domingo, 14 de septiembre de 2014

OFENSIVA SOBERANISTA EN TEJAS (USA)

     Sí;  en el Estado de Tejas (en castellano), Texas (en inglés), se presentó recientemente un escrito con mas de cien mil firmas, solicitando la independencia de los EE.UU.
     La contestación de las autoridades competentes fue inmediata: No puede ser; lo impide  Constitución de los EE.UU. Y se archivó el expediente sin más.
     ¿El  argumento en el que se apoyan los secesionistas.? Muy sencillo: EE.UU nos roba. Y a nosotros, veintiocho millones de tejanos, cerca de 700.000 kilómetros cuadrados de extensión, independizados de México en 1836, confederados con otros Estados del sur por voluntad propia,  vencidos  por la Federación de EE.UU e incorporados a la misma por la fuerza,  ahora se nos da un trato que no merecemos, se anula nuestra  personalidad y al final nos roban. Nos sobran méritos y tenemos la capacidad suficiente para constituir un  Estado independiente en beneficio de una mayoría de tejanos.
     En Tejas el idioma dominante es el inglés, pero el segundo, hablado por un 30% de la población, es el español. Pero no son los hispanoparlantes los promotores de este movimiento secesionista; son las derechas pudientes las que están montando el tinglado.
    ¿Por qué? Muy sencillo: porque, los pocos que mueven el cotarro, quieren más poder personal. Aquí, como en Escocia, o en Canadá, la Patria chica es el pretexto, el anzuelo que han de morder millones de personas  para convertirse en argumento multitudinario. Pero los beneficiados no serán la mayoría, sino los que ellos -pobrecitos- dueños de los hilos que mueven el tinglado, quieran. Y por ser los amos, no  lo  olviden no van a renunciar al derecho de tajada.
    Ahí está el caso del "honorable", su familia y allegados. Es ejemplar.
    

sábado, 13 de septiembre de 2014

INMOVILISMO O FIRMEZA

    Don Mariano Rajoy, Presidente  del Gobierno de España, nación integrada por diversos territorios incluido el de Cataluña, adoptó -ante las embestidas soberanistas- una política de silencio, solo roto para transmitir una idea fija que en esencia es ésta:  "Por el cargo que ocupo solo puedo cumplir y hacer cumplir la ley. El derecho a decidir en cuestiones  de soberanía es del pueblo español. Lo que ustedes (los soberanistas) piden es ilegal. Hay un camino: reformar la Constitución. Sobre eso se puede dialogar, hasta donde la ley  dispone".
    Entonces los soberanistas, que ya tienen ahormados los sentimientos de cientos de miles de votantes a quienes no conviene la vía constitucional, van derechos a desprestigiarla: la legitimidad se otorga por la democracia a las  mayorías, y  no a una ley caduca y superada por la realidad.
    Bien, podríamos estar de acuerdo, si no fuera porque Cataluña, con Constitución o sin ella, es una parte de España desde hace siglos. No se ha hecho a solas y sólo por los catalanes. Para que Cataluña sea lo que hoy es, han contribuido con sus dineros, sudores y  vidas millones de españoles  a lo largo de  siglos, de la misma forma que los catalanes lo hicieron por el resto de España. Para romper esa unidad, debemos de votar todos los españoles.
    Los soberanistas se callan porque no les conviene. Pero no renuncian al ataque personal. A  Rajoy lo llaman inmovilista, para darnos a entender que le falta cintura, que es un gobernante incapaz de dar un paso concesivo con el que  resolver el problema.
    Pues no; no hay otro inmovilismo que el de los  soberanistas que buscan la
independencia de Cataluña desde que asumieron  esa doctrina. Cuando  les envías un mensaje, si no les conviene lo rebotan y hacen, de la capa de todos, un sayo soberanista.
    Lo de Rajoy es simplemente firmeza. Firmeza que se necesita para defender un derecho asumido por  una inmensa mayoría de españoles y por supuesto de catalanes. 

viernes, 12 de septiembre de 2014

NO QUIERO SER ESPAÑOL

     Hay un viejo refrán patrio, poco conocido, que reza: "A quien Dios no le dio bragas las costuras le hacen llagas".
     Viene a cuento porque en la fiesta soberanista catalana, celebrada ayer (11/09/2014) con masiva asistencia (recordaba las manifestaciones multitudinarias hitlerianas proclamando la grandeza alemana),  hubo un jerife de la cosa, que manifestó enfáticamente: "yo no quiero ser español". ¡Y tiene la desfachatez de decirlo, ahora, en nuestros días, cuando los españoles ya estamos en Europa! ¡Ahora,  cuando los  europeos del norte -europeos hasta las cachas- nos han reconocido el mínimo derecho a llevar  bragas!
     Cosas veredes, Sancho, que harán fablar  las piedras. Resulta que es posible dejar de ser español a voluntad propia. España tiene reconocida la condición de apátrida para casos especiales como el de este sujeto que reniega de la nacionalidad española. Bueno es que se vaya enterando. A lo mejor, el deseo de ese catalán,  multiplicado por esos cientos de miles  de catalanes que no quieren ser españoles, es la solución de este conflicto que  atenaza a millones de compatriotas.
    En rigor, un separatista catalán, no tendría porque estar votando o dirigiendo instituciones que  como la Generalitat son españolas. Si fueran consecuentes los tales secesionistas, estarían voluntariamente combatiendo a estas instituciones desde fuera; porque al fin son organismos que emanan y han sido posibles gracias a una Constitución española, aprobada por millones de españoles que asumieron e hicieron que fueran españolizados  genuinos inventos catalanes.
    Pero ya ven, para algunos (para la mayoría no, por favor) lo que no son pesetas, son puñetas, y pasan por todo. La vida es así. Pero esta vez estos pasantes se pueden quedar sin pesetas y sin euros. Conste que lo digo sin mala intención.

jueves, 11 de septiembre de 2014

EL BIENESTAR SE ALEJA

       Sostener que el Estado, en su condición de instrumento del que se sirve una nación para cumplir sus fines, tiene  que cargar con todo el peso asistencial demandado por los ciudadanos y residentes de un país, es el  no va más de las promesas políticas.  Lo llaman el Estado del bienestar.
        Es una oferta que nos llevaría a la práctica supresión de la empresa privada en sectores como la sanidad, la docencia, la seguridad social y otros,  al ser el Estado el que de hecho monopolizaría estos servicios.
       Pero el bienestar social  prometido en  días de estrechez, es inviable por mucho que lo apoyen y pregonen ciertos partidos políticos. El dinero no llega, como el maná, del cielo. Sale de la masa laboral. Es decir que la demanda de ese dinero afecta fundamentalmente a los españoles con trabajo,  de donde procede  el grueso de los ingresos estatales (Las CC.AA y los Ayuntamientos, por cierto,  también son Estado).
      España tiene millones   de trabajadores sumidos en la pobreza. Es una muchedumbre que exige un medio de vida a cambio de prestar sus servicios. El bienestar, o empieza por ellos o no hay nada que hacer. Y no parece de fácil
solución este problema.
      ¿Qué ha pasado? Sin duda que han cambiado las cosas. Y entre ellas el ámbito de las relaciones económico-sociales: se ha globalizado. Por eso nos llegan tantos y tantos emigrantes de países alejados más pobres que nosotros. Por eso se deslocalizan las empresas en  busca de climas donde prosperar, tan alejados de su patria de origen.
     Pero  los políticos -apoyados por una pléyades de economistas- siguen con la matraca de las viejas fórmulas con las que pierden el tiempo.
     Nunca como ahora  es necesaria la solidaridad entre países próximos y entre paisanos. Aunque no guste a los partidarios de la caridad indiscriminada, la justicia social ha de ir por otro lado distinto al hoy elegido. Ha de ir  por dar trabajo  a los nuestros  que no lo tienen  y  para esto hay que cambiar, no solo los modelos del  contrato laboral, sino todo un estilo de vida.
     Eso solo pueden abordarlo políticos vocacionales  y con mucho cuajo. Y en España, donde a cualquier a cosa llaman chocolate las patronas,  también llamamos político a cualquier osado que se presenta a unas elecciones. Así nos va el negocio: mal por no decir peor.

   

miércoles, 10 de septiembre de 2014

HOY TOCA HABLAR DE FRANCO

      No se alarmen, porque Franco también es historia. Estará ahí, se quiera o no, y tampoco nos conviene permanecer ciegos y sordos ante la dura realidad.
      No se negará que la derecha española se tiró de cabeza en la piscina democrática,  con Adolfo Suárez ministro de la cosa,  a riesgo de ser tildada  de franquista o de fascista. No era eso lo malo; lo peor resultaba ser que esa derecha estaba inerme: carecía de argumentos para quitarse el sambenito. Y pasó a ser demócrata  con un complejo de inferioridad elefantiásico
      ¿Que había pasado?
       Muy sencillo dentro de una gran complejidad: Franco, en plena guerra, puso blanco sobre negro el decreto de unificación porque los partidos políticos, todos, le daban diarrea. Tenia sus razones y esto le ayudó a ganar la guerra
       Pero perdió la paz. Mientras las izquierdas y los separatismos se entrenaban y encabritaban en la oposición clandestina, la derecha se, adormiló bajo un cómodo lema que lo explica todo: peor sería no verlo ni tener con que hacer pis.
      Nadie sabe  qué habría  pasado si, por los años sesenta y coincidiendo con el desarrollo económico, se hubiera ensayado una apertura democrática con partidos políticos incluidos, paso a paso por supuesto pero auténtica. Nadie lo sabe; pero es casi seguro que las derechas y las izquierdas estarían más entrenadas para entenderse que lo están hoy, cuando tanto se necesitan aunque no lo quieran ver.
    Así es la vida.

martes, 9 de septiembre de 2014

EL TURISMO BASURA.


    En España las publicaciones oficiales y los medios de comunicación privados, propenden a informar con delectación sobre el número millonario de turistas que visitan España. Queda implícito que cuantos más turistas vengan, mejor para los españoles.
    La información así servida,  induce al error. No es los mismo que visiten la barraca cien personas y entre todas dejen cien euros, a que la visiten diez que dejen la misma cantidad.
   No es por llevar la contraria, pero nadie negará que España ha cobrado fama, entre la juventud (o jumentud) de tierras extrañas, por ser un putiferio donde el  consumo de  bebidas alcohólicas y otras drogas es accesible a titulares de fortunas modestas. Por eso, los tales se presentan en manada en lugares de fácil  acceso, se ponen tibios de ingerir toxinas y cuando  no pueden más organizan la de Dios es Cristo: gritan, cantan, berrean, se tiran por los balcones, excrementan, vomitan y hasta follan en la vía pública al grito de viva la madre superiora.
     Todo tiene un límite, naturalmente, hasta las arcas de donde al fin sale el dinero  que limpie la casa de la basura que dejan las visitas. Y ese límite, si no lo pone el administrador de turno, lo pone la dura la realidad del día a día: no hay dinero para recoger tanto desecho ni cargar con tanto muermo turístico; dinero que al fin sale de los  bolsillos del modesto vecino que procura no manchar por lo cara que sale la limpieza.
     El turismo malo desplaza al bueno. Por eso harían bien las autoridades en fomentar el turismo cultural -fácil para un país lleno de escenarios históricos- en vez de entregarse tan de lleno a fomentar el popular atractivo de la pandereta, el marisco congelado y la fiesta del sábado sabadete...
    Al fin y al cabo el turismo es la única industria segura que mantiene a buen numero de trabajadores en España. No chinguemos a la peladita,  que no hay otra.
    
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lunes, 8 de septiembre de 2014

LA LEY NO LO PERMITE

   La actitud del Presidente del Gobierno, ante la pretensión de los secesionistas catalanes, ha sido clara y nada enfática: "La ley no permite a una Comunidad Autónoma convocar un referéndum para decidir si quiere o no ser española.  Y yo, por mi cargo,  estoy obligado a cumplir y hacer cumplir la ley".
   Pero - arguye más de uno - la Constitución vigente  no fue votada por una mayoría de los catalanes que hoy tienen derecho al voto. Es una ley superada y caduca.
   Puede ser cierto, pero tampoco han pedido su reforma  siguiendo los cauces arbitrados a estos efectos en  dicha Constitución. Todo sin tener en cuenta que  cada vez que se convocan unas elecciones generales o autonómicas, todos los que participan en ellas -  bien como  electores,  bien como elegibles - están  de hecho validando  su vigencia y su legitimidad; de otro forma, ni por asomo caerían  en esa que, para ellos, sería una trampa.
    Pero además -y esto es lo grave- los elegidos para el desempeño de cargos de responsabilidad en cada Comunidad Autónoma están igualmente obligados por promesa o juramento a cumplir y hacer cumplirlas leyes; y henos aquí ante un hecho  irracional: son precisamente personas de consideración y muy respetables, que ejercen esos cargos de  responsabilidad, quienes proponen y aprueban  llevar a cabo un plan muy complejo, de constante presencia  y bien a las  claras, para, aun incumpliendo las leyes, conseguir la secesión de un extenso territorio y e independizarlo  en el más amplio sentido del término. Por los visto, nada más legal que quebrantar una promesa o juramento.
    En España somos así: o curas hasta en la sopa o sopa de curas. O la unidad de destino en lo universal para comernos el mundo por el imperio hacia Dios, o reinos de taifas donde cada uno pueda mangonear a su gusto las haciendas públicas hasta hacer las Américas sin salir de casa.
    Ejemplo: los latrocinios que han estallado en importantes CC.AA. en medio de una pobreza general que clama al cielo. ¡Y luego se quejan del cirujano de hierro!