que se trasladen a otro país en busca del progreso, sino los pueblos más ricos lo que se ocupen en crear medios de subsistencia y prosperidad en los pueblos más atrasados.
Pero algo tan sencillo de entender y de resolver -empezando por la escuela- no entra en los cálculos de nuestros políticos del mundo mundial.
Y para eso, ¿de dónde sacaría usted el dinero? Muy sencillo. De las mafias que mangonean los negocios sucios de cada país, a veces con la complicidad de políticos nada ejemplares.
No hay derecho a que unos tengan mucho y otros nada, A que unos ostenten y ejerzan el poder en propio beneficio, y otros, la mayoría, sufran y mueran por carencias elementales.
Por eso, instintivamente, para sobrevivir, los pueblos se unen, se hermanan y orientan sus pasos hacia países con clima más favorable. He ahí la razón-causa del mayor número de migraciones. Y los receptores de estas arribadas, en defensa de lo que estiman es suyo, reaccionan mayoritariamente en contra.
A medida que la humanidad progresa y las distancias entre países se acortan, esos núcleos migratorios crecen en número y, tanto los que llegan, como quienes los reciben, establecen barreras que terminan por llevar al aislamiento mutuo. Ahí nace la enemistad y el odio.
Ya tenemos las comunidades separadas de hecho dentro de un mismo escenario, donde unos se sienten invadidos y otros despreciados. En cualquier momento puede saltar la chispa y provocar el incendio.
El más simple ejercicio mental nos dice que para evitar o reducir esas migraciones, no hay otro recurso que el de acortar diferencias. Es decir, que no sean los mas débiles los que se trasladen a otro país en busca del progreso, sino los pueblos más ricos lo que se ocupen en crear medios de subsistencia y prosperidad en los pueblos más atrasados.
Pero algo tan sencillo de entender y de resolver -empezando por la escuela- no entra en los cálculos de nuestros políticos del mundo mundial.
Y para eso, ¿de dónde sacaría usted el dinero? Muy sencillo. De las mafias que mangonean los negocios sucios de cada país, a veces con la complicidad de políticos nada ejemplares.
martes, 6 de junio de 2017
RESISTE Y MERECE EL TRIUNFO
Camilo José de Cela, sumido ya en el abismo del tiempo, demostró paladinamente que quien resiste gana. Pero no dijo que hacía falta contar con la piel de un elefante para aguantar las dentelladas y las garras del tigre.
Su paisano, gallego forjado a martillazos, Mariano Rajoy y Brey, ha venido a probar también que pese a ser el político puntero peor pagado de España (y claro está, de Europa), se mantiene en forma y resiste las asechanzas y navajazos traperos, tanto de propios y como de extraños, con el temple de un celta.
Mariano Rajoy está en la cuerda floja. Las últimas encuestas anuncian una lenta pérdida de votos del PP. ¡Lástima! No por la pérdida de votos, que tiene su lógica; es de lamentar porque en ese partido no ha funcionado la escoba a su debido tiempo.
El votante defraudado -y los hay en abundancia entre los más leídos- tiene miedo al cambio. Ahora, cuando España parece cobrar fuerza y se palpa una mejora económica, no sería oportuno un giro desairado a la española; nos puede retrotraer a desaforadas alegrías con las que malgastar los pocos beneficios logrados con harto dolor de muchos. ¡Vuelta a empezar!
No es nuestro problema una cuestión que se resuelva por derechas o izquierdas. Es un problema de Estado. Y por muchas que hayan sido las desgracias, los encuentros, los disgustos, los fracasos, las envidias, los insultos, la mierda de los bajos fondos, la plaga de trepas y ladrones, el futuro de España está en manos de tres partidos políticos que pueden evitar el desguace. Y de otros tres que pueden provocarlo.
El que resiste gana.
Su paisano, gallego forjado a martillazos, Mariano Rajoy y Brey, ha venido a probar también que pese a ser el político puntero peor pagado de España (y claro está, de Europa), se mantiene en forma y resiste las asechanzas y navajazos traperos, tanto de propios y como de extraños, con el temple de un celta.
Mariano Rajoy está en la cuerda floja. Las últimas encuestas anuncian una lenta pérdida de votos del PP. ¡Lástima! No por la pérdida de votos, que tiene su lógica; es de lamentar porque en ese partido no ha funcionado la escoba a su debido tiempo.
El votante defraudado -y los hay en abundancia entre los más leídos- tiene miedo al cambio. Ahora, cuando España parece cobrar fuerza y se palpa una mejora económica, no sería oportuno un giro desairado a la española; nos puede retrotraer a desaforadas alegrías con las que malgastar los pocos beneficios logrados con harto dolor de muchos. ¡Vuelta a empezar!
No es nuestro problema una cuestión que se resuelva por derechas o izquierdas. Es un problema de Estado. Y por muchas que hayan sido las desgracias, los encuentros, los disgustos, los fracasos, las envidias, los insultos, la mierda de los bajos fondos, la plaga de trepas y ladrones, el futuro de España está en manos de tres partidos políticos que pueden evitar el desguace. Y de otros tres que pueden provocarlo.
El que resiste gana.
lunes, 5 de junio de 2017
EL VOTO BASURA
Naturalmente, nadie sabe con certeza el futuro que nos espera a los españoles como pueblo. La fe mueve montañas. Puestos a pensar, ¿quién podría prever hace cien años que un equipo de fútbol madrileño movilizaría a millones de españoles a exaltarse en nombre de la Patria?
¡Pobre de mí! Sufrí un desengaño cuando siendo un niño comprobé que, para ganar partidos de fútbol, era necesario contratar los servicios de unos seres humanos habilidosos y fuertes, capaces de golear al contrario. Los mejores jugadores del Deportivo Alavés se los llevó el Real Madrid a fuerza de billetes. Mi desconsuelo se vio aliviado cuando mi padre dijo -y me convenció- que el deporte, al dar el paso para ser profesional, se había convertido en un espectáculo deportivo: en un circo.
No se si la crítica cruda de mi padre fue o no positiva. El hecho es que el deporte profesional no me emociona, ni me roba tiempo. A pesar de todo, después de reconocer mi rareza, siento admiración, no por los profesionales del deporte, sino por las masas que movilizan. Y no puedo resistir la tentación: si pagáramos la décima parte a los buenos profesionales de la ciencia con nacionalidad española, no se marcharían al extranjero porque aquí no pelechan. España, sería bien distinta.
Por esa razón, no dejo de reconocer, que los españoles somos en gran parte -no todos, menos mal- quijotescos malandrines.
Si eligiéramos a los políticos por su vocación demostrada, su habilidad y sus goleadas y los pagáramos bien, los españoles estaríamos a la altura del fútbol en resultados y en victorias socio-económicas.
Pero si votamos basura y pagamos mal...¡ya se sabe!
¡Pobre de mí! Sufrí un desengaño cuando siendo un niño comprobé que, para ganar partidos de fútbol, era necesario contratar los servicios de unos seres humanos habilidosos y fuertes, capaces de golear al contrario. Los mejores jugadores del Deportivo Alavés se los llevó el Real Madrid a fuerza de billetes. Mi desconsuelo se vio aliviado cuando mi padre dijo -y me convenció- que el deporte, al dar el paso para ser profesional, se había convertido en un espectáculo deportivo: en un circo.
No se si la crítica cruda de mi padre fue o no positiva. El hecho es que el deporte profesional no me emociona, ni me roba tiempo. A pesar de todo, después de reconocer mi rareza, siento admiración, no por los profesionales del deporte, sino por las masas que movilizan. Y no puedo resistir la tentación: si pagáramos la décima parte a los buenos profesionales de la ciencia con nacionalidad española, no se marcharían al extranjero porque aquí no pelechan. España, sería bien distinta.
Por esa razón, no dejo de reconocer, que los españoles somos en gran parte -no todos, menos mal- quijotescos malandrines.
Si eligiéramos a los políticos por su vocación demostrada, su habilidad y sus goleadas y los pagáramos bien, los españoles estaríamos a la altura del fútbol en resultados y en victorias socio-económicas.
Pero si votamos basura y pagamos mal...¡ya se sabe!
sábado, 3 de junio de 2017
EL BIENESTAR TIENE UN PRECIO
El objetivo a conseguir y que justifica la existencia de los partidos políticos y de los gobiernos que de ellos emanan, es el logro de un Estado del bienestar. Estado que, traducido a hechos palpables, se concreta en que los ciudadanos, en toda la extensión del término, reciban con carácter gratuito, por lo menos la asistencia sanitaria, la enseñanza y un retiro digno cuando por edad o enfermedad se vean limitados en el ejercicio de su trabajo. Algo se lleva conseguido, es cierto, pero con el sacrificio de los más trabajadores.
Y empleo el término "gratuito" a sabiendas de que, antes o después, todo tiene un precio. El problema de España -y de muchos otros países- viene de que sus ingresos como nación, no alcanzan para satisfacer todas sus necesidades. Y lo del "bienestar", si se mantiene más o menos, es sobre la base, tan vieja como insuficiente, de vestir a un santo desnudando a otro.
Esta crisis, esta carencia de medios, esa desnudez de santos, generan descontentos sociales y, para remediar el mal, por generación espontánea, surgen nuevos políticos que, en su mayoría, nos ofrecen su sacrificio personal (dispuestos a dejarse la piel en el camino) a cambio de corregir vicios, desfacer entuertos, restaurar la honradez de todos, iniciar el juego limpio y otras bienandanzas que devuelvan al pueblo llano, a los mas débiles, la vida digna que se merecen, En suma, el Estado del bienestar.
El inconveniente de todas estas venturas es que entre los "milagreros", más conocidos como falsos políticos, muchos recién llegados, aunque unos lleven barba y otros trenza, se dedican, como atención preferida, a su persona y su futuro y, luego, a los suyos y a sus más directos colaboradores. Y llegados a esa situación, -piensan ellos- hay que luchar porque dure.
Está en juego su bienestar. ¡No lo olviden!
Y empleo el término "gratuito" a sabiendas de que, antes o después, todo tiene un precio. El problema de España -y de muchos otros países- viene de que sus ingresos como nación, no alcanzan para satisfacer todas sus necesidades. Y lo del "bienestar", si se mantiene más o menos, es sobre la base, tan vieja como insuficiente, de vestir a un santo desnudando a otro.
Esta crisis, esta carencia de medios, esa desnudez de santos, generan descontentos sociales y, para remediar el mal, por generación espontánea, surgen nuevos políticos que, en su mayoría, nos ofrecen su sacrificio personal (dispuestos a dejarse la piel en el camino) a cambio de corregir vicios, desfacer entuertos, restaurar la honradez de todos, iniciar el juego limpio y otras bienandanzas que devuelvan al pueblo llano, a los mas débiles, la vida digna que se merecen, En suma, el Estado del bienestar.
El inconveniente de todas estas venturas es que entre los "milagreros", más conocidos como falsos políticos, muchos recién llegados, aunque unos lleven barba y otros trenza, se dedican, como atención preferida, a su persona y su futuro y, luego, a los suyos y a sus más directos colaboradores. Y llegados a esa situación, -piensan ellos- hay que luchar porque dure.
Está en juego su bienestar. ¡No lo olviden!
viernes, 2 de junio de 2017
CLIMA INQUISITORIAL
La crisis política que padecemos los españoles, a cuenta de los personajes dados a la rapiña en muy distintas instituciones del sector público, ha derivado en una constante tarea delatora, tan extendida como pintoresca, en un clima inquisitorial del que no digan dueñas. Parece increíble pero, en tiempos ya idos, llegaron a ser sometidos a juicio inquisitorial animales, tal que una cerda, que fue llevada a la hoguera por no conseguir los tribunales de turno que confesara sus culpas. En España, estamos en ello.
No es menos cierto que en la España actual, irreverente, desenfrenada y mórbida, se ha despertado un interés desorbitado por ejercer la política pura y dura desde las más insospechadas instancias. No es de extrañar que en el paquete entren, no ya la prensa y otros instrumentos mediáticos, que es lo normal, sino los aficionados al fútbol, a los toros, a la trata sexual, al tráfico de emigrantes, a la especulación inmobiliaria, etc. etc. Vamos a concretar: lo mejor de cada casa.
Bien: ya hemos inventado la "responsabilidad política" que carece de un código previsor de faltas o delitos y de su correspondiente listado de penas. Hemos inventado, también, la presunción de culpabilidad. Y también han sido juzgados eminentes cerdos, en el más amplio sentido del término.
Así, a la expectativa de unas nuevas elecciones, vemos pasar los años sin que llegue a despejarse nuestro cielo de los más densos nubarrones.
Y si entre los cuarenta y siete millones de pobladores de la España autonómica pero irredenta hubiese cinco justos, ¿se salvaría el País? Un voz celestial respondió: SÍ.
¿Pero quién pone la mano en el fuego?
No es menos cierto que en la España actual, irreverente, desenfrenada y mórbida, se ha despertado un interés desorbitado por ejercer la política pura y dura desde las más insospechadas instancias. No es de extrañar que en el paquete entren, no ya la prensa y otros instrumentos mediáticos, que es lo normal, sino los aficionados al fútbol, a los toros, a la trata sexual, al tráfico de emigrantes, a la especulación inmobiliaria, etc. etc. Vamos a concretar: lo mejor de cada casa.
Bien: ya hemos inventado la "responsabilidad política" que carece de un código previsor de faltas o delitos y de su correspondiente listado de penas. Hemos inventado, también, la presunción de culpabilidad. Y también han sido juzgados eminentes cerdos, en el más amplio sentido del término.
Así, a la expectativa de unas nuevas elecciones, vemos pasar los años sin que llegue a despejarse nuestro cielo de los más densos nubarrones.
Y si entre los cuarenta y siete millones de pobladores de la España autonómica pero irredenta hubiese cinco justos, ¿se salvaría el País? Un voz celestial respondió: SÍ.
¿Pero quién pone la mano en el fuego?
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