LA RAÍZ DE LOS NACIONALISMOS.- Las masas ciudadanas dieron un cambio imprevisto cuando se produjo un doble fenómeno: la divulgación de una cultura ilustrada que iba contra los privilegios de casta que venían de antiguo, y la revolución industrial que sería la promotora de grandes núcleos de población habitados por obreros que pedían justicia social.
Poco a poco las estructuras políticas -los partidos- se formaron en torno a dos doctrinas básicas: el liberalismo y el socialismo con todas las variantes que se podrían numerar y, entre ellas, la de organizarse democráticamente o no. En el segundo caso, es decir, al margen de la democracia, las formas de gobierno con las que se fueron dotando distintos paìses, surgieron a beneficio de las nuevas clases triunfantes, intérpretes a su vez de una doctrina pronto oficializada e impuesta todos Muchas de estas formaciones eran pseudo demócratas.
¿Y dónde ponemos a los nacionalismos?
Es difícil homologar nacionalismo y democracia porque estamos tocando un "factor sentimental", de muy difícil encaje en una "estructura racional" como es la democracia moderna. Ser patriota doctrinal (como es todo buen nacionalista) y al mismo tiempo demócrata ilustrado (cuyo origen está en el positivismo racional) es muy complejo por no decir un desiderátum.
Las castas nacionalistas se inclinan en favor de lo suyo y de los suyos, de sus mitos, sus costumbres, su idioma, sus particulares devociones y tratan de borrar las ajenas. En sus afanes -pese a presumir de lo contrario- no actúan con rigor según normas democráticas. Las falsean de mil maneras y llegan a sostener que ellos, y solo ellos, son los auténticos representantes en la tierra de la tantas veces citada democracia. Democracia de la que hacen una diosa, eso sí, para guardar las apariencias. Examinen una sociedad nacionalista y calibren cuánto hay de verdad y cuánto de apariencia democrática en la vida real.
·Examinen, bajo este prisma, lo que sucede en estos días en Cataluña, y podrán interpretar con claridad su trascendencia.
martes, 10 de noviembre de 2015
lunes, 9 de noviembre de 2015
DIVAGACIONES DESDE VASCONIA
LOS POLÍTICOS Y SU CIRCUNSTANCIA.- Los que conocen el mundillo de la vida oficial española (sindicalistas incluidos), convendrán conmigo en que -a vista de pájaro- hay dos clases:de políticos: los pasivos y los influyentes. Entre estos últimos, unos pocos piensan. Los demás dormitan.
En estas condiciones que España subsista, es un milagro.
Verán: un grupo de ilustres catalanes, en el tardo franquismo, lucían orgullosos la insignia de nobles y leales demócratas, dispuestos a convivir con todos los demás españoles en paz y en gracia divina, siempre que se reconociera su derecho a expandir la cultura catalana en beneficio propio y de toda la Nación, para lo que era necesario un Estatuto. Tan contentos estaban que votaron con mayoría distinguida la Constitución de 1978 y luego un Estatuto de autonomìa para Cataluña, algo de lo que hoy están arrepentidos gran número de catalanes y no pocos por razones contrarias.
Los españoles más avisados, ya veían que los nacionalismos tenían su gato encerrado, pero los políticos de la época, representantes del pueblo para el ejercicio del Poder, -no por inocencia, sino por conveniencia- no dudaron en entenderse con los nacionalismos periféricos, cediendo, en favor de estos últimos, más de lo conveniente para la Nación con mayúscula.
Las otras autonomías, en expectación de destino, protestaron no sin razón, y desde el Poder central no hicieron gran caso. Entre unos y otros, se fue descuajaringando el invento.
Por otra parte, España iba al garete por razones socio económicas, cuando desde Europa nos dijeron: ustedes, españoles, toman medidas o seremos nosotros los que ponemos el freno.
Digan lo que quieran, la política al uso estaba llevando a España a ser un protectorado.
Que la situación era y es grave, no hay duda. Que los parches de Sor Virginia, no servían para estos casos, era cierto. Que los antibióticos hay que aplicarlos a su debido tiempo y con proporcionalidad, es una verdad que va a misa. El Gobierno nos metió dosis caballunas medicinales y no lo dudó un momento para estabilizar la economía, pero no así para resolver el problema territorial. He ahí lo que el elector no entiende.
¿Por qué surge el caso de Cataluña? ¡Ah! ¡Los políticos y su particular circunstancia! Según el criterio de muchos españoles que piensan y no embisten, el Poder central fue concesivo y pastelero. No diagnosticaron el mal, ni luego llegaron a tiempo con las dosis medicinales adecuadas, ni hicieron valer la cirugía, también proporcionada, que les ofrecía el art. 155 constitucional. Y esto, lleva a la desconfianza. al desánimo y a la frustración de los votantes que terminan por abstenerse o votar al adversario. Los políticos influyentes no lo vieron, ni lo quieren ver.
La ocasión la pintan calva o con un solo pelo. Y en este caso, esos políticos influyentes, que para convencernos de lo buena que resulta la estabilidad se desgañitan y arreaban sin medir las dosis, no advirtieron que estaban arriesgando el triunfo, no sólo por razones económicas, sino -principalmente- por no querer o no saber conducir el desmadre territorial; estaban dispuestos a comprometer su victoria por no atajar administradamente, pero con firmeza y de un barrido, el problema catalaunico.
La derrota se la vienen ganando a pulso. ¡Dios nos ampare! Yo no haría caso de las encuestas. Claro que soy de pueblo y por ende desconfíado.
En estas condiciones que España subsista, es un milagro.
Verán: un grupo de ilustres catalanes, en el tardo franquismo, lucían orgullosos la insignia de nobles y leales demócratas, dispuestos a convivir con todos los demás españoles en paz y en gracia divina, siempre que se reconociera su derecho a expandir la cultura catalana en beneficio propio y de toda la Nación, para lo que era necesario un Estatuto. Tan contentos estaban que votaron con mayoría distinguida la Constitución de 1978 y luego un Estatuto de autonomìa para Cataluña, algo de lo que hoy están arrepentidos gran número de catalanes y no pocos por razones contrarias.
Los españoles más avisados, ya veían que los nacionalismos tenían su gato encerrado, pero los políticos de la época, representantes del pueblo para el ejercicio del Poder, -no por inocencia, sino por conveniencia- no dudaron en entenderse con los nacionalismos periféricos, cediendo, en favor de estos últimos, más de lo conveniente para la Nación con mayúscula.
Las otras autonomías, en expectación de destino, protestaron no sin razón, y desde el Poder central no hicieron gran caso. Entre unos y otros, se fue descuajaringando el invento.
Por otra parte, España iba al garete por razones socio económicas, cuando desde Europa nos dijeron: ustedes, españoles, toman medidas o seremos nosotros los que ponemos el freno.
Digan lo que quieran, la política al uso estaba llevando a España a ser un protectorado.
Que la situación era y es grave, no hay duda. Que los parches de Sor Virginia, no servían para estos casos, era cierto. Que los antibióticos hay que aplicarlos a su debido tiempo y con proporcionalidad, es una verdad que va a misa. El Gobierno nos metió dosis caballunas medicinales y no lo dudó un momento para estabilizar la economía, pero no así para resolver el problema territorial. He ahí lo que el elector no entiende.
¿Por qué surge el caso de Cataluña? ¡Ah! ¡Los políticos y su particular circunstancia! Según el criterio de muchos españoles que piensan y no embisten, el Poder central fue concesivo y pastelero. No diagnosticaron el mal, ni luego llegaron a tiempo con las dosis medicinales adecuadas, ni hicieron valer la cirugía, también proporcionada, que les ofrecía el art. 155 constitucional. Y esto, lleva a la desconfianza. al desánimo y a la frustración de los votantes que terminan por abstenerse o votar al adversario. Los políticos influyentes no lo vieron, ni lo quieren ver.
La ocasión la pintan calva o con un solo pelo. Y en este caso, esos políticos influyentes, que para convencernos de lo buena que resulta la estabilidad se desgañitan y arreaban sin medir las dosis, no advirtieron que estaban arriesgando el triunfo, no sólo por razones económicas, sino -principalmente- por no querer o no saber conducir el desmadre territorial; estaban dispuestos a comprometer su victoria por no atajar administradamente, pero con firmeza y de un barrido, el problema catalaunico.
La derrota se la vienen ganando a pulso. ¡Dios nos ampare! Yo no haría caso de las encuestas. Claro que soy de pueblo y por ende desconfíado.
viernes, 6 de noviembre de 2015
DIVAGACIONES DESDE VASCONIA
LAS PENSIONES EN LA CUERDA FLOJA.- Es decir, las pensiones van poco a poco, día a día, entrando en una situación inestable porque, al aumentar el índice medio de vida de la población y disminuir la proporción entre cotizantes y beneficiarios, el sistema no puede mantenerse. Es algo que se ha dicho y demostrado muchas veces desde hace tiempo, pero los políticos y los votantes no se lo quieren creer y luego pasa lo que pasa. Porque, al final ¿de dónde salen las misas...?
¿Cuál puede ser la solución? No es ningún misterio. Los más antiguos de la localidad -de la mía, o la suya, de todas- saben que las pensiones más seguras provienen del ahorro y, con todo a cuestas, además, ha de tenerse cuidado con los "gatunos" que dicen en Portugal. Pero hemos nacido en la época del consumo y del paro, y el que ha tenido la desgracia de perder el trabajo tiene que estar al borde del desespero o del estampido. Al final termina en los comedores sociales con un solo pensamiento: "nunca seré resarcido por tanta injusticia".
Si uno es pesimista, se debe a que las sociedades formadas en los países que se tienen por modernos, renovadores y progresistas (dicho de otra forma, el paisanaje) confía demasiado en los políticos y espera que sean éstos los que le traigan el maná en bandeja todos los días al amanecer. Lo cual, como decía el maestro toreador, "además de no poder ser, es imposible".
El cambio que viene no lo manejan los políticos. Paradógicamente lo retrasan. Tienen que darse cuenta, todos, -incluidos los sindicatos- que los puestos de trabajo, por decirlo de modo gráfico, ya no se alquilan: ahora se venden.
Verán: pasó con los pisos. Salvo en contadas urbanizaciones, el alquiler fue sustituido por la propiedad horizontal. ¿Por qué? Porque ser propietario de un pequeño inmueble, dejó de ser rentable. Eran excesivas las cargas y las responsabilidades para tan cortos beneficios. Trasladen la parábola a las empresas: sucede algo parecido. Comprueben que solo se implantan pequeños negocios familiares que apenas crean puestos de trabajo.
Crecerá, poco a poco, la propiedad horizontal de puestos de trabajo en medianas empresas, que harán ofertas para capitalizarse, como otrora se vendieron viviendas.
Es el momento de las cooperativas y de las sociedades mercantiles laborales. Pero los políticos, no están en esa realidad, como no están en la realidad de los pensionistas. También para ellos ha de llegar el cambio.
Es un tema que interesa, a buen seguro.
¿Cuál puede ser la solución? No es ningún misterio. Los más antiguos de la localidad -de la mía, o la suya, de todas- saben que las pensiones más seguras provienen del ahorro y, con todo a cuestas, además, ha de tenerse cuidado con los "gatunos" que dicen en Portugal. Pero hemos nacido en la época del consumo y del paro, y el que ha tenido la desgracia de perder el trabajo tiene que estar al borde del desespero o del estampido. Al final termina en los comedores sociales con un solo pensamiento: "nunca seré resarcido por tanta injusticia".
Si uno es pesimista, se debe a que las sociedades formadas en los países que se tienen por modernos, renovadores y progresistas (dicho de otra forma, el paisanaje) confía demasiado en los políticos y espera que sean éstos los que le traigan el maná en bandeja todos los días al amanecer. Lo cual, como decía el maestro toreador, "además de no poder ser, es imposible".
El cambio que viene no lo manejan los políticos. Paradógicamente lo retrasan. Tienen que darse cuenta, todos, -incluidos los sindicatos- que los puestos de trabajo, por decirlo de modo gráfico, ya no se alquilan: ahora se venden.
Verán: pasó con los pisos. Salvo en contadas urbanizaciones, el alquiler fue sustituido por la propiedad horizontal. ¿Por qué? Porque ser propietario de un pequeño inmueble, dejó de ser rentable. Eran excesivas las cargas y las responsabilidades para tan cortos beneficios. Trasladen la parábola a las empresas: sucede algo parecido. Comprueben que solo se implantan pequeños negocios familiares que apenas crean puestos de trabajo.
Crecerá, poco a poco, la propiedad horizontal de puestos de trabajo en medianas empresas, que harán ofertas para capitalizarse, como otrora se vendieron viviendas.
Es el momento de las cooperativas y de las sociedades mercantiles laborales. Pero los políticos, no están en esa realidad, como no están en la realidad de los pensionistas. También para ellos ha de llegar el cambio.
Es un tema que interesa, a buen seguro.
jueves, 5 de noviembre de 2015
DIVAGACIONES DESDE VASCONIA
DIFERENCIAS SOCIO ECONÓMICAS.- El hecho de que uno considere como inviable la igualdad que pregonan los políticos (cuanto más insolventes, más igualdad) no permite que, malignamente, se le asigne a ese uno el papel de defensor de las desigualdades sociales.
No podemos negar que en la España de nuestros días se ha introducido como norma la concesión de haberes fabulosos a personajes del mundo de las finanzas, o de la política (en menor cuantía), a los que se envidia y admira -pese a todo- y vienen a ser imitados, en algunos casos, por quienes hicieron, unos de su profesión y otros de su situación, un particular y rentable negocio.
La escalada está ahí, visible sin tapujos, y de ello queda constancia clara, para conocimiento de la nuestra y de futuras generaciones, en muchos juzgados. Y por el momento ni siquiera les disuade la amenaza de una reforma fiscal que restableciera el equilibrio, porque una vez conseguido el ingreso en el escalafón de los supermillonarios, lo más fácil es alzarse con el santo y la limosna, cambiar de residencia a los dineros y ponerlos bajo el manto protector de un paraíso fiscal de los muchos creados para amparo de "menesterosos".
Todo ha de someterse a un equilibrio, fuera del cual la injusticia engancha a los humanos. Pero claro, admitir la deificación de un as del deporte y que sus ingresos desborden todo límite y escandalizarse porque un experto profesional quiera imitarlo, no es justo desde un punto de vista partidario de la equidad. Y esto es lo triste: que la justicia no llegue para todos.
Es doloroso decirlo, pero tanto desequilibrio, en un país como el nuestro, solo se arreglaría en gran parte con más y mejor escuela; pero la enseñanza en España es cara y no bien asumida. Tal vez porque no hay libertad de enseñanza, aunque una mayoría crea lo contrario..
No podemos negar que en la España de nuestros días se ha introducido como norma la concesión de haberes fabulosos a personajes del mundo de las finanzas, o de la política (en menor cuantía), a los que se envidia y admira -pese a todo- y vienen a ser imitados, en algunos casos, por quienes hicieron, unos de su profesión y otros de su situación, un particular y rentable negocio.
La escalada está ahí, visible sin tapujos, y de ello queda constancia clara, para conocimiento de la nuestra y de futuras generaciones, en muchos juzgados. Y por el momento ni siquiera les disuade la amenaza de una reforma fiscal que restableciera el equilibrio, porque una vez conseguido el ingreso en el escalafón de los supermillonarios, lo más fácil es alzarse con el santo y la limosna, cambiar de residencia a los dineros y ponerlos bajo el manto protector de un paraíso fiscal de los muchos creados para amparo de "menesterosos".
Todo ha de someterse a un equilibrio, fuera del cual la injusticia engancha a los humanos. Pero claro, admitir la deificación de un as del deporte y que sus ingresos desborden todo límite y escandalizarse porque un experto profesional quiera imitarlo, no es justo desde un punto de vista partidario de la equidad. Y esto es lo triste: que la justicia no llegue para todos.
Es doloroso decirlo, pero tanto desequilibrio, en un país como el nuestro, solo se arreglaría en gran parte con más y mejor escuela; pero la enseñanza en España es cara y no bien asumida. Tal vez porque no hay libertad de enseñanza, aunque una mayoría crea lo contrario..
miércoles, 4 de noviembre de 2015
DIVAGACIONES DESDE VASCONIA
ESE CUENTO LLAMADO IGUALDAD.- Decimos"cuento" al referirnos a una idea o discurso soñado, algo propuesto como ideal pero carente de sentido, a una promesa que nunca tomará cuerpo.
La "igualdad", desde un punto de vista social, se detecta cuando dos personas o familias, comparadas entre sí, resultan ser de la misma condición o clase; desde un punto de vista político se da la igualdad, cuando todos los ciudadanos son iguales ante la ley. Ahí acaba todo y no siempre bien.
Son igualdades relativas porque, en la vida social, siempre tuvimos y tendremos ricos y pobres, y en política, la ley se presta a que los expertos hagan con ella filigranas; los sinvergüenzas pueden ofrecer trenes con ruedas de chocolate, como si fuéramos niños. ¡Y muchos comulgan con la fe del carbonero!
Veo el problema del paro y les digo mi verdad. Para acabar con el paro hacen falta inversores; es decir particulares o entidades mercantiles poseedores de dinero, o de crédito, dispuestos a jugárselo en un negocio productivo. Pero el inversor tiene por costumbre medir el alcance de la inversión, estudiar a conciencia los gastos, los ingresos, el beneficio probable y sopesar el calvario que le espera si los gobiernos son débiles y los sindicatos fuertes. Si no ve el panorama despejado no invierte y si es un poco viajero, lo mismo se va a China a comercializar espárragos, porque tiene un clima favorable para contratar mano de obra barata, ganar dinero y vivir sin presiones sindicales.
No hagan caso de promesas fantásticas hechas desde los ofertorios políticos. Lo que no puede ser, nunca será. Está claro que si el inversor no retira beneficios de su empresa, deja de invertir. Cuando la mayoría deja de invertir, suelen los Estados emprender por su cuenta la adopción de medidas. Pero ¡oh maldición!... Las iniciativas oficiales no suelen ser modelo de rentabilidad. Distribuyen pobreza, eso sí, pero no a todos por igual... No se crean que con unas elecciones cambian los principios.
Uno no quiere desanimar la fiesta, pero como ya se dan seguridades rentables, les ayudo si les digo que nuestros hijos tienen dos soluciones: emigrar o ponerse a vender castañas mientras llegan al poder lo bien llamados colectivistas que lo socialicen todo.
¿Hay otro solución? Sí. Estudiar idiomas desde la más tierna infancia y, dominado el tema, carretera y manta: es decir emigrar. En su punto de destino, al saber idiomas, lo atenderán como si fuera de casa a nada que sepa un oficio. No hay otra igualdad que valga.
La "igualdad", desde un punto de vista social, se detecta cuando dos personas o familias, comparadas entre sí, resultan ser de la misma condición o clase; desde un punto de vista político se da la igualdad, cuando todos los ciudadanos son iguales ante la ley. Ahí acaba todo y no siempre bien.
Son igualdades relativas porque, en la vida social, siempre tuvimos y tendremos ricos y pobres, y en política, la ley se presta a que los expertos hagan con ella filigranas; los sinvergüenzas pueden ofrecer trenes con ruedas de chocolate, como si fuéramos niños. ¡Y muchos comulgan con la fe del carbonero!
Veo el problema del paro y les digo mi verdad. Para acabar con el paro hacen falta inversores; es decir particulares o entidades mercantiles poseedores de dinero, o de crédito, dispuestos a jugárselo en un negocio productivo. Pero el inversor tiene por costumbre medir el alcance de la inversión, estudiar a conciencia los gastos, los ingresos, el beneficio probable y sopesar el calvario que le espera si los gobiernos son débiles y los sindicatos fuertes. Si no ve el panorama despejado no invierte y si es un poco viajero, lo mismo se va a China a comercializar espárragos, porque tiene un clima favorable para contratar mano de obra barata, ganar dinero y vivir sin presiones sindicales.
No hagan caso de promesas fantásticas hechas desde los ofertorios políticos. Lo que no puede ser, nunca será. Está claro que si el inversor no retira beneficios de su empresa, deja de invertir. Cuando la mayoría deja de invertir, suelen los Estados emprender por su cuenta la adopción de medidas. Pero ¡oh maldición!... Las iniciativas oficiales no suelen ser modelo de rentabilidad. Distribuyen pobreza, eso sí, pero no a todos por igual... No se crean que con unas elecciones cambian los principios.
Uno no quiere desanimar la fiesta, pero como ya se dan seguridades rentables, les ayudo si les digo que nuestros hijos tienen dos soluciones: emigrar o ponerse a vender castañas mientras llegan al poder lo bien llamados colectivistas que lo socialicen todo.
¿Hay otro solución? Sí. Estudiar idiomas desde la más tierna infancia y, dominado el tema, carretera y manta: es decir emigrar. En su punto de destino, al saber idiomas, lo atenderán como si fuera de casa a nada que sepa un oficio. No hay otra igualdad que valga.
martes, 3 de noviembre de 2015
DIVAGACIONES DESDE VASCONIA
LOS DIRIGENTES Y LA CRISIS POLÍTICA. - En julio de 1936, llamaba la atención que destacados líderes políticos del PSOE - Prieto de un parte y Largo Caballero de otra - no tuvieran reparos en constatar que los españoles estábamos en guerra civil. Otro tanto sucedió desde las derechas, tan pronto se dieron cuenta de que Madrid resistía el embate y no caería en manos de los sublevados para el día de Santiago.
No es menos cierto que desde esos momentos todos los españoles comprometidos que pudieron, buscaron donde cobijarse, dado que la represalias empezaron a funcionar en ambas zonas con eficacia vengativa.
Los responsables de la guerra no fueron los votantes: fueron sus dirigentes.
Los historiadores dicen -y tienen sus razones- que fracasó el golpe de Estado (acción violenta y rápida para apoderarse del Gobierno) y como consecuencia sobrevino la guerra civil. Yo creo que no hubo golpe de Estado, sino una doble rebelión (de las derechas y de las izquierdas) seguida de una sublevación generalizada (alzarse en sedición o motín) de una importante parte del Ejército, aunque algunos defiendan la cronología inversa.
A esa situación no se llegó por el propósito de unos pocos, sino por un estado de ánimo fraguado desde tiempo atrás por las minorías dirigentes, con un denominador común: odio entre paisanos.
Este odio ha sido poco analizado por los promotores de la "memoria histórica", bien ideada si se trata de hacer justicia y no caer en los mismos pecados de tiempos idos, pero no sé por qué me da a la nariz que según quien toque el arpa así es el resultado.
¿Y acaso no se intuye, cada vez por más gente, que algo de esto que pasa es muy parecido a lo que ya vivieron nuestros padres y abuelos? ¿No estarán llevando su fracaso los políticos, como dirigentes, al terreno de la enemistad entre los pueblos?
Uno tiene sus dudas. ¡Veremos si la ley puede contra tanto despropòsito!
No es menos cierto que desde esos momentos todos los españoles comprometidos que pudieron, buscaron donde cobijarse, dado que la represalias empezaron a funcionar en ambas zonas con eficacia vengativa.
Los responsables de la guerra no fueron los votantes: fueron sus dirigentes.
Los historiadores dicen -y tienen sus razones- que fracasó el golpe de Estado (acción violenta y rápida para apoderarse del Gobierno) y como consecuencia sobrevino la guerra civil. Yo creo que no hubo golpe de Estado, sino una doble rebelión (de las derechas y de las izquierdas) seguida de una sublevación generalizada (alzarse en sedición o motín) de una importante parte del Ejército, aunque algunos defiendan la cronología inversa.
A esa situación no se llegó por el propósito de unos pocos, sino por un estado de ánimo fraguado desde tiempo atrás por las minorías dirigentes, con un denominador común: odio entre paisanos.
Este odio ha sido poco analizado por los promotores de la "memoria histórica", bien ideada si se trata de hacer justicia y no caer en los mismos pecados de tiempos idos, pero no sé por qué me da a la nariz que según quien toque el arpa así es el resultado.
¿Y acaso no se intuye, cada vez por más gente, que algo de esto que pasa es muy parecido a lo que ya vivieron nuestros padres y abuelos? ¿No estarán llevando su fracaso los políticos, como dirigentes, al terreno de la enemistad entre los pueblos?
Uno tiene sus dudas. ¡Veremos si la ley puede contra tanto despropòsito!
domingo, 1 de noviembre de 2015
DIVAGACIONES DESDE VASCONIA XC
EUROPA, ESPAÑA, CATALUÑA.- El problema secesionista catalán está llegando al término de un ciclo, entendido como "serie de fases por las que pasa un fenómeno periódico".
Tanto el nacionalismo catalán como el vasco, incluso el que se expresa en términos moderados, no tendrían sentido si no existiera un objetivo final: la independencia soberana de Cataluña y de Euskadi.
Podremos cambiar la Constitución, los Estatutos, otras leyes e invitar al sursum corda para mediar entre "separatistas" y "unitarios": da igual. La solución vendrá cuando uno de los dos bandos se resigne a dar por perdida la guerra (se quiera o no, estamos en guerra, por ahora larvada).
En el bando perdedor, -el de los"unitarios"- la división es pública y notoria, aunque muchos no la detecten. Entre los "separatistas", aparentemente unidos, las diferencias surgirán claramente cuando se disputen el poder que ven al alcance de la mano.
Los que va a sufrir más por esta guerra son quienes -por ahora- se sitúan pasivamente en el palco de espectadores a ver qué pasa.
La Unión Europea y el capitalismo internacional están preocupados y han movido, para evitarse algunas sorpresas, aquellos resortes que pueden influir en esa lucha.
La España castiza, como si esto fuera la guerra de Cuba, mayoritariamente se inhibe esperando que sean otros los que enderecen el entuerto.
La Cataluña "separatista" se frota las manos creyendo en su inmediato triunfo y pide ya su cuota, parte proporcional que pudiere corresponderle, mientras la "unionista" se rasca la oreja, pensando en la derrota, y busca con prisa el capitoné que -muebles incluidos- lo lleve al otro lado del río para sentirse a salvo. En el fondo, si se ven como huérfanos, es porque hay precedentes.
Pero algunos pesimistas, desde Vasconia peninsular, están tristes. Cercano como estoy de la estación término, me digo: ¿por qué preocuparse? Esto no tiene arreglo ya que, al menor descuido, los españoles (incluidos catalanes y vascos) son capaces de organizar en este siglo XXI, otra guerra civil.
Mala la hubimos, pero las hay peores y aquí solo nos falta que alguien lo ponga claro: ¡ya está bien con tocarnos a todos la polaina! ¿Qué hemos hecho para merecer ésto?
Tanto el nacionalismo catalán como el vasco, incluso el que se expresa en términos moderados, no tendrían sentido si no existiera un objetivo final: la independencia soberana de Cataluña y de Euskadi.
Podremos cambiar la Constitución, los Estatutos, otras leyes e invitar al sursum corda para mediar entre "separatistas" y "unitarios": da igual. La solución vendrá cuando uno de los dos bandos se resigne a dar por perdida la guerra (se quiera o no, estamos en guerra, por ahora larvada).
En el bando perdedor, -el de los"unitarios"- la división es pública y notoria, aunque muchos no la detecten. Entre los "separatistas", aparentemente unidos, las diferencias surgirán claramente cuando se disputen el poder que ven al alcance de la mano.
Los que va a sufrir más por esta guerra son quienes -por ahora- se sitúan pasivamente en el palco de espectadores a ver qué pasa.
La Unión Europea y el capitalismo internacional están preocupados y han movido, para evitarse algunas sorpresas, aquellos resortes que pueden influir en esa lucha.
La España castiza, como si esto fuera la guerra de Cuba, mayoritariamente se inhibe esperando que sean otros los que enderecen el entuerto.
La Cataluña "separatista" se frota las manos creyendo en su inmediato triunfo y pide ya su cuota, parte proporcional que pudiere corresponderle, mientras la "unionista" se rasca la oreja, pensando en la derrota, y busca con prisa el capitoné que -muebles incluidos- lo lleve al otro lado del río para sentirse a salvo. En el fondo, si se ven como huérfanos, es porque hay precedentes.
Pero algunos pesimistas, desde Vasconia peninsular, están tristes. Cercano como estoy de la estación término, me digo: ¿por qué preocuparse? Esto no tiene arreglo ya que, al menor descuido, los españoles (incluidos catalanes y vascos) son capaces de organizar en este siglo XXI, otra guerra civil.
Mala la hubimos, pero las hay peores y aquí solo nos falta que alguien lo ponga claro: ¡ya está bien con tocarnos a todos la polaina! ¿Qué hemos hecho para merecer ésto?
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