Mantuve, una charla, seguida de un cálido debate, sobre un tema de alto interés para el futuro de la derecha moderada: ¿Que será de esta gente si su partido pierde las elecciones? Estaban preocupados por dos temas: la escisión de Cataluña y el aumento de la deuda, si las izquierdas abrieran el grifo del gasto a lo que son propensas.
No resolvimos nada, pero me traje para casa una doble pregunta:
- ¿Por qué, reiteradamente, la derecha española concita la unión en su contra de todos los partidos de centro izquierda o izquierda pura - a los que se unen los nacionalismos periféricos -? - Y ¿por qué esa derecha, no ha sido capaz de organizarse para sentirse unida por sus valores, sus principios, en vez de por sus intereses?
Tengo mis dudas, pero empiezo a creer que el centro-derecha actual, integrador de amplios sectores de las clases medias, no vive las preocupaciones educativas que marcaron las generaciones de la España instruida que quería modernizarse desde los comienzos del siglo XX: La España de la generación del 98, de la conciencia crítica, de la evolución social de la Iglesia...
Y poco a poco, dándole vueltas al tema llego a esa conclusión. La guerra civil, y su larga posguerra, -aunque pueda parecer lo contrario-, llenaron el país de escépticos. Un escéptico es un votante inseguro. En esas estamos.
Si no fuera cierto esto que digo, (que tenemos una derecha llena de escépticos) y si lo fuera que el PP cuenta entre sus filas con ochocientos mil afiliados, no tendría por que perder este partido ninguna elección. Si las pierde es porque los tales afiliados pintan los mismo que un jarrón chino en casa de un fabricante de bombillas y los electores tienen sus dudas.Unos y otros son un peso muerto con el que tiene que cargar el partido; son una tara, pero nunca un grupo de gentes motivadas y llenas de vida, con ideas claras;y, por supuesto, con capacidad, ánimo y espíritu decidido para implantar su doctrina.
¿Qué hacer cuando esto no sucede y, además, se le consiente, a una parte de esa afiliación, que que se alce con el santo y la limosna a mitad de camino y deje a sus compañeros lamiéndose las heridas con cara de bobalicones? Por lo que trasciende, poca cosa, cuando lo efectivo sería depurar las aguas contaminadas,
Se gane o se pierda, no hay otra solución que la de organizar la casa, no para presumir de limpios, sino para limpiarla y poder entrar y salir de ella con la confianza puesta en que nadie te birla la cartera. Por eso y porque cuando todos se conocen y juegan sin trampa ni cartón, no se necesita bulto, ni tanto gasto, ya que se supone que allí sólo quedan las personas con talento. Por eso, sin peso muerto, son más eficaces ante los retos que les esperan.
Si me equivoco, díganmelo, para que repase la lección.
martes, 28 de abril de 2015
lunes, 27 de abril de 2015
POR DONDE PIERDE VOTOS LA DERECHA ESPAÑOLA
Hace muchos años, creyendo a los políticos bastante más que ahora, tuve la oportunidad de pasar a un jerifalte de derechas con mando en plaza,-cuyo nombre no hace al caso-, un cuadernillo de ideas con el mismo titular que este breve comentario. Y le dije: ustedes, las derechas, no tienen credibilidad porque hablan y hablan, pero salvo unos pocos, no dan ejemplo. Seguro que el jerife me interpretó mal porque me fulminó con la mirada y del cuadernillo nunca más se supo.
Debemos de tener en cuenta, que las derechas no ganan nunca las elecciones: las pierden sus contrarios.
Verán: si salta a la palestra un actor mejor o peor vestido de "progre" y además se proclama "pobre", puede contar mentiras y el auditorio se las cree. Pero si lo hiciera -como sucede con la derecha- desde la posición de un hombre acomodado, ya puede decir misa, porque no conmoverá ni al más incauto de cuantos le escuchan. Les votarán por interés, pero sin fe.
En los comienzos de la democracia, los líderes del PC reconvertido, se presentaron al publico trajeados a la medida, con corbata y más chulos que un ocho; los del PSOE se pusieron de pana, camisas de camionero y barbas estropajosas. Contra todo pronóstico el PSOE barrió, frente al PC aburguesado.
Lo que yo explicaba en el cuadernillo que cito, eran tres ideas aún válidas: ustedes, las derechas, han de predicar con el ejemplo y tienen que hacer política en tres sectores, por este orden: en el campo de lo social, en el cultural y en el autonómico o nacional.
Pues bien, en el campo de lo social, aún teniendo la razón la derecha no vende una escoba; en el terreno cultural, todos los demás partidos dominan la escuela desde abajo, pasándose por la entrepierna los planes que elabora la derecha y creando votantes a su favor, bien nacionalistas o bien izquierdistas; y en el plano autonómico, se ve, cada día con más naturalidad, que Andalucía defienda lo suyo, como Valencia o Extremadura, etc. -siguiendo el ejemplo de Cataluña y el País Vasco- mientras España se desdibuja como si ya los españoles no existieran; casi, casi no existen ni para el PP.
No renunciaré: la derecha sólo será creíble si predica con el ejemplo, empezando por prescindir del automóvil oficial. Es su servidumbre. Pero claro, yo no cuento con ello.
Debe de saberse que nada me desespera, entre otras cosas porque esa derecha de la que hablo viene suicidándose desde hace años, como lo hizo Roma para facilitar la llegada de los bárbaros.
Debemos de tener en cuenta, que las derechas no ganan nunca las elecciones: las pierden sus contrarios.
Verán: si salta a la palestra un actor mejor o peor vestido de "progre" y además se proclama "pobre", puede contar mentiras y el auditorio se las cree. Pero si lo hiciera -como sucede con la derecha- desde la posición de un hombre acomodado, ya puede decir misa, porque no conmoverá ni al más incauto de cuantos le escuchan. Les votarán por interés, pero sin fe.
En los comienzos de la democracia, los líderes del PC reconvertido, se presentaron al publico trajeados a la medida, con corbata y más chulos que un ocho; los del PSOE se pusieron de pana, camisas de camionero y barbas estropajosas. Contra todo pronóstico el PSOE barrió, frente al PC aburguesado.
Lo que yo explicaba en el cuadernillo que cito, eran tres ideas aún válidas: ustedes, las derechas, han de predicar con el ejemplo y tienen que hacer política en tres sectores, por este orden: en el campo de lo social, en el cultural y en el autonómico o nacional.
Pues bien, en el campo de lo social, aún teniendo la razón la derecha no vende una escoba; en el terreno cultural, todos los demás partidos dominan la escuela desde abajo, pasándose por la entrepierna los planes que elabora la derecha y creando votantes a su favor, bien nacionalistas o bien izquierdistas; y en el plano autonómico, se ve, cada día con más naturalidad, que Andalucía defienda lo suyo, como Valencia o Extremadura, etc. -siguiendo el ejemplo de Cataluña y el País Vasco- mientras España se desdibuja como si ya los españoles no existieran; casi, casi no existen ni para el PP.
No renunciaré: la derecha sólo será creíble si predica con el ejemplo, empezando por prescindir del automóvil oficial. Es su servidumbre. Pero claro, yo no cuento con ello.
Debe de saberse que nada me desespera, entre otras cosas porque esa derecha de la que hablo viene suicidándose desde hace años, como lo hizo Roma para facilitar la llegada de los bárbaros.
sábado, 25 de abril de 2015
LA LIGA DE VASCOS ESPAÑOLISTAS
Muchos ignoran que Sabino de Arana y Goiri, el gran impulsor del nacionalismo vasco y fundador del PNV, tuvo a bien idear, en la última etapa de su vida, la que llamó "Liga de Vascos Españolistas" que introdujo la zozobra y el desconcierto entre sus seguidores, hasta el punto de dudar y de si su líder había o no perdido la cabeza.
Sabino de Arana pidió a sus seguidores un margen de confianza pero la verdad es que al poco tiempo murió el autor de esta Liga y llevó consigo al otro mundo el sentido de su idea.
Entonces se sucedieron las interpretaciones de este suceso que calificaron de "grave y trascendental". Y claro está, los intérpretes no se pusieron de acuerdo. ¿Era una conversión de Don Sabino? ¿Tenía truco lo propuesta?
El caso es que entre los intérpretes estaba el médico e íntimo amigo de Sabino de Arana, llamado José de Arríandiaga. Y he aquí su interpretación en lo sustancial que, según ese médico le transmitió Sabino de Arana: "No es pues, el camino actual (se refiere al de su época, primeros años del siglo XX) el que nos ha de conducir al triunfo". El quid de la cuestión estaba: "...en la gran desproporción entre ellos (España) y nosotros (Euskadi)". Por eso la creación de "la Liga de Vascos Españolistas buscaba que desapareciera esa desproporción". ¿Cómo? "Dándole un plan político a España que la divida en trozos mil haciéndola perder la cohesión que entre sus regiones existe".
Miren por dónde estamos en la situación imaginada por Sabino de Arana. Se ha conseguido que doña Susana Díaz nos diga, que lo importante es lo que digan los andaluces a cuyo dictado se pliega. Veremos lo que tardan sus paisanos en pedir un Concierto Económico como el vasco, eso sí para acabar con el paro. Porque en el fondo, también los andaluces quieren ser independientes y por algo se empieza.
Las autonomías van a terminar siendo un coto de caza en el pueden llevar escopeta unos pocos para cobrarse las piezas más suculentas. Como en la edad media. ¿Para esto se inventó la democracia?
Sabino de Arana pidió a sus seguidores un margen de confianza pero la verdad es que al poco tiempo murió el autor de esta Liga y llevó consigo al otro mundo el sentido de su idea.
Entonces se sucedieron las interpretaciones de este suceso que calificaron de "grave y trascendental". Y claro está, los intérpretes no se pusieron de acuerdo. ¿Era una conversión de Don Sabino? ¿Tenía truco lo propuesta?
El caso es que entre los intérpretes estaba el médico e íntimo amigo de Sabino de Arana, llamado José de Arríandiaga. Y he aquí su interpretación en lo sustancial que, según ese médico le transmitió Sabino de Arana: "No es pues, el camino actual (se refiere al de su época, primeros años del siglo XX) el que nos ha de conducir al triunfo". El quid de la cuestión estaba: "...en la gran desproporción entre ellos (España) y nosotros (Euskadi)". Por eso la creación de "la Liga de Vascos Españolistas buscaba que desapareciera esa desproporción". ¿Cómo? "Dándole un plan político a España que la divida en trozos mil haciéndola perder la cohesión que entre sus regiones existe".
Miren por dónde estamos en la situación imaginada por Sabino de Arana. Se ha conseguido que doña Susana Díaz nos diga, que lo importante es lo que digan los andaluces a cuyo dictado se pliega. Veremos lo que tardan sus paisanos en pedir un Concierto Económico como el vasco, eso sí para acabar con el paro. Porque en el fondo, también los andaluces quieren ser independientes y por algo se empieza.
Las autonomías van a terminar siendo un coto de caza en el pueden llevar escopeta unos pocos para cobrarse las piezas más suculentas. Como en la edad media. ¿Para esto se inventó la democracia?
viernes, 24 de abril de 2015
AMENAZA DE UN PARO CRÓNICO
Cuando hago alusión a un "paro crónico" me refiero a España y a países que tienen una estructura social parecida. Países que no valoran en su justa medida la importancia de una enseñanza libre de adoctrinamientos y volcada en los conocimientos científicos; países que no miman a la iniciativa privada y lo confían todo al sector público; países que no dan ejemplo de honestidad en el manejo de los intereses comunes; países con excesivo números de leyes, demasiados organismos oficiales y complicada, cuando no escasa, seguridad jurídica; países donde se hace necesario contar con un asesor jurídico y otro fiscal hasta para gestionar una simple tienda dedicada a la venta de castañas.
Éstas y otras parecidas circunstancias hacen que no resulte tentador correr aventuras empresariales, en estos países y menos para crear puestos de trabajo, a no ser que estén ligadas a multinacionales o contratas del sector público bien dotadas y de cobro asegurado.
Los partidos políticos con proyectos de futuro, lo fían todo al crecimiento del sector publico en la creencia de que una acción tributaria contra el fraude fiscal y una movilización de recursos públicos permitirá activar la economía. Esto que puede ser cierto y eficaz en países con otra educación y otras miras democráticas (los nórdicos, por ejemplo) es dudoso que surtan el mismo efecto en los países mediterráneos, donde cualquiera se apunta al subsidio y ése se generaliza.
Las consecuencias del fracaso, no se ven a corto plazo. La deuda crecería aún más de lo que ya aumentó y nos conduciría a resultados similares a los que sufre Grecia.
En medio de la jauría que anda suelta para cargarse al actual Gobierno, creo conveniente que triunfen las nuevas promesas para que cuando se den la toña, terminen por convencer al pueblo de que los cambios hay que darlos, primero, en una buena escuela. Para triunfar un país necesita, sobre todo, buenos ciudadanos con las lecciones bien aprendidas. Los políticos y sus palmeros, lo mejor que pueden hacer es no estorbar.
Éstas y otras parecidas circunstancias hacen que no resulte tentador correr aventuras empresariales, en estos países y menos para crear puestos de trabajo, a no ser que estén ligadas a multinacionales o contratas del sector público bien dotadas y de cobro asegurado.
Los partidos políticos con proyectos de futuro, lo fían todo al crecimiento del sector publico en la creencia de que una acción tributaria contra el fraude fiscal y una movilización de recursos públicos permitirá activar la economía. Esto que puede ser cierto y eficaz en países con otra educación y otras miras democráticas (los nórdicos, por ejemplo) es dudoso que surtan el mismo efecto en los países mediterráneos, donde cualquiera se apunta al subsidio y ése se generaliza.
Las consecuencias del fracaso, no se ven a corto plazo. La deuda crecería aún más de lo que ya aumentó y nos conduciría a resultados similares a los que sufre Grecia.
En medio de la jauría que anda suelta para cargarse al actual Gobierno, creo conveniente que triunfen las nuevas promesas para que cuando se den la toña, terminen por convencer al pueblo de que los cambios hay que darlos, primero, en una buena escuela. Para triunfar un país necesita, sobre todo, buenos ciudadanos con las lecciones bien aprendidas. Los políticos y sus palmeros, lo mejor que pueden hacer es no estorbar.
jueves, 23 de abril de 2015
EL PODER OBSTRUCCIONISTA
Para entendernos vamos a pensar en la Nación (pueblo soberano), como si fuera una empresa cuya finalidad es reunir aportaciones y ganancias, administrarlas con rigor y de esta forma procurar el bienestar de las personas y familias integrantes del conjunto nacional.
Vamos a pensar, a su vez, en que las instituciones y demás medios que sirven a los fines de esa empresa, son el Estado y que, como instrumento decisivo para el bienestar general, ha de cuidarse con mimo y han de evitarse los abusos y atender con sumo cuidado el manejo de tan decisivo aparato costeado entre todos los seres humanos que componen la Nación.
Todos estaremos de acuerdo en que, para llevar a buen fin los objetivos de esta empresa, puede y hasta debe existir una confrontación de pareceres, para una vez tomado un acuerdo -es decir, aprobada una ley- todos colaboren a la hora de aplikarla y cumplir sus dictados con eficiencia.
Recapitulemos: la Nación es una empresa con sus correspondientes objetivos recogidos en las Constitución y otras leyes y todos -especialmente los poderes reconocidos (legislativo, judicial y ejecutivo)- están obligados a colaborar entre ellos para conseguir que se cumplan en favor de comunidad nacional soberana.
A mí, me asombra lo mal que se llevan, la falta de respeto que cultivan entre ellos, el desprecio que se tienen, los insultos que se cruzan, y hasta cómo sus discursos los aplican para echarse en cara sus descuidos o negligencias y el odio mutuo permanente. Estoy hablando de los dignos representantes del poder legislativo, algo así como los rectores de la empresa que han de luchar unidos y colaborar por un fin común: el bienestar de sus administrados, de los españoles.
"Esto pasa en los mejores países...", te responden los noticieros más prestigiosos y mejor informados..
"Ya, ya: me hago cargo. Así de enmierdada esta la cosa".
Vamos a pensar, a su vez, en que las instituciones y demás medios que sirven a los fines de esa empresa, son el Estado y que, como instrumento decisivo para el bienestar general, ha de cuidarse con mimo y han de evitarse los abusos y atender con sumo cuidado el manejo de tan decisivo aparato costeado entre todos los seres humanos que componen la Nación.
Todos estaremos de acuerdo en que, para llevar a buen fin los objetivos de esta empresa, puede y hasta debe existir una confrontación de pareceres, para una vez tomado un acuerdo -es decir, aprobada una ley- todos colaboren a la hora de aplikarla y cumplir sus dictados con eficiencia.
Recapitulemos: la Nación es una empresa con sus correspondientes objetivos recogidos en las Constitución y otras leyes y todos -especialmente los poderes reconocidos (legislativo, judicial y ejecutivo)- están obligados a colaborar entre ellos para conseguir que se cumplan en favor de comunidad nacional soberana.
A mí, me asombra lo mal que se llevan, la falta de respeto que cultivan entre ellos, el desprecio que se tienen, los insultos que se cruzan, y hasta cómo sus discursos los aplican para echarse en cara sus descuidos o negligencias y el odio mutuo permanente. Estoy hablando de los dignos representantes del poder legislativo, algo así como los rectores de la empresa que han de luchar unidos y colaborar por un fin común: el bienestar de sus administrados, de los españoles.
"Esto pasa en los mejores países...", te responden los noticieros más prestigiosos y mejor informados..
"Ya, ya: me hago cargo. Así de enmierdada esta la cosa".
miércoles, 22 de abril de 2015
LOS POLÍTICOS Y SUS INTERESES
, Siempre me pregunto por qué, en España, los españoles toleran tanto a los malos políticos, se dejan llevar por el mal camino - me refiero al de la pobreza- y se alejan de los que se muestran dispuestos a trabajar, con sentido común y responsable, en bien de su país y sus paisanos.
Pienso en la credibilidad del pueblo que, ante las ofertas políticas, actúa como inmuno deficiente. Cuando fallan los mecanismos inmunitarios, el sufrido paciente, el ser humano con derecho a voto, está perdido.
Verán: cuando se proclamó la II República un hombre al que yo quería mucho, al ver la alegría con que las masas recibían el cambio de régimen exclamó: "La, gente cree que vienen a resolver los problemas de todos. No puede ser, ya que primero tienen que resolver los problemas de los suyos, los republicanos, que no son pocos. ¡Hay mucho ratón y poco queso!".
Entonces brilló la figura de don Manuel Azaña, un hombre excepcional, bien preparado para ser un buen gobernante. ¿Que pasó? Basta leer sus últimas obras para deducir que vivió horas muy amargas y dio por perdida toda esperanza. Fracasó.
Los políticos, todos, tienen sus particulares intereses. Ninguno de ellos, en su vida, va a entregarse a los demás, contra sus propios intereses; podrán no aprovecharse de las oportunidades que el poder -o sus cercanías- ponen a su alcance, porque de verdad algunos lo hacen. Pocos, ciertamente, pero siempre hay alguno digno de loa.
Escuche con atención a los políticos. Proceda luego a examinarles con el "fonendo" cuando pletóricos y afianzando su voz ante el micrófono, hablan mal de sus contrarios y prometen a los suyos bendiciones mil. ¿Firmarían sus promesas ante un notario poniendo como garantía su vivienda? ¡¡No!! ¿Por qué? Muy sencillo: miente. Y no van contra sus intereses.
Ni la derecha, ni la izquierda, ni el centro han valorado a su mejores políticos, A los mas honestos. Y ¡cuidado con las nuevas generaciones políticas aún muy verdes, que han encontrado un país renovado y distinto! Renovado y distinto -pese a los políticos- por el esfuerzo, ingenio y capacidad de millones de españoles que supieron adaptarse y mantener un ritmo ascendente, estimulados por la conducta de los habitantes de países adelantados de nuestro entorno.
La política es un plato a comer en frío. Esto lo han aprendido muy bien los países que culturalmente van en vanguardia. Por eso tantos se abstienen.
.
martes, 21 de abril de 2015
CORRUPCIÓN Y REGENERACIONISMO
Los españoles, según testimonios históricos y literarios, participaron en aventuras prodigiosas casi todas ellas contadas con apasionamiento patriótico y ensalzadas con si fueran gloria bendita.
Un testimonio inquietante, bien sea historia o simple leyenda, nos lo dejó el Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, emparentado con Fernando el Católico. Fue precisamente este rey quien le pidió cuentas sobre el manejo de fondos puestos a su disposición para guerrear en Italia.
Don Gonzalo se sintió infamado y se justificó con un rasgo literario chulesco y con ropaje de alta alcurnia. Remitió al rey sus cuentas: "Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados. Por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados..." Y terminaba: "Por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey, al que he regalado un reino, cien millones de ducados..."
Y esta lección nos la enseñaban, ensalzando el señorío del Gran Capitán y la falta de delicadeza del Rey Católico.
De ahí en adelante, los fracasos hacendísticos de los gobernantes que se sucedieron en los distintos reinados de Austrias y Borbones, se silenciaban. Y así llegamos al siglo XIX cuando los españoles padecen los males de una corrupción heredada que deriva en ignorancia, hambre, enfermedades y miserias, sobre todo, del pueblo llano.
El despertar de ese pueblo español es lento y tardío. Frente a la corrupción muy extendida en una nación donde el índice de analfabetismo es muy elevado, surge una corriente regeneracionista. Una misión imposible entre gentes que utilizan la cabeza más bien para embestir que para pensar. Lo malo de todo esto es que los políticos, dicen de nosotros los votantes, que somos muy listos.
No digo que no. Pero me huelo que algo falla cuando escuelas y universidades españolas -según noticias facilitadas por instituciones extranjeras- estamos en la cola e los países mejor preparados.
Y en medio de este retraso perdiendo el tiempo en saber si somos galgos o podencos.
Un testimonio inquietante, bien sea historia o simple leyenda, nos lo dejó el Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, emparentado con Fernando el Católico. Fue precisamente este rey quien le pidió cuentas sobre el manejo de fondos puestos a su disposición para guerrear en Italia.
Don Gonzalo se sintió infamado y se justificó con un rasgo literario chulesco y con ropaje de alta alcurnia. Remitió al rey sus cuentas: "Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados. Por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados..." Y terminaba: "Por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey, al que he regalado un reino, cien millones de ducados..."
Y esta lección nos la enseñaban, ensalzando el señorío del Gran Capitán y la falta de delicadeza del Rey Católico.
De ahí en adelante, los fracasos hacendísticos de los gobernantes que se sucedieron en los distintos reinados de Austrias y Borbones, se silenciaban. Y así llegamos al siglo XIX cuando los españoles padecen los males de una corrupción heredada que deriva en ignorancia, hambre, enfermedades y miserias, sobre todo, del pueblo llano.
El despertar de ese pueblo español es lento y tardío. Frente a la corrupción muy extendida en una nación donde el índice de analfabetismo es muy elevado, surge una corriente regeneracionista. Una misión imposible entre gentes que utilizan la cabeza más bien para embestir que para pensar. Lo malo de todo esto es que los políticos, dicen de nosotros los votantes, que somos muy listos.
No digo que no. Pero me huelo que algo falla cuando escuelas y universidades españolas -según noticias facilitadas por instituciones extranjeras- estamos en la cola e los países mejor preparados.
Y en medio de este retraso perdiendo el tiempo en saber si somos galgos o podencos.
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