lunes, 10 de abril de 2017

NACIÓN DE NACIONES

        No hay nada más indefinido que una Nación de naciones. La característica propia de una Nación, políticamente hablando, es su soberanía.
       Está claro: si la soberanía corresponde a la Nación grande, las  otras jurisdicciones al no ser soberanas no  puede ser naciones; y si -de otra forma- cada una de las naciones pequeñas fueran soberanas, la Nación suma - la Nación de naciones- no podría  existir.
       Podría argüirse que esas "naciones" pequeñas, al federarse harían posible la Nación de naciones... Es algo así como deshacer lo que ya existe, para llegar a una conclusión parecida: a una nueva Nación sobre la ya existente. A no ser que las naciones federadas, se reservaran el poder de separarse cuando más les conviniere, que viene a ser lo que pretenden.
       Seamos sensatos. ¿Para qué andar con rodeos? Lo que quieren los  nacionalismos secesionistas tanto vascos, como catalanes y gallegos es que sus respectivos territorios, por decisión de sus habitantes,  puedan constituirse  como naciones soberanas e independientes. Cada nueva nación tendría su Estado para materializar esa soberanía.
      Los políticos que defienden la idea de "España, nación de naciones" quieren engañarse, o engañarnos;  o las dos cosas
    Dicho sin tapujos: el secesionismo es independentista y lo demás son castañas retóricas. Aquí y ahora, las soluciones intermedias, como la ya ensayada organización autonómica vigente, no satisfacen a los secesionistas, que no cesarán  en sus intentos hasta conseguir la independencia soberana.
    Tan  solo esperan que la demanda se generalice y que la debilidad de la Nación hoy llamada España,  en un momento crítico, se rompa del todo.
    No es el primer caso.








   







sábado, 8 de abril de 2017

UN CLIMA INESTABLE Y BELICOSO

     La lucha por el poder se complica allí donde se ventilan viejas historias y los vencidos se sienten fuertes. El caso de España es sintomático. El proceso dialogante empezó con  un acto de perfecta contrición.  Una mayoría inmensa de españoles  de amos bandos en lucha,  al cabo de cuarenta  años de miserias,  se sinceró: todos fuimos culpables, olvidemos el pasado; demos comienzo a una nueva vida a partir de una reconciliación sincera. A nadie le conviene volver a las andadas.
     Un servidor se despertó una mañana del veinte de julio de 1936, con sus trece años a cuestas,  con el toque de campanas a rebato en un pueblo rural alavés. Vivió así, con pleno conocimiento, los comienzos de lo que parecía un golpe militar de fácil desenlace y resultó ser una larga guerra entre paisanos. El  tiempo y las  crueldades con desenlaces no previstos, nos enseñó que la guerra era y es un disparate. Nunca una solución.
     ¿Volvió la paz con la democracia?
      Eso creíamos. Pero o no. Aún hoy se recuerdan las viejas historias,  se sirven  a diario con criterios belicosos las injusticias realizadas  por los unos con olvido de las responsabilidades de los otros. Y este proceder, más tarde o más temprano, tendrá su respuesta.
     Existe una izquierda centrada y una derecha del mismo signo  que han de evitar un proceso que puede admitirse como justo si se examina con templanza y equidad por personas equilibradas; pero no si se se mantiene bajo la tutela de pasiones políticas o con fines revanchistas.
     La última guerra civil española, no vino porque sí. Se fue calentando el ambiente durante décadas. El desenlace fue, tras el fracaso del diálogo, la lucha armada.  Por ahí se empieza y sigue luego con las miserias de la guerra y de la posguerra.
     ¡Nunca se sabe como termina!



     

viernes, 7 de abril de 2017

EL CAMBIO QUE VIENE

     A medida que las vanguardias informáticas avanzan, están dando la puntilla y dejando fuera de servicio a numerosos oficios superados por las nuevas tecnologías: entre ellas, la robótica que progresa  a pasos largos.    
     Las tareas más complejas se solucionan por medio de robots y los expertos en la materia pronostican una revolución, por llegar, de las rutinas laborales. En suma, los robots van a colaborar en muy distintas tareas para la producción de bienes y servicios, hasta el punto de crear más paro, en perjuicio de las personas y familias  que no  se incorporen al dominio estos avances revolucionarios.        Esta realidad recuerda a la revolución industrial activada en Inglaterra a finales del siglo XVIII. La aparición de los telares mecánicos tuvo  serios enemigos con el pretexto de que provocaban la desaparición de muchos  puestos de trabajo manuales, al tecnificarse la producción. La revolución industrial favoreció a los capitalistas y perjudicó al proletariado,  hasta que fueron borrándose diferencias que todavía no se han  superado.
     Estamos viviendo  una época donde el fenómeno se repite por causas parecidas con dimensiones insospechadas. La robotización está en sus comienzos. No podemos adivinar cuál será su progreso. Lo que ya se advierte es que algunos oficios tienden a ser menos cotizados cada día que pasa.
    Si la robotización llegara a las escuelas, sobrarían -a primera vista- miles de maestros en tanto no se actualizaran para dominar el mundo que se renueva. Lo mismo pasará en otros oficios o carreras..
    Ya se echa de menos una respuesta clara, positiva, ágil y eficaz a estas iniciativas,  por parte  del sector público. Los políticos se mueven incitados por otros objetivos. Van con retraso. Y siguen creciendo en número, pero no en talento.
     En vez de centrar las críticas y las ideas sobre los hechos que frenan positivos avances sociales, se lían en discusiones personales -con insultos por medio- cuando  lo inevitable es que todos han de arrimar el hombro si no queremos rodar por el derrumbadero.
     Hay que unirse en lo esencial.
     ¡Lo pide el sentido común!





jueves, 6 de abril de 2017

EL SISTEMA DE PENSIONES

     En España, los trabajadores por cuenta ajena cotizan para asegurarse una pensión vitalicia, que empezará a recibir en casos normales cuando llegue su hora de retiro,  por el sistema de reparto.
     A los interesados se les introduce en el sistema,  heredado de la dictadura, tan pronto cobran el primer salario.      
     Así comienza su andanza laboral el español de a pie,  sin saber dónde se mete a efectos pasivos; no conoce si existen otros medios de previsión que le aseguren un retiro modesto pero seguro y tranquilo.
     Por el sistema actual se pagan  los retiros con las cuotas aportadas  por los trabajadores en activo, aunque mediante un  artificio parezca que de estas aportaciones una parte corresponde a la empresa.,
     Si disminuyera el número de los que pagan y aumentara el número de los que cobran, el dinero recaudado no llegaría para los jubilados. Esto,  ni más ni  menos, es lo que está sucediendo en España. El déficit puede ir en aumento si no se crean más puestos ne trabajo  o si los salarios  de estos nuevos trabajadores  no mejoran respecto a los que hoy perciben.
     Hay otro sistema de pensiones, llamado de capitalización. En este caso cada trabajador aporta su cuota mensual que  se va sumando en una cuenta personal. El dinero ahorrado por cada cotizante en esta cuenta, más los intereses y otros beneficio si los hubiere, son del titular a todos los efectos. ¿Se pudo elegir este sistema por los trabajadores? No.
    Ahora, el partido en el poder está intentando que perviva este sistema de reparto,  ayudándose con créditos, a la espera de que lleguen tiempos mejores.
     O sea que el sistema puede estallar con gran repercusión en unas futuras elecciones. La oposición, quiere -o  pretende- por encima de todo,  controlar este negocio a todas luces deficitario. Mal asunto.








miércoles, 5 de abril de 2017

ESPAÑA Y GIBRALTAR

     No creo equivocarme al sostener que un paraíso fiscal es, ni más ni menos, que un  territorio donde se hace posible que los dineros y otros documentos de valor aportados por forasteros, se guarden, se custodien, se reproduzcan y se multipliquen y queden exentos del pago todo tipo de tributos. Es  la forma injusta de  favorecer a  las grandes fortunas a costa de los económicamente más débiles.
     En resumen, los depositantes de estos valores y quienes controlan  el paraíso fiscal, aumentan sus riquezas en proporciones inauditas sin merecerlo, mientras los demás han de ganarse el pan con  el sudor de su frente. Estamos ante un trato de favor en perjuicio del contribuyente normal obligado a soportar la carga de la que huye su vecino afortunado. Gibraltar y Andorra, son dos ejemplos próximos,  por añadidura elocuentes. ¡Son dos minas de oro en las que España no toca pepita!
      Ahora, en Gibraltar,  bajo la amenaza  quedar desconectado de la UE, tienen un doble problema: el de mantener su soberanía incólume y el de no perder las ventajas de un paraíso fiscal; la colonia, un tanto dislocada (en su recto sentido), sería tolerable si no se hubiera implantado allí ese paraíso fiscal que perjudica socio-económicamente a los españoles en favor los "llanitos".
       Con este motivo se ha despertado todo el interés mediático que se detiene a considerar el futuro colonial de la Roca, su soberanía que, por las circunstancias evolutivas de los tiempos, podría ser soportable. Y si embargo, les preocupa mucho menos -o nada- que en Gibraltar  funcione sin trabas un paraíso fiscal, como si esta tolerancia no tuviera efectos negativos para una zona de por sí deprimida.
      No deja de ser curioso -a la par que ilustrativo y paradójico- que los  "llanitos" vivan lujosamente, gracias a un consentido paraíso, en tanto diez mil españoles han de cruzar la raya fronteriza para ganarse con sudores mal pagados el pan de cada día.
      Cuentan que un español pidió en un bar una cerveza y al ir a tomarla, se plantó: entre la espuma flotaba una mosca. Armó la bronca, extrajo al insecto con un palillo, se  bebió la "birra" y la pagó sin más contratiempos. Días más tarde, en el mismo bar, se repitió la escena con un inglés. Éste mostró la mosca al dueño del bar  y pidió otra cerveza con buenas modales. Pagó solo la última, pero se bebió las dos.
       Así juega España la baza de Gibraltar. Es previsible que nos dejen beber hasta la  mosca, para que todo siga igual.
       ¡Estamos ante el caso del optimista bien informado!  ¿O no?
 


martes, 4 de abril de 2017

LAS GRANDES MIGRACIONES

     Si se ahondara en el contenido de algunas doctrinas políticas, advertiríamos que prometen el bienestar de los pueblos como si fuera un regalo a cambio del voto. La promesa se rodea de un halo de justicia: se trata de imponer sacrificios a los que más tienen, para cumplir con  el justo principio de la igualdad en favor de los que menos tienen.
     Si se observase, luego, el comportamiento real de estos  políticos,  veríamos cómo, pese a su pertinaz insistencia electoral, de lo prometido  llega la mitad de la mitad. Al mismo tiempo, ellos y sus conmilitones, familiares y amigos,  se ven legitimados, si triunfan,  para mejorar su propio nivel de vida. Su tarea diaria consiste en  mantener vivo el fuego sagrado que les dio el poder, en beneficio propio y del clan, dicho sea salvando las  excepciones  de rigor.
     Demos  por buenas todas las promesas, aun  cuando no se cumplan y suceda lo contrario. Miren hacia las Américas. Los políticos, cuando no pintan oros y copas, suelen aislar al paisanaje, fomentar los nacionalismos, alzar muros.... En rigor, se busca al enemigo que siempre viene de fuera; el de casa si les da el voto, es el bueno, la víctima, el mártir...
     Pero estamos ante un mundo que se internacionaliza,  ante la  aldea global -que dicen-;  y malo para todos si esta globalización prescinde de la persona o la clasifica como si fuera una cosa, dentro del  tumulto que nos arrolla.
     ¿Y qué se puede hacer con tanto emigrante? No parece estar la solución en la caridad, ni en el subsidio, para compensar a los alejados de su lugar de origen. Entre otras razones porque, allí donde recalan,  no hay para todos. La solución no llega huyendo ni levantando barreras para que  no salgan de su tierra los fugitivos. La solución llegaría si los países más pudientes invirtieran en crear escuelas y centros de producción en los lugares del origen migratorio; escuelas y centros que fueran equitativos y solidarios con los nativos para desmotivar  su fuga...  concebidos con criterios sociales. Algo  deseable también paras los países punteros.        
      Ahora bien, en el mundo que conozco se aprecia que la mayoría de los sometidos a trabajos de baja calidad, los mas  divulgados y que peor se pagan, prefieren un subsidio estable reducido en su cuantía, a una tarea penosa. Se está generalizando el recurso de la limosna oficializada. Mala solución.
     ¿Qué todo el mundo quiere un trabajo  seguro y bien remunerado? Lógico, ahora y siempre. Sería el ideal. Pero el hombre puesto a dirigir al rebaño, tiende a ser lobo para el hombre. Por esta y otras causas la mayoría de los laborantes -seamos sinceros- no disfruta con el trabajo que desempeña; la mayoría va al tajo porque es un medio ineludible para asegurarse la comida, el cobijo, la  compañía o la forma de mercadear bienes y servicios.
     En fin, la globalización es irreversible. Se anuncian  grades migraciones.
     ¡Ya aprenderemos!

lunes, 3 de abril de 2017

PARTIDOS Y FONDOS PÚBLICOS

     Mi amigo es un soñador: sostiene que los problemas han de resolverse poniendo en juego la política por delante de la economía. Puestos a pensar, es un disparate. Sin  dinero no hay solución que valga. Lo primero que abre un político sensato, cuando llega al poder,  es la caja fuerte del Estado para orientarse y elegir rumbo.
     Pero no le falta razón al amigo.
     Veamos qué pasa en Cataluña: los secesionistas están avanzando hacia el logro de sus propósitos, sin medios económicos suficientes. Hacen política y venden - casi  mejor regalan-  la esperanza del triunfo. Para el grupo político dominante en Cataluña lo que  importa  es sentirse los amos. Algo parecido al proceder de los niños cuando simulan que son adultos y juegan a ejercer profesiones diversas. Los políticos secesionistas se dedican a sentirse soberanos sin medios económicos para ser tomados en serio. El pago, piensan, se puede aplazar. Y las masas muerden el anzuelo
     Sobre este supuesto, la sociedad catalana, los  electores del montón, a la espera de un final feliz, viviendo el ensueño, llevan algún tiempo preguntándose: ¿Quién va a pagar todo esta "movida"?  ¿No van a resultar  muy caros los errores de una política separatista,  creadora de dificultades a millones de personas que no lo son y que terminarían por emigrar?
     Y si embargo, tropezando en la misma piedra, la política secesionista va por delante de la economía y se gasta el dinero que es de todos -de los separadores y de los integradores-como si se encontrara en las cunetas a  disposición del primero que llega.
     Se habla de promover la vida de un país paradisíaco, de una Cataluña próspera  para unos catalanes modélicos, con salarios dignos, empleos fijos, casa propia,  veraneo asegurado y con coches de marcas lujosas.. Como en el cine rosa. Pero, ¿cómo comerse  este plato si no hay dinero?        
     Al llegar al poder haremos cuentas, dicen los mejor dispuestos. Pero ya en  el poder,  ¿qué pasaría? ¡Nada! No sería la primera vez. Empezaría a conocerse la verdad. La lujosa vida  de unas cuantas familias que harían valer sus méritos. Y la vida mediocre de los demás.
      Y quedaría sin resolver una pregunta pendiente de respuesta: ¿cuál habría sido el destino de las familias que alcanzaron el poder gracias al separatismo empobrecedor de los demás?
      ¿Por eso se lucha?
       Es una pregunta.



                             
   



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