Si me preguntaran cuál es el principal defecto de nuestros políticos, diría que la mutua e irreprimible intolerancia. Empecemos por reconocer que la intolerancia es una debilidad y la tolerancia una habilidad.
Nos guste o no reconocerlo, todos sacamos a relucir de alguna forma nuestra intolerancia. Hacemos uso de ella sin darnos cuenta: es algo instintivo, poco o nada razonable. El intolerante suele ser doctrinario, para reforzar su actitud, y muchas veces hostil; no obstante, también procura justificar su intolerancia vistiéndola con sedas y haciendo víctimas con las ideas. De ahí derivan las péleas y hasta las guerras
Personalmente, creo al Presidente del Gobierno en funciones arrepentido de haber tolerado, consciente o inconscientemente, la corrupción epidémica desarrollada en su partido. Un ser humano sinceramente arrepentido, vale tanto o más que otro limpio de polvo y paja. Desde la, tolerancia, merece plena confianza. Desde la intolerancia no. Ese pretexto, ya no vale.
En estos términos, ¿qué pasa en la España de nuestros días que no acaba de encontrar su sitio? Sencillamente, el adversario socialista del Sr. Rajoy no tolera que éste llegue a formar Gobierno, algo imposible si no cuenta con la aquiescencia del PSOE.
No tolerar es ser intolerante, y así aparece como tal el personaje y sus acólitos que dirigen a este PSOE que no mereció, en votación libre y ordenada (en un proceso anterior), la superior confianza del Parlamento. De ahí nace esta no disimulada intolerancia actual, aunque otra cosa se quiera insinuar desde el PSOE, contra el PP y su Presidente.
Pero, ¡cosas de la vida y de sus extraños compañeros de cama! La intolerancia lleva a no entenderse y, en este caso, es malísima para el PSOE. A cambio, el buen entendimiento es bueno para todos y, en este caso, para los españoles en general y para el PSOE y el PP en particular, siempre que las cosas se hagan bien y con altas miras.
No olvidemos que estamos en la Unión Europeas, donde España puede figurar entre sus líderes; no olvidemos, tampoco, que en este Continente los socialistas asumen ciertos principios liberales y los liberales aceptan otros de signo socialista. En eso consiste la tolerancia.
Parece que el PP del Sr. Rajoy está dispuesto; y que el PSOE del Sr. Sánchez, no. Otros socialistas, sí lo están.
¡Así veo yo el problema! Sencillo de resolver: con un simple pacto de consenso con proyección de futuro.
lunes, 8 de agosto de 2016
sábado, 6 de agosto de 2016
EL RACISMO Y LA POBREZA
Si a un país cualquiera llegara un jeque árabe con todo su cortejo y se alojara en un hotel de cinco estrellas con su servidumbre y se le viera visitando las atracciones más caras, los restaurantes de lujo, los círculos sociales más distinguidos, nadie osaría a discriminarlo por sus características raciales. Si, al contrario, los que llegaren a territorio español fueran pobres, además de árabes, el rechazo estaría en la calle y a eso ya le llaman racismo. Pero a la que se discrimina no es a la raza, sino a la pobreza y sus costumbres, por las que una gran parte de españoles sienten una sensación desagradable y condenatoria: ¡Vienen a quitarnos el pan de nuestros hijos!¡Manchan allí donde pisan!¡Dejan todo hecho un establo!
En el último tercio del siglo XIX, Vizcaya -por su acelerado desarrollo industrial- fue punto de acogida de una migración campesina; los inmigrantes llegaban con lo puesto a trabajar de peones en las minas. Eran pobres, poco formados, que se ganaban el pan y poco más sometidos a una explotación inhumana y eran piadosamente despreciados por maquetos. Allí nació y creció el socialismo obrero vasco, coetáneo con un carlismo foral que derivó hacia un nacionalismo reivindicativo de libertades medievales. Los pobres forasteros eran "famélica legión". Los nativos, no es que fueran ricos, pero, en comparación con el peonaje minero, eran unos potentados. Aparecieron las reivindicaciones propias de un racismo económico espontáneo, popular; no era, aún, el racismo doctrinal que aparecería màs tarde en respuesta a unos hábitos no coincidentes con los usuales entre vascos. El racismo clasista -no el de nuestros dìas-, tomó como referencia a los inmigrantes pobres de las minas. El racismo doctrinal es otra cosa.
¿Ha desaparecido el racismo auténtico? Decididamente no. Existe, pero tiene otro aspecto. Está presente, pero vestido con sedas. Al racismo le llaman ahora etnia cultural y bajo esa bandera se protege, se enseña, se propaga.
Si usted lector rasca un poco en la sociedad que vive verá cómo la mayoría de las comunidades autónomas españolas, exaltan e imponen los principios de una concreta etnia cultural, dominante con mayor o menor intensidad.
Es curioso, cuando el universo culto trata de borrar fronteras para progresar, en España se levantan en nombre del progreso cultural.
¡Cada día importa menos la España de nuestras desdichas! Empezando por una gran parte de nuestros políticos.
En el último tercio del siglo XIX, Vizcaya -por su acelerado desarrollo industrial- fue punto de acogida de una migración campesina; los inmigrantes llegaban con lo puesto a trabajar de peones en las minas. Eran pobres, poco formados, que se ganaban el pan y poco más sometidos a una explotación inhumana y eran piadosamente despreciados por maquetos. Allí nació y creció el socialismo obrero vasco, coetáneo con un carlismo foral que derivó hacia un nacionalismo reivindicativo de libertades medievales. Los pobres forasteros eran "famélica legión". Los nativos, no es que fueran ricos, pero, en comparación con el peonaje minero, eran unos potentados. Aparecieron las reivindicaciones propias de un racismo económico espontáneo, popular; no era, aún, el racismo doctrinal que aparecería màs tarde en respuesta a unos hábitos no coincidentes con los usuales entre vascos. El racismo clasista -no el de nuestros dìas-, tomó como referencia a los inmigrantes pobres de las minas. El racismo doctrinal es otra cosa.
¿Ha desaparecido el racismo auténtico? Decididamente no. Existe, pero tiene otro aspecto. Está presente, pero vestido con sedas. Al racismo le llaman ahora etnia cultural y bajo esa bandera se protege, se enseña, se propaga.
Si usted lector rasca un poco en la sociedad que vive verá cómo la mayoría de las comunidades autónomas españolas, exaltan e imponen los principios de una concreta etnia cultural, dominante con mayor o menor intensidad.
Es curioso, cuando el universo culto trata de borrar fronteras para progresar, en España se levantan en nombre del progreso cultural.
¡Cada día importa menos la España de nuestras desdichas! Empezando por una gran parte de nuestros políticos.
viernes, 5 de agosto de 2016
EL SOBERANISMO VASCO
Vayamos con la verdad por delante: no hay partido alguno defensor del nacionalismo vasco que no sea independentista; es decir, que no anhele la soberanía de Euskadi a reconocer por su condición de nación estado, formado por las Provincias Vascongadas y Navarra, del lado español, y por los departamentos del País Vasco francés. Cierto que se conformarían -de momento- con la nación integrada por Álava, Guipúzcoa y Vizcaya.
El PNV aprobó y aceptó el Estatuto Autonómico vigente, como un anticipo a cuenta, con esta cláusula aprobada y bienquista por los partidos e instituciones unitarias españolas: "La aceptación del régimen de autonomía que se establece en el presente Estatuto no implica renuncia del Pueblo Vasco a los derechos que como tal le hubieran podido corresponder en virtud de su historia, que podrían ser actualizados de acuerdo con lo que establezca el ordenamiento jurídico".
Todos los que sugieren como posible una alianza del PNV con el PP, para gobernar a España, ignoran? que este partido es independentista y tal condición hace inviable, desde el lado vasco, esta propuesta, si es que no va acompañada de alguna concesión que suponga un profundo avance de signo secesionista.
Esto que digo, sí lo saben los auténticos nacionalistas: lo saben y al dedillo. En cambio, es un tema desconocido para la mayoría de los que votan al PP y al PSOE en Vasconia; desconocido por una sencilla razón: no hay escuelas donde se enseñe nuestra realidad autonómica ni cómo las Comunidades autónomas se alejan de España.
No es extraño que el Secretario General del PSOE también ignore? esa realidad y que guiado por sus ambiciones -aunque otra cosa predique- esté tentado en promover alianzas de alto voltaje con separatistas vascos y catalanes, incompatibles con el principio unitario constitucional.
El PNV -tenganlo en cuenta- no quiere saber nada de federalismos, ni de cualquier otra componenda que suponga compartir soberanías con España, si no es como anticipo a cuenta y pagándoles con generosidad. Aceptarían un convenio bilateral pero eso, así de pronto y como se viene planteando, ha de ser en pie de igualdad. O sea un trato entre iguales.
Estoy seguro de que los jerifes del PNV lo tienen bien pensado. Claro está, en el PP y el PSOE, no se enteran..
¡Les juro por mis ancestros, que yo no tengo la culpa!
.
El PNV aprobó y aceptó el Estatuto Autonómico vigente, como un anticipo a cuenta, con esta cláusula aprobada y bienquista por los partidos e instituciones unitarias españolas: "La aceptación del régimen de autonomía que se establece en el presente Estatuto no implica renuncia del Pueblo Vasco a los derechos que como tal le hubieran podido corresponder en virtud de su historia, que podrían ser actualizados de acuerdo con lo que establezca el ordenamiento jurídico".
Todos los que sugieren como posible una alianza del PNV con el PP, para gobernar a España, ignoran? que este partido es independentista y tal condición hace inviable, desde el lado vasco, esta propuesta, si es que no va acompañada de alguna concesión que suponga un profundo avance de signo secesionista.
Esto que digo, sí lo saben los auténticos nacionalistas: lo saben y al dedillo. En cambio, es un tema desconocido para la mayoría de los que votan al PP y al PSOE en Vasconia; desconocido por una sencilla razón: no hay escuelas donde se enseñe nuestra realidad autonómica ni cómo las Comunidades autónomas se alejan de España.
No es extraño que el Secretario General del PSOE también ignore? esa realidad y que guiado por sus ambiciones -aunque otra cosa predique- esté tentado en promover alianzas de alto voltaje con separatistas vascos y catalanes, incompatibles con el principio unitario constitucional.
El PNV -tenganlo en cuenta- no quiere saber nada de federalismos, ni de cualquier otra componenda que suponga compartir soberanías con España, si no es como anticipo a cuenta y pagándoles con generosidad. Aceptarían un convenio bilateral pero eso, así de pronto y como se viene planteando, ha de ser en pie de igualdad. O sea un trato entre iguales.
Estoy seguro de que los jerifes del PNV lo tienen bien pensado. Claro está, en el PP y el PSOE, no se enteran..
¡Les juro por mis ancestros, que yo no tengo la culpa!
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jueves, 4 de agosto de 2016
POR QUÉ SE RETRAEN LOS EMPRESARIOS
No trataré, ni por un descuido, de refitolear con divagaciones económicas, por ser consciente de lo poco que sé del tema. Y lo poco que sé se lo debo a mi abuela, una mujer culta que -ella sabría el porqué- siempre sostuvo: "mejor plaza cara que despensa abarrotada" para la buena marcha de la hacienda hogareña. Una forma de poner en práctica o de ayudar al discurrir austero de la familia. Todo lo contrario de lo que hoy predican los doctores en economía: hay que activar el consumo.
El caso es que los empresarios de tipo medio, ante la carestía de la vida (plaza cara), se retraen, se han vuelto austeros y administran sus negocios con criterios franciscanos. No invierten, sencillamente porque tienen miedo a (o no se fían de) los políticos y sus vaivenes. Y digo empresarios de tipo medio, porque son los más fieles generadores de caudales -por la vía directa o indirecta- a los que recurren para llenar sus arcas las haciendas públicas.
El empresario no disfruta pagando poco y mal al personal que trabaja a sus órdenes. Salvo excepciones, tiene ajustados los salarios porque el grueso de los negocios está muy competido; no dan para más y si, todavía, algunos aún funcionan es porque sus dueños resisten en la confianza de que algo ha de cambiar para ver cómo sus sacrificios son rentables.
O sea que tienen miedo a cargarse de obligaciones y encima perder dinero.
¿Y ustedes, los políticos, creen que esto se arregla con una reforma laboral que conduzca al reajuste hacia arriba de los salarios? Prepárense para un nuevo aumento del paro.
A este tipo de empresario se le viene machacando por las distintas administraciones desde hace muchos años y no sólo por la vía tributaria.
Porque me parece un despropósito, por eso, lo destaco: ellos, los empresarios, están educados a callarse y la revancha se la toman por otras vías. Al tiempo, los políticos más que pensar en el buen gobierno, sólo están educados para mantenerse en el poder. ¿Dónde está el origen del fraude?
Ya lo saben: "Mejor empresa cerrada que oficialmente expoliada" que habría dicho mi abuela
miércoles, 3 de agosto de 2016
CORRUPTOS AGAZAPADOS
No me cabe duda de que la llamada transición española (de la dictadura a la democracia) se nos ha contado a medias. Y me atrevo a sugerir a los narradores de historia (o mejor de historias) que indaguen sobre la procedencia de los dineros que copiosamente llegaron a España para, ¡qué se yo! mover voluntades.
Aquella teoría interpretativa de las leyes fundamentales del Movimiento, implantadas por Franco, había que teñirlas con los colores democráticos. El fin no era otro: desmontar la "democracia orgánica" para poner a punto la considerada como auténtica, la otra democracia, que podría adjetivarse como "parlamentaria".
Un artífice de la interpretación legislativa, descubrió (o inventó) cómo hacerlo: reformar la ley desde la ley; es decir, interpretarla para pasar de lo "orgánico" a lo "parlamentario" o sea, sin echar del todo a los que están, hacer sitio para los que llegan .
La teoría prosperó hasta maravillar al mundo; y prosperó sin darnos cuenta de cuánto nos costó la broma ni cómo se pagó el gasto. No se dice, pero se movió mucho dinero; éste, activó muchas voluntades; éstas, hicieron milagros. (Lo pagaríamos más tarde con una reforma fiscal, dijeron que para modernizarnos).
La cosa se inició con el tardofranquismo. ¿Hubo corrupción generalizada? Creo que se inició al calor de una esperada reactivación económica. De lo que no hay duda es de que la ocasión propicia llegó con la democracia. Como tantos españoles fuí testigo de cómo se iba el dinero en unas elecciones montadas a la americana. El aparataje que se aportó para buscar los votos, fue descomunal. ¿Quién lo pagó, dado que los partidos políticos no tenían dinero ni para pagarse un viaje corto en taxi?
Pero el dinero en grandes sumas, no se regala: se presta. ¿Quién al final corrió con la cuenta pendiente? Se lo diré: la corrupción agazapada bajo las, alfombras democráticas. Y todos se pringaron. ¡Todos!
El caso es que hubo gente que se sintió engañada y no de las filas franquistas. Fueron muchos los que habiendo perdido la guerra, sentían que iban a perder la paz, como así está sucediendo.
Al paso de los años, el "cambio" en favor de la podredumbre se generalizó, pero aún no se conocen sus ramificaciones. Y son muy pocos los que se libran.
Por eso, y por algo más que me callo, a todo político avisado le tiene cuenta obrar y hablar desde la más cautelar prudencia.
Ya lo recogió la historia del Gran Capitán: "En picos, palas y azadones, cien millones"...
Aquella teoría interpretativa de las leyes fundamentales del Movimiento, implantadas por Franco, había que teñirlas con los colores democráticos. El fin no era otro: desmontar la "democracia orgánica" para poner a punto la considerada como auténtica, la otra democracia, que podría adjetivarse como "parlamentaria".
Un artífice de la interpretación legislativa, descubrió (o inventó) cómo hacerlo: reformar la ley desde la ley; es decir, interpretarla para pasar de lo "orgánico" a lo "parlamentario" o sea, sin echar del todo a los que están, hacer sitio para los que llegan .
La teoría prosperó hasta maravillar al mundo; y prosperó sin darnos cuenta de cuánto nos costó la broma ni cómo se pagó el gasto. No se dice, pero se movió mucho dinero; éste, activó muchas voluntades; éstas, hicieron milagros. (Lo pagaríamos más tarde con una reforma fiscal, dijeron que para modernizarnos).
La cosa se inició con el tardofranquismo. ¿Hubo corrupción generalizada? Creo que se inició al calor de una esperada reactivación económica. De lo que no hay duda es de que la ocasión propicia llegó con la democracia. Como tantos españoles fuí testigo de cómo se iba el dinero en unas elecciones montadas a la americana. El aparataje que se aportó para buscar los votos, fue descomunal. ¿Quién lo pagó, dado que los partidos políticos no tenían dinero ni para pagarse un viaje corto en taxi?
Pero el dinero en grandes sumas, no se regala: se presta. ¿Quién al final corrió con la cuenta pendiente? Se lo diré: la corrupción agazapada bajo las, alfombras democráticas. Y todos se pringaron. ¡Todos!
El caso es que hubo gente que se sintió engañada y no de las filas franquistas. Fueron muchos los que habiendo perdido la guerra, sentían que iban a perder la paz, como así está sucediendo.
Al paso de los años, el "cambio" en favor de la podredumbre se generalizó, pero aún no se conocen sus ramificaciones. Y son muy pocos los que se libran.
Por eso, y por algo más que me callo, a todo político avisado le tiene cuenta obrar y hablar desde la más cautelar prudencia.
Ya lo recogió la historia del Gran Capitán: "En picos, palas y azadones, cien millones"...
martes, 2 de agosto de 2016
UNA DEJACIÓN LAMENTABLE
España sigue sin formar un gobierno capaz y con plenitud de derechos; si no llegara a resolverse esta situación con diligencia, se paralizarían bastantes proyectos que no puede abordar un gobierno en funciones. Urge un acuerdo.
Pero en medio de esta crisis política que padecemos, es curioso -a la par que preocupante- advertir la reducida importancia que se le da, en medios oficiales, al principal problema que afecta a España: la escisión de Cataluña que, se quiera o no, avanza sin dilaciones por la vía de los hechos consumados.
Entre tanto, las instituciones defienden la unidad constitucional de España con la posible aplicación de leyes penales que afectarían a unos pocos responsables; como si, ante un enjambre de avispas, cazáramos con lazo a media docena para hacerlas mártires. El problema es multitudinario y exige abordarlo con urgencia.
Pero ¿qué les pasa a los políticos que se tienen por constitucionalistas? ¿Consideran broma o pasatiempo los avances secesionistas catalanes? ¿Por qué, al mismo tiempo, se les reconoce legitimidad para participar en las Cortes de España? ¿Por qué sigue vigente la legislación autonómica, sin la cual la Cataluña actual sería muy distinta? ¿No es un burla todo lo que sucede? ¿Por qué nos hacen padecer a los demás españoles este desinterés, como si fuéramos ciudadanos de tercera?
El artículo 155 constitucional dispone que "si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes les impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general".
No copio este artículo con ánimo de afear al Gobierno, y a los partidos que se tienen por constitucionalistas, su falta de valor para enfrentarse unidos a este principal problema que nos afecta a todos los españoles y cuya solución no admite demora. ¡Dios me libre! Lo pongo en primer plano, para que los lectores vean cómo nuestros políticos, en general, presumen de saberlo todo y se sienten incapaces de acabar con los males patrios, todo en un pis pas, y de ponerse de acuerdo para evitar los daños de un tsunami.
Visto lo que sucede, si los tres partidos de referencia (PP, PSOE y "C´s") se olvidaran por un momento de lo que les separa, podrían dedicarse a la tarea de reparar el desorden constitucional de Cataluña que afecta a toda España
La desconexión de Cataluña, habría que evitarla sin faltar a la justicia, pero resolverla sin caprichosas decisiones, lo mismo separatistas que centralistas; resolverla racionalmente, empezando ya. Puede hacerse y es lo quería hacer constar. Porque el desmadre que vivimos es un capricho separatista, por mucho que quieran demostrarnos lo contrario, que puede costarnos muy caro. Eso es todo.
Resuelto este problema, los demás caerían en picado.
Todo tiene un límite y el Gobierno parece no percibirlo, al igual que los otros dos partidos constitucionalistas.
¡Y no quieren tomarlo en cuenta!
lunes, 1 de agosto de 2016
EL DERECHO A DIMITIR
La investidura del hoy candidato con derecho a formar y presidir un nuevo Gobierno de España, está siendo sometida a una crítica jurídica que desde la lògica que funciona a pie de calle, es como hablar en solfa, es decir con poca seriedad o rigor.
Se nos dice por jurisperitos que la ley es la ley y que si, el Sr. Rajoy, candidato a la presidencia de un nuevo Gobierno para España, por designación del Jefe del Estado, quisiera dimitir y renunciar así a esta encomienda, no podría eludir el proceso de investidura que prescribe el artículo 99 constitucional; algo así como someter al candidato, por imperativo "legal" a una tortura, a cargo de los oradores de signo opuesto al del candidato.
¿Por qué y para qué esa imposición? Para que el dimitido sufra una cascada de discursos en su contra y perder luego la votación de apoyo -que el interesado ya daba por perdida- e irse a casa con el rabo entre piernas y humillado.
Este aserto,-ineludibles sesión de investidura- no convence, porque va contra la lógica que justifica el objetivo principal del artículo 99 constitucional y concordantes. La ley lo que pretende es designar un nuevo Presidente del Gobierno para cubrir con diligencia y con acierto la vacante producida por los resultados electorales. Se trata, dentro de un sistema democrático, de llenar un vacío atendido por un Gobierno en funciones; por un poder ejecutivo provisional.
Según la lógica, en la ley que regula este proceso (artículo 99 y concordantes) no se impide, ni se podría condicionar acto alguno que facilitara el proceso de relevo, si se cumplen los demás condicionamientos democráticos.
Si un candidato prueba que no va a poder cumplir el objetivo para el que fue propuesto -por no contar con los apoyos necesarios- cuanto antes dimita, mejor. Queda abierta así, adelantando plazos, la posibilidad de nombrar un nuevo candidato. Se activa, por tanto, el proceso del nombramiento, que es lo que importa.
Ahí acaba mi razonamiento. La lógica de cada ley enseña el objetivo a cumplir. La ley complementa y regula este propósito.
Si alguien se empeña en evitar la dimisión de un candidato, se comportaría como el que tañe la campanilla a un sordo. No serviría de nada. Y menos cuando la ley no niega, no impide, el ejercicio del derecho a dimitir a un candidato que demuestra que no goza de la confianza mayoritaria de la Cámara para ser nombrado jefe de un futuro Gobierno.
Además, en el caso concreto que puede darse, es muy difícil hacerle pasar al Sr. Rajoy bajo las horcas caudinas de una investidura adversa, si él no quiere.
Ahora bien, cuando los políticos pìerden el tiempo en fruslerías como ésta, ni amasanos ni cocemos, que decían nuestras abuelas.
¡Eso si que es perder el tiempo! Y el dinero.
Se nos dice por jurisperitos que la ley es la ley y que si, el Sr. Rajoy, candidato a la presidencia de un nuevo Gobierno para España, por designación del Jefe del Estado, quisiera dimitir y renunciar así a esta encomienda, no podría eludir el proceso de investidura que prescribe el artículo 99 constitucional; algo así como someter al candidato, por imperativo "legal" a una tortura, a cargo de los oradores de signo opuesto al del candidato.
¿Por qué y para qué esa imposición? Para que el dimitido sufra una cascada de discursos en su contra y perder luego la votación de apoyo -que el interesado ya daba por perdida- e irse a casa con el rabo entre piernas y humillado.
Este aserto,-ineludibles sesión de investidura- no convence, porque va contra la lógica que justifica el objetivo principal del artículo 99 constitucional y concordantes. La ley lo que pretende es designar un nuevo Presidente del Gobierno para cubrir con diligencia y con acierto la vacante producida por los resultados electorales. Se trata, dentro de un sistema democrático, de llenar un vacío atendido por un Gobierno en funciones; por un poder ejecutivo provisional.
Según la lógica, en la ley que regula este proceso (artículo 99 y concordantes) no se impide, ni se podría condicionar acto alguno que facilitara el proceso de relevo, si se cumplen los demás condicionamientos democráticos.
Si un candidato prueba que no va a poder cumplir el objetivo para el que fue propuesto -por no contar con los apoyos necesarios- cuanto antes dimita, mejor. Queda abierta así, adelantando plazos, la posibilidad de nombrar un nuevo candidato. Se activa, por tanto, el proceso del nombramiento, que es lo que importa.
Ahí acaba mi razonamiento. La lógica de cada ley enseña el objetivo a cumplir. La ley complementa y regula este propósito.
Si alguien se empeña en evitar la dimisión de un candidato, se comportaría como el que tañe la campanilla a un sordo. No serviría de nada. Y menos cuando la ley no niega, no impide, el ejercicio del derecho a dimitir a un candidato que demuestra que no goza de la confianza mayoritaria de la Cámara para ser nombrado jefe de un futuro Gobierno.
Además, en el caso concreto que puede darse, es muy difícil hacerle pasar al Sr. Rajoy bajo las horcas caudinas de una investidura adversa, si él no quiere.
Ahora bien, cuando los políticos pìerden el tiempo en fruslerías como ésta, ni amasanos ni cocemos, que decían nuestras abuelas.
¡Eso si que es perder el tiempo! Y el dinero.
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