lunes, 9 de enero de 2017

UNA ESPAÑA QUE SUFRE

    Acabamos de cerrar un periodo navideño (2016-2017) que. si fuéramos a calificarlo, le daríamos la nota de "sobresaliente cum laude". Fueron  días que, a juzgar por las imágenes televisivas de viajes, comilonas, músicas, regalos, chistes y charadas (sin contar otros excesos), han sido la muestra festiva por excelencia de un  pueblo (o unas naciones de la España "pluri" que nos pintan) donde la felicidad ha sido servida a pasto.
     Pero... según la opinión de acreditados sociólogos, en este país llamado España  la abundancia de muchos, no impide que millones de personas  sufran por una pobreza radical, sin  que sirvan las ayudas de los gobiernos (central,  autonómicos y municipales) para atenderlos dignamente, tal y como parece viene sucediendo en los contados países donde ya gozan de ese llamado "estado del bienestar".
     Claro que aquí, entre españoles,  no  vale la austeridad mal impuesta (austericidio) por los gobiernos ya que,  para cuatro días que vamos a vivir, no merece la pena imponerse sacrificios cuando el sufrir puede aliviarse con días de borrachera, drogadicción y otros jolgorios, tan extendidos como repudiados en ciertos ambientes.
      Dicen que debemos a los estoicos,  lejanos y poco conocidos, la práctica voluntaria de la austeridad y la unidad del cosmopolitismo. Ambas ideas,  pueden aproximarse a la hoy llamada globalización que bien orientada podía resolver muchas penas. Pero hacen falta políticos de pura raza (sin caer en el racismo) y pueblos practicantes de la austeridad  por convicción (falta escuela), no por imposición gubernativa ni  como austericidio,   que (casi milagro) se pueda materializar en beneficio de los más necesitados.
     Austeridad equivale a "no gastar, ni desear, ni poseer más de lo que sea estrictamente necesario"
y ésto, voluntariamente,  no es digerible para la mayoría y,  mucho menos,  si los economistas y banqueros predican la activación del consumo.
     ¡Nuestra existencia es pura paradoja!

sábado, 7 de enero de 2017

PODER POLÍTICO MAL REPARTIDO

     El ser humano (ellas, ellos y otros géneros) ya en sus principios, aparece viviendo  en grupo o grupos más o menos afines. Constituida la tribu, sus componentes se jerarquizan y reparten el  poder desde arriba hacia abajo,  siguiendo un mandato instintivo que defiende, primero. la vida de cada individuo y, segundo,  la reproducción de la especie.
     Esto no impide, sino que favorece a minorías inquietas de ese mismo género humano, dadas a la lucha convivencial en su propósito de alterar esa jerarquización; es decir, en su idea de renovarse y mejorar sus condiciones de vida,  siempre con los mismos objetivos: existir y perdurar en sucesivas generaciones.
      Siguiendo esta linea de conducta, uno de los cambios renovadores se dió en la vieja Europa, al calor de un gran plan promovido y desarrollado por la Ilustración francesa en el siglo XVIII. Va a crear un sistema  modélico, un nuevo reparto del poder, para lo cual ha de acabar primero con los privilegios del Antiguo Régimen (Corona, Nobleza e Iglesia) para racionalizarlos y sustituirlos por, los poderes Legislativo, Judicial y Ejecutivo,  y concretarlos en una nueva jerarquía que va a consolidar las democracias.
      Pero ese reparto de poderes -horizontales- no está suficientemente equilibrado, en perjuicio -, al menos en España-  del Poder Judicial. Y en otro  sentido -vertical- (Poder Central, Poder Autonómico y Poder Municipal) no sólo se da el desequilibrio, sino que además se ha roto el rango jerárquico que corresponde a cada jurisdicción y a sus dirigentes.
      El caso de Cataluña no puede ser mas expresivo y -para ventura de unos y desgracia de otros- este cambio que se anuncia, abriga incalificables ambiciones personales que suelen derivar en luchas violentas y fratricidas. Ya se verá.
      ¡Rectificar es de sabios!, según viejas historias.
   




viernes, 6 de enero de 2017

EL VOTO RODEADO DE ENCANTOS

     Que cada cual decida  dar el voto, a uno u otro partido, depende de los sentimientos y de  las necesidades del elector dueño de este derecho. Pero, claro está,  en esta decisión final del votante van a influir más  los líderes y su conducta,  puesta  de relieve o en evidencia  por la mass media, sin perjuicio de buscar apoyo en las tesis doctrinales de cada partido.
     Por principio, el ideario ha de estar bien armado;  con sencillez para ser inteligible  y con racionalidad para convencer y emocionar. El ideario ha de ser concebido con lógica  y ha de hacer vibrar; ha de poner de manifiesto las injusticias a corregir  y ha de emocionar, por ejemplo,  con el recurrido amor a la patria -chica o grande-.
     Ha de quedar claro que gracias a una doctrina  bien observada, sería posible el cambio, que es la llave mágica garante de un futuro mejor. Eso es política:  ganarse votos por empatía,  más que por el sistema de denigrar al adversario.
     Si observamos la política desarrollada en España en los últimos años, ha estado plagada de ataques a un  partido sufridor contra el que se  volcaron todos los demás;  contra él  se vertieron toda clase de denuncias  -muchas de ellas con razón- y toda suerte de improperios.  Su victimismo produjo el efecto no buscado: despertar empatías donde antes no las hubo.  Y con ello ganar las elecciones; por los pelos, pero ganarlas  contra toda esperanza. Era por otro lado la fuerza más unida como una piña en  torno  a un líder no discutido.
      Al voto hay que rodearlo de encantos, política en desuso entre los llamados padres (y madres, no olvidemos) de las patrias. Patrias en plural, por  cierto existentes y reforzadas por abandono de un principio llamado unidad que no esta reñido, sino al contrario, está complementado por otros dos: uno "equidad", que consiste en reconocer los méritos de cada patria; y otro, "solidaridad" que por lo menos ha de ser utilizada para el resurgir de los territorios deprimidos en beneficio de todos; principios clave,   tan cacareados como sometidos al olvido, ahora en  práctica, en perjuicio de todos.
      Nadie sabe si la actual generación de  españoles en activo, será capaz de  dar un giro a esta política de cabreos alternativos para nada.
     ¡Buenos tiempos nos de Dios!






jueves, 5 de enero de 2017

LA CARESTÍA DEL VOTO

     Sí; la pregunta surge sola: "¿Para qué sirven los partidos políticos?". Y la contestación
idílica es evidente: "Para impartir justicia". Por fin los seres humanos han echado a un lado al instinto animal para dar paso a la razón, al intelecto. El hombre (de ambos sexos), piensa; no sólo embiste.
     Pero... para impartir justicia -después de haber puesto el dedo en la llaga de las faltas a corregir- hace falta acceder a los puestos de mando y a la fuerza que de ellos emana para empezar a caminar . Pero además, con las estructuras previstas para vivir en democracia hace falta ganar las elecciones y ocupar los puestos de mando previstos a ese fin: ser justos,  equitativos y prudentes...
     En  suma: hay que ganarse los votos del electorado y,  para triunfar con mayoría,  hay que concretar la oferta y divulgar un repertorio de promesas, además de presentarse en sociedad con un equipo creíble y solvente,  empezando por el líder,  que ha de distinguirse por sus habilidades  para caer en  gracia ante las multitudes votantes.
     Este es el bagaje mínimo con que contar para meterse a político. Si lo tuvieran en cuenta   muchos de los empeñados en triunfar en este plano, se quedarían en  su casa pensando en lo que cuesta levantar el vuelo en tales menesteres. Por eso,  lo primero que hace falta en  todo partido político es un buen equipo pensante,  muy formado en la gestión de empresas expertas en la  -triste es decirlo-  manipulación de masas humanas y qué señuelos han de manejarse para conseguir el voto de los electores.
     La primera conclusión a la que se llega es que esta meta no se alcanza con  equipos formados mediante unas "primarias",   que terminan siempre por ser un señuelo para enseñar y que muerdan anzuelo los votantes.
    ¡Claro! Lo importante es el voto como objetivo. ¿Estamos conformes? ¡Bien! Al voto hay que rodearlo de encantos y esto, a los contribuyentes, nos cuesta un ojo de la cara, por no decir un huevo.     ¡Ya hablaremos... de lo cara que es la democracia si se deja en malas manos!







   
   

miércoles, 4 de enero de 2017

EL EMPLEO MINUSVALORADO

     En la España económica-laboral se han consolidado dos cambios, respecto a épocas pasadas: no hay suficientes puestos de trabajo para atender la demanda y es  difícil y problemático reducir  el número de trabajadores  en paro.
     En consecuencia, la ley que influye en la oferta y la demanda de trabajadores se impone, y la remuneración de estos últimos se degrada.
     Hay dos resultados influidos por  esta  realidad: el oficial y el flotante, aunque semi-sumergido. El a oficial se controla con datos fidelignos, expresamente declarados por aquellos impelidos a cumplir la ley. Los resultados sumergidos están incontrolados,  porque el sector funciona a salto de mata: es una especie de islote flotante que navega sin recalar en puerto alguno para eludir la recaudación social y la tributaria,  en perjuicio de los que sí se ven obligados oficialmente a soportar los gravámenes más curiosos.
     Esta enfermedad social  ha pasado a ser endémica y  muy difícil combatirla, sobre todo en algunas sociedades que nacen, crecen, se desarrollan y mueren,  con un fallo genético, obligadas a soportarlo  durante toda una vida. No se ha inventado el remedio o  antídoto que inmunice a la sociedad afectada.
      Cuando se oye clamar a las víctimas de este mal  -con más razón que el Santo Job- algunos dudan: por fin, aparece un nuevo partido dispuesto al ataque para desde dentro, anular los  efectos negativos e esa situación...
      ¡Ustedes lo están viendo! Todo lo que era paz. bienaventuranza y sonrisa, el combate a la "casta" y el desmontaje de las "puertas giratorias", se traduce en ambiciones personales  emparentadas  con actividades sumergidas para huir de la más noble competencia ciudadana.
     Falla la lealtad a la palabra dada.Algo que también explica el avance de muchos nacionalismos.
     ¡Pero ése es otro cantar!


martes, 3 de enero de 2017

VASCONIA

      El historiador Iñaki Bazán Díaz, describe así al País Vasco:
     "Al Sur de los Pirineos hay que distinguir la Comunidad Foral de Navarra (10.421 km2) y la Comunidad Autónoma del País Vasco (Euskadi), en la que se integran las provincias forales de Álava (3.047 km2), Guipúzcoa (1.997 km2) y Vizcaya (2.217 km2), que hacen un total de 17.682 km2, lo que representa un 86,2% del conjunto. Al Norte de los Pirineos, hay que distinguir las comarcas de Labourd (740 km2) al Oeste, el País de Soule (algo más de 750 km2) al Este y entre ambas la Baja Navarra (1.320 km2), que suman un total de unos 2.800 km2 y que vienen a representar poco más de un 27% de la superficie del Departamento francés de los Pirineos atlánticos del que forman parte".
     Y hace esta deducción:
     "La denominación clásica de Vasconia, que se corresponde aproximadamente con la moderna de Euskal Herria, sirve para designar un territorio situado a caballo de los Pirineos occidentales, que durante la Edad Media sirvió de asiento a una sociedad multiétnica y pluricultural, en la que no cabe hablar de unidad territorial o política compactada bajo un único gobierno personal, al igual que sucede en el ámbito de la organización eclesiástica."
      El pensador Renán, en el siglo XIX sostuvo en su celebre  conferencia sobre la idea de "nación": 
      "En la época de la Revolución francesa se creía que las instituciones de pequeñas ciudades independientes, tales como Esparta y Roma, podían aplicarse a nuestras grandes naciones de treinta a cuarenta millones de almas. En nuestros días, se comete un error más grave: se confunde la raza con la nación, y se atribuye a grupos etnográficos, o más bien lingüísticos, una soberanía análoga a la de los pueblos realmente existentes." 
      ¿Y en qué basan el plurinacionalismo de España los políticos, que se dicen renovadores, con inventos que están ya superados? 
       Cierto. es una opinión. ¿Pero por qué con peores razonamientos se abre paso la teoría de la España plurinacional?

    Algo no funciona. Les diré por qué: ninguno de los tres partidos españoles más votados que se proclaman constitucionalistas, tiene formada una idea clara y realizable de cómo prestigiar a la nación llamada España; Muy al contrario de lo que sucede con los partidos defensores del secesionismo en Euskadi y Cataluña. 
      Los españoles de andar por casa sienten (y posiblemente estén en lo cierto) que catalanes y vascos reciben mejor trato que el resto de los vinculados a simples regiones de este País.     
      








lunes, 2 de enero de 2017

IDEA PARTICULAR DE NACIÓN

     Hasta no hace mucho la idea de nación se hacía coincidir, más o menos,  con el conjunto de territorios y personas - agrupados en torno a un invento viejo llamado a veces Estado, a veces Reino o República-  que tenían a gala ser independientes y  soberanos.
     Solo se dan contados casos donde los Estados se unen  para formar una gran nación: por ejemplo los Estados Unidos.
     Aquí, ahora, en España la soberanía es del pueblo español del que "emanan los poderes del Estado" con su correspondientes y jerarquizados gobiernos.
     Por lo general, los mandamases  alcanzan estos poderes máximos del Estado por distintas vías: por mandato  imperativo de los  poderosos (ejemplo las dictaduras) o por la voluntad de los votantes que buscan a los más capacitados  para serlo, como sucede casi siempre, salvo errores de bulto,  en las llamadas democracias.
     Se pretende, por la insana inquietud  de pichichis provincianos (goleadores políticos), que las regiones se instituyan como naciones; en realidad  quieren desgajarse del Estado actual para constituir uno propio.
     Su proyecto consiste en reconvertir  una parte de la ya Nación, (a la que ya tienen bien ordeñada a fuerza de tributos nacionales y regionales), en un Estado aparte, dotado de soberanía,  con derecho a tener su aeropuerto internacional, su equipo futbolístico apto para participar en  torneos intercontinentales, un palacio de la opera, su academia de la lengua, un arzobispado cardenalicio, un puesto en las Naciones Unidas, diez o doce ministerios, cuarenta, cincuenta o más embajadas, un banco nacional con derecho a implementar negocios y, por último, muchas oficinas públicas.  Al calor de esa creatividad,   y bajo este tinglado burocrático, podrán distribuir  buenos enchufes a los que conectar con sus favorecidos correligionarios en condición de fijos con derechos vitalicios.
      Esto explica por qué en España hay tanto nacionalista:  por "amor" a la patria chica y otros añadidos.
      Pero la realidad se impone: las naciones pobres se hacen más pobres cuando sus moradores se empobrecen. Y las naciones poderosas lo son de verdad, cuando la mayoría de sus habitantes se  han hecho ricos. ¿Quién en España no quiere hacerse rico?  Es una vulgaridad pero... ahí está el problema y las soluciones se inventan . Y dividirse, pobres españoles, incluyendo vascos y catalanes, mal inv ento: más pobres, salvo los que lleven la batuta.
     ¡Hombre! El dinero no lo es todo... ¡pero lo que ayuda! Pregunten a los políticos.